sábado, septiembre 07, 2019

BUENOS DÍAS, SEPTIEMBRE


Apenas unas horas, mis ojos se embelesaban con la mar del color de una tinta. Apenas unas horas, cerraba los párpados para que el sol besara mi piel y el cuerpo se relajara. Apenas unas horas, leía sin el tictac de un puchero ni las manecillas de una lavadora, leía con fruición, con placer. Apenas unas horas, tomaba conciencia de que un viaje no es coleccionar países, sino aire para los poros del alma, aplacar tu ánimo rebelde, tu corazón vestirse de benevolencia y tu mirada, siempre vigilante, emborracharse de otros matices. Apenas unas horas, mi esqueleto flotaba en sal y mi paladar descubría sabores de vinos africanos y Martinis con chispa. Apenas unas horas, y mi ser contemplaba un sol agitarse en el horizonte maquillándose de vainillas, dorados y fresas al decir adiós. Apenas unas horas, mi intelecto engullía arte e historia. Apenas unas horas, fui tan egoísta, que me olvidé de todo para serenar un ego demasiado gastado.
Apenas unas horas y… el viento me ha despertado silbando, agitando telarañas en los setos y bailando con las copas de los árboles.
El cielo se ve arrastrado por ese aire que lleva consigo nubes tortuosas, hilachos de algodón y los requiebros del amanecer.
Parece que quisiera contarme que ya es septiembre y hoy es uno de esos días descolorido mientras las maletas son arrastradas por el jardín camino de su destino. El alborozo se torna pausado igual que las flores que trepan lentamente a su final.
Todo comienza a mutar y el verano que es azul y lavanda, verde en sus bordes y turquesa en el fondo, va desfilando silente en busca de su retiro.
La casa queda muda y sorda, solo las huellas de un perro buscando un tesoro escondido rompe la monotonía del vacío y yo, al otro lado del jardín, me disipo en los recuerdos de un estío viajero, tan intenso en sensaciones como colorido en su trastienda.
A partir de ahora serán los sepias quienes acolchen mis nuevas sensaciones, quienes amortigüen la nostalgia de la luz y del color, de las risas fundidas en bronce y de un eterno amor que, por callado, solo se abriga en mi corazón.
El verano va lentamente difuminándose para desteñirse en un dulce recuerdo.
Pero ahora, ahora sí puedo decir, ¡Buenos días, Septiembre!
Feliz de estar de nuevo con todos vosotros…
M Ángeles Cantalapiedra, escritora
©Largas tardes de azul ©Al otro lado del tiempo ©Mujeres descosidas ©Sevilla...Gymnopédies


4 comentarios:

Macondo dijo...

Eres poeta hasta para decirle a septiembre que ha venido para joderlo (son perdón) todo.
Bienvenida, Cantalapiedra.

Maripaz dijo...

Septiembre está aquí efectivamente, y yo vengo a visitarte de nuevo después de los meses de verano en los que he estado ausente.
Me encantan tus letras, ya no podría vivir sin ellas.
Besos.

Chica moderna dijo...

Septiembre es la vuelta al cole y la vuelta a los gastos de los niños. ¿Sabes que tuve que comprarles a mis hijas otras tablets? Me arruinan.

Besssssos

Marigem dijo...

Ay septiembre es el mes de las contradiciones, llega a vueta al cole, reencuentros, ropa eegante, comidas caentitas...pero se van los días largos, las horas sin prisa y os helados.

Muy feliz semana y precioso texto.