jueves, mayo 21, 2015

POESÍA EN EL MAR

¿Cómo huele el mar? Huele a yodo y a salitre, arbustos  que sólo crecen a orillas de la mar,  mezcla de arena mojada, sal y pescado. Me paro a soñar, me permito el lujo de lo irreal. Me pierdo entonces en calles ensortijadas de perspectivas y, en cada recodo, amores dulces y despertares tranquilos. Llego hasta la arena y una barca fondea frente a mí. Me monto y remo mar adentro. Escucho el gorgoteo de la gaviota, su aguda voz, el rugir de las olas, o el siseo del casco de la barca hendiendo las aguas marinas. Respiro a pleno pulmón su brisa, lleno los ojos de horizontes,  y la mente de oxígeno. Después, vuelvo, vuelvo a la realidad con el corazón en reposo.

Porque la mar huele a muchas cosas. Su profundo aliento entra por nuestros poros asfixiados hasta llegar a la mente y abrir las compuertas de la memoria  evocando recuerdos adormecidos,  que no olvidados ni muertos, sino en espera de esa sensibilidad que subyace dentro de ti. Se acercan entonces un pedacito de tu ayer, una persona, un pensar, ya que un olor podemos identificar un tramo de nuestra historia, alguien que reposó en tu corazón… Y la mar desprende tantos aromas que, cuando te sumerges en esos mundos submarinos, eres otro, proclive a romances, magias y ensueños.
Aunque no creas que todos los mares huelen igual; cada uno posee su propia especie de son, sal y sol. Incluso la mar de verano, aromatizada de cuerpos,  cremas y crepúsculos, de amores de labios carnosos, es muy distinta al mar de invierno o al dulce océano de primavera.


Recuerda: si tienes la fortuna de volar a la mar, siéntate frente a ella, cierra los ojos mientras absorbes su perfume. Luego abre los ojos, inúndate de su infinita gama de azules y abre tus brazos… Habrás entonces rozado un pedacito de plenitud.

miércoles, mayo 20, 2015

COSTA DA MORTE


De nuevo azul, de cálida brisa, de norte y cobalto. Ayer fundido en abierta bravura chocando sus labios con la costa da Morte. Otrora, de mar en calma, de rizados bucles al llegar a tu orilla. Playas desiertas de arena blanca y conchas de peregrino. Dos osados bañistas se funde en la arista esmeralda mientras rayos de sol, escapados de un cielo azul con nube deshilachada de algodón, imprimen a la mar un espejo de plata que ciega a mis ojos que se nutren de azul interminable.
El camino fondea un acantilado entre hortensias, aliagas y dunas y, según desciendes, primero tocas cielo antes de perder tus pies en esa arena que según la pisas hundes tus talones. Después, la brisa seduce a tu piel y aparece la gaviota sombría revoloteando en esa ribera de agua salada. Un suave cosquilleo se balancea entre mis dedos mientras mi ser se va mezclando entre el rumor de la ola y el silencio de mar abierto. Como siempre, cierro los ojos para atrapar mis memorias de agua, son y salitre, tal vez acaparan la sal de mi equilibrio, mientras la hora baja la mar para que me adentre mientras la espuma se aleja.
Abro los ojos y veo mi sombra extendida, alargada, sobre arena rubia de tanta agua en la que se empapan mis deseos. Despliego mis brazos y me siento gaviota, esa gaviota que vuela a ras de sentimientos y emociones mientras mis pies se llevan la ola que abraza mi libertad.
Unas risas de cabriola me aterrizan  en la espuma. No la vi llegar y me baño de turquesa y blanco mientras mis amigos huyen del donaire que produce un susto inesperado. El mar se ha vuelto niño y juega al zigzag con sus intrusos. Yo, me dejo seducir, ya vendrá el calor de la abrigada lumbre entre la roca y ese sol de tarde de mayo.
Pero antes de alejar mis pasos de aquel lugar de duendes y meigas aún veo ponerse el sol entre el horizonte y un mar más cobalto que nunca.

Ya no soy sino salitre al son de una alga con alas de gaviota.

lunes, mayo 11, 2015

PROMESAS

Es tiempo de promesas después de años, meses, de desencantos.
“Puedo prometer y prometo” Frase mítica de un tiempo que los españoles vivieron. Nadie como el hombre que la pronunció para tomarle como símbolo de que prometer es gratis, incluso loable. Sin embargo, a la hora de la verdad, son muchos escollos para llevar a cabo la promesa dada, algunos insalvables.
Otrora, el verbo prometer me suena a engañifa, a estafa. Unos, porque gracias al Altísimo, sus promesas serían inviables ya que si hacen lo que prometen, hundirían un país y pasaríamos a ser una nación como muchas que hay sin recursos, con la voces atadas y los derechos asesinados por mucho que loen a la libertad ¡Mentira! Otros, venden humo, y los más versados en estos menesteres trafican con mentiras.
Anoche vi un anuncio que, según transcurría su trama, más tocaba en mi fibra sensible. Decía verdades, narraba historias comunes de cualquiera de nosotros, ¡ases quienes lo diseñaron!, sin embargo, al final del anuncio, cuando se desentraña quien lo dice, cambié de canal por el coraje que me dio.
Sí, estamos desencantados, muy cabreados y muy quemados, todos. Unos con más razón que otros pero, en suma, somos todos. La realidad es que lo que tenemos ya no vale. Ha de pasar tiempo para que en ese tiempo nazcan y se formen nuevos personajes en los que creer y depositar nuestra confianza, encandilando a las masas con su verdad, honestidad, trabajo y hechos. Personas creíbles, modelos a seguir e imitar, si la ocasión lo requiere.
Los personajes recién nacidos, como quien dice hace tres días, a unos se les cae sus propuestas por sus hechos y a los otros les falta aún solidez. Y lo que hay, los dos bastiones más seguidos, es mejor apagar la luz para no verlos.
Mientras, hago mías parte de las palabras de Juan Goytisolo, último premio Miguel de Cervantes. Y no por su guiño a Podemos, ni mucho menos, sino por su compromiso con la realidad aprovechando sus letras para denunciar, haciendo referencia a la convulsa realidad que nos está tocando vivir, a las miles de injusticias sociales, a tanto ladrón suelto, a ese 20% de nuestros niños que vive bajo el umbral de la pobreza, a esa mirada corta y desviada que lanzamos cuando las cosas no nos gustan, pero que nos dejen vivir en paz mientras el tiempo lo permita. No nos merecemos que se mercadee con nuestra España y nos conformemos con “la mierda” que engulle esperanzas e ilusiones.
Seamos consecuentes, analicemos sin prisa, pensemos lo que nos conviene a cada uno que al final será en bien común. No votemos con rabia aunque estemos rabiosos y tengamos motivos más que suficientes para mandarles a “la mierda” Tampoco cojamos una pataleta y nos vayamos de excursión en vez de depositar nuestro voto, o nos quedemos en casa refunfuñando, no. Vayamos todos y depositemos nuestra verdad en las urnas.

¡Vaya mitin que os he dado!

domingo, mayo 10, 2015

SORPRESA PRIMAVERAL

Era una mañana primaveral deliciosamente orneada de sol y temperatura, así que decidí adentrarme en el Campo Grande, el pulmón vallisoletano. En un recodo de esos caminos que aparecen inesperadamente entre arbustos y pavos reales me sorprendió un aroma que hizo que echara el freno a mis pies, y cerrara los ojos. Un delicioso perfume a azahar hizo que me evaporara al parque maría Luisa hasta que un griterío infantil me despertó del hechizo. El sol se colaba entre las ramas dibujando luces de distinto calibre. Unas convertían en blanquecino el aire, otras inflaban el color convirtiendo al verde en un abanico de infinidad de verdinegros, esmeraldas y aceitunos, mientras un pato se cruzaba en mi camino con la parsimonia de su paso menudo. Según avanzaba se iba escuchando el chisporroteo del agua de alguna fuente y fue ahí donde me encontré a Manuel.
Una plazoleta de escasas dimensiones con una fuentecilla a la que se acercaban palomas a beber. Un par de bancos y árboles gigantescos dando cobijo a la sombra, no más. En uno de los bancos estaba sentado un hombre. Me asusté al chocar mis ojos con su perfil; era clavado al padre de una amiga. Me pregunté “¿Qué hace Antonio aquí?”, mientras me acercaba con sigilo. Sus ojos estaban fijos en alguna parte que no era ese parque. Ya vi que no era el padre de mi amiga, palpé que, aunque estuviera delante de él, no me veía. Un impulso hice que me sentara a su lado y soltara “un hola cantarín”. Mi voz despertó alguna parte de aquel hombre desconocido haciendo girar su mirada a la mía “Me he perdido”, me dijo con la angustia prendida en unos ojos a punto de estallar en lluvia; después, volvió a girar su cabeza hasta el punto inicial donde convive la nada con el miedo.
“¿Cómo te llamas?” Mi voz volvió a atacar a su silencio. Si mirarme, me contesto “Manuel” “Pues Manuel, seguro que en algún bolsillo guardas tu dirección ¿Me dejas que la busque?” No me dio tiempo pues comenzó a sonar una suave melodía de uno de los bolsillos de la chaqueta de Manuel; él ni se inmutó, yo creo que ni siquiera lo oía. Con la suavidad de un ladrón experto introduje una de mis manos en aquel bolsillo sonoro y extraje un móvil en cuya pantalla aparecía el nombre de Paquito. Apreté un botón y dije “¡Hola!” Una voz asustada y nerviosa balbuceó “¿Quién eres, está ahí mi padre?” “Sí, tranquilo. Estamos…” Le expliqué la orientación en donde nos podía encontrar y no habían pasado diez minutos cuando apareció un hombre de no más de 40 años corriendo como si no hubiera un mañana.
“Papá, eh, papá, venga regresa, menudo paseo te has dado. ¿No tienes hambre?” La voz del tal Paquito era un vaso colmado de ternura y cariño mientras sus ojos se clavaban en los míos en un mudo agradecimiento. Manuel seguía en “Babia”, ese mundo de luz donde a veces no encuentras la puerta de salida.

Paquito levantó a Manuel y caminando con el paso menudo de un pato les vi alejarse. Yo seguí allí parada con los pies clavados al suelo mientras mi corazón se diluía en un aprecio especial hacia un extraño, y mi cabeza se perdía en la nada de tanto Manuel como hay por el mundo.

viernes, mayo 08, 2015

TAL VEZ UNA SONRISA

Siento lástima por aquel que no sabe qué es una sonrisa. Me parecen personas grises aunque en el cielo no haya rastro de lluvia. Rostros huraños y malhumorados en guerra con todo su entorno. Olvidaron ver con ojos de niño el asombro que produce despertar, el saberse Robinson subidos a un arco iris.

Ya no hay sonrisas gratuitas, perdidas y despistadas que hacen tan grata la convivencia. Podías encontrarlas en cualquier esquina, al abrir un armario o en el tarro de mermelada.
Se puede comprar de todo, sólo hace falta dinero, pero no así aquello que no tiene precio ni caducidad como ese gesto, esa mueca que se dibuja a lo largo de un rostro desde la barbilla hasta llegar a los ojos, y cambiando su fisonomía por dos farolillos intermitentes que invitan a ver la cara más amable de esta perra vida.
Limones ácidos que, cuando tropiezas con ellos, lamentas haberlos encontrado. Aristas en sus bocas que recriminan no ver la vida con la oscuridad de sus noches que jamás ven la luz.

Se pierde la amabilidad, se esfuma su duende, se convierte en un mal que se adhiere a las paredes de tu alma como lapa persistente e invulnerable.
A veces sueño que la pierdo y me despierto angustiada dando luz a mis miserias. Cuando recobro la conciencia, me palpo la piel, el corazón, mi boca…, y allí la encuentro descansando, recuperando el resuello de su ardua tarea que es enseñarme a no olvidar el valor nutritivo de una sonrisa cada vez que alguien te mira a los ojos.

Pequeños gestos que son el vestíbulo de tu yo que entregas a los demás haciendo gratificante su largo caminar.
Siento lástima por aquel que no sabe la estima de una sonrisa sin más porqué que el placer de regalar un instante de felicidad.
¡Buen fin de semana, amigos!

miércoles, mayo 06, 2015

MI AMIGA ROSA Y PLATERO

Hay días en que no encuentras los sentimientos, seguro que los has extraviado por cualquier esquina polvorienta de tu vida. Ni siquiera te responde la sensibilidad. Abres los armarios, los cajones, incluso tu despensa emocional y no te tropiezas ni siquiera con unas migajas que despierten aunque sea un pequeño sentimiento, nada. Simplemente te hallas en estado vegetativo. Te hablan, te cuentan, lees y sigues estático sin que la lumbre encienda el calor que posee la vida. Apenas un fogueo interno de rabia o antipatía hacia alguien hace que brames, masculles palabras sin sentido que tal vez te arrepientas por haberlas dado demasiada voz si alguien te las escucha. También puedes presentir que una persona o situación es nociva para tu salud mental y tu instinto de supervivencia te susurra que salgas corriendo como si no hubiera un mañana. Ni siquiera oyes al silencio, ese buen compañero que te induce a pensar, a meditar sobre caminos tuyos o de otros, a amueblar las estanterías de tu intelecto y pensamientos, nada. La situación se agrava si en las horas de sueño, éste se va de farra y te deja con la almohada desplumada mientras escuchas pasar los minutos, las horas  de un reloj que no deja de marcar el tiempo, un tiempo que sientes que se diluye delante de tus narices y que ni siquiera lo hueles.
Entonces, te echas de menos, añoras ese otro yo que es parte de ti, como si fuerais una pareja de norte y sur y que,  por circunstancias que no alcanzas a comprender, se ha ido de tu vida, sin explicaciones, sin riñas, simplemente un día fue a por tabaco y hasta la fecha no ha vuelto. Pero después de echarle de menos, te acostumbras, quizá lo olvides alguna vez, quién sabe.
Pero aunque las crónicas te obliguen muchas veces a finales tristes, aciagos y devastadores, yo me niego, y mi voluntad persevera en buscar una final feliz o, al menos, positivo para esta situación circunstancial. Porque lo primero que uno ha de plantearse es que nada es perpetuo, y que todo lo que viene, en un momento dado se va, por lo que hay que estar preparando y aceptarlo. Lo único seguro que hay es que la vida enhebra pañal y mortaja, lo que hay entre medias es susceptible de cambio y tú, yo, el otro, está de nuestra mano cambiarlo. Porque nada te viene a buscar sino todo lo contrario. Has de salir a buscar la luz, a pescar sensaciones, y cazar emociones. Luego las cocinas con mimo, las reposas como buen guiso que se precie y, por último, las digieres.
…No ha amanecido aún y he escuchado el canto de un pajarillo; he sentido que me saludaba y venía a hacerme un rato de compañía. Al rato, me he levantado a por una taza de café y me he encontrado con un espectáculo muy bello pegado en la ventana: estaba amaneciendo y una lluvia fina resbalaba por el cristal, y ha hecho que una sensación de placer me diera los buenos días. Después, con un café humeante entre mis manos, he hallado unas palabras de mi amiga Rosa hablando de Platero. He corrido por internet a buscar al burro y regalaros yo también unos buenos días especiales.

“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se
diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de aza-
bache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro.
Lo dejo suelto y se va al prado, y acaricia tibiamente con su
hocico, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas. . .
Lo llamo dulcemente: "Platero?", y viene a mí con un trotecillo
alegre que parece que se ríe en no sé qué cascabeleo ideal . . .
Come cuanto le doy. Le gustan naranjas, mandarinas, las uvas
moscateles, todas de ámbar, los higos morados, con su cristalina go-
tita de miel . . .
Es tierno y mimoso igual que un niño, que una niña . . .; pero
fuerte y seco como de piedra. Cuando paso sobre él, los domingos,
por las últimas callejas del pueblo, los hombres del campo, vestidos
de limpio y despaciosos, se quedan mirándolo:
-Tiene acero . . .
Tiene acero. Acero y plata de luna, al mismo tiempo”

lunes, abril 27, 2015

AZUL

Azul es un color. Zarco, índigo, cobalto y añil. Todos los días son distintos y suceden cosas como encontrarte cara a cara con Azul. Color que transforma los ríos internos adormecidos en aguas vivas con música de oleaje. De silueta afinada, cambiante como el aire que respira y que, con su sola presencia, te despierta al mundo de las sensaciones haciéndote olvidar la trashumancia peregrina, convirtiéndote en un estático voyeur de ese azul. Tozudez  ambarina en la que tus ojos se diluyen, dibujan y perpetúan el color azul. A veces místico, otras nostálgico, otrora vital, susurrándote que solo hay una vida y pasa rápido. Así le miro, agarrándole por sus alas blancas porque quizá, seguro, solo sea este instante en que te fundas en azul, esmeralda o azulete. Perenne, balanceándose en tus manos, convirtiendo tu cuerpo en turquesa, y tu entorno en blanco espumoso. Mientras, el salitre alerta a tus pulmones y los tímpanos se diluyen en oleaje. Sí, te he hablado de la mar. De la mar sureña, de la mar salada y alegre que crece cada día en el sur de mi vida.
El cielo es otra cosa, aunque en el sur el mar y el cielo a veces se confundan, se casen, o la línea eterna del horizonte les separe. El cielo de la tarde es distinto al de la mañana. Éste es un adolescente burlón y picajoso, mientras que el de la tarde se deja mirar, pasear entre sus nubes, caminar por sus infinitos hasta que se desploma el día en melocotones maduros. Entonces se vuelve dulce, como un soplo de aire al borde del mar. El cielo en tardes de verano languidece en mis pupilas llenando de un azul tenue cada letra que te escribo en la distancia de nuestras vidas.

Camino avanzando por mi playa interminable, mirando sus aguas, grabando en mis ojos esos inagotables azules de cielo y mar, mientras mi ánimo se va deshaciendo de aciagas telarañas. De pronto detengo mi paso, y nos miramos de frente. Retengo su cuerpo sobre mi mirada glotona, y mis pupilas se emborrachan de arena, sal y agua, mientras el son me murmura y el sol me acaricia. Reanudo el paso sobre espejos de arena y agua, dibujando sombras de lo que soy. Atrás quedan mis huellas que la mar borra, pues el ayer pasó y el mañana ha de llegar…, o tal vez no. ¡Qué más da!, si ya soy nube, agua, arena, azul y salitre, porque eso es lo que el sur hizo de mí.

sábado, abril 18, 2015

¿CON QUIÉN LE GUSTARÍA CENAR ESTA NOCHE?

Corría el año 1992, finales de octubre. Un otoño raro, de aguas quebradizas, locas, y estériles. De carácter áspero y voz bronca, de nubes negras, más zahínas que un toro bravo, me lo cuenta  mientras respira el aire fresco que, poco a poco, se congela en su memoria. Ni sol ni paraguas, ella caminaba feliz a su nuevo destino. Llevaba un año especializándose en entrevistas de trabajo. Había pasado por los despachos más variados, había sido entrevistada por un abanico de personajes de lo más heterogéneo y, con ello, aprendido aplomo, sonrisa y siempre mirando a los ojos, Todo había surgido de la necesidad, no del dinero, y sí de ver un mundo más allá de las fronteras entre un pañal y un guiso. Estaba en una edad en que la vitalidad rezumaba por sus poros, y donde el campo aún no tenía barreras. Su carácter extrovertido ayudaba a que mirara la vida con la virginidad de la ilusión y, aún en la inconsciencia de la juventud, en dos ocasiones fue a entrevistarse con sus dos hijos debajo del brazo; no tenía con quién dejar a los niños, estaba sola en la gran ciudad, esas ciudades que te comen por dentro si no las encaras desde el primer momento, y tampoco quería dejar pasar una oportunidad. Eran años gloriosos en donde el trabajo fluía como agua de manantial, y siempre tuvo suerte. Es cierto, me cuenta, que ella no picaba alto, consciente era que si quería iniciar una profesión debía empezar desde el sótano; para subir escaleras ya habría tiempo.
Aquella mañana de octubre, de agua fina, desapacible y sombría, a ella se la antojaba de membrillo y albahaca. Subió los tres pisos andando mientras el corazón era un saltimbanqui feliz por una nueva oportunidad. La pasaron a una salita; se sentó, estaba sola. Al rato apareció un chico, rozando la treintena, muy locuaz y vivaracho,  con el que ella enhebró conversación de lo más variada y divertida. En más de una ocasión, él protestó por el tiempo que les estaban haciendo perder, llevaban más de una hora esperando. Pero ella le calmaba argumentándole que más vale una buena entrevista, relajada y pausada, donde estudien verdaderamente las posibilidades del candidato, y probablemente el que había entrado delante de ellos debía merecer la pena por los minutos que le estaban dedicando. No pasó mucho rato desde este último razonamiento cuando la puerta se abrió y mandaron pasar al chico y no a ella, pero se encogió de hombros y le despidió con una sonrisa franca, de esas que salen de dentro para iluminar más de un ánimo compungido.
A los cinco minutos de haberse ido el muchacho, se volvió a abrir la puerta y la indicaron que pasara al despacho número tres. Ella buscó el número y llamó a la puerta. Alguien desde dentro la indicó que pasara y, cuando empujó la puerta, la sorpresa fue mayúscula. Detrás de la mesa estaba sentado un muchacho, alrededor de la treintena, que la recibía con la sonrisa más luminosa que ella recordara y los ojos más pilluelos que ella hubiera confrontado alguna vez. Sí, era el chico con el que había compartido más de una hora de espera en amena conversación. Después del primer impacto, los dos se echaron a reír.; una risa fresca, divertida y confidente.
-Bien, como ya te he preguntado todo lo que necesitaba, solo me queda una duda. Bueno más que duda es una curiosidad… Si hoy tuvieras una cita, ¿con quién te gustaría cenar?
Ella hizo una mueca de complacencia, cerró los ojos, echó levemente la cabeza hacia atrás y buscó una imagen, una voz, un comportamiento. Vio con nitidez al hombre con el que la gustaría compartir mesa, mantel y viandas, pero sobre todo hablar, preguntar, y curiosear en aquel hombre de ideas claras, moralidad intachable, avezado economista y trabajador nato, cuyas camisas siempre iban arrugadas, el nudo de la corbata mal hecho aunque sus zapatos estaban invariablemente inmaculados.
Ella abrió los ojos y utilizando su expresión risueña plagada de complacencia dijo:
-Con Rodrigo Rato.
Hoy, una tarde de primavera, de lluvia loca y aire levantisco, muchos años después, ella me mira con los ojos entristecidos, una sonrisa amable pero pegada al desencanto y su voz, desinflada de ilusión, me pregunta:

-¿Qué hizo la vida con nosotros dos? O más bien, ¿qué hicimos nosotros con ella?

miércoles, abril 15, 2015

PASEANDO CON MI MADRE

Cuando estás junto a un anciano, puedes mascar el sabor insípido de la nada, ese vacío existencial que se va apoderando de ellos. Además, tienen un reloj biológico que marca un tiempo, pero nunca un momento, una hora. La prisa para ellos ha perdido el estímulo de llegar a un puerto y la vida ha borrado el color de las sensaciones; el sentido de las cosas ya es desconocido para ellos. De ahí que el talante emocional que tú emplees sea tan importante para arrojar luz a esas vidas que se disipan no físicamente, pero sí mentalmente.
Una vez oí que la vida enhebra pañal y mortaja y que antes de volver al polvo, en muchos ancianos se recrean en el pañal sin darse cuenta que una vez fueron adultos vibrantes y que por sus poros corrieron las sensibilidades más hermosas.
Ayer, a una hora incierta de la tarde en que la luz se desvanece y que sin embargo nos regala los últimos destellos de color luminoso, salí a pasear con mi madre sin rumbo y con intención de quemar una etapa más. Pero mi sorpresa fue encontrarme con el afán de saber mirar por las dos. Mirar con cariño, un mirar condescendiente y comprensivo. Sentir el latido de la vida en la mirada presintiendo con la vista lo que a simple vista no se ve.
Me afané en despertar la curiosidad de mi madre a través de mi voz, tecleando cada palabra de entusiasmo, descripciones vivas de aquello que correteaba a nuestro alrededor. Nuestra primera parada fue delante de un árbol bellísimo en la calle Gamazo, frente al hotel Felipe IV; estaba plagado de flores, entre el rosa y el malva. Tanto me adentré en ellas para que mi madre pudiera percibirlas en su imaginación, que terminé viendo que no eran flores sin más, sino una cascada inusitada de claveles ensortijados en multitud de ramas, ella apenas me prestó atención, no obstante hice fotos.
Seguimos nuestro paseo perdiéndonos por uno de los rincones más bellos de Valladolid: el campo grande. No obstante vi peligrar mi empeño de perdernos por aquel paraje frondoso con multitud de matices verdosos. Ella me decía que saliéramos de allí pues aquel lugar la producía sensación de tristeza, de soledad, pero yo me hice la sorda y seguí caminando empujando la pesada silla de ruedas que ayer se me antojaba una pluma. Volví a mi narración salpimentada de recuerdos infantiles hasta que logré que mi madre volviera a despertar de su letargo. Y hubo un momento mágico: me quedé fascinada mirando la fuente de la pérgola que mi voz enmudeció y, cuando mi cabeza volvió a la realidad, no era yo quien hablaba, sino mi madre contándome mil y un recuerdos. Cerré los ojos para que mi memoria grabara aquellos instantes en que mi madre había resucitado. Pero como en los cuentos, era la hora de volver a la residencia aunque aún nos dio tiempo para que ella me pidiera las fotos que había hecho y se las enseñara a sus compañeras de viaje.

Cuando volví a casa, encendí la televisión, jugaba mi Atleti. Me puse una copa, encendí un cigarrillo, sintiéndome una persona muy afortunada.

sábado, abril 11, 2015

DESPERTANDO

Con el sueño descolgado en mis ojos y la somnolencia prendida en la cabeza, preparo café, enciendo el ordenador y me quedo quieta con la vista cosida a la pantalla. Segundos más tarde mis dedos pulsan la búsqueda del primer periódico. Previamente la cafeína va resbalando tímidamente por las paredes de la garganta y enciendo el cigarrillo, de los que mejor me sientan del día, el resto o la mayoría me los podría ahorrar. Gestos cotidianos de un animal de costumbres bien talladas para que la luz de la vida consciente comience a correr por mis venas. Sistemáticamente leo sin leer las cabeceras, luego vuelvo al principio y vuelvo a releer las letras grandes y en negrita; la mente comienza su engranaje. Normalmente el dedo corazón pincha en una noticia Banal porque el sueño se resiste a abandonar su feudo y con ese tipo de noticias no me suponen ningún esfuerzo, es más, me dan igual, pero no así el ejercicio lento y pausado con que someto al cerebro para que los vahos nocturnos se larguen de una vez. Me gustan esas primeras huellas de vida que entran en mí dejando la sonrisa cincelada en el ánimo. Es como si me predispusieran a ser benévola para el resto de las horas.
Añado más cafeína al organismo y voy elevando la raíz de la noticia hasta hallar esa que prende la bombilla del intelecto y un pensamiento lejano al terreno baladí me hace recapacitar. He pulsado varias cabeceras de los más diversos temas. Unas no aportan nada, es decir te han vendido humo en letras gordas, no más. Sin embargo según vas picando crónicas, primicias, sucesos, encuentro una esencia común en todas ellas: cadáveres escondidos.
Suena extraña y confusa mi afirmación, pero cuando lo explique comprenderéis que el título que más se acerca a mi descubrimiento.
A partir de cierta edad en la que abandonas la niñez para impregnarte de la adolescencia y más tarde sucumbir al mundo del adulto, no hablo de madurez porque hay gente que se muere sin saber el significado de esa palabra, vas acumulando experiencias. Unas son acertadas, otras verdaderas meteduras de pata. Experiencias al fin y al cabo que van modelando nuestro carácter, forma de pensar y actuar en la vida, incluso recalcan principios básicos de todo ser humano, o sencillamente  las reglas, razonamientos y gérmenes que abandonas en un recodo del camino por siempre jamás.
Bien, pues todos esos sucesos y experiencias van engrosando la mochila que llevas a tus espaldas o que guardas en un armario. Y un día X, tu vida da un giro y der ser una persona desconocida más allá de tus paredes personales, amigos, familiares y compañeros de escuela o trabajo, te pones en primera fila de fuego expuesta a ser conocida más allá de tus fronteras, insisto personales, y ser el blanco u objetivo de todo tipo de triquiñuelas.
Sabido es que somos un país difícil, de juicio rápido y desmesurado y que en cierto modo necesitamos vivir un poco de los demás, o vivir un poco sus vidas o en sus vidas, llámalo H. Entonces comienzan a abrirte tu armario, tu mochila, y a sacarte tus cadáveres, porque todos, absolutamente todos, guardamos cenizas contrahechas de un error en nuestra vida y quien diga que no, miente, miente como un bellaco.
En ese momento, el pensamiento me pregunta “¿Eso es lícito, es lógico que se haga?” Solo acierto a contestarle que deberíamos juzgar a la gente por sus hechos actuales, no por lo que guarde en el armario que ya es pasado, no presente, y no creo que sea lícito espolvorear las intimidades de una persona a no ser que la persona en cuestión las espolvoree ella misma a golpe de talón, lo cual es lo más habitual para ganar dinero fácil y rápido.
Pero antes de terminar de teclear estas zozobras mías, me doy cuenta que soy consumidora de cadáveres, profanadora de tumbas porque, y no me estoy justificando, es un ejercicio y hábito intrínseco al ser humano.
A veces pensar es deprimente.

¡Buen fin de semana, amigos!

jueves, abril 09, 2015

LA PREYSLER Y DOÑA PURI

¡Hola, chicos!.. ¿Qué tal vuestra Semana Santa? La mía muy recogida, mucho vino y hala comida y venga comida y después más vino y vuelta a empezar ¡Ah! Y todo a golpe de corneta y tambor, los castellanos todos somos muy sobrios pa to… También en mis ratos de más recogimiento espiritual, entre vinillo y vinillo, he meditado. ¿En qué? Os vais a alegrar cuando os lo cuente… ¡La Esteban ya es pasado! ¿Qué, cómo se os queda el cuerpo? Me dije “Puri, evolucionar o morir” Y ya sabéis que yo antes muerta que cualquier cosa que no sea ser, por lo tanto he transmutado de lo friki a lo hípster, eso sí sin barbas y muy limpia, pero con mi jersey roto aderezado con un pañuelo de Carolina Herrera, mis gafas de pasta y pareciendo que llevo dinero en el monedero aunque, cuando lo abres, esté la de siempre, ¿quién? La nada, que no necesita ningún aderezo para ser ella mismamente, pero si esto no lo cuento, todo el mundo pensará al verme…, mejor no saber lo que piensan de una, es un calvario pensar qué están pensando de ti, y más tarde confirmar que la gente lo que la gusta de verdad es ventilar la lengua sobre sus pensamientos más oscuros de otros, no de ellos, y tú caer como Santa Teresita en una noche oscura del alma, y de eso nada que la vida es muy corta y yo tengo la agenda a tope, a tope, tope. Más desde esta mañana que descubrí mi nueva musa y ya estoy tardando en emularla. Cierto es que tenemos muchas cosas en común, pero aún hay cierto distanciamiento entre ambos egos que he de solventar rápidamente.
Sí, voy a acortar distancias entre la Preysler y yo. Ella es morena y yo rubia…, nimiedades. Pronto la mando el número de tinte de Mercadona que yo uso... Ella se junta con sus amigas a comer perritos calientes y hamburguesas…, muy americano. Rápido la envío los choricillos a la sidrina que hace mi amiga Pichu que, aderezado con unos buenos culines de sidrina, muchos culines, para terminar cantando Asturias patria querida o el Asereje, al gusto, y así hacer patria que estamos muy necesitados. Claro, también puedo enviar a la Preysler al bar donde trabaja mi amiga la Mari ¡Qué mollejas, madre mía, qué bocadillos de chipirones con alioli!... Luego ella baila en el baño; eso se ha acabado, todo el mundo a bailar a la cocina que, mientras bailo, me salen los menús más rabiosamente rabiosos dado el sobresueldo que gasto en guindillas… Ella usa mucho pastillamen con colágeno, magnesio, calcio, y omega 3 y 6. ¡Qué no, mujer! Zanahoria, limón y naranja. La farmacia cuanto más lejos mejor.
En cuanto a su cuerpo y el mío pues…, ella dice que es genética, lo mío son de los huevos fritos con patatas, y a ella la luce comer con cabeza y lo mío es descabezado desde que me despierto hasta que me desintegro al final del día, pero a mí me acompaña Dios, porque ya lo dijo Santa Teresita “Dios está en los pucheros” y yo no salgo de la cocina con tanto puchero, calzoncillo y calcetines que tengo que casar. A ella se lo hacen todo, pero a mí, alma de cántaro, me lo guiso y me lo como todo solita, así que no puedo mandar con lo que me gusta a mí eso de ordeno y mando.
Y… Su sonrisa, tan perfecta, coordinada y de radiante blanco nuclear… La mía, de esa manera, deseando la pobre que su yerno político la enderece y eche un poco de lejía para yo qué sé, hacer el milagro de San Sergio que además de soldado y mártir en su época, en el SXXI obrará el milagro de la Puri.
Y cómo viste, y qué joyerío… Así no se puede competir, voy en desventaja porque ella seguro que no sabe ni qué es una tienda de chinos y yo no salgo de ellas. Ella trabaja para Ansorena y joyería de postín y yo para los mercadillos…
¿Veis lo que pasa cuando uno se compara con otro? Desgraciado, paupérrimo y no sé cuántos adjetivos más,  a cual más nefasto y negativo se encuentra uno así mismo,  y eso no se puede consentir. No quiero caer en ese culebrón mental. Mi Preysler es muy guapa, más lista que mi coneja Viky, amable y simpática. Pero yo, ay cómo soy yo de gordita, monfletuda, que mi Pepe cuando me quiere agarrar no abarca… Y soy mu grasiosa, me lo dice mi madre cuando está dormida.
Bueno, ¿qué hago? ¿Me hago fan de esta mujer o sigo con mi aserejé y culines de sidrina?


martes, abril 07, 2015

ESE MANIDO AMOR

Fue ayer mientras mis ojos se abrían al día y mi cabeza aun estaba deleitándose de los vahos del sueño cuando la noticia se impuso ante mí para que la leyera. No era nada del otro mundo, nada que desconozcamos, sin embargo el contenido empezó a zumbar en el pensamiento; hoy ha vuelto a recalar en ella y, al fin, he sucumbido a esa palabra tan manida y por el contrario tan fuera de contexto en el momento actual de una sociedad que corre y corre olvidando sentimientos, abandonando sus miserias, no por resueltas, sino por falta de interés en una resolución que engrandezca al espíritu.
Hablo del amor, ya veis qué cosas, tema recurrente y fuera de melosos misterios. Pero de lo que quiero hablar es de ese amor a través del tiempo, del transcurrir de miles y miles de días manteniendo la llama viva, ahí sí que existe la magia de la seducción, del eterno olvido de uno mismo en aras de tu compañero de viaje, del dar y perdonar y seguir camino mirando a tu pareja como si le acabaras de descubrir.
Y me llamó poderosamente la atención aquel titular de un viudo despidiendo a su eterna compañera, recordando cómo se conocieron, su trayectoria vital juntos, siempre juntos, haciendo suyas las palabras de Antoine Lavoisier “La energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma”, como diciendo “Y seguiremos juntos aunque tu cuerpo ya no esté entre mis brazos”.
Sí, me ha conmovido porque el roce sistemático va afilando sus colmillos hasta que traga ese ayer que te unió a otra persona en los bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza. Es cierto que muchísimas parejas subsisten gracias a las brasas que transforman el amor de un ayer en un cariño permanente, pero eso cada vez se ve menos. Incluso después de muchos años juntos, deciden un buen día rescindir aquel contrato que firmaron mientras se miraban en las profundidades de unos ojos que no veían límite a su océano amoroso.
Pero del viudo que os hablo, era una rara avis en ese amor manido, sobado y catapultado en las prisas, en los sin perdón, en el egocentrismo, y egoísmos actuales. Y mientras mis ojos recorrían las líneas de letras asombradas del periodista de turno, mi yo más íntimo buscaba en mis enseres un amor parecido al de ese viudo entristecido aunque unido para siempre a esa energía que ni se crea ni se destruye, y lo encontré. Lo hallé en una mujer que no gusta que se hable de ella, que siempre permanece en la sombra dando permanentemente energía a su pareja. Ella es el cerebro, la logística y la razón para que el norte y el sur estén en equilibrio. Él la mira con la timidez del que no gusta mostrar sus sentimientos y que, sin embargo, sabe, palpa y es consciente, que sin ella nada sería igual. Llevan juntos desde la adolescencia y aun sus ojos brillan cuando se miran. Son dos eslabones en perfecto engranaje. Él díscolo y currante, ella, conciliadora, abriendo siempre sus brazos a la comprensión y al amor de los suyos, haciendo  suyo el diálogo aunque a veces el enfado les desborde, pero eso son tormentas que amainan para volver a lucir el sol en el azul de su océano en común.
Hoy he sucumbido a la soledad de ese viudo que me ha mostrado esos amores que ya no se llevan y precisamente por eso ha brillado su tristeza en mi maltrecho descreimiento de un amor que a veces se me escapa entre los huecos del alma que muy bien no sabe cómo nivelar el norte y el sur para que navegue por mi océano personal.

¡Gracias, Sr Alierta y mi más sentido pésame!

martes, marzo 31, 2015

LUNES SANTO

Me metí en la cama con los remordimientos de mis aplausos, con las dudas  de dejarse una llevar por las emociones que pueden transgredir costumbres y tú, sin más, romperlas. Como muchas cosas me dije “Con  la luz lo verás más claro” Pero la luz llegó esta mañana tan temprano como la luna deja hueco al sol, y la primera bocanada de recuerdos fueron aquellos aplausos que solté  en una esquina mientras veinticinco pares de pies rezaban girando al Cristo de Medinaceli.
Castilla reza, siente y se recoge de una manera especial. El castellano en sí es austero en sus manifestaciones, contempla y siente hacia dentro. Prefiere el silencio en  la noche mientras acompaña al Cristo o la Virgen de turno. Incluso sus marchas procesionales a toque de trompeta y tambor desgarran el dolor de esa representación imaginera entre Berruguete y Hernández. Quizá el único que se aleje de esos llantos de tambor y corneta sea el grupo música de Arroyo de la Encomienda cuyas marchas procesionales son una algarabía de sonidos brillantes bien coordinados y de una melosa sucesión de acordes que bien nos pueden trasladar a otros rincones españoles.
Mientras el lunes santo se despedía de esta España siempre  partida y dudosa en sus requiebros,  todos nos echábamos a las calles porque alguien desde arriba había encendido las estufas para que el buen tiempo se apoderara de cualquier población. Una vitamina de luz, de fríos apartados de nuestros cuerpos,  ha hecho que vivamos estos días en las calles. Encuentro entre Madre e Hijo, el regreso de los amigos,  convivencia en familia, comercios animados por compras de última hora, esas cervezas al caer la tarde, terrazas concurridas de amenas charlas, y el acompañamiento del turista accidental que se deleita de las costumbres ajenas. Este paisaje que pinto  sucede a donde quiera que vayas, incluso la arena de la costa se puebla de baños tímidos y cuerpos blanquecinos.
Y mientras estos pensamientos enjambran en mi cabeza, mis ojos corren tras el cirio y la cera pegada al asfalto, el aroma a incienso rebañado por el empedrado de callejuelas estrechas. Flota por el ambiente, aspiras el olor de un arte para unos, la religiosidad para otros.
Valladolid se vistió de lunes santo, de rosario místico en San Pablo, de un Cristo crucificado saliendo de la bellísima Antigua, subiendo la cuesta hasta una Universidad recién planchada que mientras miraba su fachada aún escuchaba las risas de mis amigas en los años mozos de universitarias. Después, más silencio, más desgarro de trompeta y una salve para auxiliar a nuestras almas. Pero antes de terminar ese lunes santo vallisoletano, ya madrugá del martes, alguien desconocido, un muchacho joven recién llegado de Sevilla, me susurro amores de mi otra tierra, me narró su alegre bulla tan distinta a la nuestra y…, caminé sola regreso a casa con un corazón partío entre el silencio en el que crecí de esta Semana Santa hermosa y austera y  esa Sevilla  que por querer, la quiero mía.

Sí, ahora lo veo claro. Mis aplausos espontáneos debí guardarlos para mí. En esta tierra mía se reza con el silencio prendido en el ojal y los pies arrastrados por un tambor.

lunes, marzo 30, 2015

DOMINGO DE RAMOS

Mi madre siempre me decía “En domingo de ramos, quien no estrena, no tiene manos” Y como muchos niños, esperaba el domingo de ramos con enorme ilusión para ponerme ropa nueva  y salir de procesión con mis mejores galas. Desde entonces han pasado muchos años, pero aquel sabor alegre  y dulce de cada domingo de ramos lo llevo cosido a la memoria y cada año cuando llega esa fecha  mi corazón vuelve a experimentar aquel parloteo saltarín de la emoción.
Ayer fue domingo de ramos y el calcetín de la costumbre se había vuelto del revés:   no era yo quien esperaba impaciente mi ropa nueva sino mi madre… Llegué a la residencia con la parsimonia de cualquier domingo en el que se encierra la prisa y el ruido en el armario del descanso, pero ella me esperaba nerviosa a que la acicalara, quitara las etiquetas de su ropa nueva “Date prisa, vamos a llegar tarde a la procesión” Me decía con sus ojos distraídos por esa niebla a la que se ve abocada sin remedio. No pude evitar sonreír, mi madre esa mujer enjuta, de sentimientos catapultados, mostrándose como un libro abierto y dispuesta a que yo leyera sus letras más íntimas y personales.
Salimos a la calle vestidas de domingo de ramos a que la luz se posara en el rostro de mi madre mientras una temperatura amable calentaba sus huesos doloridos. Su vista, muy deteriorada, fue benigna con ella; la ONCE le ha enseñado cómo esquivar las sombras y ver por esos huecos minúsculos. Y ladeaba como una niña chica la cabeza para ver vestida su ciudad de palmas y ropa  nueva, porque en provincias todo se nota más. Riadas de gente en busca de la borriquilla, niños gritando de emoción y de fondo el sonido de  cornetas y tambores.
El ser humano es bueno a pesar que nos encrespe con muchas de sus reacciones y en el caso que me atañe, en el momento que te ven con una silla de ruedas, todo el mundo está predispuesto a ayudarte. Me dejaron un hueco en primera fila para que mi madre viera aquello que no puede ver, sintiera la ilusión del niño en un domingo de ramos, pudiendo bañar su ánimo de gentío colorista; incluso un hombre con bastón puso la toquilla de mi madre encima del bastón a modo de paraguas para que el sol no la molestara.
“Mamá mira a tu izquierda, ahí viene tu hermano junto al arzobispo” Y unas lágrimas peregrinas se escaparon de su mirada oscura. Acaricié sus hombros con la ternura de una madre hacia su hijo.

Cuando por la tarde, la devolví a la residencia, su voz era una cascada de emociones atribuladas al querer contar todo de una vez a sus compañeras de viaje. En la despedida, arropé con mis brazos aquel cuerpo cimbreado de emociones dándola las gracias por haber vuelto a sentir la niñez en un domingo de ramos más en mi vida.

viernes, marzo 27, 2015

La Esteban y doña Puri

Me siento fenomenal y quiero compartirlo con vosotros.
¡Ha ganado la Esteban! Llamadme hortera, friki, descerebrada, pero yo estoy encantada que el pueblo llano tenga a su princesa comestible. ¿La nobleza no tiene a su princesa de Asturias? Pues el resto tiene derecho a tener la suya aunque se le vayan las formas en su manera de expresarse. Pero eso ya se lo he dicho “Belén, tú ya eres grande, no necesitas de lo soez y lo vulgar para que te quieran” También he hablado con la Hormigos (otra concursante) para decirle finamente que no la soporto, más que nada porque es muy pesada y creo personalmente que ya ha sacado rentabilidad a sus desencuentros con mi princesa.
Una vez que os he contado mis intimidades más íntimas podéis dejar de leerme e iros de vacaciones, lleváis mis bendiciones. Solo os pido una cosita: reíros, reíros mucho, insisto que es el ejercicio más sano que hay.
Para los que os quedáis, yo sigo aquí, así que si después de pensar que soy una friki, me seguís leyendo, yo encantada. Tal vez no deis crédito a  mi amor por la Esteban que no al coletas, ojo al dato diferencial. Pero es muy sencillo de comprender. La Esteban y yo somos mujeres PES; me lo dijo la cuñada que tengo, la que más quiero y mimo, más que nada porque solo tengo esa y cuando lo poco o la nada abunda, hay que cuidarlo sí o sí.
Pues bien, como os contaba, estábamos mi cuñadísima y yo corrigiendo mi novelilla que, si algún día ve la luz, os va a encantar, es una monada… Pues bien, entre renglón y renglón, mi cuñadísima levanta la cara y me estrella con la mejor de sus sonrisas y tono amabilísimo en la voz  Puri a ti lo que te pasa es que eres una mujer PES” ¡Coño! Me dije sin que el palabro saliera de mi garganta profunda. Pero mi pensamiento que es tan ágil como un conejo pensó”Seguro que te ha dicho algo bueno, Puri. Lo que pasa que como eres poco leída pues no te enteras” Y me quedé tranquila y en paz. Sin embargo mi cuñadísima añadió ”Y eso es una virtud y un defecto, según lo utilices, Puri” Y aquí me mosqueé porque si encima de darla de comer, darla trabajo con lo escaso que está y ser su única y amantísima cuñada, va y me pone a escurrir finamente, pero a escurrir, pues no, por ahí no paso. Así que con la excusa más excusable de ir al baño, corrí a coger el primer diccionario que encontré y me encerré en el baño a buscar qué significaba PES… ¡Leches! Con las prisas no me fijé y cogí un diccionario de griego y los griegos con la que está cayendo en su tierra, el ministro de economía, Varoufakis, debió de pensar que añadir una palabra más al diccionario griego era caro e innecesario. Por lo que salí del baño con tremenda decepción, tanta que mi cuñadísima notó que mi rostro no estaba encajado sino bastante des o desequilibrado, yo qué sé… El caso que me preguntó y yo respondí, respondí como la Esteban, porque yo tampoco me escondo “Pepa, ¿cómo cuánto de PES?” Va y responde sin encomendarse ni a Rajoy “Muchísimo” Me hizo puré… Muy fuerte, desagradecida, encima que la hacía trabajar en festivo va y me dice que yo soy muchísimo PES. Esa noche que había gala de gran hermano y que la Esteban lloró a conciencia, yo lloré con ella, también con mucha conciencia, frenesí e hipo.
Pero la ignorancia, que es la madre de la indecencia, se volatilizó… Muy fuerte. Porque soy tan fuerte como la Esteban, y una vez que las dos habíamos llenado el Manzanares con nuestras lágrimas, en mi caso volvió el juicio, poco eh, a mi cabeza y llamé a mi cuñadísima y sin fisuras ni ambages fui humilde y la pregunte “Pepa, qué es PES” y ella me contestó “Persona especialmente sensible”…. Muy fuerte, lo sabía que mi alta cualificación a la sensibilidad extrema no me reportaría nada bueno. Así estoy yo como la Esteban, todo el día como los indios cabreados sufriendo por memeces, llenando los pantanos con mis lágrimas… ¿Hay alguien ahí? ¡Leches, Puri! Has aburrido hasta el apuntador y se ha largado todo el mundo. No se puede ser tan pesada, hija.

¡Felices vacaciones, amigos!

sábado, marzo 21, 2015

SEBASTIÁN Y GARCÍA-VAQUERO

Hoy hace una semana que  conocí a Sebastián y a su fiel escudero Carmen. Fue por casualidad, una de esas sorpresas que te tiene reservada la vida de vez en cuando en cualquier esquina que, por inesperadas, aún las valoras más.
Siempre he mantenido que el ser humano es una cebolla o si lo preferís los más jocosos, una conejita de playboy. Unos con el transcurrir del tiempo se les van cayendo las capas que revisten su yo más íntimo y personal. Otros, en cambio, permanecen inalterables sujetos a sus capas, quizá por miedo, a que se descubran incluso ante ellos mismos.
Sin embargo hay cebollas, conejitas de playboy, que después de mutar de una capa a otra, se muestran como son. Auténticos. Te gusten o no.
Mi contacto con Sebastián, primero fue por referencias. Después decidí dar un paso al frente y llamarle. La verdad, muy bien no supe con quién hablé, pero presentí un feeling nada más escuchar aquella voz. Salerosa, amigable y tierna. Vamos, me sedujo.
Llegó el sábado, habíamos quedado a las nueve y media en la calle Virgen de las Montañas 7. Sevilla estaba a rebosar, el tiempo acompañaba, la gente con ganas de seguir celebrando la cuaresma y muchos también con ganas de divertirse. Pero Virgen de las Montañas estaba apartada del centro, en uno de los barrios sevillanos con más esencia; Los Remedios. Allí reinaba la calma, el susurro de voces armoniosas y relajadas de quien sale a tomarse una cerveza por su barrio y ni rastro de turistas; una delicia.
Según llegué me identifiqué ante una morenaza amable que guardaba las distancias pertinentes. Me senté a esperar. La casa de Sebastián era un rinconcito más de esa Sevilla que rezuma presencia y orgullosa de ser quien es. Fotos por las paredes, paredes llenas de recuerdos de gente que alguna vez has visto por las revistas, otras no, pero daba igual, en todas ellas aparecían personas con sus sonrisas colgadas de un ánimo de ganas de disfrutar aquel instante etéreo, mirando de frente para tatuar un momento.
La morenaza me trajo una manzanilla para simplificar la espera, que fue corta, porque al poco rato escuché a mi espalda una voz que me preguntaba alegremente “¿Cómo estamos?” Me volví y encontré los ojos más vivarachos, la sonrisa juguetona de quien sabe su destino. Hacer grata la vida a sus semejantes. Era Sebastián.
Una vez hechas las presentaciones, nos cosimos uno al otro. Confiaba en aquella persona, sin más. Raro, pero cierto. Sí, siempre vamos con ese cortafuegos invisible por si las moscas, pero yo esa noche, creo que lo dejé en el hotel y me dejé llevar por la corriente amable de Sebastián y su fiel escudero Carmen.
Mis amigos y yo degustamos de una cena soberbia. Pescaítos fritos, rebozados con mil amores, un jamó que se te saltaban las lágrimas de gusto. Y los postres, ni qué decir. Todos hechos con rigor y paciencia por Sebastián.
Salimos a la calle a fumar Carmen, Sebastián y yo, a deleitarnos de aquella noche serena, a recortar distancias, a saborear la magia de un encuentro tan grato.
Al despedirnos, Sebastián sacó un barreño y me dijo  ”Mi arma coge un pestiño, la Carmen y yo los hemos hecho esta tarde”
Co la dulzura del pestiño en los labios y un fuerte abrazo nos despedimos.

Amigos, si alguna vez recaláis por Sevilla llamad a Sebastián. Os recibirá como recibe a todos sus clientes: autenticidad, amabilidad a borbotones y una calidad de primera.

miércoles, marzo 11, 2015

DOÑA PURI INCOMUNICADA

Estoy sufriendo una degradación paulatina sin remedio aparente; me ha fallado la telefonía móvil. Comenzó con una huelga de fotos negándose a retratarme, a mí, su dueña y señora. Más tardé, huelga de hambre de wasap; me discriminó, a mí con mi lema “Antes muerta que en silencio”. Luego  dejó de sonar, solo vibra como los moribundos, con lo cual si alguien se acuerda de mí, ya puede ir recordándome porque no me entero de las llamadas. Un caos en mi vida, la incomunicación total. Pero doña Puri tiene remedios para todo y decidí salir a comprarme un móvil, cuando un brazo siniestro me cortó el paso y me dijo sin darse importancia “Puedo prometer y prometo que tendrás un móvil gratis”… Claro, la palabra gratis sonó, sonó en mi pabellón auditivo a un coro de ángeles orquestado por Adolfo Suarez prometiéndome comunicación total con el mundo terrestre y aledaños. ¿Cuándo? Encima de gratis no voy a meter caña al personal inyectando celeridad, comprendedme. Además, en el cielo no llevan reloj ¡Qué suerte, sin prisas!  
Mientras tanto, me emociono con cosas sencillas y naturales como leer que José Bono ha presentado nuevo libro, y yo me pregunto ¿Qué tiene ese señor que no tenga yo? Se tiñe el pelo, yo también, pero lo mío queda más natural y luminoso, en cambió el de él parece que se le ha caído encima un bote de pintura  encargado a Santa Teresa dándole un tono a lo “Noche oscura en mi alma”. Por lo demás, no comprendo que a él le publiquen lo que ya todos sabemos, mientras que a mí nadie me quiere publicar, y si quiero salir al mercado, he de convertirme en mi propia financiera, gestora, publicista y comercial, vamos un 4X1 o creación de nueva empresa llamada PYME doña Puri… Y encima para que luego lleguen algunos desaprensivos y se descarguen mi novela y mi PYME se vaya a tomar café: cierre por quiebra total… Sé que es cómodo, barato y sencillo, sin embargo, ¿no creéis que deberíamos pensar un poco en ese escritor que lleva trabajando quizá más de un año en su novela? A ver, removamos conciencias. Queremos que se nos respete, a ello tenemos derecho pero, ¿qué pasa con nuestra obligación de respetar al prójimo?
Menos mal que estoy tan entretenida con las noticias de ese magistrado catalán que por sentencia obliga a un club de señoritas de alterne a darlas de alta en la SS. Sí, señor, muy bien. Si yo tengo derecho a la SS, ¿por qué ellas no? Ellas trabajan, otra cosa es que no nos guste ese oficio, vale, pero anda que el de minero, también duro de narices y para su desgracia, muchos terminan con silicosis. ¿Y qué pasa con la salud de las señoritas de luz tenue? ¿No tienen derecho a médicos, a jubilación?

Sí, vengo reivindicativa y “tocanarices”, ahora si queréis os hablo de las conversaciones con mi madre… Muy fuerte… El otro día me ve, me mira, suspira y me dice "Nena, cuando te mueras, ¿qué quieres que hagamos contigo?” Se me fundieron los plomos, os lo juro… Ahora no me quedé callada, bastante desgracia tengo con un móvil mudo… Carraspeé un poco para que la voz saliera nítida y rotunda y contesté “Mami, me chamuscas y me llevas a Sevilla. Tírame en cualquier callejuela. Ya sabré qué hacer yo allí” Después, con el arte que estoy adquiriendo gracias al flamenco, elevé mis manos al cielo y en posición de estoque dije ¡Olé!... Maté instantáneamente la voz de mi madre.

domingo, marzo 08, 2015

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Para nada soy feminista, pero me siento genial en la piel de mujer,  y  muy orgullosa de mis homólogas. Acabo de ver una lista de mujeres muy conocidas que cubren todos los ámbitos de la sociedad como iconos de superación y profesionalidad. Desde una Concha Velasco, la reina Letizia, Soraya Sainz de Santamaría, Victoria Beckhan, Bruce Jenner…, hasta nombres desconocidos que abarcan profesiones de médicos, profesoras, abogadas, amas de casa…
Nombres propios sin rostros que se hacen un hueco en nuestra sociedad trabajando, dando lo mejor de sí mismas para que el mundo que les ha tocado vivir sea un poco mejor. Chirrían aún esa voces que claman en el SXXI las desigualdades laborales y de sueldos; el hombre sigue estando mejor valorado que la mujer…, eso dicen.
Después de estar media vida trabajando fuera de casa, he tenido la fortuna de no sentir a mis espaldas que me valoraban menos que a un compañero o que me pagaban menos que a él; nunca. De ese trabajo, de horas interminables muchas veces, me he llevado la experiencia, las metas conseguidas, el trabajo en equipo, mis fantásticos compañeros, y esos ratos arañados al tiempo donde nuestras vidas se desgranaban entre risas y lágrimas de miel.
Cuatro años después de haber cerrado mi ciclo laboral, rindo homenaje a esas mujeres sin nombre conocido, pero de ánimo incombustible… Marta con dos hijos, comercial de banca, viviendo muy lejos de su trabajo y haciendo malabares para coordinar familia y trabajo. María, experta hipotecaria, soltera y dando lo mejor de sí misma en su trabajo y en su vida personal. Pachus, madre 100% las veinticuatro horas del día, llevando los negocios familiares y aún tiene hueco para hacer risas de sus aventuras y desventuras. Che, dos hijos en desequilibrio constante por unos trabajos precarios. Eso si es que los tienen. Ella sola ha sacado adelante a sus hijos, ha trabajado de sol a sol y cuando acaba el día, todavía tiene una sonrisa que regalarnos. María, psicóloga y embarazada. Carmen, gestora de unas cuantas empresas, dos hijos y siempre perfecta para su chico… Ejemplos de mujeres sin rostro, como todos los ejemplos que podrías poner vosotros mientras me leéis.
Estoy convencida que las generaciones de mujeres de hoy, ya no juegan con la desventaja de las otras mujeres que las precedieron porque hoy, las que tienen pareja, éstas se implican más, son un tandeen a medias repartiéndose los deberes y haberes para que la familia funcione.
No concibo una sociedad sin que valore y respete a uno de los pilares fundamentales del mundo como es la mujer. Su pericia, don de gentes, comprensión, sensibilidad, empatía, generosidad y entrega. Valores que ennoblecen el entorno donde ellas despliegan sus alas.
Día internacional de la mujer, buena fecha para recordar los valores fundamentales de estas féminas que, sin ser superwoman, para mí lo son. La sabiduría que destilan para conjugar profesionalidad y vida personal.

¡Va por vosotras, mis heroínas!

viernes, marzo 06, 2015

DOÑA PURI, IGUALITA A UN PERIÓDICO

Viernes de cuaresma… Para todos aquellos que un día como tal hagáis ayuno y abstinencia del tipo que sea, os paso una receta de unas patatillas con cebolla caramelizada y regaditas con un chorrito de güisqui; os metéis al cuerpo tres sustancias básicas como es alimento, dulzura y la esperanza que a partir de las doce de la noche os toméis un güisqui como mandan los cánones de las destilerías escocesas… En mi casa lo de la cuaresma se ha llevado a rajatabla, así que yo el viernes no comía y esperaba a la hora bruja para hacerme un par de huevos fritos con patatas y chorizo porque mi madre no era de patatas, sino de garbanzos y espinacas y espinacas y garbanzos. Muy ricos, pero el día que me mire al espejo y me vi cara de espinaca con cuerpo de garbanzo decidí el ayuno total…, hasta las doce.
A tiempo pasado no dejo de pensar que esta costumbre es una hipocresía porque, o bien haces ayuno de todo, o prescindir de carne y ponerte morado a marisco o pescado sin prohibición por ejemplo de un buen Albariño,  ¿a eso se llama abstinencia? Pues no. Lo que pasa es que el ser humano interpretamos las cosas a nuestra conveniencia. ¿O no?
Pero doña Puri no os venía a hablar de la cuaresma a las puertas de un fin de semana primaveral, no. Sino a trasladaros mi incertidumbre por Belén Esteban y el taco que soltó el otro día el guaperas del Sánchez… Muy fuerte.
Asunto ex princesa del pueblo… Su pueblo no la quiere ya, y sus compañeros menos… Felipe, Felipe, hijo, ten cuidado con tu pueblo y el coletas porque te veo sin reino y sin corona. Te recomiendo que veas la casa vip de Guadalix y no hagas lo que la Esteban: reparte bien, a todos por igual, “las cocretas”, y limpia el baño todos los días de los pelos del coletas. ¿Has captado bien mis consejos? Mira hijo que en Andalucía la Díaz va a pactar con la que nos quiere quitar la Semana Santa y el ayuno porque se aproximan a  22 escaños y lo malo no es que nos quiten la Semana Santa, es que nos vacían los supermercados al estilo Maduro y ni para papel higiénico… Pensaréis que tengo fijación con el coletas, sí y no. Si yo entiendo y comprendo el porqué de su aparición estelar después de sobredosis de golfos, pero no tienen nada a no ser al Monedero y a la novia del coletas que es una cursi repipi. No tienen experiencia, ni rodaje, ni programa… Dejad que maceren sus condimentos y luego ya se verá. ¿Os imagináis España en versión Venezuela, por ejemplo, que racionan hasta para comprar en Zara? Y a mí me tocan Zara y me han quitado el orgasmo diario que me produce comprarme una camiseta en Valladolid y devolverla al día siguiente en Madrid o en Sevilla. Por ahí no paso, mi orgasmo es mío y nadie me lo roba.
Por otro lado me preocupa el lenguaje, esa lengua rica y extensa que es el español… Los tacos en España son un condimento específico nuestro para  hacer énfasis a una situación, a un estado anímico… Y el otro día Pedrito Sánchez expresó “un coño” que me sonó fatal y no es que el palabro me caiga mal, no, todo lo contrario, pero hay momentos y momentos. De verdad tuve la sensación que el guapete del Sánchez se había metido en la casa del gran hermano a hacer campaña y como allí no hablan mal sino peor, pues el chico se había puesto a la altura de los encarcelados en Guadalix. Y no, Sánchez, usted tienen que hablar bien, el vocabulario hispano castellano es muy rico, y debe ofrecer una imagen a sus seguidores y detractores de persona culta, cultivada y educada. Esto no quiere decir que en un momento dado le dé un retortijón y se vaya al baño ,y allí en la intimidad de un retrete limpito diga todos los tacos salpimentados de toda la impotencia que le sobrevuela al darse cuenta que tiene tanto tonto a su lado, y que se la juegan a la primera de cambio. ¿Me explico, Sánchez?
Bueno, una vez hecho el repaso semanal de lo que ha acontecido en esta España nuestra multirracial, plural y choricera, me voy a preparar un programa electoral por si las moscas, porque veo que como sigan imputando a tantos del PP y PSOE, he de presentarme yo… ¿Os imagináis un bis a bis entre el coletas y doña Puri? No se ha dado cuenta  Vasile ni el resto de las televisiones que si no, ya estoy subiendo los índices de audiencias de las cadenas… Me iba a todas, previo pago, claro.

¡Buen fin de semana, amigos!

viernes, febrero 27, 2015

LA PATATA Y DOÑA PURI

No me voy a andar por las ramas… La patata no tiene secretos para mí. Es más, hace escaso cuarto de hora me he erigido yo sola (no necesito ayuda de nadie) como reina de la patata 2015. Por si hay alguna duda, el año pasado me nombre reina del carnaval patatero.
Alguien se estará preguntando de qué puños está hablando hoy doña Puri… Pues de la patata, pura y dura. Tubérculo comestible, hijo mío. Porque no podéis tocar mi piel, pero suave como la del culito de un niño. ¿Y por qué? Su poder suavizante y para más bemoles, calma el dolor y deshincha las zonas hinchables… Que te quemas, patata… Que tienes acné, toma más patata… Que tus ojos están cansadísimos, más patata…
Tranquilos, no tengo ni me he comprado un patatal; lo mío es más sesudo. Comenzó cuando… Llegó la crisis… No hagáis cuentas, en mi casa media vida y más hemos estado en crisis. Pero el día que aterricé a darme cuenta, no guiarme por la intuición, fue cuando saqué mi súper monedero  Louis Vuitton para pagar medio kg de plátanos y nada más que encontré en mi lindo monedero el crucifijo que llevo siempre… Me quedé parada, luego helada y por último miré al crucifijo y le dije “Qué, para cuándo el milagro de los panes y de los peces…” Ni me contestó, ni actuó. Así que me llevé dos plátanos nada más.
Una vez en casa me puse a machacarme los sesos, mucho, mucho rato, pero al rato me di cuenta que mis sesos han sido siempre escasos, de nada servía estar perdiendo el tiempo. Así que como primera medida metí en el cajón de los dulces recuerdos mi monedero  Louis Vuitton; eso sí, saqué el crucifijo. Era ridículo ir de it girl con un Vuitton lleno de aire. Saqué un monedero de plástico con  el anagrama de la Tour Eiffel, metí el crucifijo a ver si se explicaba en el nuevo habitáculo…, y se explicó, vamos que si se explicó.
No penséis lo que no es; no se me multiplicaron las monedas ni los billetes… ¿Recordáis la película de Casablanca cuando se dicen “Siempre nos quedará París”? Pues a mí en versión patata… Nunca, jamás, desde entonces abro el monedero y tengo para comprar patatas… Otra cosa no, eh.
Total, me puse a espachurrar la imaginación que de esa tengo una jartá y toma que toma patata… De todas las especialidades, variedades…, viudas, solteras, casadas, divorciadas, fritas, en tortilla, en salsa, sin salsa….
¿Qué he logrado? Primero dar de comer a mi familia, eso sí, cada vez tienen más cara patata, y no sé cuánto tiempo más podré sostener esta situación antes que me den con la cazuela en la cabeza. Y segundo, pues que me dejen de dar la tostada con la pregunta recurrente “¿Qué hay para comer?” Ya no me lo preguntan, les he dejado mudos o sin palabras; tanto me da.
Ya sabéis, amigos, si queréis quedar bien, una cena distinta o romántica, tengo vuestra receta… Preguntad a doña Puri, ella nunca corre riesgos.

¡Feliz fin de semana, amigos!

viernes, febrero 20, 2015

DOÑA PURI DESCOLGADA

Quiero ser culta, pero no doy la talla, así que voy a dejar de descifrar, al menos los argumentos más sesudos como lo de leer siempre lo mismo ¡Hasta la peineta de Monedero y sus monedas!, se piensan que por ponernos pesados el monedas nos va a explicar lo inexplicable; es lo mismo que si mi Pepe me pregunta en plan señor del fisco qué puñetas he hecho el mes pasado con la tarjeta del Corte Suizo… Fijaros que cuando entro en los grandes almacenes me digo “Puri mira a ver cómo conviertes en opaca esta maravillosa tarjeta”, pero plastificada y en botella, ni opaca ni leches, y cuando viene mi Pepe con la facturita, yo trato de razonarle y justificar esos gastos tontos, pero no cuela… Vamos que soy la monedera en versión Puri.
Menos mal que a mi edad que es una edad indeterminada y muy opaca porque para eso me encargo yo de despistar al personal con los severos consejos de mi amiga Isa, la Preysler digo, y su “My cream”… Bueno, bueno, que no he dormido. Anoche mientras se desvelaba el misterio de las croquetas de la Esteban en la casa del gran pequeño y enano vip, me di my cream en my face y se me quedó la cara acartonada, vamos como tiesa, ni decir adiós a mi Pepe pude, hasta los ojos no pudieron parpadear, así que en blanco toda la noche. Pero lo peor ha sido que al no poder dormir por mi tiesura, me levanté y al pasar por un espejo me miré, ¿diréis? My cream un timo. Encima de dejarme sin expresión, allí seguía como puesta por el ayuntamiento. ¿Quién? Pues mi papada, descolgada cual ascensor descendente ¡Isa, por dios! Me has engañado vilmente… Me fío del primero que pasa y “Toma del frasco Carrasco”…, otra monedera en potencia… Pero como os contaba, queriendo dejar de leer, según me iba de las letras leí una cabecera muy pomposa que decía “La edad no se puede determinar” Me entró un frenesí al enterarme que puedo decir la edad que me dé la gana que nadie, ni la madre que me parió, va a poder determinar, analizar, precisar, definir, limitar, deslindar mis años…, tan contenta me he puesto que me he olvidado de my cream en my face, la papada, los buñuelos que me salen entorno a mi cintura, mis pechos al borde de un precipicio, vamos los cuerpos que se definen como descolgados, que he preparado el desayuno de mis niños y cuando han aparecido me han dicho “Madre, tienes una edad difícil en la que debes descansar más” He querido pensar que como me veían tan niña, tan joven aunque no turgente, los niños deben dormir mucho para desarrollarse y ahí, justo aquí, en el verbo desarrollar, me he confundido a mí misma. Vamos a ver porque si me desarrollo más, no quepo por la cocina por mis anchuras, digo, y eso sin contar con el desarrollo de la papada… En resumiendo, me he deprimido y me he jurado a mí misma que hasta que no se resuelvan los temas candentes de los chorizos hispánicos en Suiza e islas Caimán, la menda solo va a leer los prospectos de los supositorios.
En fin, voy a lavarme la cara a ver si me espabilo y dejo de decir sandeces al menos durante un rato.

¡Buen fin de semana, amigos!

lunes, febrero 16, 2015

LA NADA DE DOÑA PURI

El otro día escuché una frase mítica Made in Spain pronunciada por Lola Flores el día que su lolita se casó “Si me queréis, irse”…  Eso habrán pensado muchos cuando apareció el San Valentín de marras, pero mi teoría es que por medio hay mucho cinismo también.
¡Qué borrachera de corazones rojos bombeando, destilando amor! Menos mal que ya pasó San Valentín. Yo, que soy una descreída para esas cosas, he terminado de saturada. ¡Por dios, que cursilerías!... Esto se oye mucho.  Sin embargo mi otro yo, Doña Puri,  llorando por las esquinas…
Nada, ni agua, ni un rollo de papel higiénico…, nada.;  Si hasta la Esteban su Miguel la regaló una ambulancia; sí, de juguete, pero una ambulancia con sirena y todo y yo… nada, ni un beso, ni un te quiero, ni un paquete de kleenex para sonarme los mocos, nada.
 Mi Pepe dice que es un invento del  dueño del Corte Suizo para vender más y mejor,  y si lo dice mi Pepe, eso va a misa, porque yo por mi Pepe maaaato…, pero como estoy rebelde, ni mato ni nada, ¡Hala!
Si hoy todo iba bien, hasta me levanté con el encefalograma plano; ni frío ni calor sino todo lo contrario, pero tuvo que llegar mi amiga Gervasia con un ramo de camelias, o golondrinas, no sé muy bien lo que era, para que yo desenterrara el hacha de guerra; se nota que por mis venas corre sangre india aunque quiera disimular, si no,  no me lo explico. Os cuento…
No tengo nada en contra de las mujeres, más que nada porque yo lo soy y, además,  ejerzo. Pero si lo analizo detenidamente sin profundizar tampoco mucho, nunca estamos contentas, o somos insaciables, o no somos justas, o somos un tanto retorcidas. Algo de todo de eso hay. El caso es que siempre ponemos un pero y pedimos  un poquito más a los hombres. No  nos damos cuenta que ellos son lo que son, y por mucho que nos empeñemos,  ellos nunca van a tener ovarios, y ahí es donde reside la diferencia que se convierte en un océano donde nunca se llegan a encontrar las dos orillas. Claro que a ellos les gustan los detalles también, son seres humanos, sin ovarios, pero con sentimientos. Tienen el encefalograma plano para muchas cosas del querer, también es verdad, pero aquel que se aproxima  remando a toda leche con una rosa, con una planta, con una colonia que tú jamás te comprarías, tiene su puntito canalla muy amoroso y de agradecer mucho. Entonces llegamos nosotras y decimos que sí, que muy bonito, pero que eso ya lo podrían hacer cualquier día del año y no solo el 14 febrero; cierto. Pero el 14 de febrero es una fecha como otra cualquiera para regenerarse, aunque sea por unas horas, ¿a que sí? Mi amiga Gervasia quiere mejor que el ramo de golondrinas, que haya una comunión mutua con su chico y que el diálogo fluya en doble dirección, ¡Anda que no pides, guapa! Yo eso con mi Pepe no puedo pedir, y muchas de las que me leen tampoco, porque el tiempo desgasta hasta las palabras, o las repite tanto que ya cansan hasta sin ser pronunciadas, sin embargo esos pequeños gestos, tontos, absurdos, en un día perdido o en San Valentín pues son muy bonitos y la que lo niegue se está mintiendo.
Entiendo perfectamente que se inventen fechas para señalar un evento, para recordarnos algo. Porque en esta vida tan intensa y atropellada, vamos perdiendo por las cunetas muchas cosas pero sobre todo, vamos perdiendo, olvidando, los sentimientos. Existe el día de la banderita,  ese día abrimos el monedero para ayudar a alguien. Existe el día del padre o de la madre, fecha para aprovechar y si aún tenemos padres, darles al menos las gracias por todo lo que han hecho por nosotros… Infinidad de fechas marcadas en el calendario para conmemorar. Entonces, ¿por qué no San Valentín? No seamos cínicos, ni digamos que es una cursilería. Una cosa es que nos cueste reconocer el amor en público, por timidez, por lo que sea, y otra negar una evidencia; a todos nos gusta un detalle, aunque sea tonto, o cursi.
Menos mal que mi Pepe al final del día lo arregló y tuvo un detallazo conmigo… Me invitó a cenar. Sí, muy romántico. Me llevó a La Mejillonera y me compró un bocadillo de chipirones con salsa picante… ¡Jodío Pepe! Me abrasó la lengua con tanto pica-pica y me manché mi pantalón fresa fusión.

¿Te enteras Esteban, Gervasia? Vosotras con la ambulancia y el ramo de golondrinas… Yo, mi bocata chipirones y a mucha honra… ¡Ay, si la envidia fuera tiña…!
¡Buena semana, amigos!

miércoles, febrero 11, 2015

FEDERÍCO Y DOÑA PURI

Con que uno hable, basta; es lo que yo llamo ahorro de costes. Mi Pepe lo borda. Es más, estoy convencida que las campañas de las grandes superficies copiaron a mi Pepe con el 3x1. Pepe habla, reflexione y se contesta. ¡Es genial! Así la familia salimos liberados de discutir con él. ¿A qué es genial?
Pues bien, ayer encontré a un homólogo de mi Pepe en la radio. Os cuento…
Estaba yo en la fase del plumero cuando el tedio embargó las pocas ganas que me quedaban; encima mi plumero lo compré en un chino, barato, barato, y ha ido perdiendo plumas por doquier con lo cual que he de hacer doble esfuerzo y eso me cansa, me aburre, me cabrea. Entonces para seguir con el asunto del plumero chino, decidí encender la radio. Como mi madre que tiene vida propia, su radio igual que la dueña. Enciendes y unas veces escuchas la Ser, otras rezas el Ángelus con radio María, algunas veces compartes tertulia con Onda 0; en fin, variedad. Ahora, os advierto que todos son iguales, te cuentan las mismas desgracias, te nombran a los mismos chorizos y te mientan a los sinvergüenzas de siempre; vamos, el orden de los factores no altera el producto. Pero hoy, la radio de mi madre estaba por sorprenderme y lo ha conseguidos.
Enciendo y me quedo mirando la radio, con el plumero en la mano para que él se enterara también, y aparece un fulano  que pone en décimas de segundo a caer de un burro a todo el mundo; que no quedó ileso nadie. Automáticamente me pregunté en qué bando estaría afiliado semejante energúmeno. Todos sabemos que los medios de comunicación tienen sus tendencias y pasan el plumero en su casa, como yo. Pero el fulano que hablaba sobrexcitado, se atragantaba y seguía hablando a velocidad de Fernando Alonso no dejaba títere con cabeza. Miré al plumero buscando respuesta, pero le vi tan calvo de plumas que esperé a ver que más decía el triturador de las ondas.
Y de repente, en esto que estaba pasando por el barrizal a Rajoy, cuando se acuerda que una vez estuvo con Sarita Montiel y que eso era un cuerpo; me quedó la duda de qué cuerpo hablaba, si el de Rajoy, me extraña porque Mariano no excita ni a mi plumero que se ponga a trabajar, o el de Saritísima. A todo esto, la fiera radiofónica, tertulianos tenía, pero como si no los tuviera; no les dejaba meter baza…. Igualito que mi Pepe, calcado. No sé para que les tuviera allí, si como elemento decorativo, o por eso de justificar que da trabajo como Mariano; no sé.
Pero el encanto del hombre parlante es que hablaba de todo. De todo sabía, de todo opinaba. Mezclaba churras con merinas con facilidad pasmosa… Igual que mi Pepe… ¿No sería él con voz distorsionada? El caso es que era muy divertido y entretenido, hasta mi plumero se volteó hacia la radio. A este fenómeno de la radio los de Tele5 no le han descubierto, si no, le meten en la casa del Gran hermano Vip; anda que no iba a dar caña a la Esteban, bueno, a todos, ponía la casa patas arriba en un pis Pas.

¡Lástima! Se terminó el programa cuando dice la máquina parlante “Federico Jiménez de los Santos, les espera mañana” y yo me dije ¡Coño, Puri, cada vez caes más bajo!
¡Buenas tardes, amigos!