viernes, febrero 27, 2015

LA PATATA Y DOÑA PURI

No me voy a andar por las ramas… La patata no tiene secretos para mí. Es más, hace escaso cuarto de hora me he erigido yo sola (no necesito ayuda de nadie) como reina de la patata 2015. Por si hay alguna duda, el año pasado me nombre reina del carnaval patatero.
Alguien se estará preguntando de qué puños está hablando hoy doña Puri… Pues de la patata, pura y dura. Tubérculo comestible, hijo mío. Porque no podéis tocar mi piel, pero suave como la del culito de un niño. ¿Y por qué? Su poder suavizante y para más bemoles, calma el dolor y deshincha las zonas hinchables… Que te quemas, patata… Que tienes acné, toma más patata… Que tus ojos están cansadísimos, más patata…
Tranquilos, no tengo ni me he comprado un patatal; lo mío es más sesudo. Comenzó cuando… Llegó la crisis… No hagáis cuentas, en mi casa media vida y más hemos estado en crisis. Pero el día que aterricé a darme cuenta, no guiarme por la intuición, fue cuando saqué mi súper monedero  Louis Vuitton para pagar medio kg de plátanos y nada más que encontré en mi lindo monedero el crucifijo que llevo siempre… Me quedé parada, luego helada y por último miré al crucifijo y le dije “Qué, para cuándo el milagro de los panes y de los peces…” Ni me contestó, ni actuó. Así que me llevé dos plátanos nada más.
Una vez en casa me puse a machacarme los sesos, mucho, mucho rato, pero al rato me di cuenta que mis sesos han sido siempre escasos, de nada servía estar perdiendo el tiempo. Así que como primera medida metí en el cajón de los dulces recuerdos mi monedero  Louis Vuitton; eso sí, saqué el crucifijo. Era ridículo ir de it girl con un Vuitton lleno de aire. Saqué un monedero de plástico con  el anagrama de la Tour Eiffel, metí el crucifijo a ver si se explicaba en el nuevo habitáculo…, y se explicó, vamos que si se explicó.
No penséis lo que no es; no se me multiplicaron las monedas ni los billetes… ¿Recordáis la película de Casablanca cuando se dicen “Siempre nos quedará París”? Pues a mí en versión patata… Nunca, jamás, desde entonces abro el monedero y tengo para comprar patatas… Otra cosa no, eh.
Total, me puse a espachurrar la imaginación que de esa tengo una jartá y toma que toma patata… De todas las especialidades, variedades…, viudas, solteras, casadas, divorciadas, fritas, en tortilla, en salsa, sin salsa….
¿Qué he logrado? Primero dar de comer a mi familia, eso sí, cada vez tienen más cara patata, y no sé cuánto tiempo más podré sostener esta situación antes que me den con la cazuela en la cabeza. Y segundo, pues que me dejen de dar la tostada con la pregunta recurrente “¿Qué hay para comer?” Ya no me lo preguntan, les he dejado mudos o sin palabras; tanto me da.
Ya sabéis, amigos, si queréis quedar bien, una cena distinta o romántica, tengo vuestra receta… Preguntad a doña Puri, ella nunca corre riesgos.

¡Feliz fin de semana, amigos!

viernes, febrero 20, 2015

DOÑA PURI DESCOLGADA

Quiero ser culta, pero no doy la talla, así que voy a dejar de descifrar, al menos los argumentos más sesudos como lo de leer siempre lo mismo ¡Hasta la peineta de Monedero y sus monedas!, se piensan que por ponernos pesados el monedas nos va a explicar lo inexplicable; es lo mismo que si mi Pepe me pregunta en plan señor del fisco qué puñetas he hecho el mes pasado con la tarjeta del Corte Suizo… Fijaros que cuando entro en los grandes almacenes me digo “Puri mira a ver cómo conviertes en opaca esta maravillosa tarjeta”, pero plastificada y en botella, ni opaca ni leches, y cuando viene mi Pepe con la facturita, yo trato de razonarle y justificar esos gastos tontos, pero no cuela… Vamos que soy la monedera en versión Puri.
Menos mal que a mi edad que es una edad indeterminada y muy opaca porque para eso me encargo yo de despistar al personal con los severos consejos de mi amiga Isa, la Preysler digo, y su “My cream”… Bueno, bueno, que no he dormido. Anoche mientras se desvelaba el misterio de las croquetas de la Esteban en la casa del gran pequeño y enano vip, me di my cream en my face y se me quedó la cara acartonada, vamos como tiesa, ni decir adiós a mi Pepe pude, hasta los ojos no pudieron parpadear, así que en blanco toda la noche. Pero lo peor ha sido que al no poder dormir por mi tiesura, me levanté y al pasar por un espejo me miré, ¿diréis? My cream un timo. Encima de dejarme sin expresión, allí seguía como puesta por el ayuntamiento. ¿Quién? Pues mi papada, descolgada cual ascensor descendente ¡Isa, por dios! Me has engañado vilmente… Me fío del primero que pasa y “Toma del frasco Carrasco”…, otra monedera en potencia… Pero como os contaba, queriendo dejar de leer, según me iba de las letras leí una cabecera muy pomposa que decía “La edad no se puede determinar” Me entró un frenesí al enterarme que puedo decir la edad que me dé la gana que nadie, ni la madre que me parió, va a poder determinar, analizar, precisar, definir, limitar, deslindar mis años…, tan contenta me he puesto que me he olvidado de my cream en my face, la papada, los buñuelos que me salen entorno a mi cintura, mis pechos al borde de un precipicio, vamos los cuerpos que se definen como descolgados, que he preparado el desayuno de mis niños y cuando han aparecido me han dicho “Madre, tienes una edad difícil en la que debes descansar más” He querido pensar que como me veían tan niña, tan joven aunque no turgente, los niños deben dormir mucho para desarrollarse y ahí, justo aquí, en el verbo desarrollar, me he confundido a mí misma. Vamos a ver porque si me desarrollo más, no quepo por la cocina por mis anchuras, digo, y eso sin contar con el desarrollo de la papada… En resumiendo, me he deprimido y me he jurado a mí misma que hasta que no se resuelvan los temas candentes de los chorizos hispánicos en Suiza e islas Caimán, la menda solo va a leer los prospectos de los supositorios.
En fin, voy a lavarme la cara a ver si me espabilo y dejo de decir sandeces al menos durante un rato.

¡Buen fin de semana, amigos!

lunes, febrero 16, 2015

LA NADA DE DOÑA PURI

El otro día escuché una frase mítica Made in Spain pronunciada por Lola Flores el día que su lolita se casó “Si me queréis, irse”…  Eso habrán pensado muchos cuando apareció el San Valentín de marras, pero mi teoría es que por medio hay mucho cinismo también.
¡Qué borrachera de corazones rojos bombeando, destilando amor! Menos mal que ya pasó San Valentín. Yo, que soy una descreída para esas cosas, he terminado de saturada. ¡Por dios, que cursilerías!... Esto se oye mucho.  Sin embargo mi otro yo, Doña Puri,  llorando por las esquinas…
Nada, ni agua, ni un rollo de papel higiénico…, nada.;  Si hasta la Esteban su Miguel la regaló una ambulancia; sí, de juguete, pero una ambulancia con sirena y todo y yo… nada, ni un beso, ni un te quiero, ni un paquete de kleenex para sonarme los mocos, nada.
 Mi Pepe dice que es un invento del  dueño del Corte Suizo para vender más y mejor,  y si lo dice mi Pepe, eso va a misa, porque yo por mi Pepe maaaato…, pero como estoy rebelde, ni mato ni nada, ¡Hala!
Si hoy todo iba bien, hasta me levanté con el encefalograma plano; ni frío ni calor sino todo lo contrario, pero tuvo que llegar mi amiga Gervasia con un ramo de camelias, o golondrinas, no sé muy bien lo que era, para que yo desenterrara el hacha de guerra; se nota que por mis venas corre sangre india aunque quiera disimular, si no,  no me lo explico. Os cuento…
No tengo nada en contra de las mujeres, más que nada porque yo lo soy y, además,  ejerzo. Pero si lo analizo detenidamente sin profundizar tampoco mucho, nunca estamos contentas, o somos insaciables, o no somos justas, o somos un tanto retorcidas. Algo de todo de eso hay. El caso es que siempre ponemos un pero y pedimos  un poquito más a los hombres. No  nos damos cuenta que ellos son lo que son, y por mucho que nos empeñemos,  ellos nunca van a tener ovarios, y ahí es donde reside la diferencia que se convierte en un océano donde nunca se llegan a encontrar las dos orillas. Claro que a ellos les gustan los detalles también, son seres humanos, sin ovarios, pero con sentimientos. Tienen el encefalograma plano para muchas cosas del querer, también es verdad, pero aquel que se aproxima  remando a toda leche con una rosa, con una planta, con una colonia que tú jamás te comprarías, tiene su puntito canalla muy amoroso y de agradecer mucho. Entonces llegamos nosotras y decimos que sí, que muy bonito, pero que eso ya lo podrían hacer cualquier día del año y no solo el 14 febrero; cierto. Pero el 14 de febrero es una fecha como otra cualquiera para regenerarse, aunque sea por unas horas, ¿a que sí? Mi amiga Gervasia quiere mejor que el ramo de golondrinas, que haya una comunión mutua con su chico y que el diálogo fluya en doble dirección, ¡Anda que no pides, guapa! Yo eso con mi Pepe no puedo pedir, y muchas de las que me leen tampoco, porque el tiempo desgasta hasta las palabras, o las repite tanto que ya cansan hasta sin ser pronunciadas, sin embargo esos pequeños gestos, tontos, absurdos, en un día perdido o en San Valentín pues son muy bonitos y la que lo niegue se está mintiendo.
Entiendo perfectamente que se inventen fechas para señalar un evento, para recordarnos algo. Porque en esta vida tan intensa y atropellada, vamos perdiendo por las cunetas muchas cosas pero sobre todo, vamos perdiendo, olvidando, los sentimientos. Existe el día de la banderita,  ese día abrimos el monedero para ayudar a alguien. Existe el día del padre o de la madre, fecha para aprovechar y si aún tenemos padres, darles al menos las gracias por todo lo que han hecho por nosotros… Infinidad de fechas marcadas en el calendario para conmemorar. Entonces, ¿por qué no San Valentín? No seamos cínicos, ni digamos que es una cursilería. Una cosa es que nos cueste reconocer el amor en público, por timidez, por lo que sea, y otra negar una evidencia; a todos nos gusta un detalle, aunque sea tonto, o cursi.
Menos mal que mi Pepe al final del día lo arregló y tuvo un detallazo conmigo… Me invitó a cenar. Sí, muy romántico. Me llevó a La Mejillonera y me compró un bocadillo de chipirones con salsa picante… ¡Jodío Pepe! Me abrasó la lengua con tanto pica-pica y me manché mi pantalón fresa fusión.

¿Te enteras Esteban, Gervasia? Vosotras con la ambulancia y el ramo de golondrinas… Yo, mi bocata chipirones y a mucha honra… ¡Ay, si la envidia fuera tiña…!
¡Buena semana, amigos!

miércoles, febrero 11, 2015

FEDERÍCO Y DOÑA PURI

Con que uno hable, basta; es lo que yo llamo ahorro de costes. Mi Pepe lo borda. Es más, estoy convencida que las campañas de las grandes superficies copiaron a mi Pepe con el 3x1. Pepe habla, reflexione y se contesta. ¡Es genial! Así la familia salimos liberados de discutir con él. ¿A qué es genial?
Pues bien, ayer encontré a un homólogo de mi Pepe en la radio. Os cuento…
Estaba yo en la fase del plumero cuando el tedio embargó las pocas ganas que me quedaban; encima mi plumero lo compré en un chino, barato, barato, y ha ido perdiendo plumas por doquier con lo cual que he de hacer doble esfuerzo y eso me cansa, me aburre, me cabrea. Entonces para seguir con el asunto del plumero chino, decidí encender la radio. Como mi madre que tiene vida propia, su radio igual que la dueña. Enciendes y unas veces escuchas la Ser, otras rezas el Ángelus con radio María, algunas veces compartes tertulia con Onda 0; en fin, variedad. Ahora, os advierto que todos son iguales, te cuentan las mismas desgracias, te nombran a los mismos chorizos y te mientan a los sinvergüenzas de siempre; vamos, el orden de los factores no altera el producto. Pero hoy, la radio de mi madre estaba por sorprenderme y lo ha conseguidos.
Enciendo y me quedo mirando la radio, con el plumero en la mano para que él se enterara también, y aparece un fulano  que pone en décimas de segundo a caer de un burro a todo el mundo; que no quedó ileso nadie. Automáticamente me pregunté en qué bando estaría afiliado semejante energúmeno. Todos sabemos que los medios de comunicación tienen sus tendencias y pasan el plumero en su casa, como yo. Pero el fulano que hablaba sobrexcitado, se atragantaba y seguía hablando a velocidad de Fernando Alonso no dejaba títere con cabeza. Miré al plumero buscando respuesta, pero le vi tan calvo de plumas que esperé a ver que más decía el triturador de las ondas.
Y de repente, en esto que estaba pasando por el barrizal a Rajoy, cuando se acuerda que una vez estuvo con Sarita Montiel y que eso era un cuerpo; me quedó la duda de qué cuerpo hablaba, si el de Rajoy, me extraña porque Mariano no excita ni a mi plumero que se ponga a trabajar, o el de Saritísima. A todo esto, la fiera radiofónica, tertulianos tenía, pero como si no los tuviera; no les dejaba meter baza…. Igualito que mi Pepe, calcado. No sé para que les tuviera allí, si como elemento decorativo, o por eso de justificar que da trabajo como Mariano; no sé.
Pero el encanto del hombre parlante es que hablaba de todo. De todo sabía, de todo opinaba. Mezclaba churras con merinas con facilidad pasmosa… Igual que mi Pepe… ¿No sería él con voz distorsionada? El caso es que era muy divertido y entretenido, hasta mi plumero se volteó hacia la radio. A este fenómeno de la radio los de Tele5 no le han descubierto, si no, le meten en la casa del Gran hermano Vip; anda que no iba a dar caña a la Esteban, bueno, a todos, ponía la casa patas arriba en un pis Pas.

¡Lástima! Se terminó el programa cuando dice la máquina parlante “Federico Jiménez de los Santos, les espera mañana” y yo me dije ¡Coño, Puri, cada vez caes más bajo!
¡Buenas tardes, amigos!

miércoles, febrero 04, 2015

LA VECINA DE DOÑA PURI

Necesito cambiar de registros, por eso hoy vuelvo a estar aquí… Me he atascado en una escena que pretendía ser la escena erótica por antonomasia, pero he releído lo que escrito y no llega a la altura de las futuras 51 sombras de Gray; lo mío queda en un quiero y no puedo. Claro, me miro y no me extraña que mi Pepe se dedique a dormir roncando en vez de mirarme y pensar que soy su conejita particular de Playboy. Para no pasar frío donde me pongo a escribir, me he comprado un pijama de cuello vuelto y una bata con capucha que también me pongo. En los pies unos calcetines casi tan gruesos como yo y, claro, si a mí Pepe le surge el anhelo por su conejita, hasta que me quita todo eso que llevo encima, el anhelo ha caducado como los yogures, de ahí creo que el erotismo no sea mi fuerte y me sienta frustrada, deje el orgasmo literario y me vista de doña Puri, personaje que no tiene secretos para mí y que hoy también se ha frustrado aunque con un tiste lascivo y envidioso a la par que satisfactorio por la desgracia ajena. Lo vais a entender rápido…
Nadie hablará de nosotras como nosotras mismas. Las mujeres vamos a matar, toreras hasta la médula espinal. ¿No hay una mujer en vuestras vidas de mujeres a la que odiéis porque es guapa o atractiva, simpática, se la dan los hombres como churros y todo el mundo habla de maravilla de ella? Yo sí, mi vecina del 2ºC. Si hasta el portero se le hace el trasero gaseosa nada más que sale del ascensor “Doña Martirio, buenos días. ¿Ha descansado bien?” Martirio es el mío, bajar con ella, ni mirarme, ni hablarme, oliendo a perfume del caro y bueno mientras yo huelo a fritanga porque estoy haciendo unas alitas de pollo y salgo corriendo porque se me ha terminado el aceite. Me convierto hasta invisible para el portero. Mi amiga Mari Pili me dice que mis maneras de salir a la calle no son las más adecuadas; todo porque voy elegante aunque informal con mi collar de perlas, oliendo a frito y con las zapatillas de estar en casa ¿A que no es justo?
Bien, pues esta mañana, para colmo, y al ver que el clímax literario no me llegaba a los dedos, me puse a tender la ropa con la desgracia añadida de los calzoncillos de mi Pepe, talla XXXL, se caen en el tendal de mi vecina fina y exquisita. Juro desde aquí que hoy yo no olía a nada. Fea estaba un rato, no lo niego. Total que bajo, llamo a su puerta y no me abro. Insisto y nada. Mi mente acelerada iba pensando “Esta cabrona seguro que está aún en la cama”, cuando una voz lejana y tintineante como una lluvia de primavera, elegante y suave como un lirio, dice ¿Quién va? Me dieron ganas de contestarla “La gilipollas del 6ºC”, pero contesté” Querida Martirio, soy Puri”… Qué falsas somos las mujeres a veces, llamarla querida cuando siento en el fondo del trasfondo de mi pijama de cuello vuelto una asquerosa envidia por esa esmirriada que no tiene ni un gramos de grasa en su cuerpo… “Vete por la puerta principal”, ¿veis lo que os digo? Ella no se rebaja a abrir la puerta de la cocina, su condición es ser señora.
Abre y sentí en ese histórico momento que me convertía en la mujer de Lot, recordad ese pasaje de la biblia que se convierten en estatuas de sal ¡Leches, qué fea estaba la Martirio! Después de la sal, llegó el clímax de la satisfacción, la revancha que toda mujer necesita cuando comprueba que todas somos iguales, que tu Martirio personal es como tú, de carne y hueso y que sin aderezos es…, eso, vulgar, incluso más fea.
¿Veis cómo la envidia es un sentimiento absurdo que acogota a nuestro ego? Vicio deleznable que hace aflorar lo peor de nosotras mismas, con lo majas que somos cuando nos acicalamos de buenas personas. Tal vez no seas alta y delgada, pero seguro que tienes una sonrisa que deja pequeño al sol más resplandeciente.
He subido más contenta que unas castañuelas. Eso sí, aquí estoy delante del teclado sin saber narrar una escena escalofriantemente erótica… En fin, voy a probar quitándome el pijama a ver qué pasa.

¡Sed felices!

lunes, febrero 02, 2015

VIKY Y DOÑA PURI

¡Éramos pocos y parió la abuela!... Tranquilos, esta vez no vengo a contaros  lo que he visto en la TV, aún no tengo complejo de parrilla televisiva. Mis colaboraciones hay que enfocarlas como manual de autoayuda. Es decir,  si alguien piensa que solo a él y nada más que a él le pasan cosas raras, que se quite ese complejo absurdo. Simplemente tiene que leer a doña Puri y automáticamente se sentirá aliviado. Os cuento…
Mi fin de semana ha sido denso, espeso, vamos que aún estoy sufriendo los estragos. El sábado 31 me levanté pues como se levanta una: despierta aunque profundamente dormida; era el cumpleaños de uno de mis niños y estaba dispuesta a agasajarle como se merecía. Sería el eje central de nuestras vidas, se sentiría el rey de la casa por un día. No pudo ser, los hados no estaban dispuestos. ¿Por qué? Hay mucho cabroncete suelto disfrazado de buen samaritano que pensó que como mi niño no tiene pareja de hecho ni de derecho, de alguna forma buscaría algo o alguien para que mi niño no sintiera la soledad ni las carencias afectivas. Y yo digo a  ese amigo samaritano que a mi niño no le falta de na porque no hay amor más grande que el de una madre, pero no cuela. Año tras año el cabroncete se erige celestino y el 31 de enero como que se me atraganta… Me puse a cocinar tan contenta, previamente había mirado si el niño estaba en casa y si dormía solo, todo en orden, con lo cual me puse a guisar un rico corderito con ayuda de la yaya Pichu aunque si lo llego a saber  me espero porque cuando estaba yo en el momento álgido de la cocción del corderito se levanta el homenajeado y dice “Madre tengo una sorpresa para ti” Automáticamente pensé que la criatura me había confundido con Isabel Gemio y añadió “Ahora te la traigo”… Yo muda, para no meter la gamba, además eso de emular a la Gemio pues no me fascinaba; es una sabelotodo y yo sólo sé que antes muerta que sencilla, para todo lo demás tengo a mi Pepe que sabe de todo y más entonces, ¿para qué voy a gastar las pocas neuronas que tengo?
En fin, soy madre amantísima a la par que gilipollas,  así que me acicalé, me santigüé y esperé novedades con el delantal de Mafalda que me da mucha seguridad. Mi sorpresa se hizo esperar, pero llegó y dijo con cara de cordero degollado “Madre, te presento a Victoria Federica, pero la puedes llamar Viky” Por un momento pensé que me traía a la nieta de la reina madre y yo ya me veía en el palco de honor el día del desfile de las fuerzas armadas viendo a la legión con su cabra de turno y yo elegantemente vestida con mi delantal colorado de Mafalda, pero no. Viky era especial, ni nieta ni sobrina de reyes; mi gozo en un pozo.
La miré de una manera aprensiva. Me miró con unos ojazos zainos y a mí se me nubló la comprensión. En décimas de segundo por mi mente pasaron todo tipo de películas y eso que no era el día de los goyas. Vi a mi vecina obsesionada con los agujeros que hay en su jardín, el estupor de mis amigos cuando vayan a las veladas veraniegas a mi casa y les reciba Viky, a mi pobre Pepe, alma cándida, aguantando otra excentricidad de sus hijos… Vi de todo menos a mí misma, yo creo que había huido a las islas Caimán en busca de la fortuna de los Pujol.
Pero no, allí seguía sentada con mi estupendo delantal de Mafalda sin que Mafalda protestara porque encima de ella se estaba haciendo sus necesidades la Viky.
Mi niño ya no se siente solo, únicamente amargado. Su madre acaba de dar el desayuno a Viky mientras el perro llora de amor. Sí, mi perro es el único que se ha enamorado profundamente de Viky. Mi casa, amigos ya no es una casa. No vayáis al zoo, venid al mío; un perro, un pez, una tortuga y ahora como plato estrella, una coneja. Se llama Viky.

En esta casa no hay nadie normal, ni siquiera la coneja que se deja lamer con gusto las caricias de un perro enamorado.
Pd Una vez Belén Esteban dijo "Yo por mi hija mato" Yo simplemente mato a mi hijo y me dejo de zarandajas
¡Feliz semana, amigos!

viernes, enero 30, 2015

CONFESIONES DE DOÑA PURI

¡Madre mía, madre mía! Qué bajo he caído. Nunca lo pude sospechar que yo pudiera hacer lo que hice anoche. Ese refrán que nos dice que nunca digamos de este agua ni de coña beberé…, no lo digas que te bebes la jarra entera. Os cuento…
Había terminado, a Dios gracias, de dar la cena a mis hombres, cuando me senté suspirando aliviada que la faena del día, por fin había terminado. Me senté en una de las sillas de la cocina y de pronto me encontré con el mando de la tele en mis manos. ¡Craso error! Nunca te dejes tentar por lo más fácil y cómodo, caerás, anda qué caes, como una mosca.
Si el otro día terminé con el coletas, alias, Sr Iglesias, anoche concluí el día con la princesa del pueblo, es decir,  doña Puri y la Esteban mirándose de tú a tú. Que sí, hijos, sí, nada menos que me metí en la casa del gran hermano vip, como si no tuviera suficiente con la mía.
¡Qué tomate!, de repente veo en la pantalla a mi otro yo (el choni, si no,  no me lo explico) allí escuchando a unos y a otros, criticando a unos y a otros, haciendo peña con unos, enfrentándome con otros, ¡Ah!, y lo mejor, llorando a más llorar, con ese sentimiento que a veces nos surge de nuestras entrañas y pierdes el control sobre él.
Allí había de todo, como en la viña del Señor; me identifiqué con tres concursantes nada más verlos. Uno, un tal Sandoval, un hombre maduro que ha sufrido lo suyo. Un buen día salió del armario con todos los miedos del mundo por el pánico que le provocaba ser distinto a la masa y, por lo tanto, no ser aceptado socialmente y, lo peor, no ser querido. Para colmo el hombre se casó y el contrario fue un fiasco de tomo y lomo; el único cariño sincero  hoy en día es su perro por el que se muere por ver, besar, achuchar…
El segundo personaje que me fascinó, digno del diván de un psiquiatra, fue Kiko Rivera. Un chaval con demasiados traumas, con una dependencia brutal de su madre, un tanto mal criado y que no ha madurado; sigue siendo ese niño que lucha contra la popularidad a la vez que la aborrece, pero que no puede vivir sin ella. Es un buen chico, pero carece de personalidad y se deja arrastrar por lo más granado de los bajos fondos (esto es cosecha mía)
Y Por último, tenía delante a esa mujer coraje, reina del cuché hortera y friki, pasto de las llamas televisivas, que es la Esteban. Vulgar, soez y analfabeta. Sin embargo, la antítesis de esos tres adjetivos tan fuertes, tiene a su favor que la  tía es honesta, va de frente y tiene un grandísimo corazón; lo palpé  anoche.
Estos tres personajes, como el resto que no he nombrado, todos sufrían un dolor común: no sentirse queridos y a veces no aceptados por los demás. Sinceramente me identifiqué con ellos plenamente en estos dos aspectos… ¿Quién alguna vez no ha sentido que no le aprecian, que no le valoran, que pasan de él mientras a otros les quieren, les valoran, les aceptan, les bailan el agua sin haber hecho ni la mitad de méritos que tú? Ser  sinceros, haceros esta pregunta íntimamente… Incluso habrás experimentado ese pellizco de envidia  por el que tienes frente a ti, por lo que ha logrado, por sus cualidades, aptitudes y actitudes… ¡Venga, hay que ser sinceros! A los demás podemos mentir, incluso ir de lo que no somos, pero sé franco con tu yo más íntimo y personal.
Mi gente pasaba por la cocina y me decían “¡Pero Mami qué haces viendo eso!” Pero mi perro y yo seguíamos enfrascados en esa metamorfosis de claustrofobia, incomunicación, desamor y rechazo… El perro bostezó y  despertó a mi yo de siempre, a doña Puri.
Apagué la televisión y, cuando me metía en la cama pensé “Puri no eres tan choni y no has perdido el tiempo. Has ejercitado la empatía, y la sinceridad contigo misma. Cualquiera de esos personajes que tanto detestas y críticas, alguna vez has sido tú”

¡Buen fin de semana, amigos!

domingo, enero 25, 2015

LAS PALABRAS DE DOÑA PURI AL SR IGLESIAS

No lo tenía previsto. Me senté en el sillón como tantas veces, cogí mi blog de notas para repasar los datos de la novela que estoy escribiendo cuando se me ocurrió encender la televisión. Muchas veces lo hago porque siempre encuentro alguna ráfaga de aire fresco que aligere mis ideas; esta vez no pudo ser. Doña Puri se instaló en mí…
Me quedé clavada delante de la pantalla mirando al hombre de moda, del que dicen de todo. Un tipo de mirada directa, como si estuviera dispuesto  a  que lo desarmaran, desnudaran, y los allí presentes encendieran el ventilador para airear todo lo que encontraran de aquel hombre; él, sin inmutarse, se le notaba por la postura en la que estaba sentado, por su actitud irónica y sabiéndose con la verdad en su cabeza bien limpia y peinada. No perdía los nervios, ni la actitud; las cámaras le conocen, le enfocan, y  él se deja querer por ellas. Responde, habla, comienza su monólogo. Sí, sentí que era un monólogo de alguien que, mientras responde, suelta su discurso academicista, al estilo de estar dando clase para un aula infinita.
Tiene encanto, una figura novedosa, rompedora, no al uso de un político clásico, no. Y él sí que enciende el ventilador para, sin alterarse un ápice, ventilar con sus aspas demoledoras la porquería acumulada durante tanto tiempo. Lo hace, lo sabe hacer, se lo sabe de memoria.
Mientras le escucho pienso en el poder, ese puesto al que la clase humana se rinde con pleitesía, encadenado a su yugo con placer y deleite,  y al que termina traicionando porque pierde por el camino la honradez, porque en él crece el despotismo. Siente que es dueño de todos y de todo.
Dejo mis pensamientos y los ojos se vuelven a centrar en ese hombre. Es joven, tiene gancho y dice verdades, el tandeen perfecto para multitud de desengañados entre los que me encuentro yo, sin embargo, hay algo en él que no me convence. Tal vez para un aula, una manifestación, una reunión…, sí, pero no para ser la oposición de un país y menos dirigirlo. Aún le falta, le falta mucho. A lo que aspira este muchacho en forma de hombre, de maneras abiertas que maneja supuestamente muy bien la empatía, que hace los gestos oportunos para que su interlocutor sienta que  es escuchado y, por supuesto, respetada su opinión a la par que se la tiene en cuenta…, pues a lo que aspira es a cambiar una España malherida, perdida, desestructurada, quemada, chamuscada, cabreada y no sé cuántas cosas más.
¡Loable, querido Pablo!, pero yo, una ciudadana corriente y moliente, que puedo ser desde la señora de la limpieza del edificio Winsord, la dependienta de unos grandes almacenes, la madre de familia que necesita curre porque no la llega para terminar el mes o, si me apuras la recién licenciada en ingeniería mecánica que quiere su primera oportunidad en el mercado laboral…, o, también, la mujer que tiene un pequeño negocio en el que ha invertido todos sus ahorros y no sabe cómo atraer a los compradores para que sus sueños no se vayan por el retrete, o  la mujer que no puede pagar la hipoteca… Todas nosotras, te decimos, aún sin entender mucho en estas cosas del gobierno y que aspiramos tan solo a vivir lo mejor posible, a tener salud, dinero y amor, estimado Iglesias, que aún no es tu momento. Necesitas más experiencia, más rodaje, más engranaje. Un país como el nuestro, tal y como es hoy, tu voz refrescante, ilusionada, henchida de honradez, se agradece mucho, pero mucho. Sin embargo, tal como te decía, España, los españoles,  ahora necesitamos, además de limpieza, de volver a creer,  necesitamos una armadura potente, brillante, fuerte, sólida que sepa sacarnos de este pozo de lágrimas amargas, rebotadas, cabreadas y pobres, aún muy pobres.
Señor Iglesias, la Puri de turno (es decir yo representando a muchos, muchísimos que necesitan de gente como usted) le recomiendo que siga insistiendo, aprendiendo y que dentro de un tiempo largo, volvamos a hablar.
Atentamente

Puri

martes, enero 06, 2015

ÚLTIMO CUENTO DE NAVIDAD... RISAGUAYABA

Lo encontré debajo de una estantería. Su gesto de “Happy” estaba a punto de extinguirse aunque una media sonrisa ladeada colgaba en el precipicio de la esperanza. Después de mirarle unos instantes, yo seguí a lo mío que era encontrar el regalo perfecto. Me recorrí los seis pisos de los grandes almacenes sin que nada me sorprendiera, sin que nada encendiera la bombilla de “¡Ahí está!”
Volví a descender los pisos subidos y, cuando iba a abandonar el establecimiento, me di cuenta que me faltaba comprar dos bolsas para empaquetar unos regalos. Una cola interminable en la caja casi me hizo desistir, pero algo me entretuvo y ese algo me hizo olvidar la cola. Había una cocinita que hubiera hecho las delicias de mi niñez, o el set de peluquería con tijeras de verdad cuando en mi época para cortar el pelo a mis muñecos tenía que robarlas del costurero de mi madre.
En eso estaba pensando cuando algo me agarró el tobillo izquierdo; miré pero sólo vi más pies enfundados en zapatos polvorientos, y seguí recordando pero, de nuevo, algo me volvió a tocar el tobillo; miré y no vi nada, pero esta vez me agaché a pesar de la patada que me propinaron dos pies más grandes que un camión. La escasa luz no me permitía ver gran cosa, aunque al fondo, fondo, de la estantería pude atisbar dos minúsculas lucecillas.
-¡Eh!, ¿quién eres? ¿Eres tú quién se ha agarrado a mi tobillo?
-Sí, he sido yo… ¿Me puedes ayudar?
-¡Vale! Pero, ¿quién eres tú?
-Me llamo Risaguayaba y tengo que llegar antes de las doce de la noche.
-¿A dónde has de llegar?
-Mi amo me espera… Él aún no lo sabe, pero es que he de acompañarle a Gales.
-¿A Gales, dices? Eso está un poco lejos… ¿Quién es tu amo?
-Mi amo se llama Risaperfecta y vamos a competir en el UltraMan 2015 en Gales… Tengo todos los amuletos preparados como los toreros, ¿quieres verlos?
-Risaguayaba si me has dicho que Risaperfecta no sabe de ti…
-¡Claro! Porque soy una sorpresa y me tenían que llevar los Reyes Magos, pero con tanto que tienen que hacer, se han olvidado de mí… Si te doy la dirección, ¿me podrías llevar?
-Es que tengo mucho que hacer, hoy es un día muy complicado. Me falta un regalo y no lo encuentro, no puedo perder el tiempo contigo.
-Y si yo te ayudo, ¿luego me llevarías?
-Mira, si alguien me ve hablando con un peluche va a pensar que estoy bastante cencerro. Mejor búscate a otro ¡Adiós!
-¡Eh, espera! Por favor, por favor… Hoy es un día mágico, nadie va a pensar nada de ti. Mira esa señora, también está hablando con un tren y fíjate el señor del fondo, habla con un zombi horroroso… ¿Qué, me llevas?
-Venga, métete en el bolso, pero antes acompáñame a encontrar el regalo que me falta.
-Y tú, por favor, ayúdame a vestirme. Mientras Risaperfecta dormía con  Frost, le he robado todo lo que me tengo que poner.
-Quién es Frost, Risaguayaba?
-Su perro.
… Una luz jugueteando sobre mis ojos me ha despertado. He mirado el reloj ¡Las ocho y media, qué tarde! Me he levantado dándome contra todo lo que pillaba. En nada se despertarán para abrir sus regalos y no tengo el desayuno preparado. Pero la sorpresa que me he llevado al llegar a la cocina ha sido morrocotuda ¡Estaba todo ya puesto en la mesa! De la emoción, he ido abriendo puertas y chillando “Venga todo el mundo a levantarse, ya han llegado los reyes!

… Ha sido agotador, pero por fin están todos entretenidos y callados, sobre todo Nacho que ha dejado de decir “Mamá, hazme esto… Mamá, dame…”Está encantado con su nueva mascota, la ha puesto de nombre Risaguayaba, dice que se la va a llevar al UltraMan de Gales…, no recuerdo haber comprado ese peluche, ¡Qué cabeza la mía!

domingo, enero 04, 2015

CUENTO DE AÑO NUEVO

Cuando aún tengo fresca la imagen de mi amiga Pilar en la madrugada de año nuevo que provocó la mejor carcajada para iniciar el año, se aventuran días de intensa emoción en mi casa; tradiciones que hemos tratado de perpetuar a lo largo de la vida de mis hijos.
Las situaciones son provocadas por nosotros mismos, de la voluntad que pongamos en algo para que la felicidad, por minúscula que sea, fluya por nuestras vidas. Nosotros elegimos un instante, un momento, que sea único para los demás y en su defecto revierta en ti. Estoy convencida que Pilar cuando se engalanó para la reunión de nochevieja perseguía que el humor se instalara en el resto de la gente; no hizo gran cosa, sólo lo justo para pintar su rostro de ilusión, colocarse un gorro ridículo por su tamaño a la par que divertido y esperar que yo abriera la puerta… Las cosas son más sencillas de lo que a veces creemos, pero hay que poner tesón para dejarse llevar por la buena voluntad de aquellos que nos rodean para hacernos más grata la existencia.
Mi madre insiste en que mi cabeza no ha evolucionado hacia la madurez y que sigo instalada, no sabe muy bien si en la juventud o en la infancia o en una mezcla de las dos; yo tampoco lo sé y es más, no me interesa saberlo. Sólo sé que llegadas unas fechas de año sufro una regresión a esa infancia grabada en el corazón. Aún con nitidez observo en la película de mi ayer íntimo y personal cómo mi expresión se perdía en los almacenes Moliner de Valladolid viendo tanto juguete, la muñeca de mis sueños…, esa sensación de inocencia enredada en altas dosis de ilusión que son difíciles de explicar porque la niñez es como una selva virgen por la que deambulas a placer descubriendo algo que te apasiona incluso más que lo anterior y donde el miedo está escrito en letras doradas como si de una aventura más se tratara.
A mi marido le ha costado tiempo digerir que su esposa es una mutante el cinco enero y que deja de ser esposa, madre, hija, hermana, amiga, cuñada, tía… para pasar a ser una niña fabricando un mundo irreal pero palpable en la realidad. Todo comienza en la búsqueda de un preciado oso… Sí, un oso de peluche que según lo miras sientes que te habla que cobra vida para hacerte feliz… Unos años lo encuentro y otros no. Después nos vamos a ver la cabalgata. Nos fascinan las carrozas, las ocas desfilando en perfecto orden por el Paseo de la Castellana, los titiriteros con zancas y a lo loco, eligiendo la carroza más fea, la más bonita hasta llegar a la eclosión de la llegada de los Reyes Magos chillando a pleno pulmón mientras que corremos a coger los caramelos del suelo, a reírnos de la madre de turno que es una petarda y parece que solo existen en este mundo sus niños… Cuando eso termina, hay otro momento fantástico: caminar por el medio de la Castellana sin coches ¡Qué lujazo!, rodeados de niños, familias enteras que se preparan para la noche más mágica de todo el año.
A nosotros nos espera el chocolate de la tía Aurora, ponernos morados a roscón y eligiendo cuál ha sido el mejor roscón de todos los que hemos probado a lo largo de estos años. Brindamos con cava, dependiendo cómo estemos de mosqueados con los catalanes, tomamos un cava u otro, pero da igual uno que otro, nos saben todos buenísimos. Todo el mundo ríe, hace una gracia y nos vamos a casa a limpiar nuestros zapatos; la noche va a ser larga. Elegimos que pondremos a los reyes para que recobren fuerzas. Yo siempre sugiero un poco de vino porque templa el ánimo y…, la gente desaparece, sólo me quedo yo transformada en duendecillo comenzando la labor más laboriosa y feliz del año. El comedor lo convierte en un mundo imaginario donde sólo cabe la persona niña, el niño que corretea por las venas del adulto en busca de una fantasía. Los globos de colores vagan a su antojo, los peluches se disfrazan, se esconde en una caja, el niño Dios se ilumina… Ya muy entrada la madrugada, habiéndome bebido en nombre de sus Majestades de Oriente tres vinos y lo que me hayan puesto de comer (¡Ojo! este año toca tres plátanos de Canarias), me retiro a dormir un par de horas escasas porque a la primera luz he de preparar el chocolate, el roscón y aparece todo el mundo a desayunar, primero, y luego a disfrutar y reírnos como niños que fuimos.

Cada año mis hijos esperan que, como delegada en la tierra de los Reyes Magos, la magia no defraude, y vuelvan a sentir su niñez corretear por unos instantes en su vida de hoy.

lunes, diciembre 29, 2014

2015

Anoche estuve viendo una película típica de estas fechas y que en televisión te las ponen igual que si se tratara de una máquina de hacer churros; una detrás de otra. Mucho Papá Noel, buenas intenciones, el familiar pestiño que no aguantas y que te lo comes con patatas sí o sí, propósitos para el nuevo año… Y ahí se me encendió la bombilla del intelecto, ¿cómo ha sido mi año que termina? ¿Se cumplieron mis expectativas?, ¿Tengo propósitos para el nuevo año? ¡Ay, la madre del cordero!, no tenía nada del pasado, ni del presente y, menos, del futuro.
Eran altas horas de la noche cuando me puse a recapitular; dos columnas, la buena y la mala… La noche tiene su lucidez especial donde entran los fantasmas, donde se acrecientan los malos rollos. Sin embargo la vena emocional es más proclive a descubrir esa sensibilidad solapada en algún rincón de nuestro ser que nos acompaña en borrascas y días de sol interminables. Aparece el niño que guardamos tatuado en el corazón por mucho que digamos que somos adultos… ¿Qué sería de nosotros si no sacáramos al niño que fuimos de vez en cuando a hacer trastadas, a ver con esa mirada angelical que aún nos quedan muchas cosas por descubrir, a que todavía hay gente estupenda, a que no todo el mundo es malo y no se debe desconfiar de todo y de todos…? Ya en la madrugada honda aparece ese sentido del humor que te hace recordar, a veces muerta de vergüenza, por una metedura de pata, por un despiste, por aquella risa incontrolada, provocada seguramente por una bobada… Y así me ha llegado el alba con todo escrito y lo que escribiré para los doce meses que en apenas cuarenta y ocho horas se estrenarán; una película cuyo director es la vida, pero no olvidemos que nosotros somos los actores principales y que de nosotros depende que sea una buena interpretación o no.
Mi abuela decía que de todo hay en la viña del Señor; pues sí, es verdad, pero que conste en acta que quiero para vosotros los que me leéis y para mí muchíiiiiisima simiente de salud, sin ésta no nos va a germinar nada de nada. Unos cuantos kilos de humor; pongamos muchos, de esto no hay que escatimar pues te da oxigeno para encarar los días abruptos. Amor, de esto bastante, pero que sea de calidad. Ya sabéis lo que decía Coco Chanel “Menos es más”… Y por último, un poquillo de dinerillo; primero a los que menos tienen, ¿vale? Y si sobra, que no sobrará, Para el resto.

Muchísimas gracias, amigos, por haberme leído en este año que termina, de corazón, muchas gracias.


¡Feliz año 2015!

sábado, diciembre 27, 2014

FAMILIA

Me he despertado pensando en mi amiga que mañana será su cumpleaños; un 28 de diciembre que es el día de las bromas por antonomasia en España. Pero ella no es una broma en el sentido estricto de la palabra sino un valor en alza que sonríe a la vida y que disfruta cuanto puede de ella.

… Lo de mirar por la ventana mientras amanece el crudo invierno cada mañana envuelto en niebla es un placer al que no me puedo negar porque, mientras observo ese hechizo blanquecino, disipo los pensamientos que se agolpan en mi cabeza llamándome al orden. Y hoy pegada a la ventana ahumada estaba mi amiga con un letrero que decía “Familia”
Todos sabemos que a la familia no se la elige; viene impuesta por una ley no escrita. Sin embargo nosotros individualmente en parte somos creadores responsables que ese nido funcione, crezca y se consolide. No es cuestión que un  día te levantes iluminado y te pongas a hacer limpieza, ordenar y cocinar a la familia que te ha tocado en la lotería de la vida para que brille por los cuatro costados; no. Es un trabajo a conciencia desde el primer ladrillo que se pone. Días, espesos, noches de insomnio, lágrimas por doquier, incomprensiones y malos entendidos. Veranos de calma “chicha”, primaveras floreadas, inviernos de abrigo… Estación tras estación viendo crecer tus semillas que se secan, se tuercen y tú vega, dale que te pego para salvarlas. Nada crece espontáneo, nada se desarrolla porque sí; detrás de cada familia hay un arduo trabajo, muchas sonrisas, y muchos llantos.
Sin embargo un día te paras mientras tomas un café, los tuyos aún duermen, tu cabeza va anotando los quehaceres del día que despierta y te das cuenta, de pronto, que alguien a tu lado ha forjado  una obra magnífica, que no es perfecta porque nada lo es, siempre hay un ay,, pero alguien con nombre y apellidos te abre la puerta de su hogar, te enseña su árbol de navidad, los cojines con un gran lazo a los pies de su árbol más íntimo y personal y ves como sus polluelos no cesan de crecer revoloteando alrededor de la columna vertebral que es mi amiga, persona que no deja de dar ejemplo a los suyos haciéndoles entender que nada es gratis, que todo se construye a base de mucho esfuerzo y que a la esperanza nunca hay que apagarla la luz porque te negarías la mejor de las sonrisas que te ofrece la vida. Mañana es 28 de diciembre es su cumpleaños, mientras en la terraza de mi amiga hay tres hortensias pegadas a la pared tratando de refugiarse del crudo invierno, de las ausencias, los vacios y las penas, ella esta mañana de cenizos colores me ha regalado  la mejor de las sensaciones, la clarividencia de un pensamiento.

¡Feliz cumpleaños, Pachus!

jueves, diciembre 25, 2014

OTRO CUENTO DE NAVIDAD

Estos días son más sensibles a nuestro estado de ánimo, nos guste o no. Cierta nostalgia nos invade, sobre todo a aquellos que han ido perdiendo por el camino seres queridos o situaciones que entonces eran beneficiosas y ahora han volado; llámese, por ejemplo trabajo, casa… Incluso somos proclives a recordar otros tiempos y una sonrisa nos ilumina el rostro; es la otra cara de la moneda. También es cierto que es cuando afloran viejas rencillas familiares o de amistades…
Erase Una vez una mujer que tenía todo en la vida o lo que supuestamente entendemos por un todo: salud, amor, dinero, cariño de los suyos…, vamos, la esencia para que un ser humano sea feliz y pueda y deba ser feliz, además de ser agradecido a la vida por haber sido tan generosa con ella. Sin embargo, un año en la víspera de Nochebuena se creyó en el deber de hacer una buena acción con su prójimo y ser dadivosa en sus palabras adornándolas de sinceridad, y por su boca salieron sapos, culebras, rencores y no sé cuántas cosas más. Quien recibió tan generoso regalo al principio no creía lo que estaba oyendo, incluso el corazón comenzó a galopar a tal celeridad que hubieron de administrarle una pastilla para que sus nervios volvieran a la tranquilidad de su ánimo vapuleado. Esta persona que recibió tan generosa entrega de regalos encadenados en forma de palabras no era ni buena ni mala; una persona más de las que te encuentras por la vida con defectos y virtudes, pero que no se distingue por nada en especial. Cuando recobró la compostura le dio ganas de responder con la misma moneda y, cuando lo iba a hacer, el reloj comenzó a tintinear las doce campanadas; ya era Nochebuena. Giró su cabeza a la ventana y vio como la noche cruda se adueñaba de la oscuridad, aunque aún podía disipar pequeñas lucecitas colgadas de aquella niebla tan espesa. Ante ese espectáculo visual notó como su rostro se iba también encendiendo hasta llegar a su corazón, de tal manera que se fue olvidando de las palabras amargas que le habían dedicado.
De nuevo se giró y mirando a la mujer, cuyo veneno había destilado gratuitamente, trató de perdonarla; tal vez en otra ocasión no lo hubiera hecho porque se puede ser sincero sin hacer daño, pero pensó que la navidad no se merecía eso; aportar un granito cada uno lograrían que reinara la concordia, la comprensión y el respeto.

¡Felices pascuas, amigos!

sábado, diciembre 20, 2014

CUENTO DE NAVIDAD

Me fui a incorporar y un dolor punzante me hizo desistir del intento; me arrebuje en las sabanas y volví a cerrar los ojos, ¡Qué bien se estaba dentro de la cama!, pero una luz insistente me pedía que la mirara. A duras penas me levanté. Acababa de amanecer. La niebla envolvía las calles, los edificios; la ciudad se había despertado colgada de un algodón. Sonreí, la verdad que era un espectáculo bonito, había merecido la pena levantarme aunque el cuerpo estuviera machacado pero, bueno, había conseguido limpiar la casa entera. Me hice un café mientras hacía un balance mental de todo lo que me faltaba, y me puse manos a la obra. Salí a la calle, hice colas para el pescado, la carne, las verduras…, para todo, pero volví contenta “Una cosa menos”, pensé mientras tiraba del carrito. Al llegar a la puerta de casa allí estaba la pobre de siempre con la mano abierta pidiendo su limosna; temblaba como una castañuela. Dos bajo cero marcaba el termómetro a la una de la tarde. Coloqué la compra y saqué el árbol. Con él estuve más de una hora, hasta probé las luces. Perfecto, había quedado precioso el árbol que compré hace veintinueve años cuando nació mi primer hijo… pero, ¡Qué cansada estaba!, y aún me faltaban las bebidas, así que me tiré de nuevo a la calle con el carrito. En la entrada del súper había otra pobre, ésta temblaba como dos castañuelas pues la ausencia de grasa en su cuerpo aún le hacía notar más el frío.
Cuando llegué, me puse a guisar comida y más comida, así llevaba más de una semana pero, por fin, terminé y la satisfacción del deber cumplido me impidió quejarme. Me fui al baño, la ducha hizo milagros. Abrí el armario y la ropa estallaba en aquel habitáculo tan pequeño. De repente, unos remordimientos sinuosos vinieron a visitarme; se acomodaron en mi ánimo y no hubo forma de que se marcharan. Pero como en todo, no hay que ponerse nervioso, hay que sentarse y pensar, pensar hasta hallar una salida o solución. Entonces me levanté, me puse aquel vestido tan bonito que tenía preparado, busqué dos abrigos que ya no me ponía. Luego fui a la cocina y, de mis dos mejores guisos, preparé dos recipientes. Cuando tuve todo preparado me volví a tirar a la calle. La niebla aún era más espesa, las luces de la calle eran preciosas, iluminaban el ánimo según las mirabas. Me fui a la entrada del súper, allí seguía la pobre; me miró con esa mirada lastimosa de perrillo perdido y una sonrisa, que surgió del alma, encendió aquel rostro desvalido; la ayudé a ponerse uno de los abrigos que yo llevaba, luego saqué de la bolsa un recipiente y se lo entregué “¡Feliz navidad, señorita!”, en mi interior me sentía tan bien que me volví y le dije”Gracias a ti”… Después fui a buscar a la otra pobre y repetí operación.

Subí a casa, encendí el árbol, las velas que acompañaban al Belén, puse los villancicos y sonó el timbre de la puerta. Era mi gente, mi familia, mis amigos… ¡Feliz navidad a todos, a los que la odiáis, a los que os gusta, a los que estas fechas os son indiferentes, a todos, ¡Felices fiestas!

martes, diciembre 09, 2014

TRES

Uno…Hace frío, es hielo todo lo que te rodea, te sientes tan perdido que cierras los ojos, tal vez sea un mal sueño, una pesadilla. Sin embargo cuando los vuelves a abrir sigue rodeándote la nada más absoluta, te asfixias, te ahogas pero ahí te quedas al borde de un precipicio pendiente de un hilo invisible; presientes, palpas. El vacío que siempre existirá.
Dos…Lágrimas furtivas persiguen su camino. A veces se traban, se pierden, se ciegan en su peregrinar; tristeza y soledad aúnan su pena. Te levantas, te enderezas y continúas el calvario. Incluso a veces se desdibuja su imagen, su sonrisa,  y temes que el tiempo borre su huella. Entonces plantas una semilla con su ayer mientras tus lágrimas riegan la semilla del recuerdo… Respiras hondo y sigues caminando.
Tres…Es una tarde colgada del invierno; son las cinco cuando algo me empuja a asomarme a la ventana. Un sol extraño, hermoso y dorado me envuelve, me acuna con su luz y… siento paz, mucha paz.. Miro al calendario, marca ocho de diciembre y una lágrima se me escapa del corazón. Mañana será nueve de diciembre. Entonces ese sol que me mira en silencio, con ternura, me abraza y se va.

A nuestro ángel  le crecieron hace tres años sus alas; hoy ya brilla como una estrella.

jueves, noviembre 20, 2014

ESCENAS COTIDIANAS

La tarde es sombría pero cálida. El jardín permanece dormido en sus silencios y abandonos. Incluso parece como que intuyera la estación que le corresponde y un pino, casi invisible en primavera o en verano, de repente resplandece su tamaño y brillo en una composición pre navideña muy bella.
En las fechas en las que estamos normalmente no está el cántico de los pajarillos primorosos, sin embargo, este año el clima no es inusual, y muchos de ellos aún no han emigrado a sus reductos invernales. Permanecen colgados en las ramas de los árboles y pían y pían amenizando esta tarde de finales de noviembre. Siempre me ha gustado el jardín de Concha como así le llamo en honor a mi suegra porque ella lucía muy bien en aquellos bancos recordando su pasado más esplendoroso.
Salgo a él huyendo del calor del salón, allí la temperatura es alta pues las personas mayores sienten frio porque el calor de sus cuerpos las va abandonando poco a poco. Me doy un paseo mientras el humo del cigarrillo me acompaña hasta que decido sentarme en un rincón que te permite intimidad mientras observas las escenas cotidianas dentro de la sala de visitas; y es cuando la descubro y me deleito de esa escena que se debe repetir en horario laboral día tras día…

No sé cómo se llama, es una mujer de perfil que, en primera instancia, no es grato: alta, huesuda, de pelo tan zaíno que endurece, si cabe, más sus facciones; ni siquiera sé cómo es su voz aunque sí su sonrisa, melancólica y distraída. Desde luego en su envoltorio, nada la acompaña, sin embargo hoy la cristalera del salón es un nítido espejo limpio y resplandeciente en el cual no se escapa ningún detalle a esa observación abandonada en la que a veces me introduzco para descansar las fuerzas y los sentimientos… Desde el fondo de la sala la veo llegar con paso lento y cansino; en cada mano lleva una flor de memoria ya perdida; entre ambas flores sí que sumaran cerca de los doscientos años. Los pasos de estas tres mujeres son trémulos, un avanzar para perder… Se acercan a mi campo visual y, como si intuyeran mi presencia, se paran en la cristalera. No sé lo que hablan pero las flores casi centenarias miran con ojos vacíos mientras algo enciende sus rostros. La mujer alta y huesuda entonces las suelta y sus manos va a acariciar primero a una flor y luego a otra. Su boca se acerca a cámara lenta a una de las cabezas, y después apoya uno de sus mofletes desengrasados como si quisiera acunar la desmemoria de sus dos flores. Sinceramente me conmueve ese cuadro de belleza plástica removiendo mis cimientos más ocultos… La ternura, complicidad, la sensibilidad…, han adornado y encendido una tarde tibia aunque ausente de sal en un principio… Desde luego nunca se sabe dónde vas a encontrar el calor y el color de un instante.

miércoles, noviembre 19, 2014

HASTA LA PEINETA

No creo que en el diccionario de la Real Academia Española exista la palabra “Tocapelotas”, si es así, deberían aquellos que velan por nuestra lengua y que tantos anglicismos están incorporando, pues que añadan esta palabra tan nuestra, tan descriptiva, tan actual… Creo que como no ponga remedio, terminaré siendo de ese club selecto y cada vez más numeroso…
Me gusta escuchar a ciertas personas porque además de expresarse con clara actitud conciliadora y una nitidez soberbia, van al grano de lo que quieren decir con lo que no pierden audiencia sino que la ganan. Luego tenemos a ese tipo de personas calificadas como “Encantadoras de serpientes” porque con su jerga te enganchan y te convencen, y hay otro tipo que, por mucho que se esfuercen, son incapaces de expresar con claridad lo que piensan, lo que desean transmitirte.
Digo todo esto porque llevo días pensando sin saber cómo expresar la marea de fondo que me carcome con el temor añadido a que vea la paja en el ojo ajeno y no note la viga en el mío, cosa muy común en los humanos. Sabéis que soy positiva tratando de quedarme con la lectura buena de las cosas y desdeñando lo que no me gusta; pues últimamente no puedo, se me antoja que el mundo se come crudas las ilusiones de la inmensa mayoría, en este caso de los españoles. No me extraña que el futbol gane audiencia (siempre la ha tenido, pero ahora más), forma sencilla de evadirse yendo tus ojos detrás de una pelota y veintidós pares de piernas.
¿Sabíais que uno de cada tres niños españoles se encuentra en el umbral de la pobreza? Mientras, nuestros políticos aunque son ya muñecos rotos sin credibilidad alguna, unos cuantos se han llevado crudo nuestro dinero sin ápice de remordimiento, además de tener la sensación que ese dinero no vuelve a las arcas públicas. Sentamos en el banquillo depende a quién, metemos en la cárcel a unos, a otros se dilata el tiempo lo más posible. Hoy amanecemos con los jueces a la gresca porque “Si tú has visto, y yo no veo indicios…” Sospechamos de supuestos sinvergüenzas que han dirigido nuestros destinos, supuestamente se han llevado dinero fuera de nuestras fronteras, y aún así somos capaces de, si nos los encontramos por la calle, pedirles un selfie…, muy fuerte.
Nada que deciros sobre la gente que encuentras a tu paso, gente corriente, parecen malhumorados y malencarados, incapaces de una mínima cortesía aderezada con un gesto amable y una sonrisa… Qué menos, ¿no? Pues no; creo que hasta yo estoy entrando en este club (se me acumulan los clubs), y me niego a ser una desengañada y rebotada.
Entre los pliegues del alma se encuentran muchos sinsabores que sólo nosotros seremos capaces de borrar aunque dejen huella porque son parte de nuestra historia íntima y personal, pero hay que intentarlo a temor de convertirnos en perpetuos amargados y que la gente buena huya de nuestro lado.
Y os voy a decir más porque no soy prudente ni discreta, aunque me pese y me dé rabia: estoy hasta las narices de los políticos, en especial de los catalanes y en concreto de los políticos ladrones; no me extraña el avance de Podemos y su cada vez más elevada intención de voto por el público de aquí y de allá, artos de tantos desmanes, de tanta ineficacia, tanta indiferencia, y tan mal tratada la palabra justicia. Sinceramente empiezo a maliciarme cómo habremos tratado a la democracia antes de que lleguen algunos y nos la quiten también… Tanto golfo suelto y hablando de golfos, os recomiendo el artículo de  Javier Marías en el dominical del País; se llama “El artículo inútil”, tiene toda la razón… Pero eso es otra  de mis batallas inútiles que ni yo sé encauzar.

Sí, reconozco que tengo un día brumoso y grumoso.

PD Pincha en "El artículo inútil" y podrás leer el artículo.

miércoles, noviembre 12, 2014

MAÑANAS MENUDAS

Hay mañana menudas, de inusual pereza en las que las horas se enganchan a las sábanas. No crees que el tiempo pueda correr si tus ojos no se enredan con la luz de noviembre, nostálgica y huidiza, y sigues ahí tapada con la noche para que el mundo te olvide. Te estiras, te encoges, y saboreas ese calor que te das tú mismo encima de un colchón. Pero mientras respiras y sueñas, la vida te está esperando. Está esperando tu aliento, la sonrisa que pones según tomas el primer café, la palabra mimosa que das al día para que sea benigno contigo. Sin embargo, tú sigues guarecido en la madriguera de unas sábanas de hilo que seguramente bordó tu madre pensando en ti, y que tú odias porque son difíciles de planchar. Aprietas los ojos para ver si no se descose tu último sueño, ése que te hablaba de un mundo mejor, ni tramperos, ni ladrones con corbata. Un mundo de niños con cara de angelotes que sonríen al viento y juegan con la lluvia. Un mundo de pan y cebolla para todos, que nadie se quede sin puchero. Pero un reloj que marca las horas se obstina en llamarte, que abras tus sentidos que la vida te espera.

… Y me levanto sin saber dónde estoy. Una niebla de tierno algodón me va besando según camino,  que juguetea enganchada en las ramas de los árboles semidesnudos. Un frío cristalino me acaricia la cara como suele hacer y ser ese frío castellano de inviernos crudos en la meseta y en el páramo. El aire es tan racial como un lirio perdido; me acuna, me balancea, y va despertando esos sentidos sin sentido que se niegan a ver la cruda realidad… Poco a poco me voy adentrando en ella mientras me va susurrando que valore lo bueno pues lo hay y lo malo, que es mucho, lo tome, lo estudie, que aprenda y siga caminando con una sonrisa  cuya simiente está en el alma y que yo he de hacer florecer en esas mañanas que se me antojan bordes y torcidas.

miércoles, noviembre 05, 2014

COMO UN PARTO

Hoy, 5 de noviembre de 2014, después de llevar alrededor de diez años escribiendo, he terminado mi primera novela, bueno o lo que pretender ser. Tengo los sesos espachurrados,  una sensación como si hubiera perdido la noción del tiempo en aras de la imaginación; estoy agotada y me duele todo. Tal vez sea una especie de parto, y lo primero que he pensado ha sido en los verdaderos escritores, porque lo mío es un juego, no me engaño. Si yo estoy como hueca, vacía por unas simples páginas, cómo se sentirán aquellos que tardan años en escribir una novela. También recuerdo las palabras de una amiga cuando la reprocho que no se descargue libros por internet y ella me responde “Lo que hay en internet es gratis, y es igual que si vas a una biblioteca y coges un libro para leértelo en tu casa”, y en cierto modo tiene razón, pero pienso que escribir es como pintar, arreglar un coche, o ser un ebanista, arquitecto, abogado…, un oficio al fin y al cabo que debe tener su justa recompensa económica. Es de suponer que el que escribe y vende sus libros es porque es su trabajo y quiere vivir de ello. Los libros son carísimos, la música otro tanto, no hay presupuesto en los tiempos que corren para permitirte ese lujo, lo sé, pero muchas veces pienso que debería haber un canon simbólico para poderte descargar esos libros o esa música, como en Spotify, en el cual nadie perdiera ni escritores, ni músicos, ni nosotros los consumidores.
¿Me gusta lo que he escrito? No lo sé, el tiempo lo dirá. Por una vez en la vida haré caso a mis amigos escritores y la dejaré reposando, no mucho porque me quema en las manos. Una cosa sí que debo a este montón de hojas que he escrito en estos seis meses: me he reído muchísimo porque tal como iba escribiendo convulsivamente, me imaginaba la escena que era un sainete, uno detrás de otro, y rompía a reír con todas mis ganas. Habla de un puñado de mujeres, de la amistad, de los complejos que a veces somos incapaces de reconocer, de la bondad humana y todo en clave de humor. Si alguno estáis pasando un mal momento, pedídmela, al menos os reiréis un rato.

En este momento me siento un tanto huérfana, como si mis compañeros de viaje se hubieran ido, pero temiendo que esto me fuera a pasar, hace unos días comencé a diseñar otra historia aunque como todo en la vida tarda en calar y madurar un sentimiento, una sensación, y ahora echo de menos a las locas de mis chicas que tanta compañía me hicieron y que ya eran parte de mí. No me queda otra que decirlas adiós.

domingo, noviembre 02, 2014

DOS DE NOVIEMBRE

Se atrasó el reloj una hora apenas hace una semana, y hasta hoy no he tomado conciencia. He descorrido el visillo para que la luz no estuviera tamizada. También me he dado cuenta  que  es dos de noviembre. He leído que en Castilla tal día como hoy los muertos, según cuentan los del lugar, salen de sus tumbas para asustar a quienes vuelven tarde a casa por caminos apartados, no sé, en casa mi madre encendía velas para iluminar los espíritus aunque evitaba ir al cementerio a llevar flores a la línea fronteriza de la vida eterna, no sé, justamente en estas fechas los cementerios son lugares de encuentros entre el ayer y el hoy, entre la nostalgia, la ausencia y la tristeza, pero a su vez un bellísimo paisaje de colores, naturales, o plastificados. De limpiezas sutiles, y reuniones familiares de los de allá y los de acá. Un murmullo de voces en un hormigueo de letanías y palabras inconexas más…, en unos días volverá su espíritu silente tan característico de esos lugares donde los muertos descansan para siempre aunque ellos no estén allí.
Sí, al descorrer el visillo y ver la tarde vestida de gris polvo, una tarde brumosa y de nubes deshilachadas mientras la luz se despide sobre tejados que se van destiñendo de su color, me he acordado de Zorrilla y doña Inés, de los cementerios que nunca olvidan, del sol que se va antes en esta tarde en que la lluvia fina cae por las calles, entre los árboles sedientos, en los rostros que no superan la ausencia, en las tumbas blanquecinas adornadas de ángeles que velan la paz de aquellos que se fueron y que no volverán aunque nos empeñemos en sentirlos en una paloma, en la mirada de alguien que no conoces aunque creas que sí, en las hojas volanderas que se paran a tus pies.
Dicen que los que se van no se van si tú mantienes vivo su recuerdo, no sé porque cada día pienso en mi amiga Marian y hoy, una tarde de domingo mientras descorría el visillo he tenido que ver su foto para recordar aquella cara en la que yo me miraba.
Aquí estoy para vivir
mientras el alma me suene,
y aquí estoy para morir,
cuando la hora me llegue,
en los veneros del pueblo
desde ahora y desde siempre.
Varios tragos es la vida
y un solo trago es la muerte. Miguel Hernández

miércoles, octubre 29, 2014

NUESTROS VIEJOS OLIVOS

Entrar en el mundo de los ancianos no es solo doloroso sino, además, un eterno aprendizaje a olvidarse de uno mismo, es un aprender a ser una micro Teresa de Calcuta anónima  para ayudar a ese anciano/a a caminar por su mundo de olvidos, de achaques permanentes y crecientes. Es tratar de encender sus sonrisas perdidas, sus deseos de lucha y no de abandono… Es recordar que darse a los demás es un ejercicio de egoísmo polivalente donde al final ganan todos empezando por ti mismo porque, al dar,  te sientes más feliz y realizado. Sin embargo es duro, es hacer un ejercicio diario de voluntad, de amarrarte a la luz de una sonrisa, al destello del optimismo y dejar fuera la tristeza. Hay días que se consigue y cuando dejas a tu anciano/a te invade un u sutil y cálido sentimiento de felicidad por haber hecho algo por los demás; sin embargo no siempre se consigue…
Apenas he dormido; sólo cuando el aire del amanecer ha revoloteado en mi almohada he podido descansar.
Mientras, la noche se ha hecho espesa, lúgubre. Su manto mortecino me agitaba, doblegaba a mis miedos a que crecieran entre las sábanas y echaran raíces en mi cabeza.
Cerraba los ojos e, inmediatamente, los abría espantada. Sin embargo, la obsesión seguía espolvoreando la simiente, y me obligaba a enfrentarme a la oscuridad… A esos ojos que miran como gatos asustados…, y que ya apenas ven; casi no hay vida en ellos. Su vela se va consumiendo, su llama pobremente alumbra a las sombras.
Trato de imaginar qué es no ver, no ver nada, sólo sentir la ceguera después de haber visto toda una vida transcurrir por tus venas.
Cómo valerte sin ojos después de ochenta años yendo y viniendo con tus faroles encendidos… Lo siento como una caída lenta a un pozo donde la oscuridad es, será, eterna.
Su angustia traspasa mis muros. Me pongo en su piel y no sé que decir, qué hacer para iluminar su memoria que, de ahora en adelante, será la que ponga imagen a la mar, a la luna, a sus plantas…

“Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una luna
que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.”Jorge Luis Borges


lunes, octubre 27, 2014

HABLEMOS DE MADRID...

Madrid no me gusta y, sin embargo, él es generoso conmigo regalándome señuelos en cada esquina para que pique y me quede un poco más con él o, al menos, que no sea tan crítica con un espacio que tiene alma a pesar del ruido y el asfalto.
Hubo un tiempo que huía de él, su piel me quemaba aniquilando mi templanza, los sentidos pero sobre todo los nervios, la soledad, la incomunicación, el aislamiento. Después, apenas tuve roce con él, decidí ignorarlo y atrincherarme en mis cuatro paredes para que no olfateara mi presencia. Tal vez fue ese castillo de cristal que confeccioné para defensa personal no sólo hizo que fuera recobrando la seguridad en mis pasos, la certeza en mi persona sino, también, que comenzara a mirar a mi hipotético enemigo de frente, bajo todas las perspectivas posibles y decirle, reconocer que aunque le tenía miedo porque me había triturado en su momento eso ya era pasado y que ahora estaba dispuesta a que se dejara explicar… Así, poco a poco, Madrid comenzó a hablarme con otros lenguajes por ser ciudad multirracial, abierta a todos y a todo.
¿Quién fue, él, yo, los dos? Fui yo que aprendí a vivir con mis propios fantasmas y miedos. El entorno nos condiciona sin duda, pero somos nosotros que con nuestra actitud cambiamos las cosas, la mirada, el pensamiento y, así, tratar de vivir con armonía en entornos,  a priori,  hostiles sin traicionarnos.
Hoy Madrid sigue siendo Madrid, ciudad trepidante, ruidosa, en constante ebullición, renovándose con rotunda constancia, que ofrece un perfil seductor para todo aquel que quiera disfrutar de una ciudad divertida, culta y juerguista pero que cuando se apagan las luces del escenario todos aquellos que han venido a ella se retiran a sus silencios, al reposo de sus ciudades de origen. Pero los que vivimos con ella y en ella,  hemos de aprender otro lenguaje para combatir el estrés de las distancias, de las prisas, el chirriar de un espacio en que no oyes a la naturaleza. Crear tu propia atmósfera para que tus cinco sentidos sigan latiendo, absorbiendo las chispas que  regala la vida aunque te las tengas que trabajar porque no nos engañemos, nada es gratis, al menos para la mayoría de la humanidad.
Madrid ofrece como el lenguaje, muchos lugares comunes,  pero he de ser yo si validarlos o no…, lo que a mí me sirve, puede ser que para ti no valga nada, como esa obra de teatro que vi el otro día “Enfrentados”,  deliciosamente llevada a cabo en la que para los eruditos hablar de religión de esa manera es plagarla de lugares comunes y que, sin embargo,  para mí fue una forma de reflexionar con la sonrisa prendida en el ojal.

Dicen que de Madrid al cielo, yo me conformo con saberlo mirar desde ese ángulo en el que nada parece lo que es, y que detrás de una fachada siempre hay algo que te sorprende y de lo que puedes aprender.
Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid.

Donde el deseo viaja en ascensores,
un agujero queda para mí,
que me dejo la vida en sus rincones,
pongamos que hablo de Madrid.

Las niñas ya no quieren ser princesas,
y a los niños les da por perseguir
el mar dentro de un vaso de ginebra,
pongamos que hablo de Madrid.

Los pájaros visitan al psiquiatra,
las estrellas se olvidan de salir,
la muerte viaja en ambulancias blancas,
pongamos que hablo de Madrid.

El sol es una estufa de butano,
la vida un metro a punto de partir,
hay una jeringuilla en el lavabo,
pongamos que hablo de Madrid.

Cuando la muerte venga a visitarme,
que me lleven al sur donde nací,
aquí no queda sitio para nadie,
pongamos que hablo de Madrid  Joaquín Sabina