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lunes, marzo 14, 2016

MEMORIA

No estoy aquí  para silbarte la memoria perdida, ni siquiera la que pretendes borrar. Allá tú si no quieres tener historia donde cimentar tu presente que se irá haciendo futuro si se te otorga el privilegio de seguir viviendo. Tampoco pretendo dirigirte a que te ancles en el pasado porque agua pasada ya sabes que no mueve molinos de agua. Sin embargo lo que hoy eres, es parte de lo que fuiste y si osas recordar, notarás que por tus actos corrieron triunfos y fracasos, partes fundamentales para que tengas presente ciertos hechos a procurar no repetir así como los aciertos los encauces en tus siguientes pasos. Tal vez quieras olvidar o recordar demasiado y eso alimente prejuicios, complejos sociales, rencores, odios que enturbian tu presente, de ahí tu actitud.
Yo no quiero olvidar mi pasado, es decir de dónde vengo porque en muchos casos he de dar las gracias. En otros recuerdos no deseo perderlos para evitar repetirlos, para ser consecuente y ver el lado positivo de una experiencia. En los tropezones siempre hay una lectura positiva que nos hace aprender.
La memoria histórica intima y personal de cada uno es fundamental, pero nunca para sembrar odio, separatismo, rencor o miedo y borrar de un plumazo un pasado que está ahí, que has vivido. Es riqueza para tu presente, es comprensión, es perdón o es una satisfacción en otros casos.
Que borren la historia de mi paisaje no me gusta. Sí comprendo que en ciertos momentos es  recordar un dolor, un sufrimiento, pero el tiempo se supone inteligente, no borra, pero las heridas las cierra y te anima a caminar por tus presentes, no a volver la cabeza para odiar más, para que enturbie tu carácter, no, ni siquiera para el hombre que está condenado a repetir sus errores.
Hay que mirar los paisajes con amor, el amor sopesado en bases sólidas y vivencias de esperanza, insisto nunca de rencores y menos esas gentes que gracias a haber vivido otros escenarios mucho más positivos y democráticos, ahora hablen de algo que ni siquiera han vivido y vapuleen la historia con dolor y enfrentamientos tratando de aniquilar nombres, calles, estatuas, lo que pillen por el camino, utilizando además a muertos que murieron injustamente, incomprendidos en el mundo que les tocó vivir.
Recuerda, sí, recuerda, balancéate en pasados familiares, en los tuyos, pero rodeado de luz, luz que guie tus hechos por sendas de respeto, tolerancia. No echemos culpas, porquerías sobre los hombros de otros, ¿qué aporta? Odio y enturbia tu felicidad, tu conciencia, tu paz.
Tiempos convulsos en los que todos necesitamos esperanzas, no envidias y mucho más comprensión los unos por los otros y viceversa.
Si los políticos son incapaces de hacerlo, hagámoslo la ciudadanía, al fin y al cabo somos dueños de nuestro destino, de nuestra nación, de nuestras vidas.

Demos más y pidamos menos.

3 comentarios:

Reina Letizia dijo...

No me va lo de recordar. Prefiero vivir sin mirar hacia atrás. ¿Has visto mis sms?

Besos de Reina

TORO SALVAJE dijo...

No depende de la voluntad.
Incluso sin enfermedad el cerebro modifica los recuerdos para que nos duelan.
A mí no me importa olvidar lo malo.
De ahí sólo extraigo dolor.

Besos.

Maripaz dijo...

¡Bravo!
Estoy de acuerdo contigo. El pasado esta ahí con todo lo bueno y lo malo, pero resucitar odios es nocivo para vivir un presente que tiene ya su propio afán.