miércoles, septiembre 03, 2008

MAR ADENTRO

El verano trae al mar más cerca de cada uno. De alguna manera viene a nosotros en forma de aventura, previo pago, leído o soñado, pero nos rodea con su oleaje, cálido abrazo y perfumo de sal.
Los que vivimos tierra adentro soñamos encontrarnos con él, bañarnos en sus aguas, contemplar su difuminado amanecer, o cuando el día encrespa su espuma y la tormenta arrecia. Pero siempre es el mar, mito de muchos de nuestros sueños, más, de los que no tenemos posibilidad de despertarnos cada día en su regazo.
Me gusta contemplar los ojos de niño cuando lo ven por primera vez, cuando se acercan temerosos a su orilla preguntándose que es aquella inmensidad.
Me gusta guardar en mis retinas el color plata de sus aguas al medio día mientras el sol lo ilumina.
Increíble al atardecer cuando el sol le convierte en oro. Impresionante su rugido, remanso el sonido del oleaje al llegar a la orilla.
Siempre me pasa lo mismo cuando nos reencontramos: recobro el pulso, me convierto en salitre y mi voz se confunde con el canto de una gaviota dando gracias a Dios.
Contemplar el mar es navegar hacia tus adentros y saber que la vida continúa, y tener la certeza que la naturaleza es grandiosa.

8 comentarios:

Carlota dijo...

Pues sí, querida... grandiosa. No concibo un verano sin mar... la verdad es que siempre he vivido con el mar a mi lado. Un besazo.

Letizia dijo...

Mi doncella Maripuri no concibe una vida sin mar. No veas lo que me cuesta tenerla atadita en Madrid...

Besos de Princesa

Codorníu dijo...

Querida amiga: regresamos hechos espuma, lisos cuarzos rodados, verdes tonalidades esmeralda al pie de los acantilados, algas simplemente enredadas en la cola de una sirena recién llegada a la orilla.

Mientras no se hace polvo todo eso, soñemos como tú dices. La naturaleza siempre nos acoge y nos da pie para prolongar el verano.

Qué dure.

Un beso marino.

Maria Coca dijo...

Así es: la naturaleza es grandiosa. Me alegra saberte de regreso y leer que ninguna ola te ha restado el don de la emoción que embarcan tus letras. Rebienvenida amiga!!!!

Besossss

Nómada planetario dijo...

Tienes razón, en tu reflexión sobre el disfrute más intenso del mar por el personal del interior. Un día en la playa de Malapesquera en Benalmádena, abarrotada hasta la bandera, llegó un familia de Córdoba y tras dejar sus bártulos como toallas adosadas exclaman: "¡Esto es vida!".
Con qué poco fueron felices. Ni que decir tiene que esa zona la tengo en mi lista negra por la densidad, ese día fue una excepción. Yo soy más de calas tipo Torrequebrada, que hoy por cierto estaba transparente.
Saludos.

azpeitia dijo...

A tu vuelta de tu largo viaje, casi colisionamos en la carretera, porque yo acabo de llegar del Norte, donde el mar con su impúdica molicie, acaricia nuestro cuerpo y se filtra en nosotros hasta convertirnos en una especie de salazón humano....un beso de azpeitia

PIER BIONNIVELLS dijo...

No sabes cuanto te entiendo!.
Cuanto echo de menos mi mar, sus olas y su aroma..
Aqui en madrid, no puedo sentirlo.. solo a veces en los sueños me llegan los cantos de la sirena, y me entra una melancolia tonta de esas que te atrapan el alma y te sumergen en lagrimas..

que estes bien.

abrazos.

Estrella Altair dijo...

Hola Mª Angeles, tienes razón, el mar es estupendo, grandioso, pero a mi como siempre me impone, me dá un no sé que... de respeto.... quizas sea mi parte de secano, no en valde Toledo lo llevo dentro.....

Me apasiona como te han dicho su aroma, su color, su inmensidad... pero francamente.. cuando empieza el mal tiempo y su humedad me va penetrando.... ahí la cosa ya cambia....

Un abrazo muy fuerte.