La 2ª edición de mis novelas tú lo has hecho posible

La 2ª edición de mis novelas tú lo has hecho posible
La 2ª edición de mis novelas tú lo has hecho posible.Un millón de gracias!!!

miércoles, mayo 20, 2015

COSTA DA MORTE


De nuevo azul, de cálida brisa, de norte y cobalto. Ayer fundido en abierta bravura chocando sus labios con la costa da Morte. Otrora, de mar en calma, de rizados bucles al llegar a tu orilla. Playas desiertas de arena blanca y conchas de peregrino. Dos osados bañistas se funde en la arista esmeralda mientras rayos de sol, escapados de un cielo azul con nube deshilachada de algodón, imprimen a la mar un espejo de plata que ciega a mis ojos que se nutren de azul interminable.
El camino fondea un acantilado entre hortensias, aliagas y dunas y, según desciendes, primero tocas cielo antes de perder tus pies en esa arena que según la pisas hundes tus talones. Después, la brisa seduce a tu piel y aparece la gaviota sombría revoloteando en esa ribera de agua salada. Un suave cosquilleo se balancea entre mis dedos mientras mi ser se va mezclando entre el rumor de la ola y el silencio de mar abierto. Como siempre, cierro los ojos para atrapar mis memorias de agua, son y salitre, tal vez acaparan la sal de mi equilibrio, mientras la hora baja la mar para que me adentre mientras la espuma se aleja.
Abro los ojos y veo mi sombra extendida, alargada, sobre arena rubia de tanta agua en la que se empapan mis deseos. Despliego mis brazos y me siento gaviota, esa gaviota que vuela a ras de sentimientos y emociones mientras mis pies se llevan la ola que abraza mi libertad.
Unas risas de cabriola me aterrizan  en la espuma. No la vi llegar y me baño de turquesa y blanco mientras mis amigos huyen del donaire que produce un susto inesperado. El mar se ha vuelto niño y juega al zigzag con sus intrusos. Yo, me dejo seducir, ya vendrá el calor de la abrigada lumbre entre la roca y ese sol de tarde de mayo.
Pero antes de alejar mis pasos de aquel lugar de duendes y meigas aún veo ponerse el sol entre el horizonte y un mar más cobalto que nunca.

Ya no soy sino salitre al son de una alga con alas de gaviota.

1 comentario:

SALETA dijo...

Permíteme una maldad: lo de la gaviota es un fallo subliminal, supongo, jaja...