martes, diciembre 12, 2017

LUZ DE INVIERNO

“Porque escribir es obligar a las hadas madrinas a existir” A. Grandes

Ayer soñé que veía la luz del invierno: recogida, silente, melancólica.  Según avanzaba el tren, el cielo se iba enturbiando y cambiaba su gesto alegre de luz primaveral para suscribirse en la penumbra del crudo invierno. La niebla volvía a oprimir  el corsé y la tierra se veía más fina, insinuante, íntima y muy personal.

En estas tierras apenas nieva, sin embargo  la niebla es la reina del escenario; aprisiona la realidad hasta convertirla en un sueño que envuelve en plomo cualquier cuento mágico que se te pueda ocurrir. Aquí el color del invierno es cenizo y, de vez en cuando, regala días en que el sol te acaricia las sienes mientras el aire de escarcha hiela tus dedos. 

 Hoy he vuelto a soñar;  he soñado que veía nevar y fundirse el cielo con la tierra yerma y, mientras a unos este ambiente les achica el animo, a mí se me afloja el alma, se me abre el corazón, como si tuviera este ventanas y entrara el aire gélido despertando a la sensibilidad adormecida, escondida y huraña desde aquel fatídico día en que la vida me mordió un pedazo de mí misma, y se escapó corriendo para no verme llorar.  Sé que las cicatrices nunca se van, quedan ahí marcadas para no olvidar nuestra propia historia escrita en lágrimas de azúcar y sonrisas eternas. Así este sueño de copos blancos me ha despertado. Luego la niebla me ha envuelto es su manto irisado mientras comenzaba de nuevo a caminar.

Se me antoja pensar que la vida es tropezar y tropezar, soñar y soñar. Después, levantarte, llenar los pulmones y seguir hasta la siguiente caída, hasta otro sueño, una y otra vez…

6 comentarios:

Marigem Saldelapuro dijo...

¡Hola!
Totalmente de acuerdo, eso es la vida, caer, levantarse y especialmente soñar.
Besos y unas palabras preciosas.

Mª Jesús Muñoz dijo...

En esa luz de invierno la inspiración llega desde la entraña, donde se acomodan las hadas para impulsarnos a seguir adelante...
Mi abrazo y feliz semana, amiga.

Macondo dijo...

La última vez que estuve en Valladolid también fue un fatídico día en que iba a enterrar a un ser querido. Y también estaba haciendo el tiempo que describes.
Un abrazo.

Ambar dijo...

Desde luego la vida es eso, tropezar, soñar, levantarse y amar.
Besos

Pedro Luso dijo...

Desejo a ti, Mª Ángeles,um NATAL muito feliz e um ANO NOVO com muitas realizações.
Um beijo.
Pedro

Cartas que nunca escribí dijo...

Quizás y es cierto, lo que puedo decir es:
!me encantó lo que que leí!

Saludos y mis mejores deseos para el año por venir.

Esmeralda