martes, diciembre 15, 2015

¿DEBATIMOS?

Discutir, disputar sobre distintas ideas… Luchar, forcejear para escapar de una situación apurada”
Me encanta debatir, me gusta cómo nos desmelenamos cuando defendemos nuestras ideas y sacamos de nuestras mazmorras ese otro yo callado y prudente. Me irrita cuando tenemos que proteger nuestra honorabilidad por falsos testimonios o malos entendidos porque es probable que caigamos en la tentación, no solo de perder los papeles, sino además en una afrenta de “Y tú más” porque la palabra Mentira (Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa) aparece con su guadaña particular a cortar por las bravas una verdad, un diálogo, un consenso, un respeto, tal vez una amistad.
Debatir es necesario siempre. Para conocer a las personas, para aprender, para darte cuenta que puedes estar errado o errado con quien debates. Debatir es un ejercicio sano para aclarar ideas, malos entendidos, para exponer un programa de vida con otros contertulios, para ser generoso, para ser abierto y respetuoso con otras ideas que no son precisamente las tuyas.
Es difícil debatir. No hay que ir muy lejos para darnos cuenta de ello. En tu familia, con tus amigos, se puede llegar a verdaderas enganchadas que terminas enfadado, cabreado, con la mosca detrás de la oreja rumiándote mientras duermes.

Anoche me volví a sentar cómodamente en mi sillón para ver un debate televisivo. Saboreaba mi verdejo mientras desgranaba mis sensaciones y percepciones que me provocaban dos señores que podían dirigir próximamente nuestros destinos durante cuatro años. Aquello no fue debatir pues no supe sus programas gracias a un inepto moderador que no supo imponerse, poner orden y guiar a los contrincantes. Uno, entre las cuerdas, otro, venga a darle puñetazos hasta llamarle mentiroso y corrompido, tan fuera de sí estaba que perdió los papeles. Una vergüenza haber asistido a un debate en el que no clarificaron sus posturas sino, simple y llanamente, se sacó la basura sin reciclar, y el hedor que nos dejó difícilmente lo podamos quitar cuando llegue el 20 de diciembre.
PD Me fui a la cama con mi perro. Es mucho más divertido.

2 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

No perdí mi tiempo viendo a esos dos.

Con los años uno aprende...

Besos.

Antonio dijo...

Yo no lo vi, ya sabes mi opinión: Ahora si he de debatir con alguien es conmigo mismo, a la vista de lo hecho y observado, hasta dilucidar si hay alguien en quien confiar. No sé donde encajar mi pensamiento, quién podrá representarme, en quién delegar mi minisoberanía nacional con mi voto, no veo que nadie presente un proyecto de futuro para la sociedad que coincida claramente con lo que pienso... y luego, cuando ves que alguien se aproxima a ello, acabas sospechando que te engañan.

Pero, a pesar de todo, seguiré arriesgándome.
Felices fiestas