domingo, marzo 07, 2010

DEPRISA, DEPRISA

…Estaba lloviendo y yo arrastraba la pesada carga de la compra con la mente puesta en la llegada a casa, una cerveza y un cigarrillo. Ella me abrió la puerta y me dijo dónde debía colocar cada cosa añadiendo en cada movimiento que me diera prisa.

Al terminar, me apuró a que pusiera la mesa; yo seguía con la gabardina y sin cigarrillo ni cerveza.

Cuando rematé la faena, me aseveró que lo mejor era que comiéramos. A duras penas dejó que me quitara la gabardina y me vi con la comida delante de la boca, pero sin cerveza. Estaba dando el último mordisquito a una sabrosa piña y me quitó el plato; terminamos de recoger la mesa y yo saboreando en la imaginación las noticias de la tele con un café y un cigarrillo. Cogí el mando entre mis manos, pero un huracán me lo arrancó.


La pantalla de la televisión entonces comenzó a pasar imágenes con tal velocidad que se convirtieron en borrones coloreados. Hasta que de pronto dejó de teclear el mando, y apareció un perro ladrando. Su ladrido me remontó a mi infancia.

Estupefacta la miré de reojo; su rostro carcomido por los años se había encendido.

Mi madre, criatura de ochenta y dos años, viendo Lassie. Parecía una niña allí parada delante de la televisión tratando de ver con la escasa luz de sus ojitos las proezas de un perro.

Me encendí, al fin, un cigarrillo y, entre sorbo y sorbo de café, pensé que mamá cada vez se acercaba más a su segunda infancia. Era una bellísima estampa de una anciana cuyas horas están marcadas por la soledad del vacío.

11 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

No sé que decirte.
Has de tener mucha fortaleza.
Ánimo.

Besos.

El Drac dijo...

Qué felicidad el que puedas contemplar esto. Todas las cosas tienen un ciclo que al acabar se repiten enespiral ascendente y ello es lo que sucede con los ancianos Un fuerte abrazo

Juan Julio de Abajo dijo...

La madre siempre estará donde estemos; siempre cuidó de que no nos faltara de nada y, llegada la senilidad, será como la imagen viviente en la que nos veremos reflejados los hijos de bien.

Un pensamiento (o sueño) tan sano como digno de admiración.

¿Besos? ¿Cuantos? Pónlos tú misma, cuore.


JULIO.

www.fancyediciones.es
juan@fancyediciones.es

Ricardo Tribin dijo...

mi muy querida Ma. Angeles.

Tratas con gran delicadeza tan dificil tema referido aun momento que tarde o temprano tendremos.

Un beso bien grande.

guillermo elt dijo...

Del post anterior:

Supongo que, para tí, más que hijos, derramará flores.

de éste:

... sí, deliciosos niños-ancianos, tan importantes en nuestra vida como que, lo que nos vean nuestros hijos hacer con nuestros padres, lo harán ellos con nosotros... Supongo.

Besicos.

©Claudia Isabel dijo...

entrar a la vejez es como entrar a un mundo raro...
Excelente relato!
Un abrazo desde La perla de Janis

Jesús Arroyo dijo...

Veo tu sonrisa tras encender ese cigarrillo y ver a tu madre. Creo que el respaldo del sofá se hizo a tu espalda ¿verdad?
Besazos, Cantalapiedra.

Estrella Altair dijo...

Y bendita madre que esta junto a nosotras.. todavia...

Lindo.. niña de plumas...

Luis y Mª Jesús dijo...

Se ha ganado ver Lassie. Compra la colección para que la vea cuando quiera, así podras ir mas despacito.
Tiemblo cuando veo los derroteros de cagaprisismo de Luis.
Llevo unos días que ya no me dan las piernas, ni la vida. El viernes se me caían las lágrimas por la calle.
En fin, hoy estoy mucho mejor.
Un besazo

Juan Antonio dijo...

Que disfrute mientras no sufra.Dificil el mundo de los ancianos...Besos y feliciddades

Juan Antonio dijo...

Que disfrute mientras no sufra.Dificil el mundo de los ancianos...Besos y feliciddades