martes, mayo 04, 2010

VERÓNICA A LAS OCHO

Hoy Madrid se despertó irritado. Yo estaba embelesada mirando un cartel luminoso que nos han puesto en la parada del bus, para comodidad de los usuarios, en el que se nos informa de los minutos que faltan para que llegue el que tú esperas, cuando los cláxones de los coches se dispararon; estaba la plaza de las Ventas colapsada. El ruido era atronador, pero observé que no para todo el mundo. Un hombrecillo, nuevo en la plaza, nunca lo había visto, según sonaban los cláxones él saludaba con la mano derecha elevada al cielo y luego, con total naturalidad, nos obsequiaba con unos graciosos pases de verónica. La gente le miraba de soslayo y se distanciaba de él; en sus ojos se leía que los locos no tienen buena leyenda. Lo que esa gente no sabía que el torero a ritmo de claxon tal vez fuera feliz en su plaza de toros íntima y personal y que, quizá, los que le rodeábamos éramos simples mortales que, imbuidos por el rugido de la prisa, olvidamos sonreír y ser felices aunque sea mientras alguien nos regala una verónica a las ocho.

9 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Es que estamos robotizados.

Besos.

Jesús Arroyo dijo...

Para que luego se quieran "cargar" la fiesta...

Juan Julio de Abajo dijo...

A ese buen hombre - porque tenía que ser bueno a la fuerza, pues de lo contrario no torearía, sino que estaría atracando un banco -, si en vez de dar pases de muleta o capote, se pone a recitar, a voz pelada, "Río Duero, río Duero, / nadie a estar contigo baja, / ya nadie quiere escuchar / tu eterna estrofa de agua", pues hubiese tocado la vena sensible de los más insensibles. Ya lo decía mi abuelo: "Hay gente para todo."

Date por besada, chavala.


JULIO.

El Drac dijo...

Y cuál será la verdadera felicidad la encontrada así por locura, la forjada con estupefacientes a espaldas del mundo, la encontrada en el dinero que compra todo, o la laboriosa y forjada día a día con esfuerzo. No sé quién disfrutará más, quién será más feliz; sólo se´que la vida se nos va en ello. Un abrazo

guillermo elt dijo...

Al igual que tenemos vacaciones anuales, días de asuntos propios (el que los tenga), cursos y cursillos para la promoción laboral, media horita pal bocata... etc, etc... etc, deberíamos tener un tiempo para hacer locuras... cuerdas locuras, pero, al fin y al cabo, locuras. Sumergirnos en nuestro mundo íntimo e infantil y... Bueno, tal vez, nuestro Peter Pan, esté algo alejado y, hays perdido definitivamente su sombra... Ahora que... yo, me niego a perderlo del todo... nos ha jodío.

("Papá!... qué vergüenza!!!")

Besicos.

Codorníu dijo...

Cuánta gente vive de sus mundos internos. Mejor dicho: vivimos.

Una pena que tanta gente pase por nuestro lado y ni se lo imagine. Ni nosotros los de tantos otros.

Un beso, amiga.

Adolfo Payés dijo...

Que placer pasar de nuevo por tu espacio después de mi larga ausencia..

Un Abrazo
Con mis
Saludos fraternos de siempre..

INÉS dijo...

Otra vez esa parada de autobús mágica...
Yo quiero una como la tuya...dan ganas de cambiar de barrio.
bss

Maripaz Brugos dijo...

Todo depende de la mirada con que observamos la vida y los sucesos.
La mayoria de las veces,solemos mirar con la rutina de la que somos presos.
Tu sabes mirar, el interior de las personas con las que te cruzas. Gracias por compartir tu mirada.