jueves, abril 04, 2013

EL SILENCIO DE LA LLUVIA


Dicen que el silencio es una forma de hablar. Primero riega tu ánimo de una calma que inspira a la cabeza a concentrarse. ¿En qué te preguntarás? Los derroteros de la mente son ilimitados, libres de vagar por donde les venga en gana. Gozar de la libertad para crear, para recordar, para soñar, para pensar, para leer, ese placer íntimo e intransferible… Darte cuenta que esa ausencia de ruido, te regala libertad, no es para huir  de la mudez que a veces nos rodea. No creer que en ella se encierra la soledad, aquella que destruye las horas ausentes sino, por el contrario, la que nos regala el sosiego que tanto necesitamos para volvernos a reconstruir de los pesares, sinsabores, incluso del cansancio físico y mental.
…Esta tarde he abierto la ventana. El cielo era tan plomo como la propia ceniza, y llovía. Escuche las gotas precipitarse al vacío, llorar sobre los cristales y su música silente, recogida, en calma. No he cerrado la ventana, he querido que la armonía de ese silencio me hablase a través del agua.

domingo, marzo 03, 2013

EPIFANÍA PRIMAVERAL


Hoy ha amanecido despacio, bostezando los primeros rayos rojizos en muchos días en el que el cielo se obstinó en abrir los ojos ahumados de gris.
Al rato, bajé al jardín con mi perro y su trote eran saltos alegres de bienvenida al día, como queriéndole atrapar. Entre las ramas desnudas, aunque repletas de yemas delicadas, se colaba un sol tibio; mirarlo no hacía daño, era aún demasiado benjamín y, fue, cuando los descubrí: una aglomeración de pajarillos, inusual en esta época de fríos tan pegados  a la tierra, se arremolinaba en esos ramales desabrigados, expuestos sus esqueletos a la intemperie del crudo invierno. Saltaban haciendo verdaderas acrobacias, extendiendo sus diminutas alas en un vals de silenciosos compases. No así sus voces que me regaron los tímpanos de una música celestial.
Cerré mis retinas para atrapar aquel momento y que, éste, corriera por mis sensaciones como una manantial de agua fresca rodando desde la montaña.
Me invadieron dos emociones que mi letra, aunque acostumbrada a trasladar al lector mis percepciones así como a entretenerle, se vio empobrecida por encontrarse limitada a portear aquella paz tan hermosa como la sencilla alegría del momento.
Volví a casa llena de primavera a sabiendas de que los fríos se han vestido de lobos que parecen incapaces de hacer daño a la vida que está por nacer.

viernes, marzo 01, 2013

AQUEL PAPA, AQUEL HOMBRE


La ciudad de Roma sigue su estela desde hace siglos, bullendo de su propia historia. Nada en ella es indiferente, es tan rica que es imposible agotarla. Con lluvia, en gris, en azul, es hermosa por sus cuatro costados. A ella han confluido civilizaciones, razas, destinos…, y lo sigue y seguirá haciendo. Aunque desde ayer a las ocho de la tarde, una parte de ella esté huérfana, tocada y sobre ella caigan los truenos más silenciosos.
“Las suciedades que desfiguran el rostro de la iglesia” Una de las miles de perlas que nos ha regalado un hombre que, aunque muchos quieran ver en su marcha un fracaso, personalmente pienso que es un ejemplo tanto para católicos como los que no lo son.
Como católica ¡Cuántas veces me he llevado las manos a la cabeza por la postura de este hombre tan inmovilista para los tiempos que corren! Aunque si he de ser sincera con los años he ido interpretando la religión a mi manera, bien por egoísmo, vaguería para el sacrificio… quién sabe. Sin embargo, este hombre, que para humildad ha sido el árbitro para propios y extraños, no ha dejado indiferente a nadie.
De él, todos podemos escarbar muchas de sus actitudes como hombre para copiarlas, y hacerlas nuestras en una época en que impera  más un gesto, una imagen, ambas fuertes acicates que los seres humanos necesitamos como guía espiritual sin necesidad de aferrarnos a ninguna religión. Pero, también, necesitamos parar, coger aire, y reflexionar para ordenar nuestros pensamientos, nuestras ideas y, después, levantarnos y continuar nuestra senda.
Soy e las que piensan que todos los caminos llevan a Dios y que Éste le podemos encontrar en las facetas más insignificantes de la vida y, por esto, todos nos convertimos en un gran rebaño unidos en un único destino.
El artículo de Mario Vargas Llosa "El hombre que estorbaba” Me ha dado un claro ejemplo de mis últimos pensamientos ayer cuando veía cómo se cerraban las puertas en Castelgandolfo; os lo recomiendo. Pluma amable, clara y concisa de lo que ha podido llevar a tomar esta decisión tan transcendental para la Iglesia Católica.
Hay otro artículo “Un lugar para un Papa emérito” de Paolo Flores” que, aun siendo mucho más incisivo que el de Vargas Llosa, también apunta directrices de la decisión de un gran hombre.

jueves, febrero 28, 2013

EDUCAR, EDUCARNOS


Tengo grabado a fuego las palabras de una madre cuando hace años fui a recoger a uno de mis hijos a un cumpleaños.  Nada más abrirme la puerta aquella mujer, yo me identifiqué, y automáticamente me escupió a la cara sin ningún miramiento “A tu hijo hay que lavarle la boca con jabón”… Y a mí me dieron ganas de llamarla “Maleducada”; al llegar a casa, con todo el dolor de mi corazón, metí en la boca a mi niño dos gotitas de jabón; la verdad es que nunca le oí palabra malsonante.
Esto viene a cuento de un artículo que acabo de leer sobre los churumbeles monstruos que está creando la sociedad actual con la modernez, muy mal interpretada por los estamentos que vigilan la protección de los rapaces… La infancia ya me queda lejos, pero me he sonrojado al leer que se interpreta como una agresión, por ejemplo, el que un profesor quite a un chaval el móvil en clase. Sin embargo, los profesores están expuestos a vejaciones, desobediencias, empujones… por parte de los alumnos, pero ¡Ojito! que un profesor se pase un ápice con el alumno, la caja de los truenos caerá sobre él.
Claro que no se enseña pegando, y sí dando ejemplo, en casa en el primer lugar, y en los colegios, pero ciertos castigos correctivos deberían imperar para que esos chicos aprendan normas y respeto, hacia ellos y hacia los demás.
Pero, no hay que olvidar, que la sociedad actual no es un buen ejemplo para estas criaturas, comenzando por muchos padres, por mucha gente mayor que se salta a la torera ciertas reglas de urbanidad simplemente por el hecho de cómo son mayores pueden permitírselas, y ya no decir programas televisivos que transmiten lo peor de las personas, los instintos más rastreros y terminando, cómo no, por los políticos que nos han caído, por desgracia, que roban, separan unos a otros, que no respetan las disciplinas de partido, que no tienen límites en su verborrea a la hora de defender sus supuestas ideas, aunque todos sepamos que son mentira… En fin, que me estoy empezando a convencer que tenemos lo que nos merecemos en muchos aspectos de nuestra vida.

Solidarios, una palabra hermosa, completa, firme… Mostrar más las acciones buenas, que hay muchísimas, sería otro de los caminos, ¿no os parece?

miércoles, febrero 27, 2013

SEVILLA


Santa Teresa decía que era beneficioso para la mente dormir dos veces al día y, tal vez por eso, mezo los recuerdos para que no vuelen de mi mente, y sean aún más vivos que cuando los viví por primera vez, dando cobijo y sombra en mis ramas a esa turbación que me provoca Sevilla cada vez que llego a ella.
Navegando en sus aguas entre el purismo  y la ortodoxia, su luz se vierte líquida, rubia como la cerveza que tanto gusta al sevillano,  porque allí se vive hondo las emociones de sus costumbres  más arraigadas que dan de Sevilla una personalidad tan singular como única. Desgranan  vocablos con voz  henchida de exaltación trasformando un cojín de palabras perfumadas de azahar.
Me gusta como huele Sevilla, mezcla de flor, fe, cerveza, e incienso. Me deleito en su atmósfera tranquila aunque repleta de bulla, en su elegancia de señora rancia conformando toda ella un breviario de felicidad, tan simple y llano, que no hay clases sociales para ella. Porque  Sevilla es intensidad en cualquiera de sus aristas y, aunque la memoria es fugaz, esta ciudad me hace ver detrás de la bruma del tiempo que se obstina en borrar las huellas de mis creencias.

No exageran cuando dicen que Sevilla es única, y los tours operadores extranjeros debieran primar no sólo el Prado,  joya española  por excelencia y, sin hacer de menos a Gaudí, cualquier foráneo viviría el espíritu español visitando esta hermosa ciudad.

martes, febrero 12, 2013

DOCE DE FEBRERO


Cuando dejé de trabajar, fue como si mi garganta se hubiera sellado para emitir sonidos malsonantes, así como “Coño, cojones,  puta, cabrón…” Mi madre descansó al fin pensando que su hija volvía a ser la señorita de provincias de toda la vida, y mi marido dejó de  decirme "Esa boca hay que lavarla con jabón"… Sin embargo, os diré que las echo de menos porque son completísimas y, al emitirlas por tu boca,  es como si toda tú te llenaras por una parte de enorme satisfacción y, por otra, descargaras un tremendo  fardo de indignación… Pero hoy doce de febrero he decidido retomar la vieja costumbre, al menos por un rato.
“Mente sana, in corpore sano” Imposible en mi caso ya que cada vez que mi cabeza reflexiona sobre lo que está pasando por estos pagos de Dios llamados España, es tal volumen de cabrones sueltos (Significado de cabrón en el diccionario: se aplica a la persona perversa que juega malas pasadas, proxeneta, chulo…) que mis sesos se congestionan al no poder digerir tanto sinvergüenza suelto que está jugando con el españolito de bien, que hay muchísimos, dejándole en la ruina, sin trabajo, e hipotecado con suerte hasta la tercera generación de su estirpe… Gracias a Dios (Pobre Dios metiéndole en estas ensaladas tan mundanas) los españoles somos fantásticos y seguimos “palante” con humor, ganas, y fuerza a pesar de todos estos cabrones que, por desgracia, cada día son más (y lo peor es que ni se van ni devuelven lo que es nuestro)
Y, como se me da bastante bien mezclar churras con merinas, ahora emplearé  el adjetivo o adverbio (según se utilice) para hablar de una mujer cojonuda, que hay muchas, es cierto, pero hoy es su día, y gracias a ella hoy mi garganta se ha puesto a devorar palabras malsonantes, pero que cuando las dices ¡Te sientan tan bien!... Corría el año dos mil cuando la conocí y, la verdad, para lo retorcidas que somos las mujeres (a veces, sólo a veces) lejos de sacarla taras, me gustó, y desde un principio la admiré por esa determinación segura y directa, unas ideas claras y transparentes, un carácter afable y cercano, honrado, que hacía de toda ella un ser que, a su lado, se podía vivir tranquila, sin malos rollos.
Han pasado trece años y he tenido la fortuna de seguir sus huellas, y reafirmarme en aquellas vibraciones positivas del primer día. Ha tenido a lo largo de su camino que saltear grandes socavones, pedruscos como montañas que la han hecho tambalear aunque no caer y seguir ”palante”, de ahí mi admiración, mayor si cabe, porque son el tipo de personas que se deberían conocer y así “De una puta vez” machacar a tanto cabrón.
¡Felicidades, Adelaida! Que cumplas muchísimos años más, y que todos nosotros podamos disfrutar de una gran mujer, ésa que no le tiembla el pulso cada vez que se encuentra a un cabrón y le machaca sin despeinarse ni una sola pestaña ¡Chapeau, mi niña!

miércoles, febrero 06, 2013

OCTUBRE 2010


A veces siento que el abismo se acerca a coquetear peligrosamente con mi razón, y me asusta, y siento el miedo que palpa mis sienes, mis sentidos hasta quedarse pegado al corazón.
A veces cuando soy inmensamente feliz (porque la inmensidad sobre la felicidad existe aunque breve; no os dejéis engañar por los que niegan su existencia) simplemente haced como yo: debéis abrir los compartimentos de la sensibilidad, y notaréis que avanzan sobre vosotros como unas olas blancas, altas y espumosas que se acercan a la orilla de tu vida.
Así es la felicidad cuando ríes, cuando notas cómo la armonía reina a tu alrededor, cuando cierras los ojos y te dejas mecer por la paz de espíritu... Cómo sientes el viento rozar tu piel, bambolear la copa de los árboles y la lluvia caer sobre tu pelo, bajo tus ojos.
A veces, cuando el abismo me visita y, después de hundirme en la ciénaga, resurjo como esas gaviotas desafiando la ola brava, y aún tengo más ganas de ese viento, esa mirada, esa sonrisa, esa lluvia, ese abrazo…, porque temo que algún día el abismo me tragará para siempre.

PD. Organizando mi libreta de notas, he encontrado este pequeño texto de aquellos días aciagos en mi vida. Y he creído conveniente publicarlo porque tal vez alguna persona que entre en mi blog esté pasando por esa situación… Si es así, decirle que igual que yo salí de aquel pozo, él también podrá.

domingo, febrero 03, 2013

MIS MAÑANAS DE FEBRERO


Todas las ciudades por hermosas que sean tienen algo de decepcionante en sus primeras miradas; uno no se enamora de ellas nada más verse y menos esas ciudades que son mundos sin horizonte y rugen a todas horas. En ellas el tiempo apremia galopando sin respiro hasta que llegan esas mañanas festivas que son un bálsamo para cualquier ciudadano que habite en ellas.
No dejo de pensar en los pobres habitantes de Madrid, de buen carácter y resistentes a lo que les echen. Su vida no sólo está alterada por el ruido y la prisa sino, además, por la alteración de su rutina por manifestaciones constantes, por policías corriendo tras los que alteran el orden público, un medio degradado por la contaminación en cualquier orden o perfil en que la observes.  Lo cara que resulta la vida social en esta urbe… Reconozco que no soy benévola con esta ciudad que me provoca soledad, ansiedad y no sé cuántas cosas más. Sin embargo, hay mañanas de domingo en que ambas, Madrid y yo, nos damos una tregua; así hacen en la guerra.
Como las de este febrero temblón, de cielos de hielo y que, sin embargo, te paras al sol tierno del medio día mientras tus abismos pasean solamente con el canto de unos pájaros que respiran nueva vida, y te sientes agradecida por este Madrid mudo que cobija a todo aquel que llega a sus huesos de asfalto y hormigón. El agua, los árboles, la tierra, todos ellos se preparan para resurgir de nuevo, de sus propias cenizas. El azul afligido por esas nubes que taponan su esencia se calman en estas mañanas mías de febrero y, nuevamente, vuelve a nacer en mí la pureza de seguir creyendo cuando, lo normal, es que viva nada más en mis sueños, esos sueños que viven en la noche cuando el bramido de Madrid es un simple murmullo.

miércoles, enero 30, 2013

EL AVE DE MI DESTINO


A los sentimientos hay que vestirlos con las palabras justas, y cuando me subo a un tren es como si éste sacudiera un pellizco en mi estómago pidiéndome confesión para ajustar las sensaciones…
Me gusta mirar por la ventana y ver despedirse a la ciudad en majestuoso ademán de bien nacida. Los edificios semejan soldados en impecable orden de revista diciéndote ¡Hasta luego! Y las vías en perfecto engranaje saludando al AVE bienhechor. Ciudad que parece un jardín colorido de espumas blancas y azucenas amarillentas convertidas en soles y despertándose en lugares imposible. Las carreteras aledañas a la gran ciudad juegan a ser scalextric con diminutos coches en busca de un destino. Grúas, hombres de chaleco amarillo, árboles camuflados de invierno, y el tren cada vez más deprisa sobre sus alas de acero…
Pronto Ciudad Real, las nubes caen desplomadas, el sol se esconde aunque porfía a la nube dejando unos breves rayos colarse en tus ojos… un túnel, dos túneles y llega Córdoba califal. Olivos, campos de olivares dignos de una mirada cómplice. Casas sin pretensiones, humildes y desvalidas aunque rabiosamente personales. Casas de blanco y piel de albero, caballos sin jinete, y charcos de agua como espejos en el alma. Tarabillas y Pardillos esperan que escampe tanta lágrima acumulada para reanudar el vuelo entre azules y grises. El tiempo chispea mientras mis ojos se enredan en la lejanía donde la Giralda estira su cuello reinventándose en la flamenca más universal.

miércoles, enero 23, 2013

PEQUEÑOS DESCUBRIMIENTOS


Hoy ha amanecido con el tiempo encrespado, como de esos niños mimados que igual gritan con furia rompiendo los brazos amorosos de un árbol o increpando a los ladrillos hasta hacerlos volar sin alas; al rato copos tímidos de nieve se pegaban a la ventana hasta esculpirse en lágrimas perdidas. El cielo de gris, el cielo de humo, el cielo de mar. Tras el ventanal mi piel se erizaba al contemplar el bramido de la naturaleza al tiempo que mi olfato se empapaba de incienso, ese aroma que me transforma hasta rezar con devoción… Porque la vida es creer, creer en los sentimientos como mi perrillo cuando me mira confiado porque sabe que su ama nunca le hará nada malo.
Hoy ha amanecido un día de perros, como diría un castellano viejo, es un día de quedarse en casa y saborear el silencio de nuestras paredes que hablan con el alma en la mano.

martes, enero 22, 2013

EL PASILLO DEL LLANTO:BEATRIZ


El placer de la lentitud lo descubrí después de tocar con mi cabeza el infierno… Es tan alentadora y reconfortante que te hace vivir dos veces: cuando pasa y, después, cuando rememoras aquellos instantes fugaces, pero tan plenos de vida. Es como si abrieras las compuertas de tus sentidos y percibieses lo que pasa a tu alrededor con tan sólo guiarte con el tictac de la lentitud… Era un largo pasillo, a un lado puertas con su número correspondiente y, al otro lado, ventanales desde donde ojos anónimos se quedan mirando como el tiempo se escurre de la vida.
Largo y silencioso donde hasta los pasos son afónicos y las voces susurros temerosos. Es un pasillo de paredes azules, color para el sosiego. Cada día pasean pies arrastrando una enfermedad, pasos desesperados mortificándose mientras esperan a esa mujer de bata blanca, nariz respingona, ojos agudos que miran de frente aunque sus facciones no pueda eludir cierta timidez.
Metros de pasillo donde Beatriz cada día desenreda la realidad de la verdad, verdad a veces dura, irremediable pero que ella encara con decisión, con profesionalidad. Un pasillo lleno de lágrimas furtivas, llantos descontrolados a los que Beatriz trata de explicar lo que hay, con la nitidez y lenguaje propios para ser entendida y a la vez no herir más de la cuenta.
Esta mañana me emocionó contemplar a Beatriz cómo se esforzaba en que un final inminente fuera lo menos doloroso posible; cuando se volvió hacia mí su empatía se había contagiado de la pena de dos mujeres y, como ellas, lloraba mientras me regalaba una sonrisa antes de referirme los resultados de mi madre.
No creo que tenga más de treinta o treinta y dos años y he sentido como esa mujer de bata blanca había nacido para ejercer la profesión de médico.
He salido del hospital despacio, caía una aguanieve vivificante mientras los pensamientos se ordenaban, y me daba cuenta que para vivir hay que hacerlo despacio, es la única forma de sentir que estás llena de cada uno de los minutos de tu vida.

miércoles, enero 09, 2013

HISTORIAS DE UN AUTOBÚS: Socio sesenta y seis


Aún tengo en las retinas grabadas las imágenes de la cabalgata de Reyes, la mayor concentración anual de niños donde las clases sociales se funden, donde recobras, observándoles,  turbaciones perdidas: te haces nuevamente chico, te haces grande y  sientes otra vez las emociones a flor de piel, aquellas que una vez habitaron en tu sensibilidad de niño; después, tu ánimo se convierte en un vil mercantilista, y llega la hora de descambiar los regalos desafortunados, obsequios que no necesitas. Vuelve a ti ese tiempo desamorado, frío,  hostil y mercenario, en el cual los sentimientos son tránsfugas corriendo hacia atrás o, simplemente, unos desconocidos… Comienzan las rebajas y tú emprendes la busca y captura de un chollo oportuno en tiempos de crisis…
Hoy, una luz convertida en ceniza se cuela entre los andamios de hormigón, un Madrid en sepia envuelto en una niebla  que, lejos de ser fría, es una tierna espuma blanca. Me subo al autobús y el gentío me zarandea de un lugar a otro hasta que arranca el bus y mi cuerpo se queda aprisionado entre otros cuerpos; cierro los ojos, esas masas me asfixian y trato de evadirme…Unas voces alegres y glotonas se aposentan a mi lado; unas ríen y otra  dirige la orquesta.  Es la voz de Damián que cuenta a sus contertulios improvisados que tiene en el cajón varias medallas: oro, plata, con diamantes… Guardadas a  buen recaudo por si las necesita vender. Los tiempos aprietan en los zapatos de este jubilado y, quien sabe, si esos pequeños tesoros algún día le sacaran de un apuro. La orquesta ríe ante la ocurrencia atinada de Damián y éste continúa su alocución animado, satisfecho de quien a tenido a bien valorar y premiar su fidelidad. Y es que este anciano, cuyo rostro no atino a ver por ser el bus más bien una lata de sardinas, es nada más y nada menos que el socio número sesenta y seis de su club favorito. Claro que reconoce que este año no ganarán la liga ¿Y qué?  Tantos trofeos atesora su club que por un año que no esté en la cúspide no pasa nada porque  Damián sentencia “El Real Madrid es el mejor club de la historia pese a quien pese”… Los tertulianos, después de vaporizarnos con sus risas,  aciertan a darle la razón… El bus pega un buen frenazo, pero nadie se mueve, es imposible. De pronto, como si el vehículo necesitara aire para poder seguir su cauce, abre sus compuertas y algunos salen disparados, entre ellos Damián; ahora le veo el rostro pues él se da la vuelta para despedirse de sus compañeros de viaje. Una boina calada hasta las cejas  para que el frío no entre en su sesera. Unos ojos de conejillo  avispados, y una enorme sonrisa despide a  esos contertulios accidentales porque, el bus, es lo que tiene, si abres tus compuertas personales, no sólo encontrarás incomodidades en días de rebajas, también hallaras conversaciones amables, palabras que estimulan en horas en que el gris es el rey, y no es precisamente la niebla glotona, sino el ánimo de los españoles. Respiro profundamente y he llegado a mi parada… ¡Hasta otra, amigos!

sábado, diciembre 29, 2012

TIEMPO DE CEREZAS PARA MÍ, TIEMPO DE ESTIERCOL PARA MUCHOS


Cuando el ojo se abruma de ver las mil aristas la vida, el corazón busca el reposo en lo menos estridente, en lo más sencillo y, no por eso, carente de belleza. Buscas en el cajón de las esencias, allí donde guardas el accésit de la memoria selectiva aquello que te ayude a avanzar…

Se deshoja mi agenda, apenas unas hojas más y habré de abandonarla; me ha acompañado durante trescientos sesenta y seis días en lo bueno y en lo malo, pero más bueno que malo, más bien casi nada malo y, si de esto ha habido, el peso de lo bueno lo ha catapultado porque no me acuerdo, porque no tengo derecho a quejarme de nada, este año la vida ha sido buena conmigo aunque el testamento de las ausencias me recuerde que falta alguien muy importante en mi vida terrenal que no espiritual, porque he sido consciente de todo lo que me ha rodeado, y lo he bebido con ganas para después compartirlo con los demás porque, ¿qué es la vida sin compartir? Nada.
He profundizado en sonreír más y mejor porque ya lo decía Charlie Chaplin “Un día sin una sonrisa, es un día perdido”
He aprendido a cocinar la tortilla de las horas que me rodean, a darla la vuelta, y ver lo bueno en la oscuridad ciega, porque he comprobado que a la ceguera se le puede encender una bombilla, una luz tenue, amarillenta, que envuelve a las noches de niebla de un mágico sentir de paz, confianza, respirar el frío hasta llenar los pulmones de libertad.
He sentido y visto tanta desazón a mi alrededor que he sido capaz de abrir mis compuertas para entender lo inteligible, abrigar al desconsolado, en definitiva, dar algo de mí misma a quien lo ha necesitado… Aunque me he quedado a medio camino; he podido dar mucho más y no lo he dado.
“Ha sido un buen año” me digo a mí misma “Por eso tienes la obligación de apoyar a quienes el 2012 les robó, les saqueó cualquier atisbo de esperanza y justicia”

Con todo mi cariño, os deseo un 2013 con más esperanza que desánimo, más alegría que tristeza, más trabajo que mano sobre mano, más justicia que desaliento.

viernes, diciembre 21, 2012

EVARISTO EL FRUTERO


La vida nos ofrece cada día millones de rostros anónimos; unos están apagados, otros son luces incandescentes, muchos son inexpresivos, otros tantos tristes, desamparados, sin esperanza… Todos ellos esperan unas míseras palabras que sanen sus zozobras, o que encuentren la alegría al menos por unos instantes, y es aquí cuando aparece Evaristo el frutero. Este hombre abastece de frutas y verduras a una pequeña residencia de ancianos; la directora de dicho lugar le hace buenas compras a lo largo del los doce meses y, este año, tan duro para cualquier comerciante, esos pequeños empresarios de los cuales no se acuerda el gobierno y menos los bancos que huyen de ellos, en agradecimiento se le ha ocurrido una idea genial: llamar a su cuñado que vive en otra residencia de ancianos para que vaya con su guitarra  a la otra residencia de ancianos. Evaristo lo comentó primero a la directora si podría hacer este regalo tan especial a esos ancianos que han perdido o están a punto de olvidar el crepúsculo de sus vidas. La directora aplaudió la idea y un martes dieciocho de diciembre se presentó en la residencia el guitarrista y su nieta; ella canta, y el abuelo, cuyo rostro está poblado de una barba blanca cultivada durante ochenta y tres años, bien difuminada, prepararon una movida que ya me gustaría haberla grabado. Unos ancianos bailaban, otros reían, las enfermeras saltaban pero, sobre todo, respirabas alegría.
España (el mundo me viene demasiado grande) más que nunca necesita de presencias consoladoras, que destilen palabras amables, que den luz donde no la hay. Entre unos y otros han mermado nuestras posibilidades llenándonos de inseguridad.
Somos un país único, alegre, lleno de fuerza, con ganas de vivir. Optimista, generoso, con chispa, repleto de riquezas históricas como culturales y, sin embargo, hay quienes se encargan cada minuto, cada hora en desprestigiarnos, en separarnos, en olvidar que somos, en una palabra, fantásticos… Llevemos, pues, estos días en que se notan las ausencias, días en los que se incita a gastar y no hay de donde tirar, pidiéndonos que celebremos ¿el qué?... Hagamos como Evaristo el frutero: regalemos alegría, palabras amables que expresen  agradecimiento y aprecio al que tenemos al lado… solo eso; es gratis.
¡Feliz navidad, amigos!

miércoles, diciembre 12, 2012

TIEMPOS DE GAVIOTAS


No sé si habrá gente que hable tanto del tren como yo, tan poco sé si las personas que me leen pensarán que soy una fórmula propagandística de Renfe y Adif; os aseguro que no. Por una vez en la vida llevaré la contraria a mi marido que sostiene una máxima bastante real cuando dice “Fea costumbre del ser humano a hablar sin saber”… Pues yo sí sé las sensaciones que me provoca este medio de transporte ya que una parte de mis horas, las paso allí metida.
Cuando me acomodo en el sillón se produce el primer registro: es temprano, todo el mundo entra silencioso a ocupar sus plazas; huelen a jabón y agua fresca.  Cierro los ojos y apoyo la cabeza en el respaldo. Las voces son suaves entremezclándose unas con otras, palabras nítidas que conforman frases mientras mi desdén se bambolea  haciendo conjeturas de quién será quién. Voces que a esas horas se transforman en susurros y arrullan mi sopor cuando megafonía acude a agitar a unos y a otros  para que suban o bajen en la estación de turno.
Abro los ojos encontrándome con copos de nieve decorando el paisaje, el calor de la chimenea en mi mente y el aroma a leña y piña colgado de  mi olfato… Cierro nuevamente los ojos; el tren arranca y mi ánimo  vuelve a reposar prendido de voces vitaminadas de ilusión y competencia. Es un don que nos regala cada comienzo de un día más en nuestras vidas: el poder acallar los fantasmas, el prodigio de la oportunidad para enmendar los errores, asumir, o mejor dicho, aprender a asumir los pequeños desastres cotidianos.
Abro los ojos y la niebla se cuela por la ventana. Respiro silencio, sosegada paz que enmienda el equilibrio del ánimo y la voluntad para seguir galopando no perdiendo de vista las huellas del camino de cada cual.
Ya he llegado a mi destino; recojo los aperos y me dispongo a labrar  el tiempo que me sigue a la zaga sin dejar de lado al Peter Pan que corretea en los interiores de la persona que soy, y acicalando mis canas mientras hago equilibrios para no perder la madurez.

lunes, diciembre 10, 2012

CÓLERA COLECTIVA


Han pasado quince días y no se esfuma su timbre, su voz, aquella noche resumiendo los últimos diez años: cabreos laborales, sumisión al final y feliz con el transcurso de esas horas que todos hemos pasado trabajando. Novios, matrimonio, divorcio… Su sonrisa abierta, afable, bonachona poniendo la guinda en cada capítulo de su vida.
En aquel entonces (me transporto al año noventa y tres ¿Ha llovido, verdad?) ya apuntaba maneras de justiciera la mujer de la que os hablo, amiga del desfavorecido, de palabra amable con todo el mundo, inconformista ante la injusticia… Hoy, tantos años después, no ha cambiado, sigue siendo la misma… ¿O no? Ahora va detrás de la pancarta de turno (ya sabéis que aquí en la capital, todos los días hay manifestaciones. Desde aquel 15M nada ha vuelto a ser igual; lo dice ella y tiene razón), su voz pone palabras a la cólera colectiva y, por si su voz no fuera suficientemente nítida, se ha comprado un silbato.
Cuando termina de trabajar, cambia su traje de chaqueta y sus tacones, por unas zapatillas, unos vaqueros y su inestimable e inagotable ilusión por la justicia.
Por cierto: ella es amiga de otra mujer que cree en la justicia cósmica… ¿Queréis que os hable de ella? Os aseguro que no tiene desperdicio y yo me siento muy afortunada de poder contaros la vida de estas mujeres anónimas que son imprescindibles para que el mundo sea un poquito menos malo.

jueves, diciembre 06, 2012

DUDOSAS INTENCIONES


El otro día paseaba con mi perro contemplando las primeras luces de navidad cuando, de pronto, lo vi; fue un enamoramiento a primera vista… Era un jersey precioso, acorde con mi personalidad: sencillo, discreto, pero con un algo especial… Desde el escaparate me guiñaba el ojo.
Después de dar varias vueltas y debatirme entre mi apetencia y la necesidad del jersey número veinte en mi armario, entré por fin a comprármelo… No me lo compré.
No, no penséis que no había mi talla o que puesto no me favorecía, incluso no penséis que era caro; era perfecto en todo, pero no me lo compré. ¿Por qué? Mi maldita y bienaventurada conciencia llegó en el momento justo en el que me encaminaba a la caja.
No quiero caer en obviedades, en frases manidas, pero mi conciencia al igual que Pulgarcito va sembrando para no perder mi senda, y lo que para mí es una cantidad ridícula, para otro puede ser la manutención de un par de días, cubrir sencilla y llanamente sus necesidades más básicas. Muchos y afortunados ricos cierran los ojos para no ver y si los abren, sea para dar a cambio de una desgravación fiscal. Hay otros especímenes que se suben al carro para dar sin ánimo de lucro, sólo apoyar al desfavorecido en estos tiempos tan caninos.
Luego, claro, hay otro grupo, al que pertenezco yo, que somos los perfectos consumistas pero que, sin embargo, sus conciencias llaman varias veces al día hasta que por fin abres las escotillas, la escuchas, te convencen y ejecutas su sugerencia.
… Volví a casa tan contenta, eso sí, preguntándome a quién daba esa irrisoria cantidad; mentalmente fui descartando opciones hasta que me quedé con Cáritas. Ingresé el dinero y esa noche ¡Qué bien dormí!
…A la mañana siguiente fui a comprarme el jersey. Sí, sé que os he desilusionado y mi máxima de menos es más, la desterré.
Cuando volvía a casa con mi estupenda compra, un rayo despistado me encendió la bombilla del pensamiento: no sólo hay que paliar las necesidades básicas del individuo, también hay que salvaguardar su dignidad… Y mi pensamiento agónico por la maldita debilidad fue sustituido por preguntas tan simples como ¿A quién puedo ayudar hoy? Pensamientos, muchos, sin estrenar. Palabras de aliento, sonrisas abiertas, calor en mis abrazos… Todo, todo gratis, porque sí.
Me fui a “pegar la hebra” con la panadera, lleva una temporada llena de problemas y sin solución aparente.

jueves, noviembre 29, 2012

SUERTE


Tengo la suerte, o al menos lo pienso así,  de que me gusta recortar artículos de periódicos variados, tal vez porque un día tuve la suerte de que las palabras escritas por un periodista o escribir ajeno a mi ideología cayera delante de mis ojos, y tuviera en ese momento la suficiente visualización o perspectiva para reconocer que sus palabras, sus pensamientos opuestos a los míos, tenían su verdad, verdad que tuve la suerte de reconocer y aprender de ella, aunque no fuera la mía. Y, a partir de ese día, sus artículos, relatos, comparten tiempo como mis ratos de lectura. E insisto en eso de la suerte porque uno de mis defectos más florecientes es la cabezonería que me hace instalarme en mi nube ideológica y de pensamiento, convencida que es una verdad universal, pero tuve la suerte, insisto, que cuando ciertos escritores, articulistas y periodistas caen en mis manos, a mi pensamiento se le abre una rendija por donde se cuelan vientos que no son los míos, pero que ensanchan mis pulmones de otras frescuras, y que son capaces de que yo abandone por un rato mi zulo ideológico para aprender, para reconocer que hay muchas verdades pululando por estos mundos cada vez más caóticos… ¿A que tengo suerte?

sábado, noviembre 17, 2012

LAS SUELAS DEL VIENTO



El tránsito de la sensación a la memoria es tan leve que mi convencimiento de que el adverbio  siempre ira cosida al recuerdo. Evocaciones tan densas como placenteras,  mis ojos vagan entre la niebla de París jugando a la adivinanza de dónde se hallará la cúspide de Montparnasse, las torres de Montmatre o la parte que falta a la Tour Eiffel.

El viento se ceba con las hojas de la place des Vosgues donde tú una vez quisiste ir, pero tu tiempo se acabó tan pronto que yo fui por ti abriendo las compuertas de las sensaciones para que te llegaran al cielo. Multitud de pajarillos huyendo de las suelas del viento se apretujaban en los soportales al abrigo de ese frío tan parisino.

No he visto el sol, ni siquiera la luna, todo era tan blanco que parecía un sueño de humo, y mis ojos aglutinando los bulevares de hormigón, las luces de navidad, el glamour de los escaparates, la mujer que, de francesa,  es tan femenina y elegante. El hombre de color con sus gafas de graduación para ver claro lo que París le ofrece, como su porte  orgulloso y seguro de sí mismo. Remolinos de turistas japoneses haciendo colas en las firmas  que, de su lujo, hoy son tan hirientes  ante la pobreza que se instala en este país nuestro.

He conversado con Van Gogh, Hoper y hasta el mismísimo Adolf Hohenstein y Renoir, Pisarro… Todos ellos han llenado mis ojos de belleza, y he vuelto a casa envuelta en papel de celofán a través del cual siento, huelo los mil perfumes de París, veo el impresionismo en la moda de aquel abrigo de Maxmara que una vez soñaste con él, paladeo pasteles de fresa en la rue Saint-Honoré, escucho… las suelas del viento para ti mi querida amiga.

sábado, noviembre 10, 2012

PERDER EL NORTE


 “Entre las miserias de nuestra vida en la tierra, el suicidio constituye el más preciado don que Dios ha concedido al hombre” Plinio el viejo
Cuando en el dos mil diez caí enferma con una sintomatología de estrés depresivo agudo, lo primero que me preguntó una desafortunada psiquiatra fue si en algún momento había sentido la necesidad de hacer daño a mi vida; la miré largamente rebuscando en los recovecos de mi memoria esa sensación y la respondí que no, pero a partir de aquel día vigilaba constante mis instintos y, cuando el norte se esfumaba pasaba miedo, muchísimo miedo, deseando no estar sola porque me invadía un halo extraño de que mi conciencia no encontraba el equilibrio entre el norte y sur perdiendo, de esta manera, la voluntad para guiar mis pasos.
Hoy, cuando los nubarrones de aquella época se han alejado y, aun siendo consciente que no estoy del todo curada y que, tal vez, ciertos ramalazos se hayan quedado conmigo para siempre, el conocimiento de la existencia del suicidio por parte de conocidos que están sufriendo un hecho tan triste, y que los medios de comunicación no tienen fronteras por las redes sociales, por la inmoralidad de ciertos periodistas…, me pregunto hasta qué punto es bueno conocer la existencia del suicidio. A mí me sirvió de advertencia aunque os juro, insisto en este hecho, que pasé mucho miedo, sin embargo, para otros puede ser que ante tal conocimiento sea para ellos el pistoletazo de salida para eliminar su angustia.
Saber o no saber, he ahí la cuestión…

domingo, noviembre 04, 2012

MÁGICOS DOMINGOS


Los domingos, a primeras horas del día, son vagos y afásicos por naturaleza. El reloj se retrasa, las alarmas enmudecen y los vehículos dejan de pedalear. Pero, en invierno, cuando la climatología desencadena todo su plumaje, el calor de las sábanas resulta tan irresistible que el ser humano elige soñar, procrear, descansar bajo ese manto de hilo. Algodón y lana.
Pero también existen sombras que pasean, locos bajitos a jugar el partido dominical, perrillos con sus amos, ancianos en busca de tinta fresca en el kiosco y pan recién orneado…
Hoy es domingo de lluvia y abulia. Salgo a la calle, el agua resbala del cielo, de los canalones convertidos en improvisadas duchas, y las gotas se aposentan en mi cabeza como buscando convertirme en una fuente solitaria… Escuchad como tintinea el agua sobre el asfalto, no hay más sonido y, éste, va haciéndose fuerte en el interior de los pensamientos. Te inundas de una paz inusitada equilibrándose tus cinco sentidos. La lluvia sigue recreándose sobre mi cara, llorando adormecida en mis ojos hasta darme cuenta que el mal se aleja, que las manos son capaces de tenderse hacia otras que están vacías, incluso, las palabras, rebosar consuelo, perdón y agradecimiento… No, no es un domingo cualquiera, la magia se ha hecho dueña de la ciudad.

miércoles, octubre 31, 2012

VISPERAS


Ya está aquí, ha tardado en llegar o no hemos coincidido por estos pagos de Dios pero hoy, a la aurora, cuando aún la luz gorgojeaba bostezos, llamó a la ventana. Los cristales estaban ahumados, el calor del hogar frente al hielo de las calles impedían ver a quien me esperaba.
He bajado de dos en dos las escaleras y nos hemos abrazado con fervor. Su cuerpo se ha pegado al mío, he respirado su aroma como si me faltara una parte de mí por completar. Las calles estaban mudas, desiertas más bien porque, aquí, las gentes no son muy amigas de ella por lo que tratan, a pesar de ser vecina de toda la vida, de rehuir su fantasmagórica silueta, de negar su evidencia… Recuerdo desde bien niña que, cuando se aproximaban estas fechas, no faltaba el olor a castañas asadas, las ricas acerolas, y don Juan y doña Inés, puntuales a la cita otoñal asomándose a los teatros y a la pequeña pantalla… ¡Lástima! que reneguemos de ciertas costumbres tan arraigadas a nuestra esencia, y cambiándolas como en esta ocasión por el halloween americanizado.
Pero como os iba contando, después de apretarnos la una contra la otra, he visto con placer cómo saludaba a los cipreses del campo santo, cómo se sentaba a conversar con tumbas y crucifijos, trayéndome ausencias y recuerdos, difuminando el colorido cementerio de rosas de plástico, de crisantemos naturales.
Porque en estas tierras castellanas, amigos, la esencia más pura en este noviembre que llega es mi querida niebla, tan pegada a la tierra como su belleza a mis ojos… Son vísperas de nostalgias por aquellos que se fueron, pero que siguen cosidos a nuestro corazón.

martes, octubre 30, 2012

ES OTOÑO


Es otoño, es un otoño raro de aguas quebradizas, locas, y estériles.
Es otoño, un otoño raro desinflándose entre mis dedos mientras el sol acaricia las últimas hojas.
Es otoño, un otoño raro, del color de los crisantemos marchitos, y del ciprés entre mis muertos.
Es otoño, un otoño raro, de carácter áspero y voz bronca cuando, siempre, ha sido de tierno membrillo.
Es otoño,  las nubes negras me lo cuentan mientras respiro el aire fresco que, poco a poco, se congela en mi memoria.
El amor hoy no tiene palabras, no así el otoño que, siendo raro, aún guarda el abecedario completo.
Es otoño y, tú, ya no estás aunque en mi boca se dibujen una y mil veces más tu nombre y, en mi corazón, estés cada día acompañando a tu ausencia.
Es otoño, un otoño raro de palomas mensajeras, de flores perdidas en el camino que, tú, desde allá, me envías para que sepa que estás aunque no estés.

martes, octubre 23, 2012

COMENZANDO EL DIA


No a todo el mundo le gusta el otoño, los días de lluvia y, ni siquiera esa niebla meona que abraza  con asiduidad a tierras castellanas.
En todos ellos priman para muchos la incomodidad, sin ser  capaces de visualizar la carga poética que arrastran estos signos en principio opacos. O el enmudecimiento de los sentidos al verse rodeados de una belleza melancólica e intimista.
La luz se achica, el calor esfuma y parece que la tristeza, poseída de la nostalgia arrastra a mucha gente a pensar e interiorizar que el otoño es una estación, si no maldita, sí carente de aburguesamiento y belleza.
… Hoy, ante el umbral de la noche al día, he ido a pasear con mi perro. La niebla abrazaba nuestros pasos, pero mis ojos se encendían de rojo y un vaivén amarillento sobre el suelo mojado de tanta lágrima desestructurada.
Esas frambuesas y melocotones, en forma de hojas alquimistas, daban luz propia a mi despertar.
El aire frío de la aurora ha llenado los pulmones para comenzar un nuevo día rodeado de esta belleza clandestina.

miércoles, octubre 17, 2012

LA MAR


Tengo la imagen clavada en las retinas, el aroma a salitre colgado de mi piel, las sonrisas cosidas en mi alma y una paz plagada de buenos propósitos…
Desde que llegamos, cada uno de nosotros llevaba una mochila  a cuestas de sinsabores ¿Quién no los tiene, verdad? A unos se les notaba en sus miradas distraídas, a otros en palabras sin decir y a cada uno de nosotros era urgente que entraran en sus pulmones “Las barbas del abuelo” y, así, seguir soportando las presiones cotidianas, los vacíos, las desilusiones, las ausencias, tantas cosas… Como una mosca cojonera, salpicaba en cuanto podía mi querencia de ver el mar, si era bajo un cielo mortecino, mejor que mejor. Si podía ver la playa desierta de la huella humana y con las pisadas inconfundibles de las gaviotas, sería como si mis alas se desplegaran y volaran donde el dolor no llega.
… Se despertó una mañana cobriza, de lluvia intermitente y de colores encendidos por la luz que nunca se agota en el otoño de nuestras vidas, y allí nos fuimos todos a contemplar el horizonte cenizo, las olas de un bravo enardecido. Un perro corriendo deseando alcanzar una nube glotona, nueve corazones absorbiendo aquella estampa maravillosa, y un ángel colgado del cielo revoloteando entre nosotros; le vi sentado por un instante en una roca, después, alzó el vuelo como las gaviotas.

miércoles, septiembre 26, 2012

UNIDAD COMO BANDERA


La vida me ha demostrado que la unión hace la fuerza, que luchar juntos frente a los avatares que vienen descolgando desgracias no sólo se lleva mejor sino además como individuos ganamos en riqueza moral y la fortaleza de unos y otros se ve ensanchada… Hace casi diez meses el grupo de amigos perdimos uno de nuestros pilares; irreparable pérdida, sí, pero hemos tratado de permanecer más unidos que nunca para poder llevar el duelo, para salir de la tristeza, para demostrarnos que la amistad transcurre contra viento y marea.
Y sin querer me dio por pensar en nuestra España, más tocada y herida que nunca; la gente clamando en las calles siendo aprovechado esa angustia ciudadana por grupos radicales que su único objetivo es destruir… Políticos que van a lo suyo, partidos que sueñan con desunir en vez de coser a puntadas sólidas las heridas abiertas. Los que pueden se llevan el dinero de España empobreciéndola aún más, gentuza que se va de rositas habiendo provocado inmensos socavones en la economía…
Orgullo patrio de pertenecer a una gran nación, de luchar todos juntos contra el espoleo, de mostrar nuestras riquezas culturales, lingüísticas, riquezas, al fin y al cabo, de un suelo llamado España al que todos debemos proteger.
Y, ¿quién se queda tirado en la cuneta? ¿Quién paga las humillaciones? Los de siempre, los que pagan con su esfuerzo día a día, los que tienen sus cuentas saneadas con el fisco para poder pagar a hacienda, a los millones de parados, a esos comedores sociales que cada vez se alargan más sus colas… Y mientras tanto nuestros políticos viajando a los mejores hoteles, convocando elecciones para gastar lo que no tenemos, para proclamar independencias bochornosas  y así debilitar aún más nuestra tierra herida de muerte.
¡Asco me dais! Los que a calor de la sombra y el anonimato manejáis los hilos sin pensar nada más que en vosotros mismos… ¡Asco me das Sr. Mas!... ¡Asco me dais todos los políticos!... ¡Asco me dais aquellos que os aprovecháis de la pobreza y debilidad ajena!

domingo, septiembre 23, 2012

OTOÑO


Ayer llegó el otoño y el viento se adueñó de mi jardín; hoy ha llovido, agua azotada por el aire que no la dejaba en su parsimonia acompasada llegar hasta la tierra seca. La agitaba, la zarandeaba y, las gotas asustadas, se estrellaban contra los cristales.
La luz se ha ido estrechando el corsé; duerme más y el sol se retira pronto  a sus claroscuros.
Las casas se perfilan sombras sin alegría y los árboles se preparan para sus dorados secos.
Ayer llegó el otoño y a mi jardín se le enmudecieron las risas del verano; sus últimas flores se marchitan lentamente mientras los días caen vertiginosos sobre el vacío que dejó el estío y, la nostalgia, se mezcla con el recogimiento… Así es la vida.

UN SAXO


Un saxo, madrugada en la ciudad… La luz de las calles a medio gas y, los edificios, espectros dormidos. En las casas, las ventanas en reposo y alma volando. Palpas el silencio, hueles la soledad en esas calles abandonadas de vida, y presientes el sueño humano revoloteando en la oscuridad… Mientras, un saxo destila ondas en una radio perdida. Esta claro, alguien vigila el tránsito de la noche. Tal vez sea la luna que se cuelga del cielo de una ciudad llamada Valladolid.

lunes, septiembre 03, 2012

LA MUCHACHA DE LAS PIEDRAS


Cada mañana se la ve llegar a la playa. Mira al mar y se la ilumina el rostro. Se sienta, enciende un cigarrillo, y se pierde en sus pensamientos mientras sus sentidos chapotean en la orilla. Al rato, coge una pequeña bolsa de plástico y emprende una marcha particular: no deja de mirar a la arena, por aquí, por allá, sus ojos siguen clavados en esa arena marinada de las playas gaditanas.
De pronto, se agacha y observa concentrada en algo que ha visto; lo toma entre sus manos, sonríe y lo mete en la bolsa. Reanuda el camino a la vereda de la ola diluida en cosquilleos de espuma… Y así pasa la mañana. Cuando regresa, vuelca su tesoro en la toalla y vuelve a sonreír complacida. Un montón de piedras cuyo tesoro más hermoso son las cochas que se fosilizaron en esas piedras manoseadas por el tiempo y la mar.

viernes, agosto 31, 2012

AL OTRO LADO DEL JARDÍN


El viento se ha despertado silbando, agitando telarañas de los setos y bailando con las copas de los árboles. El cielo se ve arrastrado por ese aire que lleva consigo nubes tortuosas, hilachos de algodón y los requiebros del amanecer. Parece como que quisiera contarnos que mañana ya es septiembre y hoy es un agosto descolorido mientras las maletas de un chiquillo son arrastradas por el jardín camino de su destino.
Todo comienza a mutar y el verano que es azul y lavanda, verde en sus bordes y turquesa en el fondo, va desfilando silencioso en pos de su retiro.
La casa se queda silenciosa, solo las huellas de un perro buscando a ese muchacho de las maletas rompen la monotonía del vacío y, yo, al otro lado del jardín, me disipo en los recuerdos de un verano tan intenso en sensaciones como colorido en su trastienda.

jueves, agosto 09, 2012

NOCHE DE GRILLOS


Suceden tantas cosas en verano que no da tiempo a contarlas. Tal vez sea porque en vez de tejado y muros, nuestros cuerpos y mentes se ubiquen bajo el cielo a lomos de la tierra que en estas fechas está cubierta de una patina amarillenta alimentada por días de agua de lluvia o por el riego al caer la tarde después de haber soportado el calor del sol, quién sabe… Ayer vino una ola de calor a visitar estas tierras de Machado y las gentes se convirtieron en barbos huyendo del sofocón. Otros, se vistieron de conejillos en su guarida hasta llegar la noche y, entonces, salieron a contemplar las estrellas, a pasear las lenguas en una amena charla mientras en sus gargantas corrían pequeños riachuelos de buen vino.
Me daba pena marchar a dormir, los grillos no hacían otra cosa que susurrar nanas de cebolla y las estrellas pintarse de farolillos incandescentes. Un suave vientecillo jugaba sobre mis brazos, y mi ánimo  sentía los pequeños placeres de la vida. Mi perrillo descansaba en mi regazo y pensé que no podía pedir más; me sentí llena, en paz conmigo misma en un verano salpimentado de olas que no llegan a puerto.

lunes, julio 30, 2012

LLUVIA DE VERANO

Esta tarde ha llovido; ahora el día se ha tapado con la noche y vuelve a llover. Me gusta el agua de verano, es fresca, vital, rabiosa y enciende los colores. El campo es más amarillo, los girasoles deslumbran, y el verde te impresiona en todo su esplendor. Mi jardín, que viste de flor roja, brilla bajo las gotas de lluvia.
Si el cielo es inmenso cuando nace la mañana de azul, bajo la tormenta de verano te achica como ser humano por ser inmenso. Primero se reduce al color de la antracita para terminar siendo polvo de hollín. Si en el asfalto la lluvia se convierte en difuminada humareda, en el campo alumbra el aroma de la tierra llenando cada uno de tus sentidos.
… Me he sentado en la escalera de entrada a la casa; el perro ha hecho lo mismo y las gotas de lluvia, jugando con el aire suave y oloroso, nos ha salpicado a ambos. He sentido como la paz recorría todo mi ánimo y he dado gracias a mi Dios por dejarme saborear esta lluvia de verano.
Luego, me he metido en la cama y he visto por la ventana los relámpagos vistiendo esta noche de verano… He cerrado los ojos y apagado por hoy el teclado de mi vida.

martes, julio 24, 2012

UN RELOJ EN MI VENTANA

La vida en el campo se rige por otros códigos. En él la luz, la tierra, los árboles y las plantas tienen su reloj personal. Si tienes a bien tiempo, paciencia y sensibilidad, puedes penetrar en su intimidad; todo él es agradecido, abierto a que le escuche. Escribe sobre su propia naturaleza, el aroma de su tinta es tan dulce y cadencioso como tú te propongas leerlo…
Hace meses hice una colección de relojes que vendían en un periódico. La verdad es que son a cual más bonito, sin embargo el otro día me di cuenta que aquí, en el campo, no necesito ninguno de ellos, no hacen falta. Es tan sencillo como ponerse a observar la luz sobre la tierra y los árboles para intuir la hora que es.
Sobre las seis y media de la mañana se cuela por la ventana del baño una luz adormecida, envuelta aún en los velos de la noche. Hacia las ocho, el dormitorio de mi madre se vuelve mágico, lleno de estrellas fulgurantes colgadas en las rendijas de la persiana.
A eso de las nueve menos cuarto, el césped se viste de verde resplandeciente. Sin embargo, la luz que entra por la ventana de mi habitación sigue sosegada, benigna y amable, como indicándome que la almohada aún puede guardar algún sueño más.
A eso de las doce, uno de los ventanales del salón se enciende chispeando sobre los muebles. Hacia las cuatro de la tarde, otro ventanal de dicha estancia comienza a arder; es el momento de bajar la persiana.
Hacia las seis, la terraza de la cocina se va pagando muy suavemente y, hacia las ocho, veo por el último ventanal del salón que los setos hacen de colador de unos rayos juguetones que van corriendo al “Pillo pillo”.
La última hora del día es majestuosa porque mientras el jardín se apaga, el cielo se proclama anaranjado y un último rayo se posa en la copa de mi árbol preferido-ese que es esmirriado, cimbreante en su cuerpo y florido en septiembre.
¿Comprendéis ahora que no necesite ningún reloj?

lunes, julio 16, 2012

LA PALOMA

Mientras yo la busco en una ensaladilla, en el sabor marino de un percebe figurado arrancado de una roca de la Arnía… Otro, con su deseo más hondo, la guarda en un caramelo, ella la ve en una paloma. A veces ésta está aposentada tranquilamente en la barandilla de la terraza de su cocina cuando está cocinando. De pronto, presiente que la paloma la vigila, entonces levanta sus ojos de chocolate en su dirección. Se cruzan sus miradas suavemente, calientan sus corazones y la paloma levanta el vuelo.
Hoy, en una tarde de verano, charlábamos distraídamente; no decíamos nada extraordinario, simplemente disfrutábamos, las cosas, los momentos, sin ser nada son a veces no sólo hermosos, sino también plenos y placenteros, cuando, de pronto, apareció la paloma. Ella la vio rápidamente, a mí me costó verla-soy miope y mi corazón hay momentos en que no late-, pero cuando las tres logramos mirarnos, fue como si el tiempo no hubiera pasado y, nuestra amiga, ya no era como nosotras, sino una bella paloma que revolotea constantemente a nuestro alrededor.
La muerte puede separar los cuerpos, pero nunca las almas.

sábado, julio 14, 2012

"QUE SE JODAN"

En verano sin querer-tal vez queriendo porque a veces la inteligencia es más inteligente que el hombre en sí- desconectas la parabólica de la realidad cotidiana; esa realidad que se desmenuza día a día y que tanto aburre por no ser distinta de la anterior. Haces, pues, un punto y aparte y tu vida continúa como si en el mundo no sucediera nada relevante. Sí, escuchas ecos, nimierías, pero tú ni te inmutas. Sin embargo, este verano, como decía ayer, no es un verano típico, no sólo por el tiempo loco de nubes, vientos y claros, tampoco porque muchos en vez de ir a la playa se tengan que contentar con poner agua en el asfalto y soñar o, en el mejor de los casos, sus raíces estén ligadas al campo y un pueblo al que afiliar su descanso. No, los ciudadanos, además de tomarse una caña menos-en el mejor de los casos- están asustados, expectantes y, si es menester, salen a la calle a protestar, el único micrófono que les queda, de forma pacífica aunque haya  los típicos “papahuevos” que revienten las manifestaciones y se tomen la justicia de su mano rompiendo mobiliario y alterando el orden público.
En el mundo onírico en el que vive mi mente últimamente se ha visto roto esta mañana-disculpadme, voy con retraso, la lentitud es mi pan de cada día- por un exabrupto muy español “QUE SE JODAN”… He salido de Babia como si el mismísimo Lucifer me estuviera dando escobazos; mis dedos se han puesto a teclear con el afán de recabar información sobre una tal Andrea Fabra-y tan feliz que corrían mis horas sin saber quien era dicha señora, ahora los minutos vuelan en mi teclado apresurándose para que la castaña de mi ordenador reaccione y me ayude a comunicarme con vosotros.
Soy votante del PP, bien lo sabéis más que nada porque más de una vez se me ha visto el plumero, pero eso no quita para que tenga orejas, ojos y un mínimo de entendimiento y comprenda que cuando algo está mal, está muy mal. Cuando se mete  “la gamba”, se mete hasta el fondo.
Nuestros políticos, me da igual el partido que sea, se piensan que gobiernan un país sin ojos, sin orejas y sin entendimiento y, por lo tanto, hacen, dicen, deshacen a su antojo sin que caigan cadáveres a su paso. Bueno sí, el del ciudadano, pero eso a ellos les importa un carajo. Su silloncito está bien adosado al suelo, sus cimientos parece que soportarán cualquier tsunami… ¡Y un cuerno! Como decía un profesor en la TV “Se llevan el dinero crudo, no pasa nada y luego a pedir dineros y renuncias a los de siempre” Y para garabatear esta histriónica realidad aparece la señora Fabra diciéndonos “Que se jodan”… Según ella los del PSOE, a mí como que me suena mal, muy mal el joder, da igual a quién, en tiempos revueltos. Ahora yo, la mujer permanentemente en babia la dice “Jódase, señora Fabra y levante su culo puntiagudo de un escaño que no merece”

PD. Una cosita, compañeros: os leo pero no puedo comentaros, porque se me queda bloqueado el ordenador.

viernes, julio 13, 2012

DURANTE EL TIEMPO QUE PERSIGO A LAS MUSARAÑAS

Es un verano extraño. Mientras los árboles se cimbrean al son del viento, los conejos corren por el césped perseguidos por mi perro. Un grillo se ha colado en la terraza, le observo impertérrito a mis ojos y deleitándome con sus cánticos nocturnos. Mis hijos van y vienen con sus maletas, las flores no paran de enrojecer al paisaje y mi mente se dispersa sin encontrar un estribillo que dispare a mis dedos sobre el teclado. Me abrazo al sol para que tueste las ausencias que tanto añoro esperando que el pensamiento se aquiete y encuentre el equilibrio entre la verdad y la fantasía y, así, traducir a palabras lo que siento, pienso y espero.
Los rigores del verano por estas tierras castellanas no acaban de llegar y duermes bajo las estrellas con una manta  arrebujada al corazón para que, a veces, la luna me indique dónde está lo que no veo.

miércoles, julio 04, 2012

CONVERSAR

"Si quiere usted diversión, usela conversación" F.Javier Martín Abril
A veces pierdo el norte y mi sur queda desvalido: como si del escondite, juego favorito de mi niñez, se tratara, me encuentro de buenas a primeras hablando como una cotorra de lo mío, de lo que me interesa, de aquello que necesito vomitar antes de que me atragante sin darme cuenta del que tengo frente a mí esperando su turno… Me desespero conmigo misma, parezco un político cualquiera. Y es que la conversación está claro que no es un arte apto para todo el mundo. ¿Acaso existe hoy en día un intercambio de ideas? Cuando mi cabeza despierta lúcida es capaz de entresacar de la diáspora algo bueno: en los tiempos que corren, ya no es un beneficio de los ancianos sentarse a charlar, hombres y mujeres de cabeza blanca que ya en sus vidas no cabe prisa alguna. Hoy, por desgracia hay muchos que tenemos tiempo, muchísimo tiempo para conversar sin prisa, con sosiego; es un regalo que nos ha dado el paro.
Palabras que van arremolinando surcos por nuestro contertulio y que nosotros deberíamos ahondar para luego sembrar de pensamiento. Crear entre todos una cultura de conversación bien repleta de medidas, formas y contenido. Comenzar a preparar nuestros oídos a escuchar a los demás… ¿Cuántas veces hemos interrumpido al contrario para decir algo que no venía a cuento?
El verano, además, de que nos invita a alargar las noches, a olvidar la televisión, reunirnos con los amigos y delante de un café, una copa…, lo que sea, aprovechar para hablar, oír, cimentar, engrandecer nuestro espíritu, anidar en el ánimo sonrisas mientras un vientecillo suave se posa sobre nuestra piel y los grillos nos susurran el calor perdido en nuestras batallas cotidianas.

martes, junio 26, 2012

ANOCHECER

En verano el ánimo mejora sustancialmente; es una estación que nos regala momentos inmejorables tanto para los sentidos como para el pensamiento que se enriquece del alma intangible como el corazón y sus sentimientos que se abren a lo que la vida te ofrece con un peaje gratuito…
Ayer volvía a casa a una hora imprecisa aunque mágica. El sol se sumergía en su océano particular y sus rayos eran brasas dulces y cadenciosos que mis ojos puestos en la carretera no podían dejar de mirarlos de reojo mientras el horizonte frente a mí se convertía en un espectáculo. El aire, a esa hora, era una suave brisa que entraba por la ventanilla despejándome de las telas de araña que se posan a veces en mi corazón.
Volvía por una carretera comarcal, sin tráfico, que dejaba entrever los campos en sosiego, amapolas perdidas a la vereda del camino, colores adormecidos por el ocaso que me imprimían una paz tal real como el instante que respiraba.
Son momentos en que perdonas todo desagravio, te sientes una esponja en un mar castellano y sin darte cuenta en tu rostro se plasma un rictus agradecido, una sonrisa leve que da luz a tu existencia en un verano más de mi vida.

lunes, junio 04, 2012

ASÍ ES LA VIDA


La calima se había aposentado en la línea indivisible del horizonte; éste se había desdibujado. De confín azulado, pálido, blanquecino, así se había vestido. Debajo de aquella perspectiva, el azul intenso del mar añil, veraniego, pausado. Mis ojos se tragaban a borbotones la majestuosidad silente de esa mar que reposaba en mis pupilas.
A esa hora de la mañana el verde de los campos se tornaba ceniza, alfombra a los pies de mis pestañas; tras de mí, las últimas carcajadas francas y tan libres como el horizonte ilimitado que contemplaba mi vista  devorando cada sensación de un fin de semana perfecto; desde que mi ángel se enganchó del cielo, he aprendido que un  instante puede ser el primero, pero también el último. Que el quiebro de mi vida muta en cada momento,  de ahí mi insistencia, de ahí el empeño de mi aliento lúcido en percibir hasta el roce del Poniente que hoy me acariciaba con su dulce brisa marchita de melancolía.
El sur mecía mis sentimientos y yo  me abrazaba a él con la fuerza que da el saberse superviviente, el deseo de no perder más que lo superfluo, que lo único y verdaderamente válido en las borrascas de mi vida son esas sensaciones y mis sentidos ingiriendo cada burbuja que me ofrece la existencia a sabiendas que habré de pagar con renuncias y sacrificios; así es la vida…

miércoles, mayo 30, 2012

LUGARES QUE HABLAN


Ahora tengo  tiempo, mucho tiempo, ya no estoy secuestrada por un reloj, ya no soy máquina sino persona aprendiendo a caminar, y no me había dado cuenta de su sabor agridulce y maravilloso.
Llegué por un camino angosto, meses muy fríos y, otros, demasiado calurosos. Cuestas demasiado elevadas y bajadas desmesuradas, muchas noches negras y días en blanco… Todo eso es pasado y, el presente, tejiéndose entre mis dedos huérfanos.
Nada es gratuito y mi tiempo de hoy  no es un regalo pero, aun siendo consciente,  me sorprendo de disponer de horas sin prisas, sin agobios ni jefes que te azucen; yo marco el ritmo aunque  los compases no los tengo todavía afinados, de ahí que a veces mis gestos sean una mueca de lluvia, una derrota.
Ahora me aparecen secretos que ignoraba, escondidos bajo mi piel, sin tiempo antes para mecerlos y dorarlos al sol. Historias latiendo tras mis ojos, y me gustaría poner palabras a todo lo que siento. Rimarán o no, depende del contexto. Ahora adquiero un compromiso personal conmigo misma; emprender batallas, envolverme de humo sin saber quién ha ganado hasta que se disipe dichas bocanadas. El aliento del aire despejará las incógnitas, y mis lugares comunes, por fin, hablarán mientras el silencio sordo se aleja de mí.