La 2ª edición de mis novelas tú lo has hecho posible

La 2ª edición de mis novelas tú lo has hecho posible
La 2ª edición de mis novelas tú lo has hecho posible.Un millón de gracias!!!

martes, diciembre 12, 2017

LUZ DE INVIERNO

“Porque escribir es obligar a las hadas madrinas a existir” A. Grandes

Ayer soñé que veía la luz del invierno: recogida, silente, melancólica.  Según avanzaba el tren, el cielo se iba enturbiando y cambiaba su gesto alegre de luz primaveral para suscribirse en la penumbra del crudo invierno. La niebla volvía a oprimir  el corsé y la tierra se veía más fina, insinuante, íntima y muy personal.

En estas tierras apenas nieva, sin embargo  la niebla es la reina del escenario; aprisiona la realidad hasta convertirla en un sueño que envuelve en plomo cualquier cuento mágico que se te pueda ocurrir. Aquí el color del invierno es cenizo y, de vez en cuando, regala días en que el sol te acaricia las sienes mientras el aire de escarcha hiela tus dedos. 

 Hoy he vuelto a soñar;  he soñado que veía nevar y fundirse el cielo con la tierra yerma y, mientras a unos este ambiente les achica el animo, a mí se me afloja el alma, se me abre el corazón, como si tuviera este ventanas y entrara el aire gélido despertando a la sensibilidad adormecida, escondida y huraña desde aquel fatídico día en que la vida me mordió un pedazo de mí misma, y se escapó corriendo para no verme llorar.  Sé que las cicatrices nunca se van, quedan ahí marcadas para no olvidar nuestra propia historia escrita en lágrimas de azúcar y sonrisas eternas. Así este sueño de copos blancos me ha despertado. Luego la niebla me ha envuelto es su manto irisado mientras comenzaba de nuevo a caminar.

Se me antoja pensar que la vida es tropezar y tropezar, soñar y soñar. Después, levantarte, llenar los pulmones y seguir hasta la siguiente caída, hasta otro sueño, una y otra vez…

sábado, diciembre 09, 2017

9 DE DICIEMBRE

-¿Qué miras?
-En la oscuridad se ven mejor las estrellas.
-¿Quieres ver alguna en concreto?
-Sí, una que me guiñe un ojo.
-¿Para qué?
-La verdad, no lo sé. Bueno, sí… Oye, ¿Tú crees que los ángeles existen?
-Lo importante no es que yo lo crea sino tú.
-Yo sí creo, pero hay veces como hoy que no les veo. El tiempo difumina los sentimientos, los rostros, parece que me los robara.
-¡Anda que no eres tonta, hija! Jamás cambiarás. Vuélvete, estoy aquí.
Me he vuelto y me he abrazado a mi ángel. Ahí estaba, como siempre, irradiando paz, pensamientos, corduras, amor, sonrisas de media luna…
-Métete en la cama y duerme, es muy tarde.
-Voy… ¡Ah! Una cosa, Marian, ¿estarás siempre ahí, verdad?
-Pues claro, siempre que tu corazón quiera, el ser humano, cualquier ser vivo, solo muere cuando se le olvida… ¡Vámonos Frostriche!
Antes de apagar la luz he visto a dos ángeles extender las alas: a mi amiga  y a mi perro.

Hoy ha despertado un día turbio, de cielos grises, tan nostálgicos que se me han achicado los ojos con una suave lluvia.  He mirado el calendario, como cada doce meses; marca 9 de diciembre. El café me ha reconfortado y me he puesto a escribir pues he sentido a mis espaldas al ángel que me pedía “No dejes de escribir nunca”, mientras en mis pies un perro mordisqueaba mis zapatillas.

lunes, diciembre 04, 2017

HOLA, ¿CÓMO ESTÁS?

La nostalgia y la tristeza son mis dos grandes batallas por destruir y mientras gano guerrillas diarias, leo para evaporar en letras lo que no sé cambiar o aceptar…

Anoche mis ojos se toparon con un artículo hablando del anonimato creciente que desemboca en una soledad arisca, tan fría como un témpano y mi cabeza voló a la casa de mi madre.

Son pocos vecinos, catorce en total. Son los de siempre más los que llegaron después debido a ventas de los inmuebles por defunción de los antiguos dueños. Menos dos que son hurones mirando al suelo si te ven entrar para no verse obligados a hablar, el resto es un poco una gran familia. Se alegran cuando te ven tirando de la maleta, tocan al timbre si oyen un ruido extraño, o comunico a la vecina de enfrente que estoy por si me necesitara. ¡Es una gozada! No me son indiferentes, no les soy extraña. En cierto modo nos sabemos nuestras vidas sin entrometernos pero sintiéndonos humanos.

Para mí es como un vaso de agua fresca el sentirme identificada, el saberme acompañada tras una pared. Porque hay un problema genérico y acuciante en nuestra sociedad y es la incomunicación, esa soledad lacerante que cada vez azota más y con más rabia.
Las viviendas de hoy es un anonimato tan sordo que hiere. En mi casa somos treinta y dos vecinos; solo conozco a tres y llevo dieciocho años viviendo en el edificio.

Vete al gimnasio, a la asociación de viudas, a clase de arameo, a jugar a ser poeta…, lo que se te ocurra, pero no te quedes encerrado. No es cuestión de edad, sino de actitud. Nos vamos disolviendo como humanos por miedo, por inseguridad, por egoísmo… que, un día, ni nosotros vamos a saber quién es el que está delante del espejo.

La noticia que salió hace unas semanas del hallazgo de un hombre momificado. Llevaba cuatro años muerto, y nadie se acordó de él.

¿Tanto cuesta decir “Hola, ¿cómo estás?”?

martes, noviembre 28, 2017

MAÑANAS MENUDAS

Hay mañana menudas de inusual pereza en las que las horas se enganchan a las sábanas. No crees que el tiempo pueda correr si tus ojos no se enredan con la luz de noviembre, nostálgica y huidiza, y sigues ahí tapada con la noche para que el mundo te olvide.
Te estiras, te encoges, y saboreas ese calor que te das tú mismo encima de un colchón.
Pero mientras respiras y sueñas, la vida te está esperando. Está esperando tu aliento, la sonrisa que pones según tomas el primer café, la palabra mimosa que das al día para que sea benigno contigo.
Sin embargo, tú sigues guarecido en la madriguera de unas sábanas de hilo que seguramente bordó tu madre pensando en ti, y que tú odias porque son difíciles de planchar. Aprietas los ojos para ver si no se descose tu último sueño, ése que te hablaba de un mundo mejor, ni tramperos, ni ladrones con corbata. Un mundo de niños con cara de angelotes que sonríen al viento y juegan con la lluvia. Un mundo de pan y cebolla para todos, que nadie se quede sin puchero. Pero un reloj que marca las horas se obstina en llamarte, que abras tus sentidos que la vida te espera.

… Y me levanto sin saber dónde estoy. Una niebla de tierno algodón me va besando según camino,  que juguetea enganchada en las ramas de los árboles semidesnudos. Un frío cristalino me acaricia la cara como suele hacer y ser ese frío castellano de inviernos crudos en la meseta y en el páramo.

El aire es tan racial como un lirio perdido; me acuna, me balancea, y va despertando esos sentidos sin sentido que se niegan a ver la cruda realidad… Poco a poco me voy adentrando en mi existencia mientras me susurra que valore lo bueno pues lo hay y lo malo, que es mucho, lo tome, lo estudie, aprenda y siga caminando con una sonrisa  cuya simiente está en el alma, y  yo he de hacer florecer en esas mañanas que se me antojan bordes y torcidas.

sábado, noviembre 25, 2017

EL LLANTO QUE NO CESA


Qué llanto me provoca el silencio de tus pisadas más menudas, sin el ladrido jocoso del nuevo día.

Qué tristeza más airada al contar los días con sus noches sin el calor de tu cuerpecillo diminuto, sin tu aire en mi oreja, sin tu lamido al despertar.

No digo nada y no dejo de decir que tu ausencia me oprime y la pena se desborda.

No hay consuelo y sí ternura, ¡tanta, tanta!, al recuerdo de tus ojos tristes de can parlante sin palabras.

Esas horas que no pasan, ese duelo sin fronteras, esa luz que no llega, esa esperanza sin espera…

¡Qué llanto me provoca el saberme ya sin ti!

lunes, noviembre 20, 2017

Y UN DÍA LLEGASTE A MI VIDA...

Una mañana del recién estrenado otoño llamaron a la puerta. Yo en aquel entonces era un muñeco roto por el estrés, más que vivir, vegetaba. Miré sin ver cómo Nacho abría, le entregaban algo y lo depositaba en el suelo. Luego se sentó en el pavimento de la cocina y yo le imité… Metió la mano en la jaula pero hasta casi una hora después no apareció una bola gorda, canija y tambaleándose como los borrachos, sin embargo, de pronto, levantó la cabeza y me miró…

Llegaste cuando yo no estaba y me hiciste regresar.

Parecía mentira, eras una réplica de mí; nos asustaba el ruido, la gente, los coches y nuestros ojos se disparaban en un miedo sordo que nos bloqueaba. Por lo visto el cometido de tu presencia era que yo te tenía que cuidar y fue todo lo contrario.

Llegaste cuando yo no estaba y me hiciste regresar.

Volvimos juntos y tú fuiste mi maestro de vida. Me enseñaste a caminar, me hablaste del mundo con tu mirada triste, me instruiste en confiar, en mirar al sol cada mañana y me adiestraste en sonreír aunque el miedo siguiera ahí cortándonos el paso.

Y de repente, una mañana, te sentaste a mis pies y yo comencé a dibujar letras en las nubes.

Juntos aprendimos lo que era dar sin esperar y de noche me hablaste de amor, de ese amor incondicional que solo tú sabías dar mientras velabas mis sueños.

Tu vida fue de tambores y trompetas, de risas y cómicos, de príncipes sin valentía porque lo tuyo era la defensa alternativa; mucho ruido y luego a esconderte tras mis piernas. Eras tan tonto que de tonto se instalaron de nuevo las sensaciones en mi corazón y la risa en mi rostro.

Llegaste cuando yo no estaba y me hiciste regresar para regalarme vida.

Y ahora, y ahora te has ido, desplegaste el vuelo en mis brazos mirándome, mirándome como la primera vez hasta que tus párpados se han cerrado para siempre.

Solo tú y nadie más que tú me trajo de regreso a casa… ¡GRACIAS, MI PERRILLO!

sábado, noviembre 18, 2017

MADRID...

Me gusta, me gusta, me gusta… Me gusta Madrid despeinado y en pijama. Me gusta bostezando y sin prisas. Me gusta  cuando silencia sus entrañas que rugen con un meloso parpadeo de rumores lejanos.

Me gusta mirarla de cerca asombrándome de su castizo estar de ciudad que acoge sin cuestionar quién eres. Me gusta su generosa modestia de ciudad abierta sin arrogancia, su acicalada figura de rascacielos y conventos, de ancianos paisajes con su renovado vestuario de rancio abolengo.

Me gustan sus mañanas sin fines predestinados, esas que te dejas perder y ella te acompaña sin preguntar a dónde vamos.

Me gustan sus mañanas luminosas de otoños tibios y terrazas al sol mientras tuestas sensaciones de placer. Sus tardes de largos ocasos y primaveras risueñas.

Me gusta su pátina de intelectual despistada por cualquier arista de su esencia de ciudad multicolor y cosmopolita, ella te ayuda a desplegar el placer de los sentidos por el arte, el de antaño y hogaño. O su despliegue de tortilla de patata y bocata de calamares… O esas noches de copas mientras la música de jazz se desliza de puntillas por tus cinco sentidos.

No me gusta Madrid para vivir de seguido pues su lejanía me abruma, el anonimato me hunde y la soledad me mata y yo soy de provincias, de ciudad chiquita y buenos días según sales de tu nido, sin embargo me encanta esa sensación que me regala Madrid de turista accidental según palpo su piel y la miro con mis ojos clandestinos. 

domingo, noviembre 12, 2017

SÍ...

Paseando por las almenas de la vida sin mezclarme con ella pero siendo partícipe de las idas y venidas de unos y otros, presentí la felicidad rota, el dolor y la impotencia agazapados en una curva tan cerrada que me asuste´. Sin embargo entre los nubarrones vi a alguien que gritaba SÍ…

Sí… Tan simple y escueto, tan rotundo y etéreo.

Sí, a mi aventura diaria de despertar, de levantar la cabeza y mirar mi horizonte más cercano.

Sí, a atreverme con todo aún teniendo el viento en contra, a sabiendas que puedan caer mis sueños sin control.

Sí, a tender mis manos a otros aunque estos ignoren mi gesto y sigan sin ver mi figura traspuesta por el desencanto.

Sí, a planear con mí libertad por un mundo que casi siempre no comprendo, a volar por el ancho horizonte que amanece un día más ante mis ojos dormidos.

Sí, a respirar el aire, a que mis pulmones se llenen de vida aunque mis fuerzas flaqueen.

Sí, a pasear por tus colmenas y llenarme de ti, aprender de ti y saberte que estás ahí.

Sí, a mi lucha sin cuartel contra los fantasmas que acosan mis pisadas pero, pese a ello, les miro de frente y después, sigo mi camino.

Sí, a saberme perdonada, a perdonarme por mis errores y comenzar de nuevo la tarea de ser. Ser quien quiero ser y no ser lo que los demás quieren que sea.

Sí, a marcar mis horas con sonrisas y ánimo de guerrera aunque la lluvia destroce mis alas.

Sí, a tenerte en mi vida porque mi corazón no deja de latir aunque la tormenta oscurezca el futuro.

Sí, a mi presente porque es lo que tengo en este instante en el que te estoy mirando y me siento tan viva que alzo mi vuelo de gaviota en libertad.

sábado, noviembre 11, 2017

LLUVIAS

Hoy amaneció una música distinta, de las que rezan y zozobran, precipitándome a sentimientos entrecortados entre la nostalgia y la serena aceptación.
Hoy despertó el día de azules desvaídos y grises sin pulir. El agua cae mansa en un pestañear de tambor. La ciudad duerme, lo sé,  está desierta, el asfalto no cruje y tendidos veo los sueños en sus ventanas apagadas.
Yo,  acompaño a la soledad de esa lluvia que me provoca. Me hace ser suya y mía es; no hay nadie, solo ella y yo.
Dos lágrimas  han besado al mirador de mi vida, ¡con lo que llueve y solo dos lágrimas quedaron conmigo!
Serena quietud vestida de agua despierta lenta, siseante, susurrando a la calma el sosiego de su hora más íntima.
A veces calla, presiento que deambula de puntillas con el dedo en su boca para que no despierte la ira del mundo que ruge.
Otrora baila, danza entre mis ojos y creo ver minúsculos espejos precipitarse a la tierra sedienta. Un redoble de tambor y el agua vuelve a pintar mis sensaciones de arco iris.

Ayer te vi colgada de las ramas de ese árbol que llama a tu ventana cada día. Mecías tu ayer mientras el viento acariciaba el presente.
Te sentí frágil, despistada, encogida y hasta temerosa.
Volé hasta ti y así poder acariciar tus alas. Y, al sentir mi contacto, echaste a volar. Luego regresaste con alimento para mi espíritu... La tarde cayó entretanto las dos mirábamos el horizonte.
"¿Madre, estás ahí?" Y tú me respondiste "¿No me ves? Siempre a tu lado"

jueves, noviembre 09, 2017

¿TU FIN JUSTIFICA TUS MEDIOS?

Hoy me he levantado y al tercer paso que he dado con el café humeando aún, me he encontrado con una encrucijada en mi camino “¿Qué hago?, ¿sigo como si no he visto, no he sentido o me paro?”

“Lo tuyo es escribir, amenizar a los lectores que se paren a leerte” Me susurra una parte de mí, sin embargo mi conciencia me exige que hable…

He decidido pararme… No soy una erudita de nada, más bien una persona corriente como la mayoría y por lo tanto hay cosas que ni entran ni las entiende mi cabeza, mis neuronas, mi mente, como que el fin, justifica los medios, o todo vale para llegar a la meta, pues no, no señores.

Que me llames fascista o que hables mal de mí por el mundo creándome mala fama, me molesta y mucho, pero es tu opinión que, aunque no te lo creas, como vivo en una democracia, te la tengo que respetar. Incluso que me llames manipuladora; vale.
Ahora, que no conforme con saltarte las leyes, sabotees mis derechos o los de mi vecino, pues no. Nadie te impide a ti no ir a trabajo o no ir al médico o no ir a clase, entonces, ¿por qué me lo impides a mí?

¿Sabes? En estos últimos tiempos me han dado ganas de decir “Allá vosotros”, pero no he podido porque tu ruina es la mía.

Fíjate lo de menos es que se hayan ido más de 2000 empresas pero, ¿qué me dices del derrumbe de las reservas hoteleras, o el derrumbe del 35% de la industria textil o el 55% de las inversiones internacionales postergadas? No te estás arruinando tú, me estás arruinando tú.

Pero el colmo de tus desvaríos es que toques a lo más valioso que tenemos: LOS NIÑOS.
Ahora no me digas que todo es falso, que son mentiras lo que van diciendo los padres de los niños que se han visto saboteados u obligados a digerir ciertas lecciones “democráticas”, o esta foto, ¿es un fotomontaje?

Venga, respóndeme, tal vez pienses que he perdido el norte, o que estoy exagerando o que no sé lo que digo o que no te entiendo…
Dame una bofetada, llámame imbécil, escúpeme, pero por favor no utilices a los niños para tu causa.

Buenos días!!!

domingo, noviembre 05, 2017

FUERZAS EVAPORADAS

Hoy es de esas mañanas que amaneces y presientes la cabeza disecada y tus ojos no ven aunque miren. Las palabras se deshacen por falta de vida y tu imagen se disuelve.

Tus pensamientos están en la casilla de salida discutiendo unos con otros a ver quién tiene más importancia y tu cuerpo no reacciona, el cansancio, el estrés, terminan pasando factura.

Te dices a ti mismo que el mundo se vaya a tomar vientos que hoy no te subes a él porque no tienes ni fuerzas ni energía y lo único que necesitas es descansar, manejar otros paisajes para comenzar de nuevo.

 Lo único que deseas es arroparte en un sofá, ceder a la mente un apagón existencial y dejarte llevar por el placer de no hacer nada. Bueno, ni siquiera el placer te importa, tan solo el abandono de tu espíritu meciéndose en una nube. No quieres bullicio sino soledad y el silencio que la acompaña. Claro que también te tienta esa imagen de tumbada a un sol meloso mientras unos rayos acarician tu piel desteñida.

Porque la realidad es que has querido abrazar tanto que tus brazos se han dado de sí y ahora te duelen de tanto estirar el tiempo para que abarcara un todo en tan poco espacio.

 A la mayoría, las exigencias del guión les precisan un doble esfuerzo y en una cuneta del camino caen exhaustos como muñecos rotos.

Te sobra todo, no quieres nada.

miércoles, noviembre 01, 2017

MARIAN


Hoy es uno de noviembre… Un camino de crisantemos, un camino de pensamientos a la sombra de un ciprés. Cada uno recuerda a los suyos, les festeja en flores y el camposanto se convierte en un jardín de primaveras otoñales…
Un recuerdo, una nostalgia y he ido a por su imagen. He acariciado la pantalla del ordenador cuando pasaban sus imágenes: ríe, fuma, se evade..., y me he quedado con esta foto, tan ella, tan Marian.
Dicen que el ser humano sólo muere cuando se le olvida.
Hoy he salido a pasear con el perro y he llegado hasta la plaza; los puestecillos de flores estaban repletos de crisantemos, y he sido capaz de verte detrás de la bruma amarilla de esa planta herbácea, suspendida de la nube negra que aún tintineaba agua.
Nietzsche sostenía que la grandeza de una persona se medía por la cantidad de verdad que era capaz de soportar, y tú, mi querida amiga, respirabas grandeza; tus silencios eran una forma más de hablar, de expresar tus sentimientos. Añoro tanto tu compañía que, aunque ya no duele tu ausencia, no sé cómo llenar tus huecos. Hay días como el de hoy que según camino voy ordenando tus recuerdos, los poemas que marcaron los caminos de tus sueños y, a veces, cuando temo que tu imagen se fugue de mis ojos, evoco tu sonrisa, tus ojos colgados en cualquier nube.
Los amigos son irrepetibles, ninguno sustituye a otro, mal que nos pese, para que la nostalgia deje de abrazarnos.
Tratamos de vivir por ti, aunque hay momentos que lo que estoy viviendo tú jamás lo aprobarías porque eras mujer de sosegada calma, de susurros a media tarde, de corrillos pequeños, pero sé que sabrías disculparme porque ante todo eras mujer de bondad, y de tratar de comprender los deshilachados entresijos de una persona.
Cuando tu luz se apagó y te crecieron las alas de ángel, supe que siempre estarías ahí, mi chica de la playa de Arnía, velando por todos, sonrojándote por mi caradura, conteniendo la risa, y que nunca desaparecerías de nuestras vidas.
Tu amiga del alma hoy lleva tu pesada mochila, y yo trato de que tu estrella siempre ocupe el lugar que la corresponde porque… el ser humano sólo muere cuando se le olvida y aquí te recordamos cada día.


miércoles, octubre 25, 2017

EN DEFENSA PROPIA

No estoy a la vuelta de nada pero hay cosas que me encienden y no soporto que cómo, el maestro Sabina, se maltrate a mi país.
No soy de falsos orgullos ni de ir diciendo de dónde vengo y a donde voy y a lo único que aspiro es a ser libre y vivir en paz allá donde fuere aunque no soy indiferente a nada ni mis vitriólicas letras han tenido que saltar muros para ser leídas a quien le diera la gana leerlas.
No nací en libertad, mi mundo era angosto y predecible mi destino, sin embargo la ventura vino a sonreír a un cuerpo chiquito de apenas tres años de edad en tiempos en que se apuraba aquel franquismo que tanto éxodo y libertades machacó, donde el sudor corría por espaldas flageladas, donde lágrimas doloridas caían a una tierra muerta y el perdón no llegaba. Donde el duelo hería más que la propia sangre y noctívagos creaban en noches clandestinas.
Y, aún con todo eso, tuve la fortuna de sentir la libertad correr por mis venas, alzando mis alas a escritos con ojos de fe. Planché mis cornisas sin comprender sus arrugas aún estando rodeada de amor, pero ya se sabe que los hombres descosen para luego sobrehilar querencias perdidas; así es la humanidad.
Así fui aprendiendo verdades sin falsear e historias con y sin recuerdos amargos. Jamás sentí mi cogote peligrar por pensar o decir y sí mi mente soberana para decidir mi propio destino.
Aquella tierra en que los designios decidieron que mi cuerpo y mi alma, recorrieran sus caminos me dio todo, todo lo que un niño no tenía. Y aquella tierra que no era la mía se fue transformando en mi país, en mi patria.
Entonces, cómo no me voy a sublevar cuando siento que mi patria, reino, territorio, nación, es vapuleado y vilipendiado… Tal vez los que aluden a que no han sentido ni libertad ni sus derechos defendidos es que dentro de ellos no se han sentido ni libres ni respetados por su propia persona en nuestra historia común y más reciente; es decir los últimos cuarenta años.
Por dentro me corroe una idea y es que el fanatismo tuvo su momento; hoy somos de otra manera aunque los extremos  deseen resurgir a toda costa. No dejo de pensar en esta frase de Manuel Vicent "La equidistancia te hará escéptico y amable; es el eje de acero esencial para que no te derrumbes por dentro" 
Nadie es mejor que nadie, ni unos son más que otros aunque los hombres se empeñen en hacerlo posible. Todos nacemos llorando y todos volvemos a ser polvo en una eternidad que desconocemos.

Jamás debemos olvidar de dónde venimos para valorar dónde estamos…

domingo, octubre 22, 2017

UN PASEO POR LAS NUBES

Ayer hacia una tarde desapacible, deliciosamente otoñal y mi madre y yo decidimos salir a dar un paseo especial. Ella apenas ve, se va resignando malamente y somos los otros quienes ponemos color a su vida ciega…
-Mamá voy a abrir la ventana y nos vamos a sentar frente a ella. Te pongo el chaquetón para que no tengas frío. ¿Quieres que te abra el paraguas?
- ¡Chica, estás chiflada! Qué pena me da tu marido… ¿Cómo está el cielo?
-Un trocito muy refunfuñón, como tú, y el otro gris perla. Y tu árbol, mamá, se está quedando calvo, aunque aún tiene mucho pelo, pero está precioso, rojo y amarillo como tu banderita.
- ¿Calvo? Anda que no dices bobadas… ¡Uy, me estoy mojando!
-Te dije que abrieras el paraguas. El viento zarandea las gotas… ¡Hala!
- ¿Qué ha pasado?
-A tomar por culo una rama de tu árbol, mamá.
-Chica, habla bien, qué vocabulario tienes… ¿Hay mucha gente en Mercadona?
- ¿Eh? Mamá, Mercadona está detrás de este edificio o, ¿quieres que traspase las paredes?
-Deja de hablar y mira, ¿no dice tu marido que tienes mucha imaginación? Demuéstralo…
-Sí, sí ya lo veo… Mira, mamá, está Pura comprando, ¡uy qué lechuga más desaborida!… Mercadona está abarrotado, mami, abarrotaaao, qué ambientazo tenéis en el barrio.
-Qué compra Pura? Ah, mira a ver si está la estirada del segundo, la que no saluda a nadie. Si está dime cómo va vestida.
-Sí, sí, la estirada está, está saludando a unas cajas de leche y va vestida con un traje de lentejuelas y Pura está comprando tomates, a 15.000 pesetas…
- ¡Cómo va a ir la estirada a la compra con un traje de lentejuelas! No digas sandeces y un kilo tomates no puede costar esa barbaridad, hija.
-No se me da pasar pesetas a euros, yo qué sé y tú todo lo quieres en pesetas. Y de la estirada, no entiendo de telas, mami, quizá sea raso, brilla mucho y es morado. Mira ya se va, ahora saluda a la farola de la esquina.
- ¿Vestida de nazareno? Imposible, eres daltónica. Anda cierra la ventana y enciende Radio María.
-Espera un poco, mujer, es más divertido esto… ¡Anda, mami, Mari Carmen y Carmina! Están debajo de la ventana.
- ¿Sí? Salúdalas, dilas que suban… Belinda, pero si esas dos están muertas.
- ¡Qué va, mamá! Su espíritu se quedó. Ahora traspasan paredes como yo.
- ¡Qué pena! Tan joven y tan cencerro. Anda cierra la ventana, quítame el abrigo y pliega el paraguas… Si nos llega a ver alguien, qué pensaría de nosotras.
-Mami, tú y yo ya no tenemos edad para estar pendientes de lo que piensen de nosotras.
-Dame un buñuelo y calla un rato, anda, sabelotodo.
- ¿Otro? Te has comido ya cinco.
-De algo hay que morirse… Mañana si hace así damos otro paseo.
-Mami mañana me voy a Madrid.
-¿Y me dejas otra vez sola?
-Están los tíos, mami, está Conchi que te pasea.
-Ya pero no son tú.
… Se la han llevado a cenar. Sus ojos sin ver me han buscado, no ha visto una lágrima furtiva; mejor. Mi ánimo se ha vestido de tristeza y ternura, a partes iguales, y me he ido a pasear para que el viento peinara la pena.

lunes, octubre 16, 2017

Te soñé tantas veces que jamás pude enterrar tu recuerdo…
Eras mis noches al calor de tu cuerpo. Eras mi amanecer perdido en el aroma de tu piel.
Eras mi amor, mi oasis en días de infierno. Tú me salvabas de mis miedos, de mis perdidos paisajes.
Tú eras el vals que nunca pude bailar hasta que me fundí en tus brazos.
Tú eras el coral y el membrillo en mis días solitarios.
Tú fuiste el hombre en el cual rendí mis falsos pudores. Tú fuiste mi juventud, mi senectud.
Tú fuiste mi presagio de horas interminables, el balancín en el que acuné a la mujer que gritaba dentro de mí.
Tú fuiste mi ayer más dorado, tú fuiste varón de mi única piel en el que no quise jamás desprenderme.
Ayer parece hoy cuando abro mi memoria al placer de sentirte en aquellos días de vinos y mar al nacer mi juventud.
En tus ojos me perdí, en su azul de oleajes espesos y torbellinos infinitos.
Tú, siempre tú en mi eterno recuerdo hacia el ayer que nunca volverá pero en mis entrañas está como el hoy más reciente.
Mocedad etéreo tesoro entre tu boca y la mía, de besos olfativos, de besos inexpertos, la cadencia del aire entre lluvias y brumas.
Tú, tú y tú, serás siempre el remanso de mi atardecer.
Tú, serás el ángel que una vez revoloteó en mi vida con un vals inolvidable que aún hoy escucho sus compases.

viernes, octubre 13, 2017

VIDA MÍA

Mañanas de sol tostado y pereza…, enredadas en tus enseres. 
Mañanas que intuyes pero que no has probado. 
Mañanas en que el mundo espera y tú no te decides.
Mañanas que permanecen detrás de tus persianas bajadas. 
Mañanas de primavera, de amapolas y margaritas. 
Mañanas de todos los colores para que elijas el que más te convenga. 
Mañanas de pajarillos subidos desde el alba a tu balcón, son la tuna primaveral.
Mañanas de lluvia, esa que lava y empapa tu tierra fértil. 
Mañanas que imaginas pero que no las pones letra. 
Mañanas que acaricias mientras el vaho nocturno se deshace en tu almohada.

Mañanas de amor, de pies entrelazados y aroma de sexo en tu cuerpo de mujer. 
Mañanas de duende, mañanas rebozadas en recuerdos, mañanas de sonrisas y, quizá, también de lágrimas. 
Mañanas de vida, mañanas de lucha, mañanas pausadas, mañana planchadas… Mañanas sin ojos hasta que tú las mires.
¡Ha sonado el despertador! Abro la ventana y las macetas encienden mi mirada somnolienta… ¡Buenos días, vida mía!

viernes, octubre 06, 2017

LA SONRISA

Siento lástima por aquel que no sabe qué es una sonrisa. Me parecen personas grises aunque en el cielo no haya rastro de lluvia. Rostros huraños y malhumorados en guerra con todo su entorno. Olvidaron ver con ojos de niño el asombro que produce el despertar cada día, el saberse Robinson subidos a un arco iris.

Ya no hay sonrisas gratuitas, perdidas y despistadas que hacen tan grata la convivencia. Podías encontrarlas en cualquier esquina, al abrir un armario o en el tarro de mermelada.
Se puede comprar de todo, sólo hace falta dinero, pero no así aquello que no tiene precio ni caducidad como ese gesto, esa mueca que se dibuja a lo largo de un rostro desde la barbilla hasta llegar a los ojos, y cambiando su fisonomía por dos farolillos intermitentes que invitan a ver la cara más amable de esta perra vida.
Limones ácidos que, cuando tropiezas con ellos, lamentas haberlos encontrado. Aristas en sus bocas que recriminan no ver la vida con la oscuridad de sus noches que jamás ven la luz.

Se pierde la amabilidad, se esfuma su duende, se convierte en un mal que se adhiere a las paredes de tu alma como lapa persistente e invulnerable.
A veces sueño que la pierdo y me despierto angustiada dando luz a mis miserias. Cuando recobro la conciencia, me palpo la piel, el corazón, mi boca…, y allí la encuentro descansando, recuperando el resuello de su ardua tarea que es enseñarme a no olvidar el valor nutritivo de una sonrisa cada vez que alguien te mira a los ojos.

Pequeños gestos que son el vestíbulo de tu yo que entregas a los demás haciendo gratificante su largo caminar.
Siento lástima por aquel que no sabe la estima de una sonrisa sin más porqué que el placer de regalar un instante de felicidad.

martes, octubre 03, 2017

AMANECIENDO A UN NUEVO DÍA...

Ayer cambié el campo por la ciudad en un otoño tan caliente como adamascado en ciruelas y pasas. Pronto mis ojos se habituaron al ritmo trepidante de las imágenes, al gentío de la urbe como mis pasos, al principio tartajas entre tanto coche y vaivén de multitudes en las aceras, y mis oídos achicados de tanto ruido, pero rápido tomé posiciones pues la ciudad me recibía con alegría, esa que se me había esfumado en las últimas horas. Deshice las maletas que parecían atesorar los recuerdos de cinco meses en campos de Castilla, allí donde el sol aplana y al caer la tarde embruja con su calma y silencio mientras una brisa abanica las tertulias. Respiré hondo los aromas allí guardados de sal y tierra hasta que estuvo todo en orden.
Después pasé al colgar en mi jardín flotante esas plantas que verdean mis otoños e inviernos, tan mimosas como las tardes de membrillo, y esta mañana cuando el horizonte despertaba, una flor roja me ha regalado un buenos días generoso. La ciudad aún rezumaba silencios en siseos lejanos y me he sentado a contemplar la vida que en ese instante alboreaba mientras la cafetera chispeaba y un cigarrillo descorría un pensamiento…”Cuando la razón huye despavorida y deja solo al sentimiento es un riesgo  de consecuencias incalculables porque las masas no controlan, no gestionan, no disciernen entre el bien y el mal, solo son guiadas por el instinto”
De repente, un frio inusual ha recorrido mi piel erizándola de miedos y controversias y más que nunca he deseado un deseo consciente de que alguien me abrazara, de que alguien me acunara en palabras de concordia, de que alguien tirara de mí pues todo me flaqueaba. He necesitado de mí misma para pintar un sol, un sol tibio que amanse mis temores y que ilumine mi juicio desnortado. Sí, he sentido el terror, el desasosiego, el pánico, de un niño al despertar de una mala pesadilla y cuando mi conciencia ha abierto sus alas a la realidad, me he encontrado con el adulto que llevo dentro, ese que masco a diario entre la razón, el juicio, el sentimiento, la esperanza y la alegría y no me ha quedado más remedio que enarbolar la bandera de la camaradería, la hermandad, la amistad y la unión.

Buenos días a todos!!!

martes, septiembre 26, 2017

TE ENCONTRÉ

Allá donde la tierra termina y el viento corta el aire.
Allá donde no hay más tierra y sí agua oscura.
Allá donde los recuerdos rejuvenecen mi espíritu y yo aprendí a ser gaviota.
Allá donde presientes un camino y tu alma chispea…, te encontré.
Te hallé como cuando era chica y aprendía a beberme el mundo en sorbos grandes y precipitados.
Tropecé contigo como si fuera el ayer revindicando un hoy.
Te encontré entre casas amontonadas que van y vienen por cuestas y prados, donde tus ventanas son pórticos para mirar más allá, donde el sonido angosto del agua brava semeja una gaita.
Y me gustaron tus barquitos de colores varados en tu cuerpo chiquito de puerto de pescadores cuando la madrugada silva y tú extiendes tus redes.
Me gustaron tus gaviotas locas y cantarinas deleitándome con su vuelo rasante y su confiada postura al acercar mis pies a su pequeña figura.
Me gustaron tus cielos tormentosos, amenazantes y grandiosos. Tus cielos cerúleos y garzos dejando soles melosos.
Me gustaron tus sedosas brumas donde antaño bailé mis amores juveniles.
Me gusta, sí, me gusta cómo despiertas, pausada y callada, en esas mañanas que parecen que terminan y no acaban nunca.
Me gusta cuando llueves pues limpias mi alma de telarañas y olvidos.
Me agrada, me deleita, verte como si el tiempo se hubiera encallado en mi memoria selectiva y tú, Galicia, siguieras siendo el amor de mi vida.

                                                                                        Finisterre, septiembre 2017

viernes, septiembre 22, 2017

OTOÑO CASTELLANO

¿Lo has visto? Llegó de puntillas cuando las horas casi dormían y el mundo casi flotaba.
Tiene cara de campo trillado que el tiempo despobló. Las mejillas son dos manzanas coloradas y su cuerpo, un tronco encorvado, casi semi desnudo, casi hierba en una primavera tardía.
Me agradan sus mañanas suaves de otoño claro y colores de ocres tristes.
Me alivian sus días cálidos en los que el sol acaricia mi piel fría y echa raíces en el alma.
Me apasiona su vientecillo suave que acompaña a la melodía del silencio abandonado cuando paseo por mis caminos dormidos, afónicos de hombres que distraen mi embeleso.
Me flipa el sonido vacío de la campana en su espadaña extendiendo su sonoro tronar sobre mis campos indefensos y desamparados.
Me gustan sus susurros de otoño que invitan al sosiego y al balance de logros y desaciertos.
Me complace este otoño de humedad tierna que resbala y encharca…, su aroma inalcanzable de la brevedad de un instante mientras un poema nace en mis labios.

Me deleita mi tierra de vastos horizontes que en otoño expande mi mirada. Tierra enjuta que enhebra otoños, primaveras y veranos para luego dormir en inviernos gélidos y nieblas misteriosas. Tierra de tragedias y ternuras, de odios y caridades, esta es mi Castilla de dorados otoños y tardes de membrillo.

lunes, septiembre 18, 2017

MELANCOLÍA

Las tardes se acortan mientras las horas se pliegan en sí mismas y la felicidad palidece con esa luz que se escapa a mis ojos.

El frescor de la tierra gatea por mis piernas tanto al alba como en las tardes que languidecen tan temprano, tan pronto, que no me acostumbro a decir adiós al día que se resbala en largas noches achicando el manantial de luz que adorna mis horas desde primavera.

El tiempo muta, se mueve con la cadencia de una estación mientras la melancolía se cuela por las rendijas de esta vida mía que no se acostumbra a decir adiós… Adiós a las gaviotas, al rumor pausado de las olas, al runrún del estío, al azul celeste hasta altas horas de la noche. A fresas, vainillas y melocotones con que mis ojos saludan y despiden a los días que me acompañan. A la música del grillo y del gorrión, al aroma de la tierra recién segada y a la sal de la mar.

El tiempo se diluye en mis dedos, se desliza en mi memoria y un tibio reflejo de mi vida garabatea en una instantánea que será el único recuerdo que me susurre en los largos días de invierno cuando la memoria juguetee con el ayer dulce de mi existencia. 

Entonces la nostalgia se vestirá en mi alma como una dama melancólica hasta que mis ojos se vuelva a encender de esas luces otoñales que abren mis poros a nuevas sensaciones.

domingo, septiembre 03, 2017

AL OTRO LADO DE MI JARDÍN

El viento se ha despertado silbando, agitando telarañas de los setos y bailando con las copas de los árboles.
El cielo se ve arrastrado por ese aire que lleva consigo nubes tortuosas, hilachos de algodón y los requiebros del amanecer.
Parece que quisiera contarnos que ya es septiembre y hoy es uno de esos días descolorido mientras las maletas de un chiquillo son arrastradas por el jardín camino de su destino.
El alborozo se torna pausado igual que las flores que trepan lentamente a su final.
Todo comienza a mutar y el verano que es azul y lavanda, verde en sus bordes y turquesa en el fondo, va desfilando silente en busca de su retiro.
La casa queda muda y sorda, solo las huellas de un perro buscando a ese muchacho de las maletas rompen la monotonía del vacío y yo, al otro lado del jardín, me disipo en los recuerdos de un estío tan intenso en sensaciones como colorido en su trastienda.
A partir de ahora serán los sepias quienes acolchen mis nuevas sensaciones, quienes amortigüen la nostalgia de la luz y del color, de las risas fundidas en bronce y de un eterno amor que, por callado, solo se abriga en mi corazón.

El verano va lentamente difuminándose para desteñirse en un dulce recuerdo.

jueves, agosto 31, 2017

MI ARBOLILLO

Mi arbolillo se despluma cayendo sus sueños en el agua de la fuente. Parecen mariposas rosas flotando en un océano limitado.

Ayer hubo tormenta y su cuerpecillo, de tronco alargado y anoréxico, se cimbreó revelándose contra la madre naturaleza. Le miraba tras los cristales ahumados de basura y sabía que, aunque esquelético su fortaleza está bajo la tierra a pesar de sus escasas ramas; él es fiel a mis ojos.

Pero este año, de soles hechiceros abrasando con su canícula las flores de mi jardín, ha querido florecer antes de la llegada del otoño.

Hace dos semanas despertó rosa, creí que la imaginación jugaba con mis ojos, pero no. Abrí la puerta, bajé las escaleras y allí estaba mi arbolillo famélico y escuálido con su cabecilla coronada de requiebros tan rosas como sonrosados sus sueños de verano.

Acaricié su tronco sintiendo la ternura entre mis dedos porque nadie se fija en él, hasta el jardinero quiso cortar su larga y estrecha vida en un jardín de árboles pomposos, de cipreses acunando sus techos en el cielo y fogosas madreselvas.


 Mi pobre arbolillo se libró por los pelos, y ahí sigue en el medio de la Lola para que nadie le mire, solo yo y el perro que mea sus bajos fondos. Me da igual, yo veo su belleza clandestina, el valor de su coraje para sobrevivir en una tierra adversa, y cada año regalarme un manojo de florecillas tan escuchimizadas como él mismo, tan inocentes y sencillas que chirrían en un mundo sin escrúpulos.

viernes, agosto 25, 2017

AMORES

Amores que vuelan, amores que pasan, amores que permanecen...
Amores sanos, amores locos, amores dañinos...
Tantas clases de amores como de uvas para un vino. Garnacha, Gamay, Merlot, Mencía, Bobal, Albillo, Cabernet..., armonizan nuestros platos como Ágape, Fileo, Storge, y Eros para el amor.
Amores básicos, de pasión, ternura..., amores capaces de envolvernos en vida o matarnos.
Amores que hacen ser lo que no somos, o ser más grandes por su propia inmensidad.
Amores sensuales, amores desinteresados, generosos y altruistas.
Amores fraternos, amores gitanos, mentirosos, ciegos y despechados.
Tantas clases de amor como seres humanos perdidos en la faz de la tierra.


miércoles, agosto 23, 2017

SI VOLVIERA A VIVIR

Parecía que me estaba esperando, igual que si mis ojos estuvieran abocados a un encontronazo frontal y mi entendimiento predispuesto a comprender aquellas palabras perdidas en un mar de letras.

“Si volviera a vivir, ¿cambiaría muchas cosas?” Una pregunta inocente, sin fuste aparente pero directa al intelecto que en ese momento reposaba bajo un sol mestizo. Me ajusté las gafas y durante un rato mis ojos navegaron tranquilos en aquel océano de respuestas que daba el periodista mientras el silencio se balanceaba en la calma que produce ese antídoto contra la dispersión, el ruido y el estrés.

No sé en qué momento aterricé con mis respuestas y mis incógnitas, con mis dudas y afirmaciones, con la responsabilidad de mi pasado y el sueño de otra vida distinta. Me sentía afortunada porque prácticamente todo lo sucedido en mi vida lo había elegido en libertad, unas veces consciente, otras, alocadamente y el resto, se había encargado la vida misma de sellar mis caminos. Y lo que más valoraba es que nunca nadie me obligó a hacer algo que yo no quisiera. Erré, triunfé, desfallecí, vencí, perdí, fracasé, gané, fallé, me equivoqué..., libremente.

Sé que suspiré, sonreí, me puse a escribir y apagué el reloj del tiempo.

lunes, agosto 21, 2017

SENSACIONES ENREDADAS

Buenos días, mi Luz… Me despertado con la bruma nublando el falso tiempo de la espera, aguardando que el placer surja en mis letras atribuladas de agravios.

Busco en mis enseres una media sonrisa, seguro que tengo en la despensa, aunque ahora no la encuentre. Me obstino en listados mentales de quehaceres cotidianos sin embargo un amago de amargura se hacina en el corazón.

Cojo la lejía del olvido tratando de borrar a toda costa el sabor ácido de un sentimiento, pero hay manchas que no se van a pesar de mis esfuerzos.

¿Dónde estás bendita locura? Clamo al eco de la ausencia. Yo con esto sola no puedo, el veneno de sus lenguas ha inyectado en mi sangre edulcorada tanta rabia, que no incomprensión, que ladro y muerdo en vez de besarte con besos de enamorada. Me he ubicado en una montaña rusa que sube y baja hasta precipitar mis sentires.
He pensado en aislarme en taponar mis oídos, en amordazar mi lengua, en cegar mis ojos, hasta que esta tormenta diabólica de seres enajenados de poder muera asfixiados por su odios y complejos.
¿No te das cuenta? No miran ni por ti ni por mí, su codicia solo desea que entre tú y yo haya el abismo irracional, nada más.

Sí, mi Luz, tengo miedo, no me avergüenzo de decirlo. Tengo miedo del hombre estepario, del hombre falaz, de ese hombre que anula mi voluntad, y mis sueños, de ese hombre que roba mis libertades pretendiendo que trague con sus ideas. Tengo miedo a entrar en su bucle y ser arrastrada por sus arquetipos y juicios, para nada benévolos y cargados de falsos prejuicios.

Si pudieras, mi Luz, aparta de mí este cáliz envenenado. Yo, mientras me atrinchero pero que mi voz se escuche, esa no la apagues.