Vídeo promocional Mujeres descosidas

martes, mayo 26, 2015

PASO A PASO

En noviembre terminé mi primera novela, EL MISTERIO DE LOS GEMELOS CUBANOS, que el único mérito que tenía era haber pasado de escribir más de  10 páginas. Disfruté mucho escribiéndola, me reí a carcajadas porque no tenía ni pies ni cabeza. La pobre no fue entendida por mi público elegido y no gustó nada, recibiendo unas críticas tan malas, y destructivas algunas que me sumieron en una crisis (no es coña). Sin embargo, Dios me ha dado un carácter positivo que, según caigo o toco fondo, me levanto y vuelvo a la carga con la misma ilusión como si estuviera descubriendo el mundo al estilo Colón.
Entremedias de EL MISTERIO DE LOS GEMELOS CUBANOS, llevaba desde abril con una novela que se terminó allá por febrero. Estaba que me salía de mí, de emoción, de orgullo e ilusión. Busqué una persona que la leyera, después otra y por último una tercera. Cada una era de un perfil totalmente opuesto: una catedrática, una poeta sensible y una lectora compulsiva que se le todo pero siempre buscando evasión. Las tres fueron unánimes: las gustaba y me daban el golpecito necesario para seguir.
El siguiente paso fue encomendar a la catedrática y a la poeta sensible que me corrigiera la obra y que me señalaran ideas de mejora para mi criatura; cumplieron con creces.
Hoy  SEVILLA... GYMNOPÉDIES va al Registro de la Propiedad Intelectual, y lo quiero compartir con vosotros. ¿Por qué ese título? Lo explica en la primera página “Cada capítulo de una vida debería tener una música especial que sintonizara con los acontecimientos. Si tuviera que poner una melodía en mi vida, sin duda sería Gymnopédies de Erik Satie, mágica, misteriosa, suave, dulce, tan llena de paz que aún hoy me besa en el corazón… Pero eso fue mucho más tarde”
Quiero que me deseéis suerte, la necesito y mucha porque el mercado está saturado, lo sé, pero creo en mi novela, de verdad; tiene muchas posibilidades.
Desde aquí también quiero hacer público mi profundo agradecimiento a Mª José García-Vaquero y a Rosa Mª Arroyo por su dedicación para que la novela estuviera casi perfecta para poder brillar con luz propia.
Ahora me falta lo más importante: editor… A las seis de la mañana he comenzado a mirar editoriales que, al menos, se dispusieran a leer a mi criatura. Si alguno tenéis información de algo, no dudéis en dármela, por favor, el trabajo en equipo siempre funciona.

¡Chicos estoy muy feliz!

1 comentario:

Nómada planetario dijo...

Desde aquí desearte la mejor suerte posible con tu novela. Siempre he pensado que hay mucha sensibilidad en tu estilo de escritura. Yo sólo puliría el laísmo, en el que incurren casi todos los mesetarios.
Besos con sabor a té verde con menta.