martes, noviembre 28, 2017

MAÑANAS MENUDAS

Hay mañana menudas de inusual pereza en las que las horas se enganchan a las sábanas. No crees que el tiempo pueda correr si tus ojos no se enredan con la luz de noviembre, nostálgica y huidiza, y sigues ahí tapada con la noche para que el mundo te olvide.
Te estiras, te encoges, y saboreas ese calor que te das tú mismo encima de un colchón.
Pero mientras respiras y sueñas, la vida te está esperando. Está esperando tu aliento, la sonrisa que pones según tomas el primer café, la palabra mimosa que das al día para que sea benigno contigo.
Sin embargo, tú sigues guarecido en la madriguera de unas sábanas de hilo que seguramente bordó tu madre pensando en ti, y que tú odias porque son difíciles de planchar. Aprietas los ojos para ver si no se descose tu último sueño, ése que te hablaba de un mundo mejor, ni tramperos, ni ladrones con corbata. Un mundo de niños con cara de angelotes que sonríen al viento y juegan con la lluvia. Un mundo de pan y cebolla para todos, que nadie se quede sin puchero. Pero un reloj que marca las horas se obstina en llamarte, que abras tus sentidos que la vida te espera.

… Y me levanto sin saber dónde estoy. Una niebla de tierno algodón me va besando según camino,  que juguetea enganchada en las ramas de los árboles semidesnudos. Un frío cristalino me acaricia la cara como suele hacer y ser ese frío castellano de inviernos crudos en la meseta y en el páramo.

El aire es tan racial como un lirio perdido; me acuna, me balancea, y va despertando esos sentidos sin sentido que se niegan a ver la cruda realidad… Poco a poco me voy adentrando en mi existencia mientras me susurra que valore lo bueno pues lo hay y lo malo, que es mucho, lo tome, lo estudie, aprenda y siga caminando con una sonrisa  cuya simiente está en el alma, y  yo he de hacer florecer en esas mañanas que se me antojan bordes y torcidas.

8 comentarios:

Macondo dijo...

Seguro que la has enderezado.
Besos.

Maripaz dijo...

¡Pura prosa poética!
Describes con tanta belleza el comienzo de un nuevo día, que una no puede por menos de comenzar a andar.
Besos, querida amiga.

la MaLquEridA dijo...

Muy buen día tiene quien esto ha escrito.



Un abrazo

Mª Jesús Muñoz dijo...

La vida nos espera siempre...Y quiere que transformemos esa realidad, que nos prueba y nos enseña.
Mi felicitación por esa sencilla profundidad que te caracteriza.
Mi abrazo siempre.

Antonia dijo...

Lo describes tan bien, que me he visto metida entre mis sábanas viendo la claridad por la ventana y disfrutando del momento, diciendo justamente: ¡A ver cómo va el día!
Encantador relato. Abrazos.

Marigem Saldelapuro dijo...

Qué bien lo has descrito, la verdad es que esas mañanas castellanas que hace años que no vivo están cargadas de frío y de sentimientos encontrados.
Me ha encantado.
Besos.

Pedro Luso dijo...

Pois é, querida miga, aqui sempre leio textos sensíveis, delicados e realistas, como este, do qual transcrevo este belo trecho:

Y me levanto sin saber dónde estoy. Una niebla de tierno algodón me va besando según camino, que juguetea enganchada en las ramas de los árboles semidesnudos. Un frío cristalino me acaricia la cara como suele hacer y ser ese frío castellano de inviernos crudos en la meseta y en el páramo.

Parabéns, Mª Ángeles.
Um beijo.
Pedro

Reina Letizia dijo...

Mañanas frías estoy viviendo yo en mi palacio, pero te invito a venir. Tengo mantas para todos.

Besos de Reina