La 2ª edición de mis novelas tú lo has hecho posible

La 2ª edición de mis novelas tú lo has hecho posible
La 2ª edición de mis novelas tú lo has hecho posible.Un millón de gracias!!!

miércoles, marzo 12, 2014

UNO DE LOS NUESTROS

¿Cuántas veces habremos dicho “si Fulanito levantara la cabeza, volvería inmediatamente a morir al ver la realidad actual”? Y anoche fue uno de esos días que mientras mi amigo me desguazaba sus horas, yo no hacía más que repetirme esa frase tan manida. Las lágrimas se aunaron para deshacer el dolor que nos producía a ambos esa realidad que, a veces, es tan dura de digerir…
Los días de mi amigo se convierten a veces en un zafarrancho de combate hasta que el último disparo desploma su vitalidad pulverizada entre el humo del caos; tantas cosas ha de digerir al cavo del día que está perdido en sus horas más amargas.
Ha tenido que aprender tanto en estos últimos años que ya hay verdades que le resbalan aunque por mucho que lo pretenda duelen tanto que dejan muescas en su rictus eternamente risueño.
Nosotros, sus amigos, le cuidamos, le mimamos mucho, pero eso no es suficiente; él ha de aprender a caminar solo, a encajar los golpes que le traen sus futuros más inmediatos y, aunque anoche mientras le miraba tratando de disipar la cortina de agua que me cegaba, no podía alejar de mi pensamiento esa frase tan usada.
Con mi corazón acaricié su rostro de niño aunque las canas peinen sus entretelas más íntimas. Con manos de madre quise evitar sus duelos, pero en su rostro veía la incredulidad de esa realidad que a veces mata las esperanzas. Su mirada limpia y clara a pesar de los años que calza, ensalzaban mis zozobras, el temor a más sufrimientos en su triste figura de niño bien, atractivo y jovial.
Volví a casa con los ojos aupados al cielo, clamando justicia, y es que cuando a uno de los nuestros les pasa algo es como si nos pasara a nosotros; la fuerza del cariño hace que seamos uno solo.

¿Cuántas veces habremos dicho “si Fulanito levantara la cabeza, volvería inmediatamente a morir al ver la realidad actual”? La vida sigue y aunque muchas veces la esperanza se marchite, la fe mueve montañas deseando que uno de los nuestros no sucumba a la puta realidad, y que ese ángel que tenemos colgado de nuestras pestañas no permita más dolor.

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