La 2ª edición de mis novelas tú lo has hecho posible

La 2ª edición de mis novelas tú lo has hecho posible
La 2ª edición de mis novelas tú lo has hecho posible.Un millón de gracias!!!

lunes, mayo 23, 2016

TÚ Y YO

Tú y Yo no se hablan desde anoche. Saben que no es bueno irse a la cama con palabras encendidas de reproche, pero aún así apagaron la luz rumiando cada uno sus escocidas doliendas.
No es habitual que Tú actúe así pues su carácter es sereno, conciliador, cauto, sin embargo la verborrea de Yo le salpicó de tal manera que no pudo contenerse.
Yo, es convulso, vehemente, vital y poco reflexivo cuando en su piel navega la incoherencia de los otros que la toma como suya y sale al paso como si fuera el Cid Campeador.
Llevaba días gestándose la tragedia, a Tú no le pilló de improviso, pero tampoco quiso intervenir dejando a Yo que al final se cayera del árbol que había erigido como púlpito para su arenga y claro que se cayó, sintió hasta coces en su magullado cuerpo moral. Tú se le quedó mirando un rato, un rato largo pues en el fondo le dolía la caída tanto como a Yo. Acostumbrados Tú y Yo a caminar juntos siempre, a estar en perfecto equilibrio ambas partes de un Uno indisoluble, Tú saltó enfurecido, según él, en el momento oportuno. Yo, por el contrario, sostiene que la coz más fuerte provenía de Tú.
Todo saltó por los aires cuando Yo dijo “Si me quieres, quiéreme de todos los colores”, Tú mirándole con desprecio le contestó “Naderías, borbotones de palabras sin sentido. Hace días que pasas por el espejo y no te miras y no has visto, por tanto, la vanidad en la que te has vestido, un traje tan pesado que ha logrado que  extravíes la perspectiva”. Yo se frota la mollera, duele,  pero más lastimadas tiene las ideas que hierven sangre por un costado, comenzando a tomar conciencia, por fin, que sus percepciones son suyas pero no han de ser obligatoriamente las de los demás. "Con una vez que las cuente, es suficiente, pero de ahí a imponer es un trecho insalvable", seguía arengando Tú aunque Yo se obstine en creer que está en posesión, nada menos, que dé la razón y la verdad.
Como adivinando Tú los pensamientos de Yo, añadió “Quién eres, tonto de las narices, para creerte en salvaguardador de una idea a la que le faltan elementos para discernir si tiene peso o no… Se te va la fuerza por la boca, la soberbia y la altanería en tu actitud…” Cuánto más vociferaba Tú, más humillado y destemplado se encontraba Yo porque estaba tomando cuerpo de realidad y verdad cada palabra escupida por Tú malhumorado.
Tú y Yo, invariablemente, han sentido un remusguillo en sus conciencias, una debilidad, cada vez que se topan con un ganador y un perdedor. Ambos se quedan parados, en un lugar poco visible visibilizando con todo detalle la conducta, los sentimientos, que afloran cuando el Ganador se siente triunfante y cuando el Perdedor ve malogradas sus tibias esperanzas. La mirada del Ganador es la luz misma, la osadía de presentir que su campo no tiene compuertas que impidan su avance. Puede mostrase, incluso, soberbio,  un Nike cualquiera, Apolo, Zeus, vete a saber, pero a su incandescencia de victoria no la puede ocultar.
Perdedor extravía su mirada, su gesto se apaga y se abriga en los brazos de alguien para ocultar su frustración, para lamer su herida lejos de ojos intrusos. A Tú y Yo se les saltan los fusibles de la ternura y el consuelo es su guía; invariablemente se pasan al lado de Perdedor.
Tú y Yo, constantemente, se diluyen en esas almas triunfantes y dolientes. Ambos están de acuerdo de sentir lo mismo en un alma y en otra.
Y anoche, un hecho insólito, Yo fue arrastrado por el ganador, ése que había estado todo el día desmitificando por sus talante y por su gesto. Sí, fue  empujado por el buen hacer, por la aptitud y la actitud, por restablecerse ante el infortunio creyendo en sí mismo. Y Tú se fue con el Perdedor, el que sabe que la gloria no consiste en no caer nunca sino más bien en levantarse las veces que sean necesarias para perseguir un sueño (M.Benedetti)

Esta mañana al despertarse, Yo ha ido al espejo, no le ha gustado nada lo que ha visto, y ahí está sentado, mirando a Tú que duerme plácidamente para pedirle perdón.

4 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Espero que se reconcilien y que cogidos de la mano disfruten de la vida.

Besos.

Crónicas vienesas dijo...

Muy bueno. Me recuerda a la vida real, no sé por qué ;)
Besos

El collar de Hampstead dijo...

Veo a Yo dando el primer paso para reconciliarse...

Besos.

MarianGardi dijo...

Entre tú y yo pssss "La doble naturaleza del Ser humano" mi Ensayo de Metafisica jejeje
Muy original este micro relato