Vídeo promocional Mujeres descosidas

domingo, agosto 02, 2015

LA DOLCE EQUAZIONE: UNO...RITA

Rita se atusa el moño, coloca bien una horquilla despeinada y después pasa a colocarse bien el inmaculado delantal blanco. Apenas son las siete y cuarto de la mañana y en menos de diez minutos comenzará su trabajo. Echa una última mirada a la terraza a ver si algo falta, si todo está en perfecto orden. Da un par de pasos y se instala al lado de una buganvilla que crece perezosa enrolada a una columna y sus ojos se pierden en el horizonte dividido entre el tierno azul jalonado de volutas blancas y el azul cobalto del Tirreno. Ella no sabe que yo estoy observándola desde mi rincón favorito en el que mis ojos vuelan de la montaña al mar y en éste se pasea entre los barcos, pero he visto a Rita y he posado mis alas en su persona. Bien puede ser la representación de la mujer napolitana, de pelo negro bien tupido, pechos generosos y caderas marcadas. Su piel es tostada como el color del café difuminado con unas gotas de leche. Sí, su cuerpo incita a la sensualidad sin ella proponérselo. Sin embargo, verla actuar y la sensualidad se diluye para pasar a la ternura, a la generosidad sin esperar nada a cambio. Bueno, miento. Si tú respondes aún se la ilumina más el rostro de agradecimiento.

Sigo en mi rincón catapultado de buganvilla, olivos y mar, suspendida en el aire mientras mis alas abanican los sentidos. De pronto escucho “Buongiorno, signora”, giro la cabeza y me emborracho de Tirreno en los ojos de Rita; sí, sus ojos son tan azules que deslumbran mientras la sonrisa se recrea en su boca “¿Capuchino?”La sigo mirando sin expresar palabra alguna porque a veces no se necesitan; tan sólo un gesto y dices un todo. “¿oggi ha scritto molto, signora?” Bajo mis ojos a la agenda emborronada de frases, letras, que tal vez algún día compongan un cuadro estilizado de lo que significa Positano en mi corazón y levanto la vista al cielo buscando a mi Ángel justo cuando una gaviota revolotea en mis pupilas. Sonrío, me vuelvo a Rita y leo “Mis ojos cargados de sueños” Nuestras sonrisas se funde en un abrazo y Rita se pierde entre mesas coquetas, sonrisas y el fresa de la buganvilla

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