sábado, octubre 19, 2019

RAÍCES

Una primavera, hace años, me regalaron una bolsita con unas semillas dentro; ni leí lo que podía resultar de aquello, simplemente, emocionada, hice un agujero en el primer sitio que se me ocurrió, y allí metí las semillas. A los cuatro meses, cual fue mi sorpresa, que en aquel terruño feo, donde nunca nada crecía, comenzaba a emerger de la tierra unos brotes verdes. Sin pensar más, solo llevada por el ánimo de una nueva vida, regué, aboné, y el fruto creció. Su ritmo de desarrollo era espectacular, por lo que el jardinero me avisó que sería conveniente trasplantarlo de allí a otro lugar más saneado y amplio; me negué en rotundo, mi convencimiento de que era el lugar idóneo donde nunca había reinado la belleza, me pudo. Serias advertencias siguieron posteriormente de que había tiempo de replantarlo… Ayer, hubo que matar a mi frondoso árbol. Sus raíces eran tan hondas que hacían daño a todo su entorno, incluido mi hogar.

Lo que acabo de contar es una metáfora de una realidad. Ya no me escondo, ni enmudezco mis letras pensando en el daño colateral que pueden hacer a mis seres queridos, a mi propio trabajo, y a la imagen que pueda estar dando España. Mi tierra es fuerte, sólida, genio y figura a pesar de todos sus dirigentes. No hay un solo país que no tenga algún problema encriptado delante de su poderosa o humilde fachada. España en los últimos 90 años ha sobrellevado a sus espaldas tanto dolor y vergüenza, guerra fratricida, dictadura, ETA, nacionalismo… Y llegamos a La Democracia consensuada por todas las ideologías. Ya lo dijo Ortega y Gasset “El progreso no consiste en aniquilar hoy el ayer sino al revés, en conservar aquella esencia del ayer que tuvo la virtud de crear ese hoy mejor” El destino de todos nosotros vive dentro de nosotros mismos. Solo tenemos que ser valientes para verlo.

No es momento de golpes en el pecho y sí de hablar, dialogar, consensuar. Quitar a tanto lunático del en medio que a lo único que ha colaborado es la más cruel de los sabotajes de violencia.  Sí, vuelvo a hablar de esos miserables salidos de las cloacas más infectas.
"No se ampare en las leyes, no sirven de nada. No hay tribunal que pueda juzgar ni nuestros sentimientos ni nuestra voluntad" Esto es lo que dijo ayer un estudiante; es el caldo de cultivo que se ha estado enseñando durante años en las aulas. Unamuno, hoy tan de moda, dijo “El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia” Pero esto no quita para tratar de comprender la idiosincrasia real del independentismo. Hay que hacerlo por muchos motivos porque todos los españoles somos UNO: Por esa marea humana que ayer desfiló en paz, por la vida de los catalanes que se sienten españoles y viven atenazados por el miedo a represalias, por España, por una convivencia en paz. Estamos todos metidos en un mismo barco; todos perdemos o ganamos.

Hoy me refugio en las palabras de otros que son verdaderamente sabias Lo que constituye una nación, no es ni el hablar una misma lengua, ni el pertenecer al mismo grupo etnográfico, sino el poseer en común grandes cosas en el pasado, y la voluntad de hacer otras en el futuro” Joseph Ernest Renan 

¡Buen fin de semana!
M Ángeles Cantalapiedra, escritora
©Largas tardes de azul ©Al otro lado del tiempo ©Mujeres descosidas ©Sevilla... Gymnopédies

1 comentario:

Macondo dijo...

Toda una lección de sensatez, como no se podía esperar menos de ti.
Un abrazo.