viernes, noviembre 20, 2009

NIEBLAS SOMBRÍAS

Según te adentras en Castilla, te conviertes en cómplice de sus cuitas. Tan simple como mirarla desde el espejo del tren que cabalga sobre ella. Hasta en la primavera, cuando el gorrión vierte su trino, a veces te sorprende con su seña de identidad: la niebla, la dueña de la magia que camina por las llanuras tan silenciosa y majestuosa como un fantasma. La corteza, entonces, de mi tierra se funde con el cielo y el monocromo ceniza es su único vestuario. La lluvia viene y pelea entre los vahos subterráneos para hacerse hueco en ese paisaje de semblante misterioso.
Si la niebla descansa, emerge la semilla verde de esta primavera loca. La gama de verdes enciende las entrañas adormecidas y relaja tu vista perdida en este mar castellano de páramos y llanuras sin esquilar. Y, entretanto, las espadañas se lanzan al vuelo de las cigüeñas en medio de la algodonosa niebla.
Gris, verde, amarillo… Tierra de pinares envuelta en la niebla que sueña a ser el duende de tu memoria.

jueves, noviembre 19, 2009

ALREDEDOR DE UN HÉROE

A veces me pregunto cómo habría sido mi vida si el destino no hubiera desviado mi futuro, ¿sería así como soy hoy? No creo. La fortuna me sonrió, quiso que yo no corriera la suerte de otros, esos que no tienen salida y se prostituyen para llevarse un plato caliente a la boca. O el que acaba tirado con una jeringuilla en el brazo por culpa de las malas compañías… Mis amigos son maravillosos y lo único que me han dado ha sido felicidad.
Tampoco he mendigado amor como el niño que implora “llévame a tu casa” y crece sin calor, como uno más al que nadie adopta porque ya es mayor, tiene un carácter difícil o porque no tiene los ojos color canela… No, a mí me quisieron al primer instante de conocerme, incluso enferma y con ojo más muerto que vivo; quizá por eso terminó sanando y hoy ve caer la lluvia en la ciudad.
He tenido suerte hasta con la persona con la que me comprometí un día en construir un futuro juntos… No me pega, no me amenaza ni vivo a su lado con el miedo cosido al cuerpo. Él me respeta, me ama.
Tampoco he tenido que abandonar a mis hijos como muchas mujeres para buscar el sustento a miles de kilómetros y no verles crecer esperando que alguien te preste una webcam para que te vean mover y escuchen tu voz…, esos niños que cuando vuelves no te reconocen. No, yo no. Les veo crecer, les riño, a veces les educo, otras, les maleduco pero, sobre todo, les tengo al alcance para abrazarles.
He tenido suerte porque siempre he encontrado trabajo. Es cierto que nunca he destacado en nada ni llegaré a ser gran cosa, pero la fortuna me acompaña porque me gusta mi trabajo y me siento útil.
Tengo suerte porque alguien cada día me enseña a sonreír cuando aún sientes los ojos llenos de legañas.
Soy una persona como tú o como aquel al que no vemos el rostro ni sabemos quién es. Es lo mismo, todos somos héroes alrededor de una vida tratando de estrecharla y ver la chispa que sacude cualquier instante en el que nos sentimos uno más entre millones de seres.
… Este ejercicio de auto-evaluación deberíamos hacerlo todos de vez en cuando para recordar a los que no reconocemos y corrieron peor suerte que nosotros…

miércoles, noviembre 18, 2009

¡VIVA LOS COMERCIALES!

Ayer casi tengo que pedir a una compañera que me subiera en mi autobús; temía que me montara en el primero que pasara y terminara vete tú a saber dónde. Tenía la cabeza espachurrada y los sesos como si me los hubieran metido en una licuadora.
Ser comercial en los tiempos que corren, las empresas deberían ser previsoras y tener preparado un psiquiatra para sus empleados...
Ayer fue uno de esos días en que te topas con gente rebotada, gente rata, maleducada y no sé cuantas cosas más, y ante ese personal no sólo has de aguantar el tipo sino, además, venderles.
... Recuerdo en un viaje a Estambul, en la guía venia que si deseabas comprar en el Gran Bazar no olvidáramos regatear. Me lo tomé al pié de la letra y después de casi dos horas en que un buen hombre me persiguió, nos enseñó el Gran Bazar, nos invitó a té mientras le regateaba una bellísima cajita de hueso pintada a mano, mi marido que a veces es un santo (sólo a veces), se paró en seco y me preguntó si sabía qué estaba haciendo porque a ese hombre que en ningún momento perdió la paciencia ni la sonrisa, le estaba regateando la bonita cantidad de cinco de las antiguas pesetas.
Anoche miraba mi cajita que con los años me parece aún más bonita, y recordaba a aquel hombre que, tal vez fuera su cultura, pero no la mía, y me daba cuenta de lo que esa actitud de trapicheo y gitaneo puede producir en el cerebro de quien sufre semejante presión y tensión.
Hoy parece que todo vale con tal de llegar al objetivo... Pues no. Claro, quizá yo me pueda plantar, pero habrá muchos comerciales que no lo puedan hacer, y tendrán que tragar carros y carretas con clientes que parecen que tienen todo tipo de derechos aprovechándose de cómo está el panorama.
Un poquito de por favor...

martes, noviembre 17, 2009

DE ORGULLO Y PERSEVERANCIAS

... Eres padre hasta que unos u otros desaparecen; es una verdad irrefutable.
Sus fracasos se convierten en tuyos. Sus éxitos, también. Un cordón umbilical invisible te une a estos hijos transmitiéndote todos sus fluidos emocionales; incluso ellos enseñan a los padres... Uno de mis hijos estos días me está adiestrando en el sutil arte de la discreción y la prudencia, ambos valores que me cuestan lo que no está escrito, pero aunque me coma los muñones por las esquinas, su alumna se está comportando a la altura de las circunstancias. Me muero por saber, por preguntar, por aconsejar, pero he de conformarme en la sabia espera, estando disponible en cualquier momento, y evaluando el significado de cada gesto o palabra perdida, en silencio; yo que soy de las del lema antes muerta que callada...
Y en mi silente espera me ha dado por pensar en el orgullo. Ese orgullo que te hace hacer a veces tantas estupideces en la vida, como su ausencia te sigue obligando a cultivar actuaciones que hunden a tu ego en la miseria.
Antes pensaba que el orgullo era un obstáculo para alcanzar tus objetivos, y la vida me ha demostrado que si tu orgullo convive con la perseverancia serán ambos un punto a tu favor para que te ayuden a llegar a la meta que deseas. Y si, por un casual, el objetivo muriera en el trayecto, siempre podrás pensar que hiciste todo lo que estuvo en tu mano para conseguir aquella ilusión.
... Mientras me hacía estas reflexiones mi memoria ha venido a refrescarme el recuerdo de este hijo que es sietemesino (no sé si por un atracón de buñuelos de su madre, o porque tenía prisa en salir al mundo a luchar). Nadie daba un duro por él y, sin embargo, se pasaba el día con sus mínimas fuerzas gateando por la incubadora, su orgullo y perseverancia, aún siendo un ser tan chiquito, le hicieron salir de aquellas cuatro paredes de cristal... Y ha llegado hasta hoy y, yo, a su lado aprendiendo de él, de sus orgullos y perseverancias, de discreción y prudencia.

domingo, noviembre 15, 2009

LLUVIA

Esta noche vino la lluvia a visitarme. Sé que era a mí pues la ciudad dormía. Sólo las lamparillas de las calles iluminaban su llanto silencioso y a mi ventana llegó a depositar sus lágrimas sin aliento.
Hablaba en susurros, tan finas sus palabras que mis manos se mecían en su afasia acompasada. Se desnudaba ante mí sin pudor, sin miedos, con la ternura de un adolescente que ronda el zaguán de su amante. No había viento que distrajera los sollozos de este orvallo mientras me cantaba dulcemente para que el sueño me perdiera.
Al amanecer, ha despedido difuminándose en los rojos del horizonte no, sin antes, besarme en mi frente marchita de recuerdos que descansaban en lluvias pasadas.

sábado, noviembre 14, 2009

VIVIR

Sería fácil decir “Nadie me comprende” (de hecho se dice asiduamente) cuando te encuentran con la mueca hosca y la luz de tus ojos en posición de bajo consumo.
Cada uno tiene sus propios insomnios y duermevelas como para reparar y comprender los ajenos… Aunque alguna vez al menos deberíamos dedicar unos minutos al otro.
Saturaciones de diversa índole te oprimen en el pecho nublándote cualquier condescendencia con los demás.
Nadie, entonces, es capaz de entender el porqué de tu cara avinagrada, o ese raspe de cuerpoespín en tus palabras. Necesitas tiempo para comprenderte, para analizar tu actitud desairada, para reorganizarte, pero no puedes renunciar al dinero, porque éste por el que dedicas tantas horas es una porquería que apenas te deja llegar al ecuador del mes. Simplemente eres un currito de a pié, una ama de casa, una cajera de supermercado, un trabajador de una fábrica, asfixiado por una mala racha, empachado de porqués sin explicación ni horas para psicoanalizarte.
Pones parches, remiendos para ir tirando con la sana esperanza de que un día despertarás y todo habrá pasado. Pero no es así. Abres los ojos y la conciencia y ahí están tus porqués acosándote, pidiéndote a gritos que mandes todo a tomar café y te des una nueva oportunidad. Te la mereces y nadie te la va a dar si no eres tú. Sin embargo, a tu espalda llevas una carga que a veces es demasiado pesada y está adosada a ti como si fuera tu segunda piel. Ella te impide esa segunda oportunidad y el saberlo te frustra, te amarga.
…Estos hilachos de pensamientos se me aparecieron como fantasmas ayer al observar una persona produciéndome enorme tristeza porque hay muchos que quieren , pero no pueden.
Y los que pueden y no salen de su estercolero, no les comprendo. Tal vez la cobardía, la comodidad… les impida vivir como ellos quisieran.

jueves, noviembre 12, 2009

DÍAS Y DÍAS

Hay días que, aunque te pinches dos litros de café en vena, tus neuronas siguen repostando en las montañas idílicas de Heidi...
Hoy me subí al autobús igual que me podía haber montado en una moto de doscientas cilindradas; pura chiripa.
Me senté muy enjuta en mí y mis ojos chocan estrepitosamente con la cabeza que está delante. Un peinado emergía de un cráneo de tamaño medio, digno de foto en forma de letra: rapado en la nuca hasta que llegabas a la parte de donde deben estar acondicionados los sesos, ahí, justo ahí, una eclosión de pelos perfectamente alisados y tiesos mirando al cielo raso adornaban a mi vecino del asiento delantero; admirable, aunque los kilos de laca para sostener aquel matorral podían llevar a la ruina cualquier día a su dueño.
El pelos aterriza en su parada. Se gira y veo su cara; maravillosa. El típico rostro agraciado por una mirada pícara y una sonrisa traviesa que bien podía hacer las delicias de cualquier adolescente.
Llega la hora de bajarme del bus. Camino cuál zombi cuesta abajo cuando, de repente, mis ojos chocan con la silueta de una mujer; la envidio. Alta, delgada, cabellera frondosa y, ¡Madre mía, qué divina va vestida!
No la faltaba detalle: chaqueta de cuero negra de corte impecable, bailarinas de charol planas, último berrido en moda. Una falda de un único suspiro modelando las partes traseras con enorme elegancia. Sus piernas estaban empapeladas de una sutil malla floreada; ya digo, la envidia de cualquier mujer. Ella emanaba feminidad y cuidado físico.
Llegamos a un semáforo, paramos. Permanezco zombi obnubilado detrás de mi mujer ideal. Pasa un coche y sus ruedas chapotean graciosamente salpicando a mi chica divina. Ésta reacciona llamado elaborados exabruptos al conductor para terminar escupiendo al aire. Se vuelve, me ve y me dice “¿Y tú qué miras, gilipollas?”... Cómo os lo cuento.
Ah, se me olvidaba contar su rostro: era más fea que un dolor de muelas y tripas mezclados ambos con chispas de desagradables augurios de mujer insoportable.
Estrepitosamente desperté y me acordé del muchacho de la cresta. Sonreí para mi misma mientras entraba en el trabajo.

martes, noviembre 10, 2009

CADENAS DE FAVORES

Hoy necesito escribir, garabatear letras para olvidar. Se nota que los años se suben a mi chepa y hacen de mí en algunos momentos, un pequeño títere a su merced.
El día que descubres que las horas parecen que han encogido, y no puedes abarcar las macetas de quehaceres que antes transportabas con soltura, te cabreas y echas el muerto a la perra vida que vives a salto de mata; no te paras a pensar que pueden ser tus fuerzas que van silenciosamente mermando.
Otro día, vuelves apaleada a casa después de una jornada desafortunada, y te encuentras con un lavavajillas echando espuma por su boca, una lavadora a punto de estallar y una nevera gritando que tiene hambre. El polvo volando el vals por las habitaciones, los cristales llorando polución y tú con la cabeza espachurrada. Entonces, ¿qué haces? Pues añorar los años dorados que entrabas en casa y olía a jabón y una muchachita de un pueblo cercano, que llevaba años trabajando en casa de tus padres, te servía un café con galletas María… Lo echas de menos, haces tus cuentas y pones en marcha a tus amigas para que te busquen un ángel con plumero que te ayude donde ya tus manos y voluntad no llegan.
…Y comienza el desfile de ángeles de distintos pelajes por tus cuatro paredes, rozando tu intimidad con desigual desatino. A veces te enfadas porque te rompieron aquel recuerdo de un viaje, o te queman tu camisa favorita, pero agradeces la ayuda igualmente porque ya has llegado a la cruda realidad en la cual eres consciente que o tienes una mínima ayuda de un angelito, o no llegas al fin de semana medianamente cuerda.
Juro que cuido a mis angelitos, ellos me hacen un favor y yo a ellos… Pero hay algo que me falla: todos me abandonan y yo me deprimo. Ya nada es como antes que pasaban a ser un miembro más de tu familia y, en algunos casos, mandaban más que cualquier otro miembro de la familia. Incluso cuando el tiempo de matanza, te traían un cestillo lleno de calorías delicioso…
Todo cambia, ¿verdad? No hay apego, te importa muy poco o nada que dejes colgado de la noche a la mañana sin capacidad de maniobra al personal; total, ahora se valoran otras cosas, no sé cuáles, la verdad.
Y yo me quedo pensando que vaya porquería de cadena de favores mientras el polvo vuelve a bailar el vals a mi alrededor.

lunes, noviembre 09, 2009

UNA MAÑANA DE DOMINGO

Me he despertado temprano; el día se presta a cambios. El termómetro marca diez grados y las nubes persisten en tomar su hegemonía en un cielo apesadumbrado.
Mis plantas parecen diminutas veletas a merced del viento, y un gato se convierte en bola de algodón tratando de darse abrigo.
Una campana solitaria repica en la lejanía invitándote a algo más que un rezo. De pronto, un rayo mordaz interrumpe la escena. El gato mira hacia arriba guiñando un ojo; se despereza agradecido. Las plantas paran su baile y se esponjan rociadas de esa luz tan especial, pero una nube glotona se come el instante y, de paso, me recita unas cuantas gotas de lluvia.
Si esta descarada piensa que me ha atemorizado como al pobre gato que ha salido huyendo, lo tiene claro... Sigo con el café templando mis manos mientras un humillo osa desafiar al vendaval acercando hasta mi nariz el aroma a leña quemada. Es tan grato que aunque la luz se carbonice, y el agua no lave mis pecados, sigo allí parada en una mañana de domingo donde el tiempo se ralentiza porque es tuyo para que hagas con él lo que quieras.
... El gato observa el silencio del agua y el silbido de las hojas; son esas pequeñas cosas que no se ven si el reloj está repleto de minutos con tareas que transportar.

domingo, noviembre 08, 2009

DIME, ¿A DÓNDE VAMOS?

Nos podríamos anclar en una frase ya hecha y redicha mil veces. Luego podríamos pegar en nuestro anecdotario la sensación de rechazo y, finalmente, irnos a tomar unas cañas con los amigos porque para eso es fin de semana… Más o menos es lo que hacemos todos.
Sin embargo, esta semana tengo la bilis revuelta tanto en mi lengua como en los dedos y me acuesto y me levanto con la misma sensación de desagrado y rechazo.
Cierto que vivimos momentos convulsos, que no hay líder político, ni moral ni religioso que encandile a unas masas que piden a gritos, no sólo soluciones sino, además, honradez. Ya sé que de nada sirve que se concentren en las calles miles de personas… Al final, nunca pasa nada. La gente vuelve a casa y lo único que ve en los medios de comunicación es un baile de cifras para ver quién se lleva el gato al agua: si el gobierno o la oposición… Delirante.
Ni los unos ni los otros hacen un mínimo esfuerzo de autocrítica…, mientras, la gente mira al cielo esperando ver una mínima fumata blanca. Hay familias enteras, como todos sabemos, en paro. Delincuentes extranjeros que pasean a sus anchas sin que se les devuelva a sus países de origen (más mierda al bote). Personas que se están bajando sus sueldos para no perder el trabajo. Jóvenes, como mi sobrino Luis, recién licenciados, esperando un año a que le dé la sociedad una oportunidad. Áreas rurales sin un triste médico en kilómetros a la redonda. Niños que tienen que caminar también kilómetros para que alguien les enseñe a sumar y escribir. Una sociedad cada vez más anciana y sin las ayudas necesarias para estos hombres y mujeres que, con suerte, se les hacina en una residencia… ¿Sigo?
Entretanto, muchos se reparten nuestros impuestos por debajo de la mesa, o acumulan cargos para beneplácito de su bolsillo y ego personal… Y fuera, en la calle, esperando a saber dónde vamos.
Anoche, una amiga me decía que si tuviera ahora mismo que votar, no sabría a quién… Y yo, con empacho de chorizos, progresistas, prepotentes, clamando que aparezca un nuevo Santiago Carrillo para defender a tanto obrero mal tratado y a una sociedad pisoteada. Y esto lo dice una que es de derechas, ya tengo que ver mal las cosas, ¡Manda huevos! (con perdón de mi expresión soez)…

sábado, noviembre 07, 2009

RETRATO DE MIGUEL

Lo bueno del anonimato es que vas y vienes impune a palabras conocidas. Hablas y deshaces encajes a tu libre albedrío. Por eso hoy os dibujo a un hombre que ignora de mis elementos, por lo tanto me siento libre para pintar su perfil…
Me gustan las personas que se dejan mirar. No con descaro, sino ojeando entre las redes de su atmósfera y que consienten inocentemente que te cueles para otear su universo.
Recuerdo cuando se presentó ante mí su mirada oscura de noche en calma. Eran unos ojos de múltiples puertas esperando ser abiertas. Hablaban en silencio tolerando con hechos más allá de cualquier dominio.
Nuestros mundos están equidistantes de un punto cardinal, de ahí el nexo de unión que me atrae hacia él. Nunca impone, no lo necesita porque habita conforme a su pensamiento y, de ahí, que su enseñanza no necesite palabras vanas; sus obras hablan por él y, por ende, mi admiración. Ser fiel asimismo en tiempos en que la libertad te encarcela y sus grilletes abocan tu capacidad de maniobra es algo que me fascina porque es capaz de ser verdaderamente soberano de su vida.
Irradia confianza en propios y extraños y su humildad esta fuera de toda duda; navega con su amo al ritmo de sus horas.
Algunos, es posible, le tacharán de cordero, pero las apariencias son eso, sólo un velo trenzado en tu imaginación.
Hay días, Miguel, que me gusta pensarte entre mis dedos y poner palabras a tu retrato mientras la espuma rubia de una cerveza se resbala por mi garganta.
Si alguno que pasa por aquí y se queda hilvanado a este perfil, quizá, tal vez, es que adore a este tipo de personas que, desde su anonimato, hacen tanto por los demás.

viernes, noviembre 06, 2009

SENCILLA Y LLANAMENTE UNOS SINVERGÜENZAS

Como cada noche, inicié el mismo ritual: cogí mi diminuta radio y me la metí debajo de la almohada. Lo que ha pasado por el mundo me entra por el pabellón auditivo izquierdo invocando al sueño, hasta que pierdo la noción del último disparo en alguna parte del mundo. Pero anoche no pudo ser; tardé en dormirme y cuando lo hice fue mascullando barbaridades…
La voz de una mujer, gastada, rota a tiempos, emergía de las ondas. Puse toda la atención posible porque no era su dolor lo que despejaba mis sueños sino la perorata que soltó como si se tratara de un ente teledirigido, abducido por fuerzas superiores. Éstas debieron considerar que la mujer no tenía suficiente coeficiente intelectual o como ella decía “Soy una pobre ama de casa sin estudios”. ¡Dios!, la habían lavado el cerebro.
Su tono lastimero me iba hundiendo en la indignación mientras en voz alta yo iba al unísono de su voz soltando exabruptos. ¿Quién podía abusar del dolor de un ser humano de esa forma, ultrajando su valía como persona? No tardé en darme cuenta que a esa mujer como a otras cuantas las había cogido un político y había emborrachado su cerebro para lavar la propia conciencia… De verdad, de corazón os digo que sentí vergüenza ajena.
Pero ¡Oh, milagro! La embriaguez del cerebro de esta mujer despertó de la cogorza gubernamental y surgió una voz rota, pero irónica, gritando su verdad, su duelo desde hace treinta y cinco días que unos marineros fueron raptados por unos piratas malos y cómo habían sido tratados por el gobierno mientras se debatían la mayoría de edad de un piratilla.
… Hoy me he despertado y lo primero que me he preguntado ha sido “Este gobierno progresista del pueblo para el pueblo, ¿no habrá algún pirata que se lo quiera llevar? No pagaremos rescate, España está arruinada”

jueves, noviembre 05, 2009

CARTA A UNA AMIGA

Mi querida amiga...
Hay días en que me levanto con la añoranza cosida al corazón. De nada sirve los recursos del cerebro para despistar esa nostalgia que, incluso, llega a empañar a mis ojos miopes; simplemente te echo de menos.
Es verte y las minucias que pasan desapercibidas en el día a día te las relato como si las volviera a vivir, pero esta vez contigo.
Nos miramos y sabemos lo que nuestros ojos expresan sin decir. Incluso, ¿cuántas veces no me has contado y yo he intuido que algo zumbaba en tu corazón? O, ¿cuántas veces he estado mal y sin decirte, tú has llamado sin más?
Será, tal vez, la comprensión, el respeto, esa escucha activa que nos une sin remedio…
Hemos aprendido juntas a reírnos de nosotras mismas, a hacer un chiste de nuestras actuaciones dislocadas..., hemos aprendido a querernos. Tú me has enseñado a mi y yo a ti.
Sin duda somos unas sobrevivientes natas de una generación cuyo fin único y último era ser esposa y madre; de la mano caminamos día a día para ser algo más que un florero con delantal y guantes de goma... Y esto lo hacemos por nosotras, no lo olvides, por los que nos quieren y desean vernos felices.
Hay días, mi querida amiga, que la distancia pesa y para tenerte cerca he de imaginarte en tu cotidianidad de estar vigilando a tu hija pequeña que se te desmanda. O tú, cuadrando las cuentas en la tienda mientras observas el caminar de tu madre. O tú, tratando de vender una máquina mientras das unos pasos de bachata...

En fin, vuelvo a mi realidad. Sólo quería que supieras lo mucho que te echo de menos...

miércoles, noviembre 04, 2009

MIEL Y WHISKY PARA UN GRANDE DE LAS LETRAS

“Escribe” me indicó alguien en un día sin fecha. Y mis letras se convirtieron en un cajón de sastre donde se mezcla realidad y ficción.
Mi yo, atrapado en los renglones no se puede alejar, está cosido a cada línea que el ordenador reproduce y, así, en algún momento perdí la perspectiva. Pero seguí dibujando garabatos, a veces al vuelo, otrora meditados… He descubierto que me gusta navegar por esa sopa de letras, mar de imaginación. Sentirme grumete y descubrir lo que encuentro en mi cueva interna.
Vivo vidas que no son mías y que, sin embargo, esos personajes de letra y tinta son un poco yo, ese yo que vaga por libre entre sueños y fracasos. Esperanzas y realidades.
Actores y protagonistas, los voy moldeando a veces con lenguaje pobre, letras torpes, pero tratando de que lata un alma en cada uno de mis intérpretes... Los ojos de aquel hombre que ayer vi perdido en una calle cualquiera. El corazón roto por un desamor que la semana pasada leí en el rostro de un extraño. Con el gesto indolente de la mujer que no respeta la cola del pan, o del drogadicto que yace en el césped del parque, tirado por la vida y con la esperanza prendida en una aguja… Todo me vale, nada me sobra.
Hay días en que nada se me ocurre. El corazón está dormido y la imaginación se fue a paseo. Entonces, el teclado silencia su latido y te leo a ti. Sí, tú, ése que como yo ama a la letra y juega con ella a tirar dardos, a cantar poemas o contar la ficción de una historia sencilla que ha encontrado en el desván de su memoria.
Es muy seguro, casi, que ninguno de los que navegamos por la red soltando vocablos cual ventilador seamos mañana reconocidos por algo más que un blog de cuentos, poemas o historias… Pero me gusta pensar que siempre seremos jóvenes promesas que alimentan soledades, sueños, esperanzas al que para en nuestra estación aunque sea un breve instante.
Tal vez nos dé tiempo a preguntarle como hizo Don Francisco Ayala "¿A qué edad es uno lo que se dice un viejo?"

martes, noviembre 03, 2009

MODAS Y MODOS

Cultivar la parcela personal e íntima debería ser una asignatura obligatoria y diaria en cualquier estudio que se precie. La vida cotidiana nos arrastra de una manera vertiginosa y, si no la plantas cara a tiempo, habrás perdido uno de los mayores placeres gratuitos, sin subida de impuestos ni IVA: pensar.
Ayer me alegré de estar con gripe, cualquier excusa es buena si el fin justifica los medios: estuve leyendo a una serie de columnistas de pluma reconocida y que, al unísono, clamaban modos y maneras por encima de las modas. Y entonces recordé cuando el otro día a un cliente al terminar la conversación le deseé buen fin de semana. Se quedó callado un instante y después me dijo “No recordaba esta expresión, señorita, ya nadie lo hace”
También recordé que mis hijos, perfectos consumistas, no quieren ir con su madre de compras porque termino enfadándome con el dependiente de turno. ¿Por qué? Porque parece que me están haciendo un favor cada vez que pregunto algo, porque carecen de amabilidad, porque no tienen amor a su trabajo y les importa muy poco ser amables, eficientes y regalar una sonrisa. Pasan de ti, y sentir esa ausencia de educación mínima, por mucho que la moda transfigure los modos y las formas, me enfurece simple y llanamente.
Entre otras muchas cosas, el mundo camina fatal porque el zapato que calza le hace daño por todas partes: la piel es áspera y los principios con que está hecho el zapato se olvidaron de implantarlos; ignoramos protestar, nos acostumbramos a que todo vale, omitimos nuestro ejemplo de caminar como top models por la pasarela de la vida.
Y así nos va… todos cojeando.

lunes, noviembre 02, 2009

SUSURROS DE MI JARDÍN

Estoy en la sombra de mi alféizar esperando que el virus A, B… dé la cara, y mientras tanto miro a la vida…

Llueve luz a jarros. Desde que amanece el sol seco se asienta en el aire, en ese azul del cielo que a la aurora y en el crepúsculo lo difumina de rojos anaranjados.
La tierra no es barro, se cuartea por las esquinas, y las plantas del estío aún dan sus flores… en noviembre. Tienen sed y yo las alimento, las miro, las escucho, y ellas me hablan como pueden con su sonrisa en la hoja, con su aliento en la raíz. Pero no es tiempo sino para el crisantemo que la otra mañana se despertó con la eclosión de sus pétalos mirando al mundo, mirando al sol.
Ayer salí a buscar a mi sol membrillero, ése que se ajusta a mis ojos y vitamina mis atardeceres; no estaba sino el sol reventón que fumigará las flores con sus grados disonantes a los muertos.
Ayer el grillo en mi jardín se afanaba en dormir al rosal al caer la luz. Tal vez no cantaba a las rosas sino al difunto y clamaba al frío y a la nube gris.
Es tiempo de agua, de oler la tierra húmeda y asomar por la esquina ese aire que corta a cuchillos de invierno.
Es momento de silencios que aúllan y recuerdos perdidos en un mar de verano. No es hora de calores sino de castañas que calienten tus manos y la tierra se meza en su propio barbecho.
Es época para que el cielo llore y la borrasca trague ese sol que no es su estación, ni siquiera su apeadero… Me lo ha susurrado mi jardín.

domingo, noviembre 01, 2009

RESERVAS EMOCIONALES

Las personas somos capaces de sorprendernos a nosotras mismas; tal vez de redescubrirnos…
Hace tiempo el padre de mis hijos cada sábado hacía una excursión muy especial: se hacía cuatrocientos kilómetros para pasear a su madre que se apagaba como una cerilla. Daba igual cómo hubiera tenido la semana, el cansancio lo olvidaba y allí iba a peregrinar un paseo al sol, una caricia al corazón de su madre. Después, vuelta a casa con el alma encogida, hacía la compra, salía a cenar con los amigos y ni una queja, ni una mota de hastío.
Yo le miraba en silencio y me decía a mí misma que yo ese talante y capacidad de entrega jamás los alcanzaría; le admiraba profundamente.
Pasaron los años y un buen día descubrí que la candela de mi madre comenzaba a consumirse. Hice el atillo y comencé mi romería cada viernes sin preguntarme, sin dudar… La vida me pedía y mi corazón se doblegó sin más.
Ahora comprendo a este hombre, entiendo su actitud: no encuentro ningún mérito en mi disposición porque lo que hago me aporta una enorme satisfacción íntima: una sonrisa de mi madre, ya vale toda una peregrinación, y sé que de verdad estoy haciendo algo por alguien sin cheque a cambio; todo por un todo.
Ahora bien, mi actitud no hubiera cambiado sin dos grandes bastiones a mi favor: el ejemplo de este hombre y la luz de una amiga que, según llego, me está esperando con la sonrisa prendida en su persona para infundirme el calor necesario, y el abrazo que me regala cuando termino.
Ambos saben que son mis dos reservas emocionales, que me han ayudado a redescubrirme y sobrevivir en tiempos en que ser generoso es un extraño don.
Ayer tarde al volver a casa, cuando el ocaso se desvestía en los ventanales del tren, vi con nitidez las otras facetas de la vida que sin ser gratas, son una reparación, la paz que siempre andamos buscando.
Inconscientemente apreté a mi amiga, a mi marido y a mi Dios en el corazón y me quedé dormida... Estaba agotadoramente feliz.

viernes, octubre 30, 2009

AYER TE VI

Ayer vi tu foto y me quedé largos minutos mirándote, adivinándote, descubriéndote. Tu estatus yacía en el suelo desconsolado. Tus ojos se dirigían a la cámara con calidez y esa verdad que escuece a tu herida...

Y es que no sólo el tiempo ha hecho mella en ti. No, hay algo mucho más hondo que nos puede desfigurar a cualquiera de nosotros... El dolor.
Éste nos hace más humanos. Pone ojos al corazón, y razón al pensamiento.
Nuestra arrogancia se desarma ante el tormento desvistiéndose para mostrar la fragilidad de su ser, la humildad de su piel.
Ante la aflicción pasamos a rendir tributo a los cinco sentidos anquilosados, perdidos en la prepotencia vana... Y nos transformamos, nos transformamos en seres humanos grandes, sensibles, humanitarios, en modestas personas.
Porque dolor no conoce fronteras aunque se empecine en los débiles, con el tiempo todos caen. No hay señores ni esclavos, ni ricos ni pobres, el tiburón hiere a cualquiera.

Ayer, cuando vi tu foto, podíamos ser cualquiera de nosotros, me di cuenta de tu herida, tan grande que te descoses por las costuras y que, sin embargo, ahora irradias una sencilla alegría. Aún sin vencer el dolor, le habías vencido. Al fin te habías hecho persona.
PD. Una recomendación, amigos, id al blog de Liliana y leed el relato de Salvador Robles Miras... Merece la pena.

miércoles, octubre 28, 2009

TE QUIERO

Estás hecho de una piel especial… Te miro y te remiro, y no puedo reprimir mi amor por ti.
Donde nace la esperanza y la humildad, allá donde fenece el mal, estás tú brillando con luz propia.
Te observo de reojo, no quiero despistar la ternura que me regalas cada mañana al verte mientras el sol nace y tú, con el tazón de de leche entre las manos, pierdes la mirada mordiendo tus propios sentimientos, digiriendo la realidad que te toca sin queja alguna. Mirando de frente con la sonrisa pícara pintada en el rostro y la lógica en los hechos.
Te quiero…, lo digo bajito, sé que no te gusta que te lo diga.
Sólo quieres sentirlo…, hijo mío.

lunes, octubre 26, 2009

ATARDECER

Ha caído la tarde; anochece y el infinito se apaga con la nostalgia de un melocotón de otoño.
Él mira allá, donde los aviones se convierten en gaviotas y el recuerdo vuela hacia la lejanía.
Allí, parado, perdido, flotando en la marea plata que se ciñe dulcemente a su cuerpo, suspira y dice “¡Hasta mañana!” como si el olvido le fuera a contestar…

domingo, octubre 25, 2009

SOMOS

“Hay otoños de todos los colores”… Y siempre habrá un otoño para ti y para mí que nazca de nuestras pieles marchitas y el corazón encendido.
Hojas sepia, ocres de amores pasados, rojos en pensamientos, verdes de sueños.
Somos como el castaño y la encina, como el fresno, el roble y el acebo, nos apagamos para iluminar el sendero de nuestras palabras… Somos, eso somos, magia en nuestros dedos.
No lo dudes, siempre habrá un otoño con un cigarrillo, un café y un verbo que sin ser pronunciado, habrá dicho todo.

sábado, octubre 24, 2009

LA LUNA EN MI SARTÉN

La luna es una descarada; se ha subido a mi tejado y he tenido que subir a por ella para ponerla en su sitio…, pero no se ha dejado.
… Eran las nueve y media cuando he salido a buscarla, era hora de dormir. El cielo se dividía en dos partes bien definidas: a la izquierda, la oscuridad daba miedo; más oscuro que la boca de un lobo feroz. Sin embargo a la derecha, el cielo aún conservaba la languidez de una luz que se esfumaba, pero seguía conservado ese azul velado tan frágil que se escurre entre los ojos.
La busqué entre los setos aunque la madreselva me decía “caliente, caliente”, pero allí no estaba. El señor Almendro me hizo un guiño juguetón y, de entre sus ramas, la quise ver, pero fue una falsa alarma.
La llamé y tampoco me contestó. Sí, las estrellas estaban llegando todas ellas uniformadas de verano, alegres y vivaces pero, ¿y la luna?
En el cielo no había nubes, por tanto allí no se podía esconder. Sí, es cierto, había una nube glotona pero más que tapar se decoraba en sus últimos grises del día.
Ya cuando fui a subir las escaleras, se me ocurrió mirar hacia arriba. Justo encima del tejado se conservaba un trocito de cielo tierno y adormilado; y allí estaba ella luciendo con descaro sus mejores galas de luna nueva.
No me pude enfadar con ella…, estaba tan hermosa que sentí que la vida antes de dormir me hacía un regalo más.
Pero insisto: es una descarada. Mientras hacía la cena se me plantó delante de la ventana a mirar cómo freía unos huevos fritos.
Después alguien entró y me preguntó, “¿Qué hay de cena?” sin inmutarme contesté “Huevos a la luna”

viernes, octubre 23, 2009

PREMIOS 20 MINUTOS 2009

Odio los concursos... por dos cosas: la angustia que me generan y la posterior decepción porque no he ganado ni un mísero reconocimiento(quien diga que no le gustaría ganar al menos una vez en la vida, miente), por lo que hace tiempo decidí no concursar en nada, y disfrutar de la escritura por el mero hecho de comunicar, de contar sin más pretensiones.
Pero como ser humano que soy, de vez en cuando “Donde dije digo... Digo Diego” se van tomar vientos mis ideas y hago todo lo contrario de lo que pienso.
Así que en junio me apunté a los premios del periódico 20 Minutos con una ilusión inusitada, para que voy a decir lo contrario, porque en el fondo soy una idealista y a pesar de los años que calzo sigo creyendo en los Reyes Magos.
Vi y leí blogs hasta perder la noción. Hice mi lista de ganadores (no acerté ni uno) y ayer fui a la entrega.
Nunca había asistido a un evento de esas características (era virgen en esas experiencias) y disfruté como una niña con zapatos nuevos.
Lo miraba todo con los ojos bien abiertos para no perderme nada. Tímidamente me acercaba a unos y a otros para ver si los había leído en alguna ocasión. El ambiente era delicioso: rezumaba aquel lugar de encuentro juventud, un ambiente sano y divertido y sentí reconciliarme con esa parte de la humanidad que siempre la tengo bajo sospecha.
No ganaron quien yo hubiera deseado, pero si tuvieron mención un grupo de jóvenes maravilloso que llevan el blog “Deprisa, deprisa” que bien podían enarbolar el espejo de la juventud española.
¿Y yo? No gané, pero me comí unos canapés buenísimos, me tomé un par de copas divinas, y me reí todo lo que quise y un poco más.
¡Buen fin de semana, amigos!

miércoles, octubre 21, 2009

TARDES DE LLUVIA

Me gusta pasear en días lluviosos de otoño. No necesito más que un chubasquero, unas katiuskas y los cinco sentidos cosidos a mi piel.
Los colores de la vida se cincelan languideciendo en armonía, y sientes la nostalgia romántica como un elemento más de tu ser.
Me gusta caminar despacio, chapotear bajo un pensamiento, y absorber la abatida y ceniza tarde otoñal.
El viento bambolea sus caderas azotando mi cara y la lluvia lava mi rostro; creo entonces que un rayo cruza por mi camino vitaminizando cada sensación.
Me gustan las tardes de lluvia cuando la luz se apaga, los árboles se desnudan dulcemente ante mis ojos, y las calles desfallecen de soledad.

lunes, octubre 19, 2009

MI OTOÑO ANDALUZ

Y me dio los buenos días con esa Luz que sólo el campo andaluz posee.
Y me dijo adiós entre viñedos y encinas. Extendiendo sus alas para acogerme en el suspiro del último rayo. Ése que se convierte en membrillo de otoño cuando despide el sol tras el horizonte de mi Triana bella.
Ya todo es pasto de un recuerdo, de un fin para volver a empezar porque cuando los cariños son hondos, la distancia no puede marchitar sus láminas de acero.
Limones y naranjos, azahar de primavera, otoñar en sus sienes maduras con sueños, historia y esperanzas que no se agotan.
Andalucía es especial; Sevilla es única.

viernes, octubre 16, 2009

EL TELÉFONO

Han pasado dos décadas y aún recuerdo con total nitidez a aquella muchacha en el parque contando las maravillas de su trabajo. Había dos cosas que me sorprendían de ella: la ilusión que desprendía su voz al narrar en qué consistía su trabajo y lo enamorada que estaba de él. Esa mujer infundía en quienes la escuchábamos un mágico anhelo por emprender una aventura como la suya y… yo lo intenté. A ella le debo agradecer mi profesión, y con el tiempo me fui dando cuenta de lo importante que es nuestra actitud ante los demás; podemos llegar a ser una enciclopedia de conocimientos POSITIVOS sólo con nuestros gestos.
… Recapitulo aquellos primeros pasos en el aprendizaje de mi futura profesión con un par de libros debajo del brazo y una pequeña grabadora aprendiendo a hablar, a comunicarme, a expresar alegría, acogimiento, amabilidad sólo con modular mi voz; ésta sería mi tarjeta de presentación. Ella se convertiría en mi cuerpo, ojos y luz de mi trabajo.
Muchos años después, mi medio de trabajo se ha convertido en algo más que una profesión. Esos desconocidos con los que a diario hablo no cesan de hacerme guiños en afirmarme que no es cuestión de prestar un servicio más a la sociedad, sino de humanizar mi relación con ellos, esos seres anónimos que me han enseñado a que la voz no sólo te dice palabras sino comunica sentimientos.
Ayer, sin ir más lejos, el señor Farré, la señora Quintana, por ejemplo, me indicaron que el éxito no estaba en nuestros productos, sino que tras un teléfono no se hallaba una máquina pidiéndote datos sino personas amables, profesionales del ramo que daban algo más que un saldo en su cuenta. Un IVA extra y gratuito a un medio impersonal como es… un teléfono.
¡Buen fin de semana, amigos!

jueves, octubre 15, 2009

ODIOS Y OTROS DESMANES SENTIMENTALES

Nunca fue bueno el rencor, menos el odio. Sólo conducen a enturbiar tus gestos y a que el alma se hacine en una podredumbre moral.
A lo largo de nuestra caminata vital siempre nos encontraremos con gente de mal pisar y no podremos esquivar el pisotón. A veces es demasiado doloroso. Otras, apenas lo sientes. Sin embargo, estos últimos son los que más temo porque parece que no te duelen y, un buen día, descubres una herida en el corazón y tu mirada nublada.

Hoy desperté recordando lesiones intranscendentes, pero cosidas a la memoria con hilos tan fuertes que me cuestan cortarlos.
… Y es que añoro tanto la mirada clara, directa, esa que descansa en paz y que, según mira, desprende benevolencia. Porque mi pensar entiende que… nadie es perfecto.

martes, octubre 13, 2009

DÍA DE MERCADO

Amaneció la mañana carbonizada de una niebla envolvente y meona. La tierra estaba encharcada, y mis pies se hundían en un tierno colchón de barro.
Miraba engullendo cada escena para que la memoria huidiza no borrara aquel espectáculo. Las gentes iban de allá para acá comprando material de trabajo, viandas que entraban directamente al estómago con solo contemplarlas. Por megafonía salía el sonido alegre de las gaitas, o la voz jovial del hombre anuncio animando a la concurrencia a acercarse a ver a los animales.
Y allí encontré a la madre y a su hijo acariciándose, jugando... Mis ojos no vieron más. Me agarré a la alambrada hipnotizada por aquella escena tan humana a pesar de que sus protagonistas no fueran hombres.
De pronto, un anciano alzó su garrota en dirección del ternero; el pastor obediente cogió al animal que peleaba por no separarse de la madre... Ésta apostó su llanto cerca de donde yo estaba situada. Por temor no pude acariciar aquella enorme cabeza, pero sentí el dolor de aquel animal como una más de las verdades amargas en las que nos envuelve la vida.

viernes, octubre 09, 2009

HUMANIDAD INCONDICIONAL

Hoy me levanté con la añoranza cosida a la memoria…
Mi padre me regaló un perro. No porque quisiera poner un animal de cuatro patas en su vida sino para que yo perdiera el miedo. Ver un perro a un kilómetro de distancia y la histeria se apoderaba de mí.
Era un cachorro de mirada lastimera que hablaba con los ojos y su corazón estaba engarzado a sus actos. Ambos crecimos juntos. No sé si yo le di algo, pero él me dio todo; me enseñó a ser persona. Su bondad, lealtad y humildad fueron las enseñas que lo acompañaron hasta su triste final: lo mataron mientras prestaba su vigilancia al bar de uno de mis tíos.
Tiempo después, un amigo me regaló una perra que se convirtió en la niñera de mi hijo mayor y de mi padre. Éste, ya muy enfermo, cuando mi madre tenía que salir, la perra se tumbaba al lado de la cama y, de vez en cuando, se levantaba, chupaba la mano de mi padre y cuando ésta se movía, volvía a tumbarse con la certeza de que todo estaba en orden… No he vuelto a tener más perros. No porque no quiera, sino porque en casa no quieren ni oír la palabra perro. Yo aguanto estoica mi querencia con la esperanza de que alguien me regale uno y nadie me pueda reprochar nada. Porque estos animales enseñan una humanidad que el hombre desconoce. Regalan compañía…, como a esa viejecita que vi ayer sentada en una terraza viendo pasar la vida mientras su café se consumía, y su perrillo velaba por ella.
¡Buen fin de semana, amigos!

miércoles, octubre 07, 2009

DOS MUNDOS

Hasta hace siete años para mí el mundo era uno; hoy son dos.
Caminaba por la tierra y era un enorme supermercado que me invitaba a consumir.
Me pasaba el día catando, probando, gastando e invirtiendo mi patrimonio.
Unas veces acertaba con mis adquisiciones y, otras, era tirar mis ahorros a la basura. Había momentos en que presentía que me iba a arruinar y en cualquier momento vendrían los acreedores tras mi rastro.
Pero me equivoqué, nunca me arruiné; las inversiones, la mayoría, fueron estupendas y produjeron grandes beneficios.
Hasta que un buen día, descubrí que había otro mundo; un espectacular centro comercial. Entré como aquel que viene del campo y llega por primera vez a la gran ciudad: no podía cerrar la boca por la fascinación de aquel lugar.
Me equivocaba, entraba y salía por la misma calle mil veces. No sabía para que sirvieran la cantidad de productos que aquel lugar me daba. Nada es gratis y yo pagaba con el miedo de arruinarme; pero hasta hoy he rentabilizado nuevamente mis inversiones.
Cada noche antes de cerrar los ojos me asombro de la suerte que voy teniendo en ese nuevo orbe. Un centro comercial con productos de primera calidad. Si sabes buscar encuentras verdaderos chollos. ¿Cuáles? La gente, las iniciativas, la sabiduría, la compañía, las tertulias… Para consumistas natos como yo es un paraíso.
Una nueva forma de ver la luz a la vida.
¿Dónde está? No lo busquéis, ya estáis en él.
¡Bienvenido al maravilloso mundo de Internet! Pero ¡ojo!, no es oro todo lo que reluce; no os dejéis engañar, y el planeta tierra es insustituible.

lunes, octubre 05, 2009

MADRE

Madre, déjame que te seque los ojos; por tu cara ruedan estrellas penitentes, apagadas como cirios, mustias cual flores marchitas.
Están temblando tus manos… Lo sé, es el requiebro de las sombras que las apenan.
Ahí sentada, con la vista perdida, das lástima hasta tu propia pena. Lo intuyo, no hay nadie que te escuche si no es el eco de la ausencia.
Estás esperando a que la nada te diluya. Y tarda tanto…

Desde esta mañana sientes miedo y aún es de día. ¿Qué pasará esta noche cuando el ruido del mundo calle y la oscuridad se ciña a tu cintura? Tu corazón aún tiritará más porque las tinieblas son como la muerte; apagan todo.
Madre, no me ves, no me sientes…, pero estoy a tu lado.

sábado, octubre 03, 2009

REBELDE

El otoño me abrió las carnes de la rebeldía y mi corazón no digiere tanta sandez. Mi inteligencia ha caminado siempre pausada sin grandes exigencias y mi carácter, aunque un tanto indómito, se ha dejado convencer al final por muchas voces que clamaban esto o aquello.
Sin embargo, ahora se siente menospreciada, insultada y, lo que es peor: sufre indigestión de tanto sinvergüenza que trata de abusar de ella.
Ya no es cuestión de respetarnos unos a otros, eso nunca se debe de olvidar, pero las cortinas de niebla que me ponen cada día para que distraiga mis ojos, mi sensibilidad, la memoria, el raciocinio…, y así, de esa manera, me quede ciega, deforme, pusilánime, hay un trecho.
Hasta el último rincón de mis entrañas estoy de que me clamen los derechos de la mujer, que me digan que hay que nombrar sin olvidar jamás a “los miembros y las miembras”, las medidas sociales que nos mejoran cada día la calidad de vida. Que hay que defender a los menores resguardándoles del ojo ajeno cuando estás autorizando a esos chavales que se vayan a matar sus actos sin consultar a un adulto para que le oriente antes…
Estoy harta de ver como unos muestran el desnudo de los otros para que, mientras contemplamos las carnes grasientas y sucias de los vapuleados, no veamos la porquería de quienes se erigen como jueces.
¿Dónde está la justicia que cada día la siento más vendida a quien gobierna?
Entre tanto, el ciudadano de a pié con la soga cada vez más apretada, el bolsillo más vacío y el corazón más apagado sigue con la inercia de aguantar todo lo que le echen.
¡Basta ya!

jueves, octubre 01, 2009

CORDURA DULCE LOCURA

Hay días en que mantenerse cuerdo desde que despiertas hasta que vuelves con la luna sobre las sábanas que abandonaste muchas horas antes, es un quehacer titánico; personalmente cada día que pasa me cuesta más y más.

Hoy a las cuatro de la tarde (antes de ayer fue a las diez de la mañana) había perdido la frescura de un raciocinio inteligente y pausado; simplemente era una mujer a la orilla del precipicio. Y no digo al borde de un ataque de nervios que, si me hubiera dejado llevar, seguro que hubiera llegado a mi casa de otra guisa. Pero el tratar de controlarte muchas veces es tan insano como el dejarte llevar por la tempestad porque terminas perdiendo la medida, la cordura y no sé cuántas cosas más anexas a la sensatez que te llevan a desembocar en una enajenación mental de insospechadas consecuencias; casi siempre desastrosas.

Hay días que cuando me meto debajo de la ducha con el afán de borrar las huellas de esas horas malditas, me pregunto “¿Qué he hecho para merecerme esto?”… Lo bueno es que termino riéndome de mí misma; es la única sutileza que me puedo dedicar si deseo recobrar esa dulce locura llamada cordura.

martes, septiembre 29, 2009

EL FETO QUE NUNCA NACIÓ

Ella o él se hubieran podido llamar Sofía, Raúl, Jorge, Paula… Pero no pudo ser. A las pocas semanas de vida en el seno materno entró la muerte en forma de puñal. Él o ella gatearon por las paredes para no ser atrapados, pero una mano experta les cogió en sus redes y fueron a parar a un cubo de basura.
Desde que se legalizó el aborto, han muerto siete millones de Paula, María, Carlos… En España, cada cinco minutos se extingue un feto que el día de mañana hubiera sido un adulto como tú o como yo, con sus proyectos, ilusiones, frustraciones. Sin embargo se decidió cortar de raíz el fruto de una noche de pasión, de amor o de locura.
“En este momento no me viene bien, no tengo ayuda, no sabía las consecuencias, mis padres me matan, ¿qué voy a hacer yo con una criatura?...”, así hasta el infinito de motivos o excusas para que Jorge, Paula, Raúl no vengan a este valle de lágrimas llamado mundo.
Mucho se ha hablado si ese Raúl, Sofía o Manuel, en su primera fase son personillas o simplemente un conjunto de células en pleno desarrollo e evolución… Lo que sé es que son seres vivos dentro de un cuerpo de mujer como cualquiera de los que estamos leyendo con ojos escandalizados estas palabras; sin embargo los hechos parece ser que no ofenden.
Se han hecho campañas sobre píldora abortiva RU-486, pero no sobre el significado y las consecuencias del aborto; las secuelas psicológicas que recaen sobre muchas mujeres que deciden junto a su pareja o, unilateralmente, zanjar la vida de terceros.
Quizá si esa mujer hubiera estado mejor informada; tal vez si hubiera tenido la ayuda y las prestaciones necesarias. Acaso la comprensión familiar o de una sociedad, Juan, Paula, Sofía, ahora estarían correteando por el parque de cualquier ciudad engrosando nuestra tasa de natalidad… Quién sabe.
Mientras, parejas anónimas trasiegan de aquí para allá con tan de poder adoptar; salvan meses, incluso años, de trabas e impedimentos, pero al final realizan su sueño: ser padres.
Dicen, quienes saben, que, incluso, si Paula, Sofía o Raúl hubieran nacido y sus madres los hubieran rechazado, a estas horas tendrían una familia, padre, madre… Este es el caso de Carmen: a sus dos hijos, los fue a recoger a la clínica; hoy son dos chicos fantásticos que estudian segundo de bachiller y otro un módulo de producción.

Una vez, vi un reportaje en la consulta de mi ginecólogo –mientras esperaba ser recibida-, que si lo hubieran puesto en todas las cadenas de televisión, en los cines, en vez de ponernos tantos anuncios vendiéndonos hasta el alma del diablo, estoy segura que muchos Juan, Sofía, Maria estarían hoy engrosando las filas de este mundo que tiene mucho de malo, pero también montañas de cosas buenas. Además, ¿quiénes somos nosotros para decidir sobre la vida o la muerte de otros?

¿De qué trataba el vídeo? Era un feto asustado que huía, gateaba, movía su pequeña vida para defenderse de manos que se embolsan millones al año porque Paula, María, Juan o Raúl no tengan derecho a vivir.

lunes, septiembre 28, 2009

ROSTROS AJENOS

Cuánto más los miro, más me fascinan...
Su piel no es como la mía. Aún siendo blanca, es tostada como el pan, y la que es oscura, sin duda es una noche que intenta abrirse al día.
Cáscaras de chocolate negro cuyos faros son dos revelaciones, un dúo de angustias.
Pupilas de aurora, luceros de esperanza, miradas gastadas... Cualquiera de ellas, un racimo que chorrea belleza, brota humanidad.
Son de allá, de allá muy lejos; han perdido para ganar futuros que a veces..., no llegan.
Los niños son rollitos de tiernas primaveras y sus cabellos diminutas escarolas.
Las mujeres bambolean sus caderas según caminan y, otras, hacen la ola sobre el asfalto.
Sus pechos son la cima para muchos y, para otros, dos obuses apuntando a un batallón.
Las palabras se disuelven en un mismo acento y las esparcen a lo largo y ancho de esta tierra que es mía... y ya, también, de ellos.Expatriados de raíces hondas, poco a poco vuestra semilla engendra lugares comunes.

sábado, septiembre 26, 2009

DECEPCIÓN

Hay días en que la rabia se me sube a borbotones. Busca la salida en la azotea, mirar al cielo y gritar su impotencia.
Se pregunta qué hizo mal, si fue ella o fueron los otros.
Si fue presa de la ira, o la ceguera fue la causa.
Tal vez fue la fuga del pensamiento en ese momento que, antes de avanzar, has de determinar si va antes el pie izquierdo o el derecho.
No sé…, el callejón está hacinado de impotencias y porqués y sólo subiendo a lo más alto que mis fuerzas me permiten, grito al silencio que me escupa una causa, esa explicación que sacie la cólera que me ahoga.
Y cuando me vomita un par de realidades, caigo al suelo de la inmundicia aplastándome la decepción.
No es cuestión de barrer hacia fuera y dejar la suciedad en el bordillo de otros, sino de limpiar tu tejado, allá donde va a chillar el coraje que te mata. Lavar los cristales de tus ojos que no te dejaron ver los pasos equivocados. Lavarte los oídos que impidieron que llegaran a ellos la voz de la conciencia. Y engrasar tu voluntad, oxidada de no mover los remos hacia la luz.
Hay días que al amanecer, se despierta mi desilusión al unísono que mi persona y me pregunto qué hice mal mientras la cólera golpea las sienes de mi corazón.

viernes, septiembre 25, 2009

UN PÁJARO MUERTO

Hoy he visto un pájaro muerto en la acera.
De pronto he pensado que podíamos ser tú o yo desamparados bajo la rueda de una bicicleta o la suela de un zapato.
Su cabeza refugiada en el lomo parecía no querer ver el final…, como tú o yo ante la muerte canina cuando hinca el colmillo. Nos escondemos, guardamos la mirada para el azul de mar.
Sus alas permanecían desplomadas sobre el asfalto…, como tus sueños y los míos rotos por el temporal de la vida, ¿verdad?
Su canto no volverá a espolvorear el trino en mañanas de primavera…, como tú o yo que una vez matamos más de un sentimiento justo cuando la tierra resucitaba del largo invierno. ¿Recuerdas? Teníamos demasiado miedo de volver a sufrir.
Hoy he visto un pájaro muerto en la calzada. Estaba abandonado de sus duendes… Bien podíamos ser tú o yo, ¿a que sí?
"Buscando la felicidad, se encontró con la vida"; ésta lo mató. Tal vez, como a ti o a mí.

jueves, septiembre 24, 2009

ES OTOÑO

Es otoño, pero mis pies se niegan a esconderse, y mis ojos quieren bordearse de ese sol que se estampa cada mañana contra mi piel.
Es otoño, pero aún quedan las últimas siembras que florecen en mi esquina,
Es otoño, pero aún el árbol no se desnuda. Es un tiempo lento cuya transición es un sirimiri en nuestras sensaciones.
Lánguida agonía en mis manos abiertas que esperan el hechizo del membrillo en el horizonte cercano.
… Llega el lento sonido de la ausencia de mis pájaros que ya no pían en la ventana, la aurora tardía en la retina y el ocaso temprano en las hojas de ámbar y bermellón.
Es otoño y, sin embargo…, aún te sigo esperando.

miércoles, septiembre 23, 2009

VIDAS

“Todos tenemos tres vidas: la pública, la privada y la secreta” García Márquez

... Sí, es verdad. Los hombres nos triplicamos en uno solo. Todos parecen distintos, reflejados en cristales ahumados de distinta consistencia. Tamizados por los ojos ajenos que nos observan, nos evalúan y nos sentencian. Ésa es nuestra vida pública.
Nuestras fronteras procuramos sellarlas para que no entren corrientes y así resguardar la privacidad a la que todo ser humano tiene derecho. Muchos renuncian a ella y la ponen precio. Otros, al final de la autopista que fue su vida recuenta en hojas sepia aquello que nunca se vio.
...Pero hay una parte de nosotros, ese yo que guardamos en el baúl íntimo al cual muchas veces ni nosotros nos atrevemos a mirar de frente por temor a descubrir la otra persona que somos. Vergüenzas, debilidades, amores subterráneos, secretos, pasadizos del color de las profundidades marinas cuyos peces de colores los protegemos sólo para nosotros.
... Sí, nos gusta mostrar el hombre de costra dura en cuyo interior se hacinan ternuras en oleajes dulces a veces, malditos, otros.
Pero quien escribe se le escurre entre sus dedos ese yo secreto, y quien sepa leer del revés nos encontrará.

lunes, septiembre 21, 2009

LUNES DE JABÓN

Me gustan los lunes en mi autobús.
La gente huele a jabón perfumado en su carácter, y sus cabellos flotan cual crines al viento.
Parece como si el fin de semana se hubieran lavado las costras que se van generando a lo largo de la semana sobre la piel y la mente.
Los lunes hierve el buen humor, y la educación y una sonrisa se sientan a nuestro lado.
Son pompas de jabón que íntimamente agradezco; pienso que son los mejores zapatos para comenzar la semana con buen pie.

domingo, septiembre 20, 2009

¿VIDAS EQUIVOCADAS?

Esta Mañana escribía un mail a un amigo contándole una proeza trivial, aunque me llenaba de emoción darme cuenta mientras las letras se desparramaban por la pantalla que aún conservo intacta alguna estancia de mi idealismo.
Por supuesto que los años han hecho mella en este edificio íntimo: posee grietas de difícil solución, ventanas que ya no cierran y puertas que chirrían. Sin embargo los cimientos ahí están sosteniendo un inmueble que no acaba de caer.
Me asombra esa virginidad en tiempos en que ser doncella más que una locura, es una violación según sales cada mañana de tu portal personal.
Pero he descubierto con placer que, aunque mi vida esté repleta de equívocos tropiezos de difícil solución muchos de ellos, aún escondo un pedacito de idealismo que sigue inmaculado y, cuando algo veo justo, me lanzo a su conquista… Ya estará la puta realidad para decirme que la vida no es así. Pero mientras tanto, disfruto con mi bandera justiciera defendiendo mis pequeños ideales cotidianos.

sábado, septiembre 19, 2009

CORAZONES

Nuestro corazón está escrito con semillas. Late al ritmo del tambor de su simiente, por eso a veces desafina. Quizá porque no tuvo buenos maestros, o nosotros no supimos enseñarle a ser fuerte y honorable en la orquesta vivencial.
Algunos están agujereados a punta de pistola; están muertos aunque sigan latiendo.
Otros, tienen descosidos su bolsillos por donde se desangran sin poder escuchar la música amable de la vida.
Y, hay una mayoría cuya vestimenta es su hermosa piel de oso solidaria dispuesta a calentar los corazones fríos y desmembrados.
Lástima que esta última especie no sea demasiado conocida; el marketing de los medios prefiere a bandas de corazones musicales chirriantes para sus letras y programas; dan audiencia lectora y visual… Todos ellos, un esperpento de malas sinfonías.

viernes, septiembre 18, 2009

TERNURA

Ternura; ésa es la palabra... Expresión de sentimiento que a veces barruntamos sin buscarla. Se escapa espontánea por cualquier bolsillo del corazón...

Cada día al ver el rostro de ese hombre con cara de niño, mirada perdida y sonriendo al aire, siento un ramalazo de inmenso afecto por él.
Ese desconocido en cuyas sienes pintan plata hace tiempo, pero su rostro como su cerebro se quedaron anclados en la infancia, emanando inocencia en su expresión, en su atuendo pulcro, en ese peinado de raya recta y flequillo aromatizado.
Puntual cruza el semáforo y con discreción se acerca a los muchachos que ofrecen periódicos gratuitos. Después, se va a una esquina y espera... Cada mañana me pregunto qué esperara ese ángel de alas plegadas.

Mientras, empapo la mirada cada mañana con ese niño grande que aguarda, tal vez, que el sol brille noche y día.

miércoles, septiembre 16, 2009

“¿Y ahora qué?”

No hay crisis para tus ojos de ceniza, no hay nada que nuble su silencio. Sin embargo, gritan y, después, derraman su hambre de justicia… Y todo, con la dulzura con que tú posas cada mañana la bulimia de la depresión. Ésa que mata tan lentamente como el veneno de la desesperanza.

Hace tiempo que llegó el declive a tus bolsillos agujereados de sueños, desprovistos de ganas para seguir el camino del viento. Sólo el rumor del oleaje en tu ventana hace que levantes tus ojos de ceniza para entender la carestía que llega desde tiempo atrás y que tú escondes para no asustar el vuelo de la paloma.

Paseas la soledad cuando el asfalto se halla imberbe de ruidos y, en botánico, achantas la nana que tú mismo seduces en días grises como éste. Justo, el mismo día en que el paro llama a tu puerta; llega el recibo del gas, la luz, el agua y así hasta que los plomos se apagan y el grifo deja de gotear la savia de tus paredes.

“¿Y ahora qué?” Te dices mientras los versos pueblan tu boca ávida de amores no compartidos… Más la crisis no entiende que en tus entrañas crezca una flor que has de alimentar… Y, es que tus manos están vacías “¿Qué hago?” Vuelves a repetirte sin que el silencio silbe su susurro cotidiano.

… Mientras, tus ojos de ceniza descansan en el brete de una carestía inagotable…

“¿Y ahora qué?” Vuelves a repetir en tanto la niebla va engulléndote.

lunes, septiembre 14, 2009

HOY

Hoy hace viento... Amaneció con el aire fresco cosido a la piel del día y esa nube que vaticina que el estío se aleja.
Hoy arribó una luz lánguida de ésas que despiertan tarde y duermen pronto.
Hoy un torbellino de púas desvergonzadas correteaba por las calles levantando las enaguas a las mozas, despeinando a los muchachos somnolientos.
Hoy sopla un biruji para chaqueta fina y pañuelo al cuello; muy de señoritas de provincia.
Hoy la brisa ha llamado a los árboles para que desnudaran sus ramas y las hojas fueran lluvia de alfombra.
Hoy..., hoy algo ha comenzado a cambiar.

sábado, septiembre 12, 2009

AZUL

El cielo de la tarde es distinto al de la mañana. Éste es un adolescente burlón y picajoso, mientras que el de la tarde se deja mirar, pasear entre sus nubes, caminar por sus infinitos hasta que se desploma el día en melocotones maduros. Entonces se vuelve dulce, como un soplo de aire al borde del mar.
El cielo en tardes de verano languidece en mis pupilas llenando de un azul tenue cada letra que te escribo en la distancia de nuestras vidas.

viernes, septiembre 11, 2009

VERANO, VERANO

Toquemos otros registros… Antes de que termine la canícula te habrás evaporado… Ven.
Aprovechamos a volar…Ahora te veo, pero luego serás una mera estampa. Tus ojos serán recuerdo, tu aroma se difuminará con la caída de la hoja, y tu piel será un espejismo en noches de invierno.
Dame tu sonrisa para que la acaricie entre mis labios, pliega tus manos en las mías, y sabré que fuiste real…
La distancia apaga las llamas de la locura, y el estío se tragará lo que fuimos que, aunque sin buscarnos, reconocimos que éramos nosotros.
Ven…, dentro de un rato, tal vez, serás ceniza de un verano.

jueves, septiembre 10, 2009

BARRENDERO A BABOR

Me solidarizo con el gremio de barrenderos. Me explico...
¿Quién de todos nosotros no ha barrido alguna vez? El que más o el que menos, todos hemos practicado el juego de muñeca con cierta asiduidad. Y, ¿a qué fastidia cuando te estás afanando en tan ardua tarea que venga un impresentable y te pise tu nidito de porquería extendiéndose nuevamente por doquier? Personalmente, juro en arameo cada vez que me pasa.
Pues bien, esta mañana iba yo como Caperucita Roja ¡Tararí, tarará! a trabajar tan contenta (qué mentirosa soy) cuando al doblar la esquina me he chocado con un barrendero que estaba hablando al cielo en hebreo... En la mañana temprano tengo la costumbre de sonreír a propios y extraños (no me ha dado tiempo a quemar mi buen humor), y el barrendero no iba a ser menos pero, ¿para qué lo haría? La tomó conmigo; por supuesto que le perdoné en el momento que me habló en cristiano explicándome sus motivos “Señorita, ¿para qué barro si a ustedes les importa una mierda mi trabajo? Venga a barrer y ustedes pasan sin mirar extendiendo lo que acabo de barrer y que no me ha dado tiempo a recoger. ¿A usted la gustaría que la pisotearan su trabajo? ¿Es que un barrendero es menos que cualquiera de ustedes?...”
¿Qué, qué os dice el cuerpo? ¿Lleva o no lleva razón Mister Escoba?... Más razón que un santo.
Lo dicho..., me solidarizo con éste o cualquier gremio de currantes tan honroso y loable; simple y llanamente por respeto y dignidad. Lo que no quieras para ti..., ya sabes.

miércoles, septiembre 09, 2009

PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS

Cada mañana tengo el privilegio de esperar el bus en una parada singular; no es lo mismo aguardar mientras tu vista choca contra lo anodino, o ver como tus ojos se recrean desde primeras horas del día en una visión majestuosa.
Me refiero a la Plaza de toros de las Ventas en Madrid.
Es una edificación con duende propio cuya magia surge en dos momentos distintos: el primero nace con el amanecer. El sol se empotra en una de sus fachadas haciendo que el ladrillo se embolse un tono cobrizo y los azulejos se conviertan en reflejos dorados. Los cestillos de gitanillas rojas que envuelven a la plaza murmuran hechizos granas aún por despertar. Es una percepción alegre que nace a la vida para ser contemplada en todo su esplendor.
El segundo momento mágico es cuando la lluvia cae mansamente sobre ella confiriéndola un aire trágico cuyo color rojizo muere en esa espera mientras la nube llora y un rayo lucha con el estoque. Renace de su sino infausto y los cestillos de gitanillas rojas como la sangre torera se iluminan; todo un espectáculo porque el gris bravo del cielo semeja a la casta del toro, y la luz del sol, al torero valiente.
... Y así van pasando las mañanas cuando una no quiere desprenderse de la sábanas y, para colmo, se hilvana a un coso donde la belleza se atisba con un juego de luces naturales como la vida misma.

martes, septiembre 08, 2009

SEPTIEMBRE

... Mencionar su nombre es correr por mis venas esa sensación tan proclive en algunos como es el romanticismo.
Sí, es mi mes favorito. Treinta días para cerrar y abrir puertas. Dejar atrás y mirar hacia el horizonte que despierta.
Sentada en las escaleras de casa me he dado cuenta que el estío va muriendo en la dulzura de septiembre. El sol es una tierna hogaza de pan que viene a sosegar nuestro paladar afectivo e íntimo. Como las aves, los rayos de mi esquina ya no me esperan cada mañana y la temperatura va tamizando las noches de suaves oleadas de un aire que acaricia nuestros sueños.
Lentamente el rigor del verano va quedando en el recuerdo. Nuestros pies adelgazan y los zapatos crecen lejos de aquellos calores.
Poco a poco en el pórtico de septiembre se encenderán lucecillas ocres y rojizas que bajo nuestras sombras se convertirán en tibias alfombras de hojarasca.
Septiembre es el tiempo de comenzar, de arrear expectativas como cuando yo iba a buscar trabajo con mis dos niños chicos y el periódico bajo el brazo repleto de anuncios...
Dicen, además, que en él nací un día veintisiete rodeada de una historia con todos los tintes de nostalgias, abandonos y documentos falsos... Sí, también por esto me gusta pensar en Septiembre, en imaginarme volver a nacer mis esperanzas, de buscar y recrear ilusiones y por qué no, en regalarme una nueva oportunidad.

sábado, septiembre 05, 2009

LEYÉNDOTE

..."Demasiado geografía dentro de mí" Me gusta leerte en el reposo del campo donde sólo pasa el viento rozándome los recuerdos... Me gusta perderme en tus renglones torcidos tan llenos de desamparo, nostalgias aclaradas por la ausencia, repletos de vacíos sin contestar.

Te leo con la mirada, te comprendo con el corazón; cada uno buscamos un porqué sin saber si deseamos la respuesta. Tal vez el interrogante sea suficiente para sobrevivir, quién sabe...

Dentro de un rato me iré a la piscina y me tumbaré a mirar al cielo; las nubes pasean haciendo sombras sobre la memoria. Buscaré en ellas tu perfil, seguro que lo hallaré cruzando semáforos apagados... Estará mirando al infinito, esa línea que nunca se acaba.

viernes, septiembre 04, 2009

LA PRENSA Y YO

Las personas somos animales de costumbres, más, cuando despertamos: si no fuera por ese piloto automático que encendemos nada más aterrizar al nuevo día, me pregunto qué sería de nosotros en esos primeros momentos.

Personalmente necesito un tiempo amplio para el aterrizaje. Mientras planeo, siempre hago lo mismo: preparo café, zumo, enciendo el ordenador y saludo a mis plantas y miro al cielo. Ya con el café en la mano leo la prensa digital y, sinceramente, no sé por qué lo hago. Mis mosqueos son supinos y a lo único que me conducen es a mirar a la humanidad con excesivo recelo.
Las letras gordas absorben mi cerebro aún dormido y, por desgracia, tratan de los mismo invariablemente: asesinatos, accidentes, abusos, corrupción, y ya si somos animosos pues noticias rosas de personajes “frikis”; los periódicos no dan para más, o las cabeceras con letras gordas y renegridas que es lo mismo.

Si fuera lista quitaría esta insana costumbre porque, con el afán de salir de casa con información fresca, salgo con las neuronas calientes y miro, como os decía, a la gente de medio lado cuando tendría que mirarla de frente o, al menos, guiñándola un ojo como muchos de vosotros me habéis sugerido.

Moraleja: de los periódicos, sólo leed los artículos y... no todos; algunos destilan demasiado veneno y nuestras mentes son material sensible.
¡Buen fin de semana, amigos!

miércoles, septiembre 02, 2009

PERRO A ESTRIBOR

Voluntad pongo porque “lo que es, es, y no hay modificación posible”, así que no me gasto y acato la realidad: me he ido resignada a trabajar.

Y he comenzado a sufrir gratuitamente y para nada... Estaba yo en la parada del bus pensando lo guapa que vuelve la gente de vacaciones (cómo veréis, siempre positiva) cuando veo a un perro sin correa. Primero estaba sentado mirando fijo a un punto. Después se puso de pie, seguía mirando fijamente. Triste, se volvió a sentar. Cada vez que pasaba alguien cerca de él ladraba lastimeramente y yo arrugándome poco a poco, metiéndome en el pellejo del animal abandonado. De pronto, el chucho que permanecía sentado con el hocico a ras del suelo comienza a mover el rabo a una velocidad supersónica, pero sin despegar el hocico del suelo... De lejos vi llegar a un muchacho con las manos en los bolsillos que, al llegar a la altura del perrillo, se abalanzó sobre el animal y éste sobre el chico... Suspiré aliviada y sonreí ante el final feliz mientras me subía al bus, y el can y su amo desaparecían tan frescos con el mal trago que yo me había pasado imaginándome una realidad que por desgracia existe, más en vacaciones.

Cuando no sonreí fue al entrar al trabajo: el primer rostro que vi era el de mi jefe… Aún no he aprendido a tener el gesto impenetrable de Obama.

lunes, agosto 31, 2009

VOLVER

Desandar tus huellas, o dejar atrás tus horas recientes para volver a empezar…
Se me hace la vereda cuesta arriba; cada vez veo ya menos campo y más hormigón.
El cielo del estío se me borra en las pupilas, y la mirada volverá a estar desgastada en días de asfalto.
Las manos caerán huecas, como naufragas sin velero, y el silencio no será susurro del viento ni del mar; serán truenos enjaulados en mis oídos.

Mientras las palabras y las risas se disuelven entre las paredes de la casa, y el jardín cae en esa soledad rota de abandono y vacío, voy cerrando las ventanas…, es hora de volver.
Una lágrima furtiva se prende en una taza de café en tanto pienso que odio decir adiós, y miro hacia delante como si atrás no hubiera nada.
Mi corazón se rompe a pesar de llevar la mochila llena de sensaciones…, pero suelto amarras, es hora de volver.

viernes, agosto 28, 2009

MI JARDIN

Mi jardín no es bonito, pero esto a mi madre no se lo puedo decir porque me empieza a contar por enésima vez que mi padre contrató en sus tiempos al mejor paisajista jardinero de Valladolid para que lo hiciera, y yo calladamente insisto en que no me gusta. Es grande, desgarbado y los árboles hacen carrerilla por ver quién llega antes al cielo sin dar sombra.
Sin embargo, al poco tiempo de estar casada, mi marido hizo sus pinitos y plantó Madreselva que hoy crece frondosa y alocada; en tardes de verano su aroma se acerca sinuosamente hasta mi nariz haciendo las delicias de mi instinto olfativo.
Por otra parte, siguiendo el sendero de la naturaleza, decidió poner dos graciosos Tamarindos que emergen su color malva maravilloso justo cuando yo no estoy y que cada junio mi vecina me da las gracias por esa vista tan colorida que yo no veo, pero que ella amablemente me describe.
Delante de la casa plantó un dedo de Dios, conocidos vulgarmente por Cipreses. A mí estos fulanos me recuerdan a los cementerios y poco a la Toscana como él hubiera deseado.
Además, y para que ningún familiar se quedara con las ganas, llegó mi abuelo y plantó un manzano que no sé si baila el Twist o el Rock and Roll, pero cada día está más torcido y da unas manzanas que dejas los piños como quieras comerte una. También plantó un ciruelo; éste con los años cada vez da menos ciruelas aunque comiéndolas, vas al baño sin ningún problema.
Y por último, yo no iba a ser menos, así que metí la mano y mandé plantar dos arbolitos; ninguno sé su nombre original así que decidí llamarlos de alguna manera. El primero se llama Esmirriado. ¡Qué lastima!, en cinco años su tronco ha crecido lo justo tirando a menos, y calculo que al año le nacerán una docena de hojas, a cual más fea.
El segundo, se llama Coqueto. Tiene un trocó anoréxico que se cimbrea al son del viento, y una copa graciosa y muy redondita cuyas ramas y hojas van y vienen como las da la gana. Eso sí, tiene la deferencia de dar flor cuando su ama está. Son flores diminutas de un rosa intenso; está en este momento plagado de ellas. A sus pies, como si la armonía no fuera con él, han crecido infinidad de Margaritas silvestres amarillas.
Y como colofón, la casa está envuelta, no en papel de celofán, sino de doña Hiedra que la tengo que hacer constantemente la peluquería si quiero abrir las ventanas.
¿Queréis un café, vinito fresco de mi tierra, tal vez una copa en mi jardín? Os advierto que es una delicia aunque este jardín insista en decir que no me gusta.

miércoles, agosto 26, 2009

¡ALOHA!

Una vez leí que en el lenguaje hawaiano, aloha quiere decir mucho más que simplemente “Hola, amor o hasta luego”. Su sentido más profundo implica la alegría (aho) de compartir (alo) energía vital (ha) en el presente (alo).
Pues eso precisamente me pasa al encontrarme de nuevo con todos vosotros, con los que dejáis unas amables palabras y con aquellos que sobrevoláis silenciosos con vuestros ojos sobres mis letras.
El retorno a la vida cotidiana, a los rostros de siempre, a los anónimos después de unas vacaciones que, al que más o al que menos, le sirvió de cortapisa para olvidar, descansar el corazón del ajetreo mundano y dar alas a otra serie de sentimientos más hondos. Para pensar en valores que nos han de mover hacia adelante.
Hemos cogido aire en los pulmones, al menos para una temporada y hemos buceado no sólo en el mar y en la piscina, sino hacia dentro de nosotros buscando la armonía, el buen humor y la paz. Hemos valorado lo qué significa ser hoy un poquito más honrado que ayer, y comprometernos con este presente a veces tan incierto, pero no por eso menos atractivo. Porque arriesgar es vivir, palpar la vida. Hemos de salir a gatearla y, si es menester, trepar por cada una de sus ramas.
Yo estoy dispuesta, ¿y vosotros?
¡Aloha, amigos!

miércoles, agosto 05, 2009

MOMENTO DE ADORMECER LAS PALABRAS

Las calles se me hacen turbios riachuelos de aguas estancadas. El sol se pega al asfalto y mis pies caminan despacio, cada vez más.
La mente está cortada en fragmentos que caen como volutas de polvo en suspensión.
Ojeo mi pequeño jardín urbano y se ha secado; sus hojas se acartonan sobre la tierra. No hay agua que resucite su savia. Las contemplo entristecida y rescato algunos hilos moribundos, tal vez cerca de mi tenue latido aún pueda sobrevivir a la barbarie de las temperaturas que abrasan, al germinar constante de una primavera loca, de un invierno tan duro…
Me siento a contemplar su ocaso y me veo reflejada en el marchito devenir. “Es la hora”, me digo sin dejar de mirar la mortandad que las inunda.
Mientras, el silencio habla. Me cuenta que está feliz porque la ciudad descansa del ir y venir, del rugido del sonido enloquecido y que yo debería hacer un paréntesis y dejar en barbecho mis neuronas; el otoño sin duda será hermoso.
Me levanto y poco a poco voy bajando persianas, cerrando puertas. En un rincón de la casa por donde entran unos rayos tibios pondré los arbustos rescatados, mi fe junto a ellos. Las palabras las dejaré metidas en una caja rodeada de esperanza y bajaré la tapa del ordenador.
Cojo la maleta, vuestro recuerdo y cariño, y un pequeño cuadernillo de notas para que no se me olvide nada, y a la vuelta poderos contar lo que encontré por los caminos.
Cierro con llave, pero antes os digo “Muchísimas gracias por estar ahí”; en septiembre volveré a vuestro lado.
Es el momento de adormecer las palabras, pero nunca su latido...

martes, agosto 04, 2009

AMANECE EN PARÍS...

Enmudece la noche mientras el silencio da sus últimas campanadas antes de dormir a la luna… Es curiosa la sensación disparatada que te produce estar flotando sin nada más que el infinito que crece lentamente con su haz rojizo. Acunas pensamientos, los muerdes hasta exprimir la esencia escondida. De pronto, tu ojo observador se agudiza, crees estar sobrevolando la ciudad más luminosa del mundo y te conviertes en Peter Pan…

Sí, me sentí Peter Pan volando sobre los tejados de París en un amanecer de agua tibia.
Transgredí las nubes de algodón y rocé con mis yemas la cúspide esbelta de hierro fundido. Femenina y sensual, miraba al Sena en la aurora parisina… En sus aguas vi el reflejo de tu ausencia y me puse a disparar la imaginación en planos cortos y concisos. Te soñé en La Biblioteca Nacional rodeada de tu afasia tan personal, dibujando con tus manos vacíos por expresar. Luces cenizas acompañaban al pensamiento aglutinando, cuan esponja, sensaciones entre muros de papel añejo. Te sentí etérea, tan profunda en aquel océano de aromas rancios, que me embelesé con la sombra de mi nostalgia.

Sobrevolé la Pirámide de Cristal y Mona Lisa me invitó en el Café de la Paix antes de que Campanilla me posara sobre la cúpula dorada de Los Inválidos; descansé unos instantes para deleitarme con aquello que mis sentidos me regalaban… La ciudad despertaba reinventándose a sí misma, cátedra del arte, mestizaje urbano y bohemia en su asfalto.

Una gárgola de Notre Dame me capturó en sus brazos y me murmuró que en París los tejados tienen ojos para mirar al cielo y ver la luz mientras los gatos maúllan “La vie rose” sobre sus tejas en Pigalle.

En aquel espacio de chispeantes gotas de lluvia bañando mi percepción, revoloteaban las hojas de los árboles en el boulevard Saint-Germain-des-Prés; era otoño en París y en la place du Tertre pintaban el amor en claroscuros ocres y bermellones; Montmartre bendecía la conjunción entre Campanilla y Peter Pan.

Sí, hoy sé que volé sobre los tejados de París y la voz de Edith Piaf me susurró “une chanson de l'amour” mientras el avión aterrizaba.

lunes, agosto 03, 2009

LA LUZ ENTRE MIS PÁGINAS

He llegado a la conclusión que cualquier momento es bueno para pensar. Es como dejarse llevar entre nubes vaporosas que mecen ideas sin descubrir. Éstas te sorprenden inesperadamente... Hoy iba camino del bus cuando mis ojos se han quedado enganchados en un cielo plomizo. Melancólico y decadente, invitaba a pasearte por sus regueros de claroscuros. Comparaba qué era más hermoso si un sol en su ocaso o en el despertar de la luz, o descansar nuestras agitaciones internas bajo esa luz grisácea...
En esa disyuntiva estaba cuando se me sirvió en bandeja de plata un pequeño placer: el cielo se dibujó de noche. Las nubes plomizas batallaban unas con otras a ver quién era más fuerte; inútil. De pronto apareció un haz de luz tan potente, tan irreal, blanco, alegre..., mientras las nubes descargaban su furia en agua fina y copiosa, las copas de los árboles, los cestillos colgantes de geranios rojos en los alrededores de la plaza de las Ventas se iluminaron embraveciendo su colorido.
… Entonces pensé qué grandiosa era la madre naturaleza, qué poquita cosa es el ser humano, pero qué suerte tenemos sobrevolar cada día por estos cielos de sol y sombra y que estos agiten nuestra fragilidad emotiva para así, de alguna manera, poner luz en las páginas de nuestras vidas.

viernes, julio 31, 2009

LAS HORAS EN QUE NO DUERMO

A más de uno, la empresa donde trabaja le debería de indemnizar por los berrinches laborales que se llevan a casa y que repercuten en tu vida privada.
Miedo, insomnio, vomitonas, dolores de estómago y cabeza, pesadillas…, están a la orden del día, y si no fuera por la comprensión de tu familia, la oreja de un amigo que escucha pacientemente los sinsabores que rondan en tu cerebro, o el compañero que se sienta junto a ti a desmenuzar los disgustos, sin duda no podríamos superar esos pequeños traumas que pasan, se asientan y te machacan.
… No sé desde que hora estoy levantada -el insomnio me puede- colocando experiencias, compañeros que comenzaron siendo eso y terminaron siendo amigos. Jefes de todas las estirpes y calañas; alguno hasta se me murió para volver a resucitar meses después con el consabido susto de pensar que estaba viendo fantasmas o directamente me había vuelto loca. Trabajos de ida y vuelta, compañeros odiados que no les borras de tu mente ni con estropajo. Situaciones histriónicas que si no las vives no te crees que pueden estar sucediendo.
He necesitado lejía para ciertos recuerdos, desinfectante para el corazón, colirio para los ojos y jabón para la boca. Mis padres se gastaron una fortuna en mi educación y la cara de espanto de mi madre la primera vez que me oyó la retahíla de tacos que dije en una llamada de trabajo, fue para que hubiera estado Almodóvar y grabar aquel rostro negando que yo fuera aquella niña dulce fina y educada que ella mimó en su momento.
Después de haber dicho todo esto, de colocar cada cosa en el lugar que le corresponde, el balance es óptimo o al menos quiero pensarlo, es más: debo hacerlo. De nada sirve lamerse heridas, quedarse en esta o aquella experiencia traumática. ¿Qué te va a aportar? Nada… Porque ahora que lo pienso: en un trabajo se ven tan claramente las miserias humanas que se me eriza la piel con solo mencionarlo así que insisto en obligarme a mí que lo estoy sintiendo y al unísono escribiendo, obligarte a ti que me estás leyendo, a que cerremos al menos ciertos capítulos que si los seguimos tecleando, se nos tatuará en el rostro ese rictus amargo de haber descubierto que alguna vez el trabajo fue un fin y no un medio como así debería ser siempre.
Recordadlo: medio, nunca fin.
... Y si habéis leído hasta el último renglón de mi culebrón de hoy, no sois lectores, sino unos santos... Jajajaja, buen fin de semana amigos.

jueves, julio 30, 2009

EL PERRO Y EL SURFISTA

Estamos llenos de normas para que la convivencia ciudadana fluya armónica y a mí se me antoja que nos debían obligar a todos a madrugar. Sí, ya sé que todos de una manera u otra lo hacemos, pero a lo que me refiero es a despertar temprano para ver el mundo de un color especial...

En una iglesia románica no muy lejos de donde estoy, han dado las ocho. Es un día despejado aunque en los prados la bruma siga enganchada aún a la tierra. Pin y Pon nos acercamos lentamente a la playa. El mar está tierno en su rumor, la arena es un colchón recién mullidas sus plumas. Parecemos dos niñas retozando en un paraíso entre el cielo y el agua; pero no somos las únicas.
No lejos, de los prados baja un hombre con una tabla de surf y un perro negro. El hombre se va a buscar las olas y su perro se queda en la orilla observando a su amo. Cuando la espuma eleva al surfista acercándole a la orilla, el can ladra alegremente e intenta aproximarse al hombre... Nosotras seguimos paseando, clavando nuestras huellas en la arena. Miro hacia atrás pues un sonido lastimero me ha encogido. Es el can que aúlla, no ve a su amo. Corre de un extremo a otro y no lo encuentra. Se desespera tratando de trepar sobre la espuma que salpica y nada, no hay ni rastro. El llanto del animal nos retuerce las entrañas mientras terminamos el soplo de vida matinal; no me he quitado del pensamiento en todo el día al perro sentado triste en la orilla mientras el agua quería jugar con sus patas.
Al día siguiente, Pin y Pon vuelven; no estamos solas. Hay un perro que corre y salta entre las olas en busca del palo que le tira su amo; nos sentamos a ver esa escena sacada de una postal o tal vez un relato. El surfista nos cuenta que desde hace un par de años, el perrillo tiene miedo, se está haciendo viejecillo, y que cada vez que él se mete con la tabla, el chucho aúlla, aúlla sin parar... Y es que la vejez no perdona; hasta los animales se vuelven vulnerables.
… Hay aspectos de la savia cotidiana para los cuales hay que madrugar porque es cuando aún tus ojos no están manchados de hollín ni se han tejido telas de araña. Están vírgenes para ver el otro lado de la vida.

miércoles, julio 29, 2009

LAS SOMBRILLAS JAPONESAS DE PILAR

Anoche me decía mi amiga Pilar que a la gente, a la vida, a las cosas, hay que mirarlas de cintura para arriba porque no hay nada ni redondo ni perfecto.
... Y esta mañana con la filosofía cartesiana de Pilar prendida en mi solapa he salido al mundo, a ver cómo andaba de cintura.
... Todos los días paso por una casa cuyos huesos cualquier día se desploman sobre nosotros. Es un edificio de apenas tres planchas, estrecho, mugriento, desconchado. Las persianas, además del polvo acumulado y las huellas de las palomas, están medio arrancadas. En la puerta de entrada siempre hay alguna carta o publicidad metida a duras penas entre la porquería que se arremolina en el suelo.
Pues bien, así es sin poesía, desnuda de edulcorantes que puedan engañar a la vista. Pero los ojos de mi amiga me han guiado a que subiera por la columna vertebral de esa morada aparentemente abandonada por los hados... Curioso. En la tercera planta, de un ventanuco asomaban tres coquetas sombrillas japonesas; el sol había comido su color y, sin embargo, al mirar en su conjunto el edificio descascarillado con ese toque de savia decadente, pero latiendo la vida a borbotones hizo de las ruinas una belleza plástica maravillosa.
Me he subido al autobús como cada día pensando en la risa de mi amiga que es contagiosa, en los ojos tan inteligentes que pone a estos mundos de Dios.

martes, julio 28, 2009

DEL FRESA AL CURSI

La palabra cursi va cosida a mis vestiduras; yo no lo hice, lo juro. Fueron los demás.
"¿Acaso no lo ves?" Me interpelaban; yo callaba… La gente, al menos muchos, siempre han pensado que me quedaba en la acera rosa de la vida. He aprendido a vivir con ello como tantas otras cosas.
Aunque, mi supuesta verdad es que no me da la gana fotografiar el lado oscuro de la vida, la basura que nos rodea; no quiero remover conciencias, no lo hago bien. Para eso hay otros que con suaves pinceladas nos muestran un cuadro a veces demasiado crudo, otras, morboso, que más que encender conciencias sirve para olvidar nuestra propia podredumbre.
No, yo cuando despierto, limpio bien el objetivo, cargo la cámara y salgo a plasmar los rastros, huellas que otros, tal vez, no vean la belleza, cada vez más difícil por otra parte de encontrar, pero si uno se lo propone, la encuentra.
Cierto, hay que escarbar, pero la realidad demuestra una y otra vez que siempre o casi siempre está a nuestro lado.
¿Soy cursi? Puede. Pero mi teleobjetivo no es que desvíe el ángulo al disparar, sino que entresaca del excremento el poso dulce de los pequeños milagros cotidianos

domingo, julio 26, 2009

NIÑOS EN LA ARENA

Mis ojos se han convertido en una cámara fotográfica y mis dedos en la sala de revelado…
Niños embadurnados de barro, sonrisas vertidas en el agua, pieles dulces rociadas de rayos tibios, llantos por el robo de esa pequeña parcela de libertad que es la arena.
Playa inmensa convertida en campo de juegos celestiales para ellos.
Niños desnudos corriendo tras las gaviotas con los brazos extendidos tratando de alcanzar el cielo.
Olas chiquitas al llegar a tierra donde los rapaces se confunden con la espuma de esa mar que juega con ellos al contraluz de sus infancias sellando mañanas de un futuro.
Mis ojos se han vuelto en el último instante hacia esos mocosos y me he transformado en una caja registradora atesorando monedas y billetes de imágenes y emociones. He mirado al mar con avaricia, he respirado hasta tragarme el último aliento de mejillón…, porque cuando era niña en mi vocabulario no existía la palabra salitre.
… He girado la cabeza y mis pupilas se han llevado una paleta marinera de colores blanquecinos y azulados envolviendo a unos niños que gozaban en la playa de sus vidas… Todas estas sensaciones me las he traído a tierra adentro.

jueves, julio 23, 2009

MIEDO

El miedo nunca se pierde, no te engañes. Está ahí agazapado esperando su momento, la oportunidad para encogerte el ánimo, roer tus entrañas y hacerse el amo de la situación.
Yo creía haberlo despistado porque el tiempo extravía muchos recuerdos, sin embargo esta mañana me estaba esperando tan embustero como entonces, tan dañino como hace años.

... Bajaba la cuesta camino del trabajo, la mañana era bonita y suave, solitaria porque es verano. No había coches, no había gente... De lejos le vi llegar, no había nadie más: él y yo. Venía tranquilo, de frente, me sonreía –en aquel entonces yo le sonreí también, nada me hacía sospechar lo contrario-, incluso silbaba según se acercaba.
Miré a un lado y a otro; nada, sólo el sonido de nuestras pisadas. Hasta los pájaros estaban mudos. Mientras, nos íbamos acercando el uno al otro, cada vez más cerca. Mi rostro se congeló aunque mis pasos seguían sin titubeo. De sobra sabía que la experiencia es un grado, para bien y para mal, y que aquella cara que cada vez la veía con más nitidez, no era lo que parecía. Seguro que cuando estuviera a mi altura se abalanzaría toda ella sobre mí como una sombra negra y volvería a suceder lo de antaño.
En décimas de segundo volvió a pasar ante mí la película que el olvido había tragado, las risas mordaces de aquellos dos hombres que creí inocentes trabajadores de regreso a casa, y que posaron sus manos sobre mis brazos, primero, y después mi vestido, el pelo...
He tragado saliva y mis piernas se han negado a continuar; me he quedado pegada al asfalto cual estatua de hielo derritiéndose ante el terror; he cerrado los ojos y he bajado la cabeza.
... Algo o alguien ha rozado mi hombro, no sé qué me ha dicho; he abierto los ojos. No he visto a nadie. Estaba sola, no pasaban ni coches ni gente. A mis pies una paloma comiendo una migajas.
Me he besado mentalmente, secado una lágrima furtiva, y animado a reanudar el camino; “Ya se fue”, me he dicho.
En casa se enfadan conmigo porque me asusto con enorme fragilidad; quien no ha experimentado esta clase de pánico, no sabe lo qué es...

He cruzado la calle y me he perdido entre el ruido del mundo que acababa de despertar.

domingo, julio 19, 2009

CAMPOS DE GIRASOLES

No me gustaría descubrir un día que mi álbum de recuerdos se ha convertido en una mortaja de olvidos, y sus páginas aparecen vacías de imágenes, arrancadas las palabras, vírgenes de huellas y afectos.
De ahí que trate de sellar mis remembranzas con palabras cosidas en el corazón de una hoja inmortal para cuando la memoria de mis días falle, acuda a ese diario construido a golpe de sentimientos… Estos los envolveré en papel de seda, son muy delicados y el tiempo, el polvo y el frío del alma puede deteriorarlos.

Hoy tatúo en la piel de una lámina en blanco un beso sobre un campo de girasoles. Me lo dio anoche una amiga mientras brindábamos sin buscar porqués. Se acercó en silencio, sin hacer ruido, ella es así, jamás se da importancia… Hacía tiempo que no sentía ese calor, no por culpa de los demás, sino mía. A veces cerramos las compuertas y no dejamos pasar el frescor de los sentimientos.

Me volví a mirarla entre las brumas del tiempo, deshojarla entre mis dedos, descubrirla nuevamente entre las brasas, y me resultó extraño que nunca hubiera hablado de su perfil de mujer, ni dibujado su voz, ni su piel, y ya es hora, ¿no crees, Pachus?
He colocado su beso en medio de un campo de girasoles que vi en la provincia de Palencia el otro día mientras trepaba al norte. Era un campo sin fronteras y la planicie no tenía puertas…, sólo girasoles; tal como es mi amiga.

viernes, julio 17, 2009

EL HOMBRE QUE COMÍA BOCADILLOS

… Hasta ahora creía que cuando cerraba los ojos era para atrapar y atesorar sensaciones, pero he descubierto que también si algo no me gusta, cierro los ojos, los aprieto tratando de borrar imágenes y percepciones…
El otro día el tren me pareció una pecera con agua estancada: pies sucios en los asientos, aromas sudorizados, pantalones piratas que dejaban entrever piernas sin depilar, camisetas jamoneras, mujeres de senos montañosos disparados al infinito, y un hombre con una bolsa repleta de bocadillos; uno a uno iban cayendo como la armada Invencible.
… Sí, cerré los ojos. La vida es, a veces, una pecera y sus peces no son de colores; simplemente no se ven.
Mientras tanto, trataba de tocar los paisajes de mi mente cuando el maullido de un gato despertó a mis oídos; era lastimero. Trepé entre las maletas huyendo del hedor hasta encontrarme con unos inmensos ojos de gato que asomaban por la rejilla de una bolsa; nos miramos y sé que nos comprendimos.
Muchas veces es más fácil la comprensión con los animales que con los hombres.

…Y he recordado mi primer viaje en tren. Tenía trece años e iba a París con el colegio. Un hombre de boina calada hasta los ojos sacó de una servilleta una hogaza de pan; dentro había la tortilla más buena que he probado en mi vida. La mirada de aquel hombre no la he olvidado: era abierta, limpia…, humana.

He vuelto a mi asiento justo en el momento en que el hombre de los bocadillos engullía el último mordico; después, ha eructado y se ha dormido.

jueves, julio 16, 2009

POLVO Y CHOCOLATE

La realidad supera la ficción. Si a esta verdad irrefutable añadimos que hay días en que me levanto con espíritu justiciero a lo Agustina de Aragón…, la historia está servida.
Ocho de la mañana y montada en mi autobús. Iba enfrascada en un artículo divertidísimo de Pérez Reverte cuando por el rabillo del ojo noté que alguien se sentaba a mi lado, de una cartera sacaba un periódico, y se disponía a perderse tranquilamente en un mar de letras… Pero no habían pasado ni cinco minutos cuando escucho una voz cuyo tono era un desafío “levántese de ahí”
Levanté la vista y encontré a una mujer de mediana edad (versus yo) increpando a mi vecino de asiento. Mi cabeza se preguntaba “¿Qué tiene que ver una mujer con cara de vinagre-pobrecilla seguro que si no estuviera necesitada de un buen polvo, su cara sería un jardín- y un hombre negro que, por cierto, es guapísimo?”… Polvo empecinada en que Chocolate se levantara del asiento; cada vez más histérica, por momentos más irracional, y el hombre aferrándose a su maletín sin saber qué hacer…, y yo deseando volver a los brazos de Reverte… Hasta que aquella situación histriónica me superó y alcé la voz –recordad que Agustina tomó cien cañones por banda.
-¿Por qué no se larga? El caballero llegó antes que usted
-No me da la gana; quiero sentarme. Tengo derechos
-Pues espérese a que alguien se baje para satisfacer sus derechos.
-Quiero sentarme ahora y este tío se levanta ahora mismo como me llamo Carmen-Chocolate comenzó a levantarse y yo le tiré del brazo para que volviera a sentarse. Polvo le tira del otro brazo y el periódico se va a tomar café encima de la calva de un anciano. El conductor frena y pregunta qué pasa; el pollo estaba guisado.
… Lo que más me fastidia es que, ¿diréis quién ha terminado subiendo la cuesta andando? Chocolate y yo. No porque nos echaran del bus sino por mi orgullo mal traducido. Muy digna dije a Chocolate:
-Los locos cuánto más lejos, mejor. Vamonos.
… Chocolate me ha dado las gracias y se ha cruzado de acera… ¿Se pensaría que la chiflada era yo?... Me ha dado por pensar en mi marido: feliz, ignorante a las locuras mías que tanto le alteran pero, ¿vosotros no hubierais hecho lo mismo?

martes, julio 14, 2009

ESTACIÓN DE PASO

Hay días que te sientes apestosamente abandonado, descolgado de la catenaria de tu vida y hasta la soledad, tu innegable amiga, se vuelve en contra tuya. No te sientes cómplice de las horas que emergen a tu alrededor, y tejes vacíos sin darte cuenta en la tela de araña en que has metido a tus sensaciones muertas de asco. Sólo el deber manda en ti, anulando todo lo demás.
Arrastras el cansancio y la desidia hasta un asiento dejando caer tus huesos descompuestos en mil pedazos, sin más objetivo que cerrar los ojos y perderte.

El tren arranca, y mece el cansancio con la dulce nostalgia de cambiar de vía mientras una lágrima solitaria se pega a tu mejilla… Y llega el sueño, ése que repara aunque no cura las heridas. De vez en cuando abres los ojos sin ver nada. Paisajes difuminados que corren al son del ave que vuela al norte.
Vuelvo a cerrarlos, pero algo me obliga a abrirlos: el tren frena en un océano de llanura, tan verde, tan plana, tan amarilla; parece un cuadro que estoy palpando.
La ventanilla se ha convertido en un inmenso paisaje. Un racimo de pueblos diminutos tocando el sol con sus espadañas, caminos de cipreses y puentecillos sorteando el caudal de algún riachuelo. La espesa llanura no tiene confines y el cielo la hace más eterna pues no hay montañas que la corten ni anzuelos que rematen la lejanía. Se oye el silencio por los caminillos de tierra, se presiente el sosiego por esa Castilla de verano.

Arranca el tren, y digo, entre sueños, adiós a esa estación de paso. Sin duda, ella ha sido capaz por unos instantes de hacerme olvidar el deber, y sumergirme en el placer de los sentidos.

sábado, julio 11, 2009

BUENOS DÍAS...

Podría seguir retozando entre las sábanas, navegando por el país de Peter Pan, pero una tímida luz me llama entre los cristales. Me levanto casi sonámbula; sé que me está esperando ahí fuera para cargarme las pilas de las sensaciones.

… El aire a esa hora es retraído, leve, dulce.. Me roza suavemente arrastrando las últimas mantillas de la noche. Poco a poco el día y yo vamos despertando tiernamente abrazados a nuestros lazos invisibles… Miro al césped de un verde crudo, y poco has de fijarte para descubrir que guarda las lágrimas de la noche. Planto mis pies sobre él, y sonrío; un cosquilleo recorre mis plantas.
Veo que los capullos ahogan suspiros, y los árboles tintinean entre sus ramas los nidos de sus habitantes.

…Me siento en las escaleras con un café y un cigarrillo en mis manos aún desnudas de acertijos mientras mis ojos se pierden en los campos rellenos de algodones a punto de desaparecer. A mi nariz llega el olor a tierra pura; la presiento ella misma porque aún el hombre no ha puesto su levadura sobre ella.

Allá lejos, mirad, despunta el hechizo vestido de rojos pardos que barren los remolinos de la neblina, ¿Lo veis? Y a mi boca llegan las primeras palabras “Qué grande es la vida”
… Apago el cigarrillo, doy el último sorbo al café, y me adentro en el ordenador para decirte…, que el hoy ya está aquí.

jueves, julio 09, 2009

AVENTURA AMERICANA II

Me enamoré de ti desde el instante en que te vi rectando por las paredes de la vida.
Apenas alcanzabas siete meses de gestación, y tus manos como los pies les faltaba el último cincel.
Te acaricié entre los cristales de aquella urna aún sabiendo que la maternidad me venía grande; como a ti, a mi me faltaba un hervor para la madurez.
Juntos aprendimos a crecer, a descubrir el mundo, las sensaciones, y a desear la vida con la fuerza que da la niñez y la juventud entremezcladas por esa pócima que se llama amor.

Hoy, cada mañana, al alba rojiza de mis querencias, me vuelco en ordenador a buscar retazos de ti, allende los mares, bebo tus palabras como elixir de la constancia, y acaricio cada una de tus imágenes como si mi ternura llegara a través de una pantalla a tu piel morena.
Disfruto de tus vivencias aunque la añoranza hay días que es una carga pesada… Pero es, también, cuando recuerdo que he sido y soy alma de gaviota y, como tal, necesito desplegar mis alas con viento en popa y a toda vela para que la vida siga corriendo por mis venas.

miércoles, julio 08, 2009

EL ENCIERRO

Me he pillado muda. En silencio, torturada por la ausencia de las palabras. Sólo mis ojos parecían tener vida y el corazón palpitando al ritmo de un chupinazo.

Mis dedos se han sentido Hemingway traduciendo astas de toro bravo recorriendo calles de blanco, rojo y piedra.

El animal regio y noble empitonaba la curva tras la campanilla guía; no sabe de su destino, sólo busca un pedazo de su campo… Triste sino el suyo por muy hidalgo que sea el arte del toreo; el hombre es hombre y su crueldad no tiene límites.

Mi vista seguía clavada en la pantalla corriendo tras los mozos, mientras mi corazón expresaba ternura por la belleza de un astado, y la cabeza aunaba plegarias para que mi veinteañero estuviera en la plaza y no en la rúa donde las piernas no son suficientes, y sí la suerte y la destreza.

Mis ojos desnudos buscaban en el coso a ese chiquillo de mirada de azúcar tostada y sonrisa de pilluelo sin lastres y, si le hallase en la arena, que el vino no le nublase sus sentidos.

Hoy mis dedos se han sentido Hemingway aunque mi corazón era el de una madre.
Hoy mis palabras estaba encerradas, debatiéndose entre la diversión y el peligro.

lunes, julio 06, 2009

HOBBYS DE VERANO

… Me tumbo bajo el sol mestizo de la tarde de este verano que va y viene entre calores que desintegran y lluvias que comienzan siendo “un cala bobos” y terminan furiosas desvirgando a las flores inocentes.
Es curioso observar al cielo en esas rachas de paisaje, y es tremenda la sensación que te produce de empequeñecimiento: él tan inmenso, tú tan chiquita expuesta a su merced.
Por un lado, el cielo está azul, de un añil templado, limpio, embaucador. Por otro, las nubes juegan con el sol. Algodones deshilachados que apenas notas que se mueven, pero no paran formando siluetas; ayer creí ver correteando, por el cielo a un perro, un barquito y el perfil de un pájaro… Mientras tanto por la derecha, se acercan otras nubes gordinflonas, oscuras siniestras, que tratan de anular al astro rey y, éste, en el juego, se convierte en un niño sonriente asomándose por aquí y por allá.
En este devenir de policías y ladrones, el cielo se divide, y una parte de él se desploma sobre ti duchándote los pensamientos, las sensaciones. Son gotas de agua fresca que te reconfortan… Cierras los ojos para sentirlas mejor y, cuando los abres, en el cielo está colgado un arco iris que te mira dulcemente.
…A lo lejos aparece la luna en calma esperando su turno.
Llega un vientecillo suave, barre el cielo hasta dejarle limpio, de un azul tímido y somnoliento, y comienzan a encenderse microscópicos farolillos; ahora la sensación es de un cuento en una noche de verano.
… La chicharra ha enmudecido; la releva el grillo mientras la osa mayor cabalga por la bóveda celeste.

sábado, julio 04, 2009

MIEDO

Ya pasó… Fue como una tormenta de verano de efectos devastadores; anoche recogí los desperfectos. Caí desplomada en sueños que ni recuerdo. El temor, por unos días, había habitado en mi alma haciéndose dueño de mi persona y, tan egoísta, que apenas me dejaba respirar. El pecho se me hacía chico y la incógnita hacía que las palabras nacieran entrecortadas.

Los pensamientos iban y venían jaleados por el miedo a esa palabra que no tiene fronteras, ni clases ni condición. Si llega, sólo te queda la fortaleza de espíritu y la esperanza de ir tirando. Mientras, la espera se hacia espesa, negra y mi fe yacía en los silencios más oscuros.

Hoy, con el rocío temprano, mi piel se estremecía y yo con ella. Me sentía tan viva como este día que comenzaba a deshojarse entre mis horas. Era, es, una sensación revitalizante.
Aún sabiendo que soy gaviota de paso por estos mares, quiero seguir dando a la tecla de mis vivencias sin la sombra dañina que asola a tantas mujeres cortando de cuajo sus minutos más intensos.

… Hoy, cuando mis ojos se han hecho con la luz, y mi corazón ha vuelto a latir con el rugido de la calma vestida de paz, de nuevo he vuelto a dar gracias a mi Dios por esta tregua que me ha regalado.
PD. Dedicado a todas la mujeres que son símbolo de lucha contra el cáncer de mama.

jueves, julio 02, 2009

PAISAXES DO ALMA

… No les he visto nunca, ni siquiera les conozco y, sin embargo, hoy les he visto.
Les he visto sentados uno al lado del otro contemplando la mar, el oleaje que va y viene, cómo la vida azota sus costas dentadas por los años.
No se miran, tienen la vista puesta en el infinito, allá lejos donde se guardan sus vacíos, sus amores, sueños al fin y al cabo, porque no hay hombre sin sueños aunque la edad marchite su esqueleto…
Es una mañana de cielo limpio, vientecillo suave que agita a uno sus sienes plata y, a otro, sus mechones de un ayer pajizo.
Están callados, sobran las palabras, sólo el rumor del océano y la gaviota aleteando una primavera más.
Sí, también, a veces contemplan el borde del acantilado: es abrupto, dentellado, pero no menos hermoso y desafiante; los abismos gallegos a veces te transmiten que has llegado al fin del mundo y, sin embargo, no es así. Ante ti se abre una nueva dimensión; mis personajes lo saben bien…
Nunca les he visto, ni si quiera sé de ellos, pero hoy cuando la tarde anidaba sus últimos rayos me los he imaginado en dulce pasar, etiquetando recuerdos uno de ellos, el nonagenario. Y, el otro, su hijo, clasificando lágrimas furtivas.
Ellos son… tal vez un amigo y su padre o, quizá, cualquiera de nosotros gozando de un padre; todo es cuestión de imaginar.

lunes, junio 29, 2009

AQUELLA MUJER

A veces se me presenta nítida su imagen... Su rostro era bellísimo, insinuante: sus ojos almendrados, de mirada otoñal y aguas verdosas, te miraban siempre de frente. Nariz chiquita y olorosa. En su boca colgaba un cuadro de labios carnosos y una fresa… Sí, a mi corta edad entendí lo que significaba la feminidad en una mujer.
Sin embargo, nunca la llegué a conocer aunque nuestros destinos se cruzaron varias veces; lástima, porque la incógnita perdurará siempre.
Los retazos que maneja el libro de mi memoria, además de la lucha continua por alcanzar la fortuna, la ruleta de la suerte no se decantó por esta mujer. Muy por el contrario, su camino fue tortuoso, olvidando hijos en riachuelos de agua fresca, perdiendo otros en veredas pérfidas y dañinas.
En vano apeló a Dios, pero él siempre estaba ocupado hasta el día en que ella sucumbió; había sido más débil que su fortaleza o, se cansó de vivir; nunca lo sabré.
Llamo, llamó hasta el final... Pero no tuvo línea directa con Dios.

A veces se me presenta nítida su imagen..., y se me agolpan las preguntas en mi garganta, pero antes de que lleguen a mis labios, ella ya no está; quiero creer que fue una buena madre, victima de unas circunstancias nada más... Pero no tengo a quién preguntárselo; sólo poseo una carta… ¿Sería para ella?

sábado, junio 27, 2009

LA CARTA

Hace días que te descubrí. Reposabas en un cajón y el tiempo había hecho de tu piel un limón envejecido.
Te tomé entre mis manos sin saber quién eras ni qué hacías allí.
Ni fecha, ni firma, sólo el azul noche de una tinta disecada.
Traté de adivinarte, de encontrar tu DNI entre los renglones; imposible. Por mucho que abanicara la memoria tú seguías siendo una incógnita.
Te dejé donde estabas, seguramente llevabas más de un lustro resguardándote del polvo, meciendo tus recuerdos de ojos intrusos.
¿A quién escribías de esa guisa tan bella? ¿Quién era tu duende de ojos dorados y boca a punto de fresa?
Sé que esta casa guarda con ahínco sus secretos y que cada rincón posee una historia. Adivino fantasmas deambulando penitentes en espera de su descanso eterno y yo, el guardián para que se cumplan los deseos de estas paredes que destilan suspiros sin saber de quién es quién.
No he de negar que es un reto, una fantasía, descubrir un pedazo de vida y dar cuerpo a una historia cada vez que traspaso estos muros, porque sé que yo estoy de paso, pero tú, retazo de alguien, vivirás eternamente refugiado entre las letras que cree de ti.
Por eso, hoy, cuando no había despertado el día y aún merodeaba por el jardín un grillo despistado, he vuelto a sacar la carta y he seguido pensándote quién eras tú con letra armoniosa, de trazos firmes y dando cuenta de tu paso por tierras lejanas llevando prendido en tu corazón a una mujer cuyo nombre no mencionas.
¿Quién eras, quién eres?…

viernes, junio 26, 2009

EL PIROPO

“Genio y figura hasta la sepultura” Proverbio castellano

Requiebros, frases ingeniosas y pícaras, que salpimentaban las calles españolas hace unas décadas y que están condenados a morir en el olvido. Literariamente hablando bien podrían ser haikus por su brevedad.
Hoy, además de estar pasados de moda-lástima-, no están bien vistos. Unos cuántos machistas y un ramillete de feministas han logrado que una de nuestras tradiciones con más chispa y burbuja desaparezca.
Qué dirían Quevedo y Calderón tan acérrimos a este tipo de metáforas, o quienes inscribieron en 1925 en el diccionario el verbo piropear..., lástima.

Y es que ayer “con la caló” que estaba cayendo en Madrid un hombre entrado en la penúltima recta de su camino se acercó con sigilo; me paré pensando que me iba a preguntar algo y descubrí con asombro y enorme sonrisa una afirmación:
-Señorita, disculpe, qué avanzada está la ciencia que hasta los bombones caminan.
...No supe reaccionar, tan sólo sonreír.
Me hizo una levísima referencia y continúo su trayecto... Sí, me hubiera gustado darle las gracias.

martes, junio 23, 2009

TUS OJOS

Tus ojos son el felpudo de mis incomprensiones, la antesala de mis sueños.
Mirarme en ellos es caminar por la línea imperfecta de la vida y entender que la luz no necesita palabras.
Navegar por tu mirada es reconciliarme con el mundo…, es serenar mi rabia.
Prenderme en tus ojos es volver a creer que todo es posible, hasta el amor más añejo.

lunes, junio 22, 2009

MARINERO EN TIERRA

Cuando eres joven, tus sensaciones no tienen fronteras…
No tengo que hacer demasiada memoria para recordarlas aunque ahora mi espíritu le guste descansar en puerto, y bajar por las tardes a otear los últimos vuelos del día mientras el sol se va escondiendo, y mis gaviotas se tiñen de oscuridad.
Me gusta cerrar los ojos y escuchar el rumor del oleaje, el cántico alocado que surge de sus gargantas mancebas.
Mi nariz aspira el aroma marino donde las sensaciones se enredan con las algas del ayer.
Sí, no me cuesta recordar varada en la playa de la madurez con el afán de no correr riesgos y, sin embargo, con la vehemencia de no soltar amarras a la juventud que se escapa de mi cuerpo, que no de mi cabeza.
La sensación de inmortalidad que te daban aquellos cortos años donde pensabas que nunca te iba a pasar nada, libres de esos miedos que hacinaran los horizontes. No había cobardías ni aprensiones porque desconocías que hubiera muros que impidieran tu vuelo…
Hoy, en el muelle de mis horas, me gusta bajar a ver cómo parten los barcos, cómo regresan los pescadores, cómo planean las jóvenes gaviotas… Es una forma de extender mis alas sobre un sol que se despide en estas tardes de estío, donde vuelves a recordar que una vez me sentí sempiterna.

domingo, junio 21, 2009

LA AVENTURA AMERICANA

En sueños ensayé la mejor de mis sonrisas y ese guiño especial que hago cada vez que quiero que alguien dé un paso hacia delante. Pero al despertar, la angustia me impedía recordar el sueño, así que decidí, con la cobardía que a veces se apodera de mis actos convirtiéndome en una avestruz de plumas caídas, esconderme en la ducha; cuando mi yo pusilánime surgiera de la turbias aguas de mis pensamientos, me habría librado de un adiós inevitable... Craso error.
No fui en busca de la montaña, pero la montaña vino a mí. Poco la importaba que su madre temerosa estuviera bajo las corrientes de la cobardía.
… Nos fundimos en un abrazo mientras mi llanto se confundía con las gotas de la ducha. Sólo pude tartamudear “Disfruta, sé feliz y vuelve”
Por la ventana vi desplegar sus alas de gaviota en busca de un futuro; miré al horizonte y cerré la ventana. Era un nuevo día quien nos aguardaba tanto a mi tierna gavina como a mí; no debíamos hacerlo esperar.

miércoles, junio 17, 2009

TOTAL OSCURIDAD

Apenas he dormido; sólo cuando el aire del amanecer ha revoloteado en mi almohada he podido descansar.
Mientras, la noche se ha hecho espesa, lúgubre. Su manto mortecino me agitaba, doblegaba a mis miedos a que crecieran entre las sábanas y echaran raíces en mi cabeza.
Cerraba los ojos e, inmediatamente, los abría espantada. Sin embargo, la obsesión seguía espolvoreando la simiente, y me obligaba a enfrentarme a la oscuridad… A esos ojos que miran como gatos asustados…, y que ya apenas ven; casi no hay vida en ellos. Su vela se va consumiendo, su llama pobremente alumbra ya las sombras.
Trato de imaginar qué es no ver, no ver nada, sólo sentir la ceguera después de haber visto toda una vida transcurrir por tus venas.
Cómo valerte sin ojos después de ochenta años yendo y viniendo con tus faroles encendidos… Lo siento como una caída lenta en un pozo donde la oscuridad es, será, eterna.
Su angustia traspasa mis muros. Me pongo en su piel y no sé que decir, qué hacer para iluminar su memoria que, de ahora en adelante, será la que ponga imagen a la mar, a la luna, a sus flores…
“Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una luna
que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.”Jorge Luis Borges

domingo, junio 14, 2009

TORMENTA

… Me he sentado al borde de la piscina a remover el agua turquesa con los pies. Cuando paraban, el líquido se convertía en espejo y allí estaba yo dejando pasar el tiempo entre sol y nubes; se barruntaba tormenta. Me he zambullido como un pez buscando un pensamiento bajo el océano estancado. Estaba frío, limpio, hermético; abajo, el silencio es sordo, hueco…, tan solitario, que he emergido en busca de la vida que se mueve. Un rayo de sol se estrellaba en ese momento contra ese mar artificial absorbiendo su azul y pintándole de una plata envejecida ya que detrás venía una nube gorda con ínfulas de aguar la fiesta.
Ha sonado un trueno mientras me deslizaba por la pista ejerciendo de nadadora y bailarina. Me ha gustado el sonido del agua mientras mis remos avanzaban hasta la orilla; dicen que las tormentas son peligrosas cuando estás dentro del agua y, en vez del juicio, me ha brotado el espíritu camicace. Me he parado en medio de la mar prefabricada y mirado al cielo. Un grupo de nubes, cuyo color era indescriptible por la variedad de tonalidades que poseían, me han envuelto en su bóveda grisácea hasta descargar sobre mí una rabia fina y dulce.
Agua sobre agua y yo simulando un pez bailarín en una tarde de tormenta estival.

viernes, junio 12, 2009

MI HOGAR...

Caía la tarde cuando llegué. El cielo amarilleaba oscureciendo la tierra mientras el aroma a trigo, oveja y vaca me daban la bienvenida.
El aire estaba roto de silencios y los últimos pajarillos revoloteaban entorno a los nidos de las cigüeñas en lo alto de la iglesia.
Mis pies, acostumbrados al asfalto, notaron en sus plantas el empedrado de las callejuelas, riachuelos estrechos y serpenteados caminando hacia la vega del Pisuerga.
No había paisanos en la plaza; los pueblos castellanos en día de diario, al terminar la faena, se recogen tras sus muros de cebada y heno y yo, que ya no soy de aquí ni no soy de allá por mucho que me empeñe en que mis raíces sigan vivas, sobrevolaba como una extraña el paisaje amarillento de mi Castilla.
Caminé despacio oxigenando mis pulmones de lo que es mío, aunque la vida se obstine en separarme de aquello que amo, hasta que llegué a casa.
Estaba muda, afásica; un duende abandonado en medio del campo. El ciprés emergía su sombra negra hacia el cielo mientras la hiedra se extendía como una alfombra; abrí la puerta con dificultad porque el duro invierno había dejado su huella.
El eco de la ausencia subió conmigo las escaleras… Un año más había vuelto a mi hogar.

miércoles, junio 10, 2009

REBELDE

Hoy me levanté gris. Me he mirado al espejo y me he sentido umbría, ventosa, hosca y esquiva.

Después de dilucidar si la cabeza de la mujer sentada delante de mí en el autobús era normal o no, me han dado ganas de tirarla de los pelos; seguro que hubiera descubierto sus secretos... Pero no lo he hecho. Nadie tiene por qué pagar mis días de ventisca y menos, una pobre mujer que deambulaba gallarda con una peluca espantosa.

He caminado calle abajo y al llegar a mi esquina mágica ha salido a mi encuentro un rayo meloso sonriéndome... no sé de qué se reía, hacía un día de perros. Tanto ha insistido en su dulzura que me he sentado en un banco a fumar un cigarrillo mientras supuraba mi malhumor.
Caían las primeras gotas, pero a pesar del sirimiri, el rayo no se iba, yo tampoco.
Allí unidos en un día plomo bajo una lluvia meliflua estábamos el rayo y yo abandonados a nuestra suerte y sin atisbo de mejora; parecíamos dos almas perdidas.

Han sonado las sirenas; varios coches de policía han roto el hechizo melancólico. Me he levantado enojada y, según emprendía la marcha calle abajo, me he preguntado por qué no habría tirado de los pelos a la mujer de la peluca.

viernes, junio 05, 2009

QUÉ ES EL AMOR

“Unos dicen que el amor es un niño y otros dicen que es un pájaro,unos dicen que es lo que mueve el mundo, y otros dicen que eso es absurdo” W. H. AUDEN

Decidme cómo es el amor para que yo, incrédulo de estos tiempos, pueda al menos reconocer sus rasgos, sentir tu tibia brisa rozar mi corazón de acero.
Decidme cómo es ese amor que despierta sentimientos muertos, deseos que creías no poseer.
Decidme, decidme, quiero emplear mi mejor lenguaje para recorrer su piel, saciarme de él, adentrarme en su liturgia suavemente, muy lentamente, no hay prisa, no quiero mancillarlo ni marchitar su latido; sé de la prisa y la inmediatez, y él, el amor, requiere esfuerzo para conocer hasta su última sombra, su penúltima luz, su perenne quiebro en el camino.
Decidme cómo es el amor, quiero cultivarlo, ver en cada primavera que nace un pétalo, en verano recoger su cosecha y en otoño dormir su esencia esperando que, el invierno, arrope mi sueño.
Decidme, cómo es el amor…, mi jardín hace tiempo que se secó.
Decidme cómo es el amor, quiero volar tras él.
PD. Foto cedida por Rafa Ruiz

jueves, junio 04, 2009

LLEGA VERANO

En el estío nada es lo que parece. Los rayos son más intensos, tu piel más dorada, y tu corazón prende el vuelo a cielos despejados de tormentas. Te haces tan osado, que deseas vivir aventuras que, lo más probable, cuando nazca el otoño se habrán evaporado al paraíso de un sueño.

Verano de sombra por dentro y rumor de agua por fuera. Aleteo de sensaciones, balsa donde adormecer aquello que arruina tus pequeños amores de algodón. … Rema por tus horas que ahora son más claras y serenas.

La memoria resucita de su letargo, de un invierno de nieblas y, a la luz de una luna, descubres que tu sangre es roja, y que tu corazón vuelve a latir para desgranar la palabra que nace de la quietud y muerde el alma reviviendo fuegos ya olvidados.

Entonces, el tiempo se estanca para que tú, en ese verano que se abraza a tu cintura, emerjas de un asfalto que te traga cada día.
La cigarra, quizá el grillo, serán tus compañeros de odisea.
Pero no te engañes, en ese estío nada es lo que parece, ni siquiera tú mismo. Simplemente eres el reflejo de un deseo..., para eso es el verano.

domingo, mayo 31, 2009

ELLA

Hoy sin querer, porque hoy no quería nada, he visto uno de esos amaneceres que pintan a película y he pensado en ella.
En el horizonte, untado de frambuesa, se han fundido el sol y la luna diciéndose “hasta luego”, y he vuelto a pensar en ella.
La mañana nacía silente, pausada, de domingo; merecía la pena cocinar tus incipientes sensaciones sumergida en esas primeras luces.
… Y he caminado lentamente por la estación hasta llegar a un esquinazo, y allí he prendido mi triste espera.
Y en esa soledad que la vida te ata a veces, he escuchado un coro alocado de pájaros saludando a la mañana. Me he fijado en su vuelo alegre, firme, dicharachero, y he creído verla en ese enjambre.
Mis ojos les seguían ensimismados en el trajín de “volando voy, volando vengo” hasta que me he estrellado contra una pared de hormigón. Arriba, en lo alto, se hallaban colgados sietes nidos a modo de minúsculos cestillos donde sin duda manaba la vida, y he pensado en ella.
He apretado los ojos para sellar ese instante y, cuando he vuelto abrirlos, mis pies estaban rodeados de pajarillos confiados; no me he movido, no quería asustarlos… Mientras, he dejado correr los minutos pensando, preguntándome si en el cielo habrá pájaros como aquí, en la tierra, que nos despierten en primavera. Si habrá estancos para que ella pueda comprar tabaco. Tasquillas para que a media tarde revolotee en ellas mientras pasa el tiempo para siempre…
Hoy el día ha amanecido entre lilas, granas e índigos, seguro que el cielo se había convertido en un jardín para ella.

jueves, mayo 28, 2009

CUERPO Y ALMA

Hoy es de esos días que no me hubiera levantado de la cama... Cerraría los ojos mientras la luz se escapaba levemente por las rendijas. Mi perfil se difuminaría entre las sombras de esos tibios rayos, y materia y espíritu descansarían en la laxitud de las horas. Un tiempo silente, sin maullidos ni zarpazos, simplemente olvidada, perdida, lejos de ese mundo que ruge aun durmiendo.
Me estiraría una y otra vez bajo las sábanas frescas, de un hilo añejo, gastado y, por tanto, tan frágil y suave como mi ánimo.
A veces movería los párpados, lo justo para que la nube blanquecina plácida y sumisa que se coló por la puerta de atrás de una persiana, rozara el iris de mi consciencia. Después, volvería a tornar mis celosías para seguir flotando en esa nada que, hoy, cuerpo y alma urgen sobrevolar.

martes, mayo 26, 2009

EMPÍREO

Te miré y te miré y el cansancio por ti no aparecía.
Tu boca me hablaba y yo me sumergía en ella… demasiada sed acumulada.
Tus ojos me guiaban y yo les seguía… demasiado tiempo perdida.
Tu fuego me prendió y me convertí en tu llama… Caía la luz.
Mis dedos fueron recorriendo el vulnerable deseo… Se hizo la oscuridad.
Tu cuerpo, el mío, ya no estaban… Volaron.
El paraíso era, era…, eres tú.

domingo, mayo 24, 2009

EL HOMBRE GRIS

Cada mañana ahí está esperándome con la mirada de humo y el gesto plagado de soledades. Semeja un perrillo abandonado aguardando eternamente a su amo.

Antes de que aparezca su silueta desvalida, ya la estoy buscando y nuestro encuentro es no entender un porqué y un dejarte arrastrar por sensaciones encontradas; sé que por mucho que yo le mire con ojos tibios, él no me ve. Está perdido en los callejones de su memoria.

Hay una esquina de la calle, donde el sol revienta cada mañana, que ilumina al hombre gris, pero su cara despoblada, su rictus de tristeza no abandonan su campo arado de penas. Los rayos plata visten de oro a este hombre cuya voluntad amanece con el día, y le obliga a volar a esa esquina abrazado a un periódico y esperando no se sabe qué. Tal vez se pase allí el día masticando el aroma de las horas mientras la gente roza su aliento perdido… Quién sabe.

Y así, un día y otro se repite la misma película sin que él aterrice en la explanada de la vida, ni yo me decida a formar parte de ese film; más bien me inclino a ser una mera espectadora de un robot al que se olvidaron borrar los sentimientos, como en la película “Inteligencia Artificial”… Quién sabe.

Si al menos se posara algún vencejo cerca de su sombra, su mutismo tendría música, y mis ojos penitentes tendrían el consuelo de que mi hombre gris no está sólo en su vacío.

Aprieto su evocación con mis fuerzas abastecidas de ternura y pena, no quiero perder ni un renglón de ese hombre gris que remueve mis cimientos. Dialogo con mi paso y su imagen prendida en el alma para dárosla a vosotros, silentes paseantes sobre letras desatinadas.

viernes, mayo 22, 2009

LA PRUDENCIA DEL SILENCIO

Hay alguien muy querido que me dice con frecuencia “Si no puedes soportar el silencio, cállate”

Con los años he aprendido a callar, a silenciar y guardar la discreción y la prudencia como valores nobles que me ayuden a caminar con soltura.
Pero no por esto, muchas veces, en mi eterno preguntar íntimo se me abren interrogantes, ¿silencio para respetar o directamente para no meterme en líos?
El silencio es cauto, celoso de su propia intimidad, pausado y cortes; brillante en algunos momentos. Y, sin embargo, no me dejo de flagelar si debo o no debo callar, escuchar y seguir “palante” o, si debería usar la humildad, entre otras cosas para que no se oxide, y continuar callando porque obrar es mejor que hablar. Las palabras vuelan, los hechos son nuestros cimientos.

Mi lengua mordaz una veces, indiscreta otras, ha lastimado sin pudor, y no deseo persistir por esa senda por lo que me esfuerzo y decanto por la prudencia.
Y aún queriendo que me perdonen mis ofendidos, a mí me cuesta perdonar a otros por sus palabras rabiosas o desatinadas. Más, cuando ostentan un cargo público y sus palabras son eco de millones de personas. Sé que a uno se le puede ir “la pinza” en un determinado momento, pero no a alguien que vela supuestamente por todos y sus palabras en cierto modo “son ley”.
Para hablar alto y claro hay que dominar y estar preparado y entender qué se dice y cómo se dice. A veces los gobiernos, en su afán de ganar, toman medidas populistas, ponen en la cúspide personas no aptas para comunicar ni tomar decisiones que pueden arrastrar a muchos débiles que lo que necesitan es orientación, formación, información y apoyo.

No es de recibo que un ministro salte una barbaridad como ésta “Un feto de trece semanas es un ser vivo, no un ser humano”
Esta vez, si callo, reviento.

martes, mayo 19, 2009

A VECES SOMOS IGUALES

Soy animal de costumbres, más, por las mañanas. El café despeja las nieblas más hondas, sin embargo los velos suaves e insinuantes del sueño tardan en evaporarse. Tal vez, de ahí, que necesite de una rutina para no extraviarme.

Bajo una cuestecilla todos los días, a la misma hora. Me sé los socavones, los pasos de cebra, el sol menudo al doblar la esquina. Continúo y, al cruzar la calle, me espera ese suave aroma dulce, entrecortado, leve, profundo… es la pastelería con la trampilla a medio subir que nos deleita desde el obrador a los durmientes que vamos camino del trabajo.

Sistemáticamente en el momento que me alcanza el tufillo cierro los ojos; me agrada empaparme de esa dulzura de crema, masa y azúcar.

Hoy, al abrir de nuevo los ojos, me he topado con un hombre parado justo en la puerta que realizaba miméticamente el mismo gesto que yo, aunque entre ambos había todo un mundo. Yo olía a jabón y me sobran unos kilitos. Él, hacinado en una cáscara gruesa de suciedad y un aspecto famélico.

Era una instantánea regia, digna y titubeante de cualquier ser humano. La limpieza y la mugre, la gula y la necesidad…, cuatro palabras que nos alejaban y, sin embargo, los dos, la riqueza y la pobreza unidas por un pequeño placer.

domingo, mayo 17, 2009

PASEANDO POR MADRID

Desde hace tiempo, siempre que estoy en Madrid en sábado, me voy por la mañana a saborear ese otro Madrid que no se ve en ninguna ruta turística.

Calles estrechas que suben y bajan, de tenderos y porteras.
Plazuelas recoletas donde el sol se posa a descansar mientas algún perrillo se para a mirar al cielo con la parsimonia de andar en zapatillas.
Arterias con sorpresa, con fisonomía de ayer y el rol que el tiempo las marca en un hoy que aprieta y no perdona.
Pulmones oxigenados de castizos y chulapas con periquitos en sus ventanas amenizando a la vecindad.
El timbre de una bicicleta me despierta a sinfonías ya olvidadas, a la calma de pasear porque sí.
Es primavera, y en Chueca y Malasaña, hay balcones engalanados que la gran urbe descartó. Geranios rojos, con tanta sangre, que hacen revivir a quienes miramos a las techumbres de esa alma madrileña que no viene en ninguna guía para guiris.
Bares modestos y solitarios de café, porras y chato al medio día…

Voy dejando tras de mí los aromas que humanizan al cemento y al rascacielo, aunque no pierdo la sonrisa cuando choco de frente con “una vaca torera”; me señala que ahí descansan los toreros en San Isidro.

sábado, mayo 16, 2009

MI SUEGRA

SUEGRA... Esta palabra puede hacer temblar el humor a más de uno.
Mis amigas afirman sin pestañear que seré muy mala suegra; mentira. Tengo un carácter adorable, no soy más chismosa ni meticona de los cánones establecidos y poseo un espíritu joven… Pues a pesar de esto, se reafirman mis queridas amigas que cumpliré con creces con la mal temida palabra.
Y no lo entiendo porque, gracias a Dios, sólo he tenido una suegra en la vida y ha sido un ser peculiar al cual, cada día que pasa, más me parezco… en algunas cosas. Según mi suegro decía de ella que era una perfecta insolvente. A estas alturas de la película no seré yo quién le lleve la contraria, más que nada porque no está, pero si estuviera le preguntaría el porqué de tan severa afirmación.
Como decía, era una mujer peculiar encerrada en su mundo, el de ayer, porque en el que vivía en ese momento faltaba esa chispa que ata a los humanos a la realidad. Gran narradora, podías perfectamente tener la convicción cuando ella contaba historias del ayer que estabas en un baile de la década de los cuarenta, o en la navidad del 1954 donde se sentaban a la mesa más de 40 comensales. Sin duda, era una mujer especial. Con ella no tenías la sensación de que la edad separa a las personas; ella no tenía años. Y, uno de sus rasgos más características que hoy cada vez recuerdo más de esta mujer, es que era agradecida y todo le parecía estupendo… Luego, claro, tenía sus cosillas que la delataban como ser humano, vamos, que las tiene el señor bajito, la rubia explosiva y la suegra común.
…Lo que nunca haré, ¿o sí? Es decir cosas como “Mi hijo es altísimo, guapísimo”, todo en tono superlativo… Yo miraba a mi marido y me daban ganas de sacar la cinta métrica. Y ¿Guapo? Estaba bien, pero tampoco para tirar cohetes, porque para guapos, mis hijos. Listos, atléticos, sanos, buena gente… Ay, Dios, que se me ve el plumero... Buen fin de semana, amigos.

jueves, mayo 14, 2009

BANANEROS Y CHIVOS EXPIATORIOS

Me pregunto desde ayer, pocos minutos antes de dar las diez de la noche, miércoles trece de mayo, qué se entiende por respeto en este santo país, o cuántas clases de respeto circulan hoy por estos mundos del diablo.
Si vivimos supuestamente en una sociedad democrática, no creo que nadie nos obligue a hacer algo dentro de nuestro panorama lúdico que no queramos hacer, ¿o sí? Entonces, si no estamos obligados, ¿por qué acudimos a un aforo donde sabemos que vamos a estar con “un señor” con el que no queremos estar y al que se le van a rendir unos honores con los cuales no estamos de acuerdo? Honestamente no lo entiendo. Y si decidimos, libremente por supuesto, acudir, deberemos ser educados, respetuosos con “ese señor” y los honores que se le rindan, ¿no o sí?
Por otra parte, que me ningunéen, que me traten por tonta, o de pocas luces, me sienta fatal; sinceramente, me faltan al respeto… Y quien hace esto es un ente público, del estado, en una democracia y que, para colmo, estoy pagando.
Anoche una parte de la afición (no toda) que acudió al Mestalla a contemplar un magnífico partido de la copa del rey y montó el escándalo a nuestro rey y al himno de España, me gustaría preguntarles ¿qué entienden por respeto? Si no se sienten españoles ni quieren a este señor llamado rey y de los españoles, ¿para qué van, entonces, si van a tener que tragar con el señor susodicho y el himno de los españoles?
Y en cuanto a TVE no sólo practica la censura, sino además trata a los telespectadores de idiotas que tragan con todo. El cortar el abucheo al rey y al himno nacional me hizo pensar que estaba en un país bananero. Claro, nada que ver cuando en el descanso del partido, se excusan y emiten las escenas que no habían puesto tamizadas, vulneradas; entonces pensé que TVE faltaba a mi inteligencia, a mis derechos.
No me vale que hoy hayan cortado la cabeza al director de deportes; de algún lado hay que sacar un chivo expiatorio.
… Y me pregunto, ¿de quién es la culpa?, ¿de los clubes, de las peñas, o que ya no sabemos los mínimos principios de educación y cortesía?
Hoy decía Antonio Gala que la justicia es lenta, cobarde e inexistente a veces... Qué verdad más grande.

sábado, mayo 09, 2009

EL BIBLIOTECARIO AMBULANTE

Hay barrios que a pesar de los avances y la transmutación de las grandes ciudades, aún conservan la esencia de antaño, sus rasgos preñados de humanidad.
Cada mañana paso por uno de esos antojos naturales que aún sobreviven. Le disipo despertándose, subiendo las persianas, sacudiendo las alfombras, siluetas apostadas en sus balcones midiendo los grados del día, ventilando la vida. Pero cuando más me encandila es cuando regreso a casa por la tarde porque este barrio tiene una plaza, un cuadrado chiquito donde se resume la esencia de las gentes que lo habitan. Tres de sus flancos son comercios que cada vez que los miras, más trampas bajadas tienen; la maldita crisis ahoga futuros sin duda.
La placita está rodeada de árboles rechonchos que dan sombra sin cortar la vista, y donde anidan un coro de pajarillos que amenizan las veladas. En el centro, está repleta de bancos y mesas, siempre ocupados por ancianos que juegan a las cartas, y jóvenes con ajedrez en ristre.
Hay un anciano muy gracioso cuya sonrisa, estoy convencida, la tiene tatuada en el rostro. Está sentado en un banco custodiado por un perro tan encantador como él. A su lado, una montaña de periódicos, revistas y algún que otro libro. Todo su cargamento lo saca con sumo cuidado de un carrito de la compra, y lo coloca en montoncitos en el banco. Hasta allí se acercan más ancianos a recoger la lectura; el otro día había cola. Cuando terminan de leer, lo vuelven a dejar en el banco y, de paso, hacen tertulia con el dueño de la biblioteca ambulante.
La semana pasada salí tarde de trabajar y me bajé dándo un paseo hasta casa para despejarme. Me encontré “al bibliotecario” recogiendo su mercancía, y cual fue mi sorpresa al comprobar que el anciano era ciego. Un niño de unos once años estaba ayudándole a tirar los periódicos del día, y cuando terminaron escuché preguntar al niño “¿Te lo has pasado bien hoy, Abuelo? ¿Has tenido muchos clientes? En el cole me han dado un libro más para que traigas”… Yo estaba parada en un esquinzo fumándome un cigarrillo y observando maravillada la escena. El abuelo asintió y emprendieron la marcha.
Lástima no haber tenido una máquina de fotos para inmortalizar la escena. El sol caí remolón sobre el horizonte, e iluminaba a tres figuras que lentamente desparecían de mi campo visual; el perrillo no hacía más que mover el rabo.
… Por estas cosas y muchas más, merece la pena mirar con cariño a la vida, ¿no os parece?

jueves, mayo 07, 2009

LA CHICA DE AYER

26 de abril, 1985… El envoltorio es una hoja de periódico que marca esa fecha atado con un trozo de cuerda.


Al abrir la caja, el polvo es humo que revolotea aliviado a tu alrededor; se libera de décadas enclaustrado. Miras con asombro su contenido y tu memoria se convierte en gramola. En un espacio mínimo una pequeña parte de tu vida está ahí, hojas arrancadas de un almanaque que suena a melodías de ayer.
El discurrir inquieto de tu juventud, sueños de amores sellados, la melancolía de las primeras pérdidas, la rebeldía de una adolescente, notas colegiales, juegos infantiles, caligrafía tartamuda y… un libro.
Me lo acerco a la nariz y huele a tinta añeja, puedo reconocer perfectamente los aromas que guarda para sí después de tanto tiempo. Las hojas ambarinas son un poco mi primera piel; dermis de aguas bravas… En ese momento mis ojos glaucos se entornan para atrapar mejor aquel tiempo, y mi boca sonríe nostálgica mientras entre mis manos mariposean sobre la chica de ayer que se sabía diálogos enteros de aquel libro, Un sexo llamado débil, de Martín Vigil.
Al día siguiente de aquella fecha me casé, y no he recuperado la caja hasta ahora; había olvidado en un desván un pedazo de mí.

miércoles, abril 29, 2009

SEBREVIVIENDO

Necesito sobrevivir…, todos de alguna manera lo necesitamos.

El ama de casa, el ejecutivo, el maestro, el niño, el parado, el universitario, el pobre… Desde que la luz nace y trepa al cielo estamos abocados a sobrevivir y, cuando la oscuridad mece el descanso en su lecho, tú recaudas las fuerzas para seguir sobreviviendo.

Hay momentos en que agradeces haber olvidado porque gracias a ello puedes seguir sobreviviendo.

Otras, no tienes motivos, por algún esquinazo los dejaste olvidados y tu engranaje no tira porque no tiene esas causas/efecto que nos motivan para seguir sobreviviendo y, a pesar de eso, una lluvia mansa te envuelve, y sigues sobreviviendo como puedes.

El tiempo pasa lento, pesado y ahí estás tirando de tu ánimo, disimulando que tu deseo es perderte y… sigues sobreviviendo.

Hay días en que sientes que te has desatado de la esperanza, que tu memoria tiene un agujero negro que no te ayuda a recordar el porqué de tu caminar y, sin embargo, se produce ese pequeño milagro: descubres que alguien tira de ti para seguir sobreviviendo.

Esto último es de las sensaciones más hermosas.

domingo, abril 26, 2009

REFLEXIONES AL DESPERTAR

A veces un acto de renuncia calma nuestras fugas, nuestras carencias, nuestros pecados...
Te cuesta interiorizar el hecho que vas a acometer, y el camino a su fin es un calvario de espinas, lleno de obstáculos, tentaciones para no renunciar.
Sin embargo tu ánimo te exige, de vez en cuando, que te olvides de ti mismo, que renuncies a ti mismo por tu bien.
Pero la debilidad nos devora; ya estamos hechos de otra pasta en la cual el ingrediente privativo no se añade en nuestra cocina íntima… Y nos convertimos en pescadores, ¿de qué, si por nuestras redes perdemos lo más valioso que somos nosotros mismos?
Personalmente he hecho una prueba, es más, en vez de huir de la seducción de lo que a mí misma me prohibía, iba a ella y, cuando estaba rodeada de suculentas alternativas para tentar mi debilidad, analizaba cada una de las propuestas y las iba descartando lentamente con retortijones en las tripas. Cada expolio, una túnica invisible caía al suelo haciéndome sentir un poco más limpia de polvo y paja… Al final llegué indemne a mi meta. Me he sentido bien, pero un halo de tristeza ha rodeado mi triunfo: he descubierto lo tacaños, pérfidos y despreciables que podemos llegar a ser cuando la búsqueda de la gloria fatua nos arrastra, cuando nuestro ego ciega cualquier salida digna a nuestra persona.
A veces somos ruines con nuestra conciencia, y olvidamos que ella y sólo ella es la base de nuestro equilibrio interior; si ella no descansa, tú tampoco.

jueves, abril 23, 2009

SENSACIONES

…Bajé del tren y la estación del Norte respiraba sosiego. Semivacía de habitantes y, los pocos que había, caminaban a la sombra del hierro como cielo forjado; sentí de pronto esa paz que se me esfuma por cualquier callejón del alma cuando el tintinear de las horas ahoga. Respiré hondo para achicar las aguas revueltas y encaminé mis pisadas de humo hacia el hogar de mi infancia.

Mi ciudad en festivo es un remanso acompasado de trinos en silencio, tardes blandas y sombras fugaces al caer el día; sólo mis huellas resuenan en un asfalto seco por un sol que calienta de medio lado. A esa hora el sol amarillea los edificios, difumina las esencias de una ciudad que no muere.

He disfrutado de mi soledad aminorando el paso, no había prisa, ¡un lujo para un ánimo cansado!, y me he puesto a mirarla entre susurros cómplices, a palpar su savoir provinciano. Por un momento he cerrado los ojos para ver las cuatro esquinas de mi niñez, a sentir lo que nunca se evapora aunque la memoria flojee y, cuando he tocado el timbre y oído la voz de mi madre cómo rejuvenecía ante mi latido, he vuelto a recobrar mi corazón a medio escribir.

domingo, abril 19, 2009

AL FINAL DE LA TARDE

Acaba de caer un chaparrón primaveral. He gozado del rítmico sonido de la lluvia relajándome las percepciones que revoloteaban alocadas por los pasillos de mi corazón; son la nueve menos veinte de la tarde, y mi imaginación me juega una de las suyas: he creído que en el salón tenía colgado un cuadro de Antonio López de tres metros de ancho por dos diez de alto, y me he metido dentro de él. Me ha producido un escalofrío o corriente eléctrica que ha recorrido todo mi cuerpo.

El cielo tenía un color de despedida gris azulado que, si sólo miraba hacia él o, le extraía del conjunto, bien podía pensar que era la mar de Alberti quien me estaba abrazando.
Los tejados se han encendido en el color de su teja, y las plantas han estallado en un verde maduro. El silencio de la tarde dialogaba con el mundo sordo… Era tan anestésica la visión que he notado como mis labios besaban arrastrados por una pasión dulce y sumisa.

Dentro, en casa, la voz de Michael Bublé balanceaba esa paz que me da las tardes como las de hoy que se despiden de esta forma tan grandiosa y, sin embargo, tan sencilla delante de mis ojos… en el ventanal de mi casa.

sábado, abril 18, 2009

CARAS, ROSTROS, SEMBLANTES, FACHADAS…

Se dice que la cara es el espejo del alma; puede que sea cierto, al menos en ciertas horas del día…

Las personas somos como las alcachofas: un mundo de láminas cubre nuestra alma. Corazas impuestas para defendernos del exterior, blindajes espontáneos cubren nuestras esencias más intimas. Tantas togas superpuestas impiden a simple contacto saber lo qué hay dentro ya que, si nos ceñimos a la imagen de la alcachofa, las primeras capas son insípidas, o incluso amargas. Has de tener paciencia y tiempo para ir lentamente degustando cada pátina.
Cierto que somos un manjar laborioso, y que muchos no quieren perder su tiempo más preciado para otras cosas que no les suponga esfuerzo, renuncia o pensamiento o, tal vez, el miedo a descubrir algo que prefieres seguir ignorando. Incluso nosotros mismos preferimos a veces no seguir saboreando nuestros múltiples forros por cobardía a enfrentarnos con verdades aunque éstas sean subjetivas; mejor seguir ciegos o ignorantes.

…Pero como decía al principio, si nos quedamos simplemente en la envoltura, vemos claramente dos tipos de rostros muy definidos: los dormidos y los cansados; se dan a primera y última hora del día. No hay más que subirse a un autobús y observar. Semblantes inexpresivos vagando en las nubes del sueño, o entregados a la fatiga… ¡Ah!, y están los rostros de los ancianos, verdaderas enciclopedias de la vida. Estos me fascinan, se lee tanto en ellos… Allí ya no caben disimulos, ni sueños ni cansancio. Son el campo arado, la cosecha de toda una vida. Pergaminos sellados, papiros de infinitas historias abocadas en la mayoría de los casos a la soledad y a esperar que el mañana sea hoy.

jueves, abril 16, 2009

CUALQUIER MAÑANA DE PRIMAVERA

Me gusta el sol tibio de las primeras horas del día; endulza sin quemar.

Suele venir acompañado de un silencio dormilón que, a veces, bosteza sin molestar, y hace de ese instante un regocijo íntimo por la sensación de paz que te produce esa mudez contenida.

Su luz es suave y no ciega sino todo lo contrario: te hace abrir más los ojos a mirar el día que aún es tierno para ser cruel.

Es un sol bajito y rechoncho, incluso tímido, que se deja acariciar por tu piel descolorida del invierno rudo, seca de aire y agua.

A eso de las diez, suelo bajar a la calle unos segundos y, mientras mordisqueo una manzana, tuesto el alma blanquecina, lo justo para reanudar la rutina con otra luz en la mirada; mis ojos se han vestido de pícaros anzuelos que captan esas pequeñas cosas que nos regala la vida en cualquier mañana de primavera.

lunes, abril 13, 2009

LA RUTINA

Y después de la bulla viene el silencio… A veces es difícil manejar ciertos sentimientos que revolotean en los adentros de cada uno y pían como pajarillos buscando su nido. Se precisa un reposo para digerir tantas sensaciones porque viajar fuera de tus fronteras habituales, y vivir experiencias que hasta ahora no habías morado, en tu corazón se amotinan emociones, y en tu mente no dejan de pasar diapositivas. Tus oídos estallan en sonidos, melodías de dolor y alegría. Tu olfato está deshecho en aromas nada frecuentes y tus ojos repletos de estampas coloridas a cuál más bella; necesitas reconocer tus sentimientos, sedimentar y después depurar lo que has vivido, poner ojos y cara a cada percepción.
Viajas y vuelves a casa con la mochila llena de recuerdos, te traes un trocito de la tierra donde has estado para, cuando el tiempo nuble el ayer, tú puedas seguir recreándote en aquello que tu ser disfrutó una vez.
La vida cotidiana nos llama a cada uno. Nos haremos los remolones, la tomaremos en nuestras manos con reticencia, pero más tarde nos daremos cuenta que, sin ella, no tendría valor ni sentido las vacaciones, el viajar, el volar y sentirnos gaviotas volando libres como el viento.
¡Buena semana, amigos!

domingo, abril 12, 2009

AMELIA

“El nombre de Amelia viene de la raíz amal: "trabajo" con distintas variantes (alemán) o de amále: "dulce, delicada" (griego)”

Caía la noche y el frío se dejaba sentir por las calles de Sevilla en luto y bulla. Los nazarenos pararon a reposar cuando apareció Amelia ante mis ojos llenos de la Giralda encendida. Su expresión dulce y acogedora nubló todo lo demás. Ella es…, ¿cómo os la dibujo, si mis letras no se cortan, para que podáis palpar su esencia? Es una mujer de las de antes, sí, de esas que ejercen con orgullo de su raza, ¡ojo!, pero sin ostentación. Su perfume fluye natural, pausado. Tierna en vocablos, viveza en sus ojos y pasión en sus palabras. Vive cada escena que te cuenta para que tú, recién llegado a su entorno, entres por la puerta grande.
Ejerce de anfitriona como buena andaluza, pero lo que más atrae de ella es otra cosa: su amor de madre, esa querencia a su gente, su apego a la tierra.
Es feliz en el papel que la ha tocado vivir y saca el alma de la vida para que los suyos no olviden y, así, transmitan lo mismo que ella.
Se emociona en algunos pasajes, sobre todo cuando se agarra a su camafeo prendido en el cuello y entorna la vista hacia su Virgen; me arrugo y guardo silencio porque me conmueve tener a mi lado gente así de grande: madre por todas sus costuras y ser humano por los cuatro costados.
Y en estos tiempos que corren en que todo se frivoliza, tener una Amelia que roce tu piel es garantía de que dar a los demás es uno de los mayores gozos que te puede obsequiar este mundo en el que vivimos.

martes, abril 07, 2009

LINCES CON LAZO BLANCO EN ÉPOCA DE CRISIS

Hacía tiempo que no se repetían tanto dos palabras, al menos en España: lince y crisis.
La primera no deja de ser una estupenda –es lo que pienso yo, ojo- campaña publicitaria que ha hecho que todos nos pusiéramos como gallos de pelea; retractores y defensores.
Ha tenido la chispa suficiente para que nos removiéramos en nuestros asientos y nos paráramos a reflexionar qué pensábamos cada uno de nosotros sobre la vida o no la vida en el claustro materno; personalmente me ha encantado. Todo el mundo que he escuchado tenía su verdad y aunque no comulgáramos con la idea del otro, nos hemos encerrado en debates y lo más importante: nos hemos escuchado y hemos tratado de respetarnos. ¿Es o no bueno?
La segunda, cada vez más crítica y preocupante no deja de tener su parte positiva. También nos ha hecho frenar en seco a todos, tanto a los que tenemos la fortuna de tener aún trabajo y a los que se han quedado, por desgracia, sin él. Nos habíamos montado en un bus que iba mucho más lejos de nuestra parada; no os riáis, yo ahora sé cuánto cuesta un kilo de patatas y dónde puedo encontrarlas buenas y baratas.
Y sinceramente, estamos en una fase más humana y solidaria. La costra de indiferencia y hombliguismo de momento ha pasado a mejor vida. ¿Es o no genial?
Estoy convencida que la gente en este momento estamos más concienciados a estimar una serie de valores olvidados y, tal vez, a ser más humildes y menos pretenciosos. ¿Es o no formidable?
Es el momento, amigos, de saborear una cervecita fresca sin más con un amigo y una buena charla. Leer un libro prestado que nos haga vagar vete tú a saber dónde. Es el momento de sentarte y contemplar las cosas más insignificantes. Es el momento de compartir, de convivir, de caminar más despacio, de sonreír que es barato, contagioso y muy sano, y algo que jamás se pasará de moda, con o sin linces en crisis.

sábado, abril 04, 2009

PEREGRINOS EN LAS CALLES

Adentro, nervios, ilusión, todos en jaque. Las capas van y viene con ese sonido que silba mudo del terciopelo arrastrándose por la madera. Los capirotes descansan en los bancos; unos se atusan el traje, otras la melena. Él espera, le miro y sé que me sonríe a pesar de su gesto dolorido. Cada uno en sus puestos; tocan a silencio.

Afuera, los corrillos se amotinan entorno a la cancela… Mientras, la noche cae serena y el cielo se viste de vigilia.
De pronto, el portón se abre y el pueblo se muda en afasia. Se tornan la luces en letanía, las candelas se convierten en diminutas estrellas a ras del suelo; es el momento.
El tambor rasga el silencio a ritmo de muerte y el sonido de las gaitas claman el luto de una fe.
Susurro de pasos; ya se acercan. En sus hombros van bailando al Señor.
El viento azota siete esquinas, el frío hiere siete palabras, y veinticuatro caballos flagelan callejuelas de adoquín.
Cera en mis manos, incienso en mi olfato y una plegaria en el aire de la noche.
Pies descalzos, penitencia con cadenas en la fría madrugada castellana.
Farolillos, luz para la madre que llora… Ahí pasa su hijo con la cruz a cuestas.

Castilla, seca y rota, sale a la calle; es su Semana Santa.
… Calla, ¿no les oyes? Llegan ya bailando a mi Señor.

jueves, abril 02, 2009

OJOS

Tal vez fuera una premonición en aquella tarde de verano mientras la mar nos contemplaba embravecida cuando quise grabar en mi memoria juvenil sus ojos. El caso es que hoy los recuerdo tal cual los memoricé aquel día: apacibles, bondadosos, confiados e inmensamente azules, tanto que se confundían con el cielo.
Hay momentos en que se me presentan sin previo aviso y me doy cuenta que estaré atada a ellos siempre…, porque conforman una etapa de mi vida.
Hay ojos de todos los colores y expresiones. Unos son turbios, de mirada esquiva y desconfiada. Otros no dicen nada, tan sosos que te dejan indiferente. También los hay que te dan miedo mirarlos pues expulsan odio según pasas. Y aquellos que no miran de frente allá aporrees sus entrañas, y los hay que tal cual te miran, te desnudas sin pudor ante ellos, o te derrites hasta soñar y soñar hasta el cansancio con ellos.
Los hay que te transmiten verdad, serenidad, ganas de correr y tragarte el mundo por ellos.
Son miradas de mil colores que hacen a quien les miran vibrar, huir, empequeñecerte, sentir que el mundo es un paraíso.
Y es que “mis ojos”, aquellos ojos que recuerdo como si fuera hoy, eran un mar sereno donde la inocencia era su patria y la madurez un don espontáneo. Cuando desplegaban sus alas, yo me volvía gaviota.
También ellos me enseñaron este poema de Octavio paz:
“Tus ojos son la patria del relámpago y de la lágrima,silencio que habla,tempestades sin viento, mar sin olas,pájaros presos, doradas fieras adormecidas,topacios impíos como la verdad,otoño en un claro del bosque en donde la luz canta en el hombro de un árbol y son pájaros todas las hojas,playa que la mañana encuentra constelada de ojos,cesta de frutos de fuego,mentira que alimenta,espejos de este mundo, puertas del más allá,pulsación tranquila del mar a mediodía,absoluto que parpadea,páramo”

lunes, marzo 30, 2009

BOOKCROSSING: PEQUEÑA HISTORIA DE UN LIBRO

Tal vez fue el azar quien nos puso en contacto, o quizá el destino quien quiso que nos encontráramos. El caso es que te aprecié desde el primer instante y que puse mimo en cuidarte, en que vivieras conmigo mis idas y venidas en distintos medios de transporte: bus, metro, tren; ya te has dado cuenta que soy la chica que cuenta historias de estos medios que uso tan frecuentemente sin usar apenas las piernas para caminar, pero es que Madrid es muy grande, lo sabes.
También has compartido los últimos minutos del día cuando te leía casi ya sin ver y hasta has dormido debajo de mi almohada escuchando jazz a media noche.
Tú me has dado compañía, imaginación -cuánto he pensado e imaginado de dónde vendrías, con quién habrías estado antes-, un gran pasatiempo; ha sido muy grato, la verdad, estar juntos. Eras tan sencillo, sin complicaciones, amable… En fin, todas esas cosas que se dicen cuando uno ha estado a gusto junto a otro y ha habido química. Aunque tú no eres otro, tampoco cosa sino un libro, nada menos.
Pero, ya sabes, todo termina en algún momento. Aunque no queramos, no se puede evitar esa palabra que sale constantemente en la pantalla de nuestras vidas “Fin”, y anoche leí tu última hoja.
Esta mañana te tenía que haber depositado en cualquier asiento de un autobús y no he podido; has vuelto conmigo a casa. Soy ridículamente sentimental a veces y me ha dado por pensar que quien te cogiera no te iba a valorar, que te arrinconaría en un estante, que te tiraría a una papelera… Y ahí estás esperando pacientemente en mi bolso a que me decida desprenderme de ti para que otro sea tan feliz contigo como lo he sido yo. Pero, también sabes, que el ser humano somos egoístas y nos perdemos con la codicia hasta que nos sentimos inmensamente desdichados porque a pesar de tener todo nos falta algo. ¿Y sabes qué es? La generosidad.
Así que mañana sin demora, a las ocho en punto, te dejaré arropado en un asiento. Guíñale un ojo a tu futuro lector como hiciste conmigo.
¡Adiós, amigo!, fue un placer conocerte.
PD Picha en BOOKCROSSING

sábado, marzo 28, 2009

RETAZOS

Anoche se hizo un silencio hondo, prolongado, apacible, de esos que te invitan a navegar por el pensamiento. Una luz tenue dibujaba nuestras sombras, cada una sumergida en sus mundos.
Madre rezaba como cada noche; las brumas del tiempo no han borrado aún sus hábitos.
Yo leía buscando ávidamente la chispa que encendiera mis dedos. Una palabra, una imagen, un gesto…, me eran suficientes para pintar letras de colores. De pronto, levanté la cabeza y encontré lo que buscaba.
Atada a su rosario, su rostro descansaba sereno, sin el rictus del dolor, sin la huella de la ceguera que la arrastra a un esfuerzo ímprobo en ver aquello que se esfuma sin remisión. No parecía ese pajarillo asustado en que se me va convirtiendo. Tampoco estaba su gesto hosco donde esconde sus debilidades. Sus preces habían borrado sus pequeños horrores, retos solitarios a los que se enfrenta cada día. Ahora, simplemente era un ser libre volando por sus creencias.
Dicen que cuando una persona entra en el túnel de la edad busca en qué creer, un salvoconducto para esa eternidad que existe en el más allá; no creo que sea el caso de mi madre. En cualquier caso, nunca me había parado a contemplar a un orante y hoy me ha emocionado.
He pensado que orar, rezar, invocar, implorar, meditar…, cada cual lo hará a su manera, a su Dios, o en lo que crea, es un borrador de estigmas, convirtiéndonos en pasajeros soberanos de unos instantes efímeros.
También dicen que la fe mueve montañas, ¡ojala que sea cierto!, pues mi madre en esos retazos en que la he contemplado ha movido unas cuantas cordilleras.

martes, marzo 24, 2009

LA VERDAD

Verdad vestida de ficción, apañada de agasajos que inundan egos extirpados de humildad.
No quiero palabras esculpidas en velos pintados de falsa humanidad, engaños que cieguen mi propia realidad… Mentiras piadosas.

Quiero luz para otear mis caminos, para ver mis desperfectos, para construir sobre mis equivocaciones.
No aspiro a que me adules si no es cierta tu lengua, no ambiciono que talles a mi alrededor árboles con fruto si mi siembra dio eriales a mi sombra.

A un amigo le pido que me llame, que me grite si es menester. Qué me arrulle en la noche oscura, en el silencio del alma. Que comparta la lágrima furtiva y recoja mis sonrisas cuando llueva felicidad.
Ansío que me ames, que me quieras como soy, que respetes mi persona, pero que tu glosa esté bañada siempre…, eternamente de verdad.

viernes, marzo 20, 2009

CARAVANA DE MUJERES

Siete y diez de la mañana de un diecinueve de marzo. Huele a primavera y el amanecer promete un día excelente. El cielo sin un velo y rematado de frambuesa. Es festivo en media España por lo que las calles están desiertas a no ser los que se van de puente. “¡Qué envidia!”, pienso mientras espero el bus. “Sí, es fiesta, pero tú trabajas”, me lamento para mí.
…Ya llega; viene con las pilas cargadas y a toda máquina…, como no hay tráfico, la ciudad es sólo para él y se siente una gaviota en un mar de asfalto sin tempestad.
…Me subo con desidia soñando que me gustaría estar en otro lugar donde la brisa refrescara mi ánimo y espabilara las ganas de hacer cualquier cosa… menos las de encerrarme en una oficina a trabajar. Pero la realidad cuando se obstina es despiadada y al avanzar por el pasillo hacia “mi rincón”, me doy cuenta que no estoy sola y que hay más victimas cuyo destino este día es bregar al igual que yo para que otros gocen de su ocio; no me consuela.
Y lo más curioso es que todos los elegidos para la gloria del día de San José somos mujeres. En pocos metros condensamos varias nacionalidades y colores. Unas con cara de hastío, otras dormidas y el resto resignadas.
Mientras busco mi asiento no dejo de preguntarme, “¿dónde están los hombres?”. Sólo el conductor en su especie; sube la cuesta…, va hablando solo. Seguro que se siente el conductor de la caravana de mujeres distinguidas con la medalla del trabajo.
Al fin me siento, pero mi trasero no se acopla, algo le molesta; me levanto y encuentro un libro. Ni miro el título, sólo pienso en su dueño y que ha extraviado su entretenimiento. Ya reparo en el título “Laura y Julio” de Juan José Millás; lo ojeo y la sorpresa viene cuando en la segunda hoja está escrito “Ojo, no me tires. Léeme y luego déjame para que otros me lean. No me dejes guardado en un armario”
No he podido dejar de sonreír al libro, acababa de recibir un regalo y no me llamaba Mª José ni soy padre.
Me dispongo a enfrascarme en la lectura, pero una voz aguardentosa dice “¿La señora de Julián Camarillo no se baja?” ¡Ostras!, soy yo; esto es como estar en familia.
…Me he quedado parada viendo cómo marchaba la caravana de mujeres; juraría que el trasero del bus según avanzaba iba contoneándose simulando a una mujer.

lunes, marzo 16, 2009

MI AMIGO DOWN

Como cada día llegué por los pelos a coger el autobús. Rápidamente miré a ver si mi sitio estaba vacío y así era. Me acoplé y me sumergí en la lectura.
-¡Hola!- levanté la vista y a mi lado había dos ojos chocolates redondos como unos mini globos; me sonreían.
-¡Hola!
-¿Qué lees?
-Un cuento de Almudena Grandes
-¿Quién es ésa?
-Una inventora de historias.
-¿Dónde vas?
-A trabajar. ¿Y tú?
-También. Soy útil... ¿Qué años tienes?
-Muchos. ¿Y tú?-pregunté.
-Menos... ¿Me lees un poco tú cuento?- comencé a leer con sumo placer a pesar de que se me da muy mal leer en voz alta. Al rato, me tiró de la manga, para decirme que se tenía que bajar en la siguiente parada.
-¿Amigos?
-Amigos-le contesté sonriendo.
Me dijo adiós desde la calle… No pude evitar el pensar, mientras su figura se difuminaba en la distancia, en los seres que terminan en un estercolero de fetos...
Bajé del bus y el silbido de la primavera atusó mi rostro con ternura, tanto como mi nuevo amigo Down había acariciado mi corazón.

domingo, marzo 15, 2009

EXPRESANDO SENTIMIENTOS

Hay días en que uno se levanta con los sentimientos atascados. No sabes qué sucede en tus cavernas, pero algo se remueve sin llegar a dar la cara.
Te sientes susceptible, como si un todo atrapara tu piel e hiriera lo más íntimo. … Te inquieta hasta el aire que respiras, y una sombra traga tu optimismo.
Ves más allá de lo que a simple vista ves o existe, qué más da.
Los rayos menudos, que en ese momento desadormecen sus alas, calientan más de lo debido a esa hora en que el frescor campa a sus anchas por las calles desiertas; deberías despertar inmaculado y, sin embargo, a esa hora recién nacida, ya te sientes mancillado.
Tu olfato huele a primavera temprana excitando tus sentidos más de lo debido.
Un roce en tus manos huecas es un encrespar a tu vello bajo un viento zumbón… Sientes y sientes y, sin embargo, eres incapaz de expresar; simplemente no puedes. Dentro hierve la incertidumbre, tal vez la rabia, quizá la impotencia.
Tus sensaciones procesan todo aquello que roza a su pasar, pero son incapaces de exteriorizar lo que bulle en el alma.
Te sientes inhabilitado para mezclarte con el mundanal ruido y participar en él… Simplemente estás mudo, olvidado… Tu interior es un remolino de sensaciones catapultadas que no encuentran las palabras ni las acciones.

…Pero, ¿sabéis? Después ese día pasa, tal vez meses, y vuelves, vuelves a ver la luz en equilibrio, a sonreír al viento, a palpar el riachuelo que vertebra tu vida de un sinfín de sensaciones… positivas.

viernes, marzo 13, 2009

ARCO IRIS

Las tristezas son de colores..., lo decía mi abuela mientras nos atusaba el pelo con sus manos ásperas, fuertes y encayadas en el sudor de la tierra, llenas de amor y ternura.
Las melancolías azul pálido son ésas que, tocando un cielo de nubes veladas con las yemas de tus dedos, jamás enraízan en tu ser; son livianas y perezosas y huyen con el primer rayo de sol.
Hay penas del color de los tulipanes amarillos que son de una sola estación.
Amarguras de algodón gris perla; en ellas mulles tus desengaños escondidos en la almohada que dormitas.
La pesadumbre roja es la que se despierta cada mañana cosida a tu corazón, con tal fuerza, que es imposible descoserla.
El abatimiento verde es aquel que, dentro de su aflicción, guarda una chispa de esperanza en que vuelvan a resurgir tus pasos sobre la senda de tu existencia.
La desolación añil es intensa porque has perdido el cielo sobre el que volabas.
El sinsabor violeta te ayuda suavemente a descender sobre la fragilidad de tu vida.
El tormento naranja es el que cierra el día diluyendo la congoja en un éxtasis, donde la naturaleza deposita toda su belleza a pesar de que, entre tus dedos, corran gusanos de incertidumbre.

… Después, nuestra abuela hacía una pausa; se sumergía en un silencio enigmático y sus ojos volaban al infinito. Nosotros, expectantes, apenas respirábamos por temor a robar el aire a su inspiración. Más tarde, descendían sus ojos luminosos sobre nosotros, y nos decía: “Cae la lluvia sobre mantos verdes y dorados, empapa la tierra en sus ríos subterráneos y, al final, siempre, siempre, termina saliendo el arco iris, signo inequívoco de paz y calma en la madre naturaleza. Llorar dignifica a las personas, devuelve el sosiego y la esperanza del arco iris a sus corazones”... y, por sus mejillas, rodaban perlas cristalinas mientras una sonrisa misteriosa iluminaba su rostro.

martes, marzo 10, 2009

GESTOS

A veces, sólo a veces, soy consciente de aquel que pasa sin mirar y te da un empujón; no para y sigue hacia delante. Tú te quedas en la esquina llamándole de todo… Palabras mudas que nadie escucha. Sólo tú.
A veces, solo a veces, siento rabia de que otros sólo miren por lo suyo y a ti “que te parta un rayo”.
A veces, sólo a veces, te sale de lo hondo tender un brazo a quien está a tu lado y esperas, al menos, una palabra; el silencio es el único que te viene a visitar.
A veces, sólo a veces necesitas de un gesto para tirar “palante”.
… Son minúsculos actos de amor, amistad, solidaridad, un guiño amable en nuestras horas.
Apenas imperceptibles y que, sin embargo, son un rayo de sol en un día gris, un calienta corazones en horas nevadas, una esperanza en minutos sin luz, una sonrisa en un segundo de llanto.
… Son microscópicos detalles de quienes rozan nuestra vida casual o conscientemente.
Una mirada, una sonrisa, una palabra, cualquier cosa con tal de encender la chispa de la vida.
Pero a veces, sólo a veces, te das cuenta que es absurdo esperar, el gesto no llegará.
Y, entonces, te dan ganas de gritar "iros a la mierda" y apearte del mundo por un rato, al menos, y olvidar que tú también tienes sentimientos.

lunes, marzo 09, 2009

ADELITA LA DE LAS ENAGUAS FINAS

Mi dulce Adelita, qué fue de ti… Ya no adornas este paisaje sin corazón, ya no veo tu sonrisa distraída, ni el encaje de tus enaguas caer sobre tus piernas…

Son niños con piel marchita, racimos de uva sabia, poesía en versos asimétricos. Necesitan oír sus voces, palpar que, de alguna manera, están vivos y son útiles aunque sea para indicarte cuál es la siguiente parada. Sus ojillos son los de un gato asustado en medio de un asfalto y, los más huraños, hablan solos y sus gestos egoístas y maleducados, te imprimen, según les miras, una alo de ternura.

... Ella era una mujer diminuta y piel muy blanca. Todos los días la veía sentada en la parada del autobús. Miraba al público con una extraña sonrisa y sus ojos malvas hablaban y hablaban contándote toda una vida; nunca he palpado tanta soledad.La última vez que la vi fue un domingo de invierno, el sol aún guardaba su resplandor de membrillo que caía sobre Adelita iluminando su alma… Muchas veces paso y me molesta ver a otras gentes ocupando su espacio, hueco que me gustaría verlo con flores de terciopelo malva.

domingo, marzo 08, 2009

DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA

… Esta celebración no me acaba de convencer y que conste que estoy muy agradecida a las muestras de cariño por parte de compañeros Blogueros y laborales que han tenido el detalle de dedicarnos unas palabras, unas flores etc., pero esto no acaba de tranquilizar a mis neuronas pensantes.
Parece como si fuera una celebración o reconocimiento para acallar conciencias, y mañana la mujer X seguirá cobrando menos que el hombre M, haciendo ambos el mismo trabajo. Y esta misma tarde “la Señora de” estará haciendo canapés para que su marido vea el partido con sus amigotes en vez de hacerlos él. O la mujer H sea una vez más explotada por el señor Ñ, y la mujer F saldrá pasado mañana corriendo del trabajo a recoger a los niños del colegio y corriendo irá a hacer la compra. Llegará a casa y, mientras mete a los niños a remojo, pone una lavadora, organiza la nevera y repasa con sus hijos los deberes del colegio. Luego hará la cena y si no está muy agotada, cansada muchísimo, planchará un par de camisas y fregará los platos… ¿A que todo esto suena fatal?
El mundo desde que es mundo comenzó mal; hay quien sostiene que va en los genes, lo del poderío masculino digo, y que gracias a unas cuantas feministas y bondad de algunos hombres con la cabeza donde debe estar, hemos ido conquistando nuestros derechos naturales antes negados.
Una vez dicho esto de manera rápida y superficial, contaré que no soy feminista, la paridad en el trabajo me parece una tontería muy grande: el que vale, vale, ya sea hombre o mujer. ¿De qué me sirve que pongan a una mujer si es una inútil para el puesto X? No creo en los victimismos, no aportan nada. Me encanta trabajar con hombres codo con codo, valoro mucho su trabajo y me gusta que valoren el mío si es de recibo, claro. También diré que muchos de los abusos que se cometen con mi género la culpa es nuestra: por consentir, por callar, por no darnos más valor y porque muchas mujeres hace mucho daño con su proceder al resto de las mujeres.
Y no me convence el día internacional de la mujer porque tengo un run run dentro de mi cabecita preguntándome si esta celebración no será un montaje más de esta sociedad en la que vivo, en la que me paso el día haciendo que no veo lo que no me gusta y ensalzando aquello que me gustaría ver… y que a veces veo.
… Me gustaría tanto un mundo de mujeres y hombres sin distintivos de sexo, sólo por su valía personal. Tenemos tanto que darnos unos a los otros, aprender tanto, tanto…
El viernes sin ir más lejos vi una escena que me hizo sentir la mayor de las ternuras: ocho de la mañana, un hombre joven camina calle abajo con maletín, traje impoluto y cargando tres niños diminutos. Uno de ellos devuelve, mancha al padre. Él no se inmuta, tranquiliza al niño, le besa, se limpia y reanudan el paso contando un cuento a los niños… ¿Cómo me dio tiempo a ver todo eso? Porque soy una cotilla y hay escenas que merecen pararte a contemplarlas.
¡Feliz domingo, amigos!

sábado, marzo 07, 2009

EDURNE ES MACARENA

Era febrero aún y, sin embargo, tenía la sensación de estar en una tierna primavera tan chica que no dejaba de regocijarme en ella. De vez en cuando, cerraba los ojos con ansias de atrapar esas sensaciones y grabarlas en algún pasaje de la memoria para no perderlas. En esto estaba cuando apareció Edurne…
“Edurne significa nieve, pureza, blancura. Lo que se entendería como pura y blanca como la nieve”… No lleva esmeraldas en su pecho como la Macarena, pero en su rostro tiene colgados dos mansos océanos con los que percibes la quietud de quien vive en armonía.
Su gesto es tímido, incluso paciente, esperando con una sonrisa que tu voz la decore.
Blanca piel, gesto humilde, es un trasluz en una mañana templada. Recorriendo plazas, callejuelas y hasta un mercado que huele a la gloria de quien conserva su raigambre… Y al lado, ella, con paso diminuto aunque firme.
Es como tener un silbido dulce pegado a tu oreja y un vientecillo fresco y puro que hace mayor tu gozo.
Deleite en una mañana de tierna primavera en la que crees que merece la pena fundirte en la vida y beberla a sorbos pequeños, pero sin dejarte ni una gota.
Sí, Edurne es Macarena, ambas fundidas en un solo ser que te hacen llegar a las entrañas y emerger con nueva savia.
Sí, Edurne es Macarena tan dulce y bella como esa tierra donde expande sus raíces.

jueves, marzo 05, 2009

ALAS DE GAVIOTA

Viajar no es ir a la caza del sol, el exotismo o la cultura, sino romper con la rutina, con el tormento diario que, a veces, se convierte nuestra propia existencia.

Viajar es descifrar la música bajo el ruido de una calle desconocida; acoplarse a las costumbres ajenas.

Viajar es abrir el alma a corrientes foráneas que inundan nuestros pulmones de aires nuevos, extraños y mágicos; es oxigenar nuestra mente, y hacer de ella un enigma más condescendiente, rico y puro.

Viajar es desvelar ante sí, aspectos de uno mismo que permanecen catapultados por la cotidianidad.

Viajar es dar rienda a nuestras inhibiciones, ensueños y sensaciones; los colores se advierten más fuertes. Los olores penetran más hondo, desgranando aromas sensuales y envolventes; el gusto retoma el sibaritismo dormido de todo ser. El tacto percibe la fibra invisible del grano de arena.

Viajar es el lujo no permitido a mentes estrechas y enrarecidas de lo no conveniente; es saltar barreras interpuestas en nuestra querencia interior… Es dar alas de mariposa a nuestros sueños más íntimos, es llenar el vacío que alguien dejó; es rejuvenecer, quitarse dioptrías que oscurecen las luces de la vida.

Viajar es parar el reloj mundano y encender la llama interior donde la prisa no tiene hábitat, y sí el segundo más sentido.

Viajar es ver nacer el alba con la pausa de la agenda acelerada; es volver a la luna llena de un romanticismo perdido.

Viajar es recordar que estás vivo, que en tu mano aún cabe un soplo de aire que te acerque a la costa de un mar en calma…, porque como dijo Alberti “El mar cabe en una sola ola, y no hace falta pensar en el océano sin límites para sentirlo recogido, íntimo y completo”
PD. Foto cedida por Rafael Ruíz de "A vuela pluma"

martes, marzo 03, 2009

MI AMIGO MUNDO

De repente me di cuenta que llevaba todo el día sin saber qué habría pasado al pobre Mundo, si alguien habría sido capaz de hacerle alguna brecha más.
Corrí con el corazón trotando y cuando llegamos los dos a punto de la asfixia nos le encontramos sollozando en una acera.
“Venga, ánimo” le dijimos. Él nos miró entre la rabia y la impotencia, pero nada dijo; siguió lamiéndose la heridas.
… Estaba hecho un cromo, no le cabía un arañazo más. Nos fuimos maldiciendo, echando espuma por los ojos, exabruptos por la boca, pero nada hicimos por él... Como siempre, se me fue la fuerza sin haber movido ni un dedo por él, ni siquiera reciclar una mísera bolsa de basura.

domingo, marzo 01, 2009

CHISPORRETEO DE MI CIUDAD

Una mañana de domingo cualquiera en una ciudad de provincias… se despereza despacio, no hay prisa. Ni siquiera la niebla tiene premura en mudarse a otras horas más oscuras aunque el sol hace amagos de colarse por alguna rendija, pero como es un mentiroso que parece que calienta y te deja el rostro tan helado, que no engaña.
Las calles permanecen abandonadas, sólo un par de ancianos se pierden en busca de la serena complacencia de algún convento que toca su campana llamando a la oración.
Un perro solitario ladra y su eco se estrella con el vacío de una ciudad que no tiene urgencia en despertar.
El quiosquero, con bufanda al cuello, boina bien calada y mitones para ahuyentar a los sabañones en las manos, ordena despacio los montones de periódicos; sabe que su clientela antes de la misa de doce no vendrá.
Tres ciclistas invaden alegremente la calzada, sienten que la ciudad es para ellos pues hasta los autobuses dormitan en sus paradas esperando inquilinos que les haga salir de su letargo. Un corredor con las piernas desnudas se precipita a través de la niebla… Huele a horno, a leña, a pan recién hecho.
Me gusta contemplar así la ciudad mientras mis pasos avanzan renqueantes hacia la estación; pronto saldrá el tren.
Sentados en los bancos del andén conversan unos viejecillos entusiasmados con el ir y venir de los trenes; no sienten el frío, sólo el calor de la palabra del vecino.
… Mientras el tren se aleja de mi ciudad, la niebla la deja envuelta en una espuma de misterio, y
siento cómo el chisporreteo de mis raíces van quedando atrás.

sábado, febrero 28, 2009

NATURALEZA VIVA

La tierra murmura y el paisaje se concibe en palabras…
Los días se alargan, las noches se acortan y el invierno se marchita.
Pero el páramo aún está pardo, afásico de color, aunque el jardín se pliegue en botones prematuros.
El riachuelo comienza a elevarse de festivo soniquete y sus meandros son alegres salpullidos de agua fresca de la montaña.
Milanos reales, Estorninos negros, Lavanderas blancas… Aún se reinventan sus sombras en las copas de los árboles desnudos buscando posadera para pasar la oscuridad en compañía de otros trinos al caer la tarde.
Mientras, en la luz, el sol mentiroso engaña con sus rayos mudos de calor. Parece que calienta y el alma se tiende a esa brasa que no existe. Cuando parte lo único que deja es su embrujo en el horizonte y, en tu piel, el frío de ese invierno que se agota mientras la tierra murmura que hay vida después de la muerte.
De ahí que el paisaje se imprima con palabras de esperanza.
P.D. Foto cedida por Rafaél Ruíz "A vuela pluma"

miércoles, febrero 18, 2009

EL NARANJO

Un día descubrí por la metedura de pata de una persona que se proyectaba cortarme la cabeza (laboralmente hablando). Inmediatamente fui a que me lo dijeran a la cara (no me gusta andarme por las ramas y menos las muertes troceadas que parece que te matan y lo que hacen es ir mutilándote poco a poco) y me lo negaron.
Me fui de vacaciones y cuando volví, efectivamente, me había guillotinado; era la versión de Maria Antonieta del el S. XXI.
Esperé inútilmente que me dieran una explicación razonable porque soy de todo hasta comprensiva si me lo propongo, pero llegué al convencimiento que era como pedir a un pingüino que tocara el violín.
Así que en mi nuevo estatus de descabezada me dirigí a mi actual emplazamiento; una ubicación preciosa, de verdad.
...Es un rinconcillo rodeado de ventanales que dan a un jardín. Desde allí he visto amanecer, nevar en las últimas semanas, caer la lluvia escandalosamente enfadada. Y también, desde allí, contemplo un bellísimo naranjo que mientras trabajo lo contemplo extasiada.
El otro día observé como el jardinero estaba cortando las naranjas y recordé que José Javier me contó que si no se despoja de ese fruto, no podrá florecer.
… Pronto llegará la primavera y mi naranjo se cubrirá de la flor del azahar. Abriré la ventana y su aroma me recordará al Puerto de Santa María... La primera vez que pisé aquel pueblo, nada más bajar del coche, el olfato y la vista quedaron embrujados.
Sí, una vez más, pienso que no hay mal que por bien no venga y que, en cualquier realidad por cruda que sea, hay escondido algo bueno.

lunes, febrero 16, 2009

EL SUR... DE NUEVO

Acabo de quemar un poquito incienso…
Ha sido todo un rito en manos de una inexperta: he sacado el quemador de barro cocido y esmaltado en verde. De ese verde tan del sur que yo quiero creer que mi insenciario se hizo en cualquier taller familiar de la calle Covadonga o Campos en el barrio de Triana. Luego he sacado el carbón y lo he quemado despacito hasta que se ha convertido en brasas. Una vez que la brasa era polvillo gris y el calor se fundía en rojo tímido, he cogido el incienso “Cristo cautivo” y puesto encima de la brasa apenas unas virutas. Después lo he tapado y por la chimenea ha comenzado a salir un humillo dulzón tan de Sevilla que he creído estar caminado por cualquier calle de paredes prietas vestidas de blanco y rematadas de albero.
Aquí quieta en una silla de enea y pensando en que el tiempo pasado ya es historia y que la memoria, a pesar de los obstáculos, es sabia y por sabia es selectiva y recuerda instantes que nos hacen ser lo que a veces se nos escapa por las rendijas del alma.
Cuando el sur se me acerca una bulla interna espanta las nubes y veo la luz de esa manera que hay que verla para sentirla.
… Mi última imagen de una historia reciente es una pequeña plaza, un sol menudo bañando una tarde de domingo. Cerca de mí un muchacho tocando el clarinete; suena a jazz del bueno… Y a pesar de eso, estoy en Sevilla; esta ciudad da para esto y mucho más. José Javier, nuestro compañero bloguero, Céfiro del oeste , me ha reafirmado este convencimiento.
Y es que el sur es… el sur; ver para sentir.

lunes, febrero 09, 2009

TODOS

Todos llevamos escondidas verdades en la solapa de la chaqueta, mentiras en los bolsillos, deseos en el monedero y miedos en la ropa interior.
Todos vivimos cosidos a una fachada que a veces es real y, otras, ficticia queriendo que los otros se la crean.
Todos en algún momento se nos ha tambaleado el armazón y en alguna ocasión nos hemos sentido perdidos.
Todos hemos sentido el fuego y hemos temido convertirnos en hielo y perder el amor, la pasión.
Todos nos hemos dejado arrastrar por el ego y hemos visto como nuestra sombra se hundía en el fango.
Todos nos hemos revolcado en las vergüenzas y tocado con nuestras yemas el pico de una estrella,
Todos somos sangre, agua, carne y polvo… Tal vez por eso llevemos nuestras verdades escondidas en el forro de nuestra piel y, a veces, las mentiras se nos escapen por la boca, y por los ojos salgan gritando nuestros miedos.
Somos hombres, somos mujeres de carne y hueso. Con sentimientos, virtudes, debilidades… Un arco iris cuyos colores a veces son reales y, otras, espejismo entre el deseo y la realidad.

domingo, febrero 08, 2009

SINTONÍA A MEDIA LUZ

Mi imaginación a veces me trastorna y me hace sentir, quizá, cosas que no son, pero tengo la sensación de viajar en el túnel del tiempo y ver nítidamente aquello que imagino…
La noche del sábado es especial, no sólo por ser ociosas, momentos de encuentros con amigos, cenas pausadas, charlas más o menos jocosas… No, tienen algo más que el resto de las noches mi propio cansancio no me deja disfrutar. Es una especie de complacencia sosegada mientras escucho la radio a una hora intempestiva. Sé que el locutor pensará que sólo cuatro tarados le estarán siguiendo por las ondas. Es un tipo curioso, de una sensibilidad ya poco frecuente. El aperitivo ya comienza con su voz. Es un tono que no lo podrías escuchar a las siete de la mañana ni a las doce de la noche de un martes: íntimo, amoroso, relajado, sabio. Cuando comienza a hablar y explicarte la historia de una canción o un ritmo que va a sonar, es escuchar un relato, transportarte a una época. Luego, le sucede la música y ya eres tú quien, sin querer, y tu máquina del tiempo retrocede años, décadas y paras en unos instantes concretos… Yo veo dos películas: una, años cuarenta, luz tenue, acogedora. Una mujer sentada en un sillón; a su lado una mesita baja y una radio encima. Mientras escucha melodías, ella lee. Es una mujer de piernas largas, apenas se la insinúan las rodillas por el largo de la falda. Pelo en ondas leves recogido en la nuca. A veces, levanta la mirada del libro y se queda pensando mientas sonríe no se sabe a qué… Esa estampa me produce, amigos, una sensación especial y como si yo, de alguna manera estuviera metida en ese cuadro…
La segunda película, es cuando el hombre de la radio me traslada a la calle Corrientes invariablemente y me cuenta la trágica historia de un amor desmantelado. Entonces, suena el tango y MªÁngeles comienza a mirar a un tipo de ojos negros que la arrastra por una pequeña pista hasta que se larga con otra. Y yo, enfajada en una falda de cortes laterales, en medio de la nada, siento lo que sintieron esas mujeres cuyo amor sigue siendo una brasa que nunca se apaga…
Apago la luz, y aún soy capaz de escuchar como el locutor me emplaza para el sábado siguiente y yo entre sueños le digo “¡Hasta luego, duende!”

domingo, febrero 01, 2009

LEJANÍA

Si no estuvieras tan lejos, me enredaría en un bandeón para acercarme tu música.
Si no estuvieras tan lejos, te pasearía bajo mis pies tantas cuadras como aguantara mi ánimo.
Si no estuvieras tan lejos, mi deseo disminuiría entre las brumas de un sueño sin alcanzar.
Si no estuvieras tan lejos, de tanto en tanto, cualquier mañana de domingo me perdería por San Telmo y volvería perfumado de enseres buscando dueño.
Si no estuvieras tan lejos, iría a cualquiera de tus cafés a ver pasar la vida, a pensarte más despacio.
Si no estuvieras tan lejos, mis piernas, mi cuerpo, se enroscarían en el tuyo mientras una voz melancólica nos arrullaba y una viola surcaría nuestros deseos más secretos.
Si estuvieras más cerca, mi Buenos Aires querido, no tendría que soñarte mientras la lluvia cae en este Madrid sin Recoleta y un Retiro llorando la distancia.
Hoy desperté pensándote, dándome cuenta que sólo tengo tu recuerdo para abrazarme a lo que fue un espejismo.
Si estuvieras más cerca, mi Buenos Aires querido, estas palabras no habrían sido escritas.