viernes, enero 25, 2008

AUSENCIAS


… Y ahí estabas tú esperándome.
Me mirabas con esa media sonrisa entre la ironía y el pasotismo, como si no fuera contigo la incertidumbre. Sólo te faltaba el sombrero de cowboy, porque el cigarrillo, en la comisura de tus labios, yacía jugando al despiste como tú.

Reparé en tus ojos, ese mar inagotable donde nos bañamos de los otros cuando queremos amar y había tanto de ti que me alegré de volver.

… Volver a tu luz, espiga de mis días, dulce sarmiento incrédulo, estación de sentimientos desiguales, paisaje de claroscuros, en donde el amanecer se confunde con el crepúsculo.

… Y entonces me preguntaste “¿Crees que los muertos viven?”… Silencié un rato antes de contestar y así pensarte mejor. Después, perdiendo mi voz en algún lugar remoto, volví la vista hacia tu figura y añadí “Quizá, quizá en alguna parte. Donde los sauces no conocen el otoño y dan cobijo a nuestros espejismos”

Y en aquel momento reemprendiste la marcha, silbabas al viento mientras las olas llegaban a tu orilla. Yo iba aposentada en tu hombro, lánguida y confiada, no necesitaba desplegar mis alas de gaviota, tú volabas por los dos.

2 comentarios:

carlota dijo...

Precioso, encantadora MªAngeles.

ANA dijo...

Volar a lomos del ser que quieres,
que te lleven, allí donde los sauces no conocen el otoño y dan cobijo a nuestros espejismos
que te lleven, alli,
un beso,
ana.