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jueves, junio 05, 2014

CERILLAS APAGADAS, POR FAVOR...

Hay días que antes de cerrar los ojos sientes un remusguillo amargo pululando en tu ánimo así cómo al despertar presientes un carácter ácido, un deje ácido y susceptible y piensas que tendrás un día de armas tomar al relacionarte con los demás precisamente por el limón con el que has despertado… Y esto me recuerda cómo metemos la pata con los que nos rodean muchas veces, tal vez por la ignorancia del ánimo del prójimo, otras porque no escuchar y hablar y hablar es lo que nos gusta sin reparar en cómo puede hallarse al que están frente a nosotros.
Lo que es indiscutible es que todos estamos muy susceptibles y que hemos de manejar palabras, hechos y gestos con mucho cuidado. ¿Por qué? Porque estamos rebotados, porque estamos preocupados, porque el olor del miedo nos ahoga… Y me he dado cuento a través de una noticia tonta, insustancial: el clamor herido por el dineral que van a dar a “La Roja” por el mundial, cuando La Roja es la niña de nuestros ojos, la ilusión que nos regala, la unidad que nos cose de norte a sur y de este a oeste. Nos ha rebotado porque pensamos las penurias que están pasando muchos. Pero me he enterado que no es dinero nuestro sino de la FIFA así que convendría que lo dijeran alto y claro, ya que encender una cerilla más al ánimo caldeado puede ser peligroso. Porque a la gente no se le ha olvidado que muchos se quedaron sin casa, seis millones están sin trabajo, miles de empresas pequeñas han tenido que cerrar mientras a los bancos que son privados cuando han ido mal sus finanzas, el estado ha acudido a su rescate con el dinero del contribuyente; a la gente “se la suda” que fueran bancos, cajas, cercanas al estado. Y es que éticamente hablando hay cosas que son indigeridles para una sociedad manipulada más que informada y que los listillos de turno aprovechan cualquier rebrote emocional para armar la marimorena y soliviantar a la gente que lo que quiere es estabilidad porque la proporciona seguridad.
En conclusión: unos y otros estamos chamuscados, muy susceptibles; cada uno tiene su motivo aunque algunos sean comunes. Así que se rogaría a medios públicos, privados, a nuestros conocidos,, compañeros de trabajo, amigos y familiares que antes de dirigirse a los millones de “indios cabreados” que estamos, no que somos, midan palabras, gestos, y hechos. Lo agradeceríamos mucho, porque el ánimo lo tenemos muy tocado y necesitamos voces, obras y actitudes que acaricien a nuestro corazón, y amueblen lo mejor posible nuestra cabeza atiborrada de tantas contradicciones.
¡Gracias! ¡Ah! Y si alguien es tan amable de cantarnos “Don’t wwory be happy” estaremos un poquito más alentados…

En cada vida tenemos algunos problemas, 
pero cuando te preocupas son el doble. 
No te preocupes, se feliz ahora. 

No hay sitio para apoyar la cabeza, 
alguien puede venir y quitarte la cama. 

No te preocupes, se feliz. 

El dueño del apartamento dice que no has pagado todavía, 
que puede que tenga que litigar. No te preocupes se feliz 
(mírame a mi, estoy feliz). 

No te preocupes, se feliz. 
(Te pasaré mi número de teléfono. Cuando estés preocupado, llámame. Te haré feliz). 
No te preocupes, se feliz. 

Sin dinero, sin estilo, sin chica para hacerte sonreír. 
Pero no te preocupes, se feliz, porque cuando estés preocupado tu cara se arrugará y eso deprimirá a todo el mundo. Así que no te preocupes, se feliz. 

Ahora, es esta la canción que escribí. 
Espero que la hayas aprendido nota-por-nota, como un buen niño. 
No te preocupes, se feliz.

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