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domingo, junio 26, 2016

LIBERTAD


La vida camina al son de la veleta, una giraldilla movida al bamboleo de un viento. Nuestras vidas están encadenadas unas a otras. Lo que decidan unos, inciden en nosotros, lo que decidamos nosotros, recae en la vida de los otros.

¿Somos libres de decidir nuestras vidas? Supuestamente sí. Sin embargo, si miras bien la cara de libertad verás en ella muescas, cicatrices de un querer que no pudo o, incluso, de una ignorancia que de ignorante no pudo decidir.

Muchas veces pienso que las oportunidades para arbitrar, arriesgarse, animarse, lanzase, a tomar un camino determinado, llegan en el momento idóneo, ni antes ni después. No elijes tu el momento, te elije él a ti y, entonces, tú sí tienes la libertad de elegir, de arriesgarte a caminar por una senda X.

Mis elecciones personales, esas libertades que me salen al camino, desde una cuneta, una recta o una curva, llegan al límite temporal. Es decir, cuando se me está acabando un tiempo que marcan unas leyes invisibles para determinados acontecimientos de nuestras vidas. No es lo mismo parir un hijo a los 22 que a los 45, por ejemplo; a eso me refiero en cuanto a límite temporal.

Pero LLEGO, no sé cómo me las apaño pero LLEGO a línea de meta con la lengua fuera y los pulmones agotados pero LLEGO, y cuando caigo fulminada al suelo por el esfuerzo, presiento que la decisión que tomé en mi pequeño recinto libertario fue la adecuada.
Las decisiones más importantes de mi vida han sido tomadas en libertad, cuando la cadena humana a la que estoy enganchada me ha dejado decidir, no antes ni después.
¿Arriesgo en mis decisiones? Sin duda pero es que la vida sin riesgo sería una cárcel a la que maniataras toda tu vida.

¿Es importante sentirse libre? Sí, rotundamente sí, pero no te engañes, tu libertad tiene las patitas cortas y está sujeta a la de otros y tú dependes de los otros. Por eso es fundamental que tus interiores sean anchos, largos y profundos, para que cuando la sociedad a la que estás atada, quieras o no, te impida sentirte libre, dentro de ti despliegues tus alas y vueles en libertad dentro de ti. Tal vez, solo quizá, tanto vuelo interior, tantos sueños guardados, un día tengan oportunidad de elegir ser reales o seguir su vuelo interior.

Hace poco se me ofreció una oportunidad de elegir, de proceder en libertad. El tiempo se acababa, vi el tren pasar, tal vez el último y me subí. No sabía a dónde me llevaba pero me arriesgué.

¡Gracias familia Cantalapiedra!

3 comentarios:

Micaela dijo...

Precioso texto M.Angeles y muy cierto. Todos deseamos sentirnos realmente libres pero siempre habrá un apego, alguien que nos pueda cortar las alas, o quizá somos nosotros mismos que necesitamos ese contacto, esa rozadura infinita. Un abrazo fuerte.

Reina Letizia dijo...

Yo me siento atada a nuestra España. Libre es Corinna.

Besos de Reina

Macondo dijo...

Interesantes pensamientos.
Veo que la decisión fue correcta y lo celebro.