viernes, noviembre 16, 2007

TIEMPO DE MEMBRILLOS

Hemos tenido telepatía y has venido a mi encuentro. Sabía de ti por los noticieros; comentaban que hace días llegaste a tierras de Castilla como siempre lo haces: silenciosa y meona. Te imaginaba, majestuosa, con tu halo envolvente, aposentada una vez más en las vidas ajenas, en los campos, y en las calles desiertas.
Yo, entre tanto, me doraba al sol del membrillo, perdida en mundo complejo de fraudes y mentiras, pero no por eso, menos bello. El sol de mi otoño me acunaba como a una niña nostálgica en esas perezosas tardes otoñales, que invitan a recuerdos dulces de chocolate, churros y castañas. Así, la noche se precipitaba despidiendo al sol un día más. Las luces de la ciudad se encendían dando calor a la frialdad del asfalto.

Encerrada entre rayos alegres y atardeceres de color miel, guardaba, mientras te esperaba, los membrillos en los armarios; su perfume reconfortaba mi ánimo, me trasladaba a tiempos de mi niñez. ¿Sabes? Quiero grabar en la memoria de mis hijos esos detalles nimios que harán, igual que a mí, feliz su pasado al rememorarlo.Anoche, al despedir al benjamín de la familia, me dijo entre susurros:
-Mamá, quiero que llegue ya; estoy deseando pasar frío y miedo cuando vaya al colegio... Si hasta los niños te aguardan y tú, remolona, haciéndote desear.

Hoy me he despertado con una claridad gris. No estaba aún mi dora-membrillos. Se retrasaba. Como autómata, perdida aún en los vahos del sueño, he subido la persiana, y cual ha sido mi sorpresa al verte plantada ante mí. Me he precipitado a la habitación del niño y, sin más preámbulos, le he dicho:
-¡Javier, ha venido! -arrastrando su oso de peluche, ha caminado hasta la ventana. Su carita se ha iluminado nada más verte, y una suave sonrisa de satisfacción se le ha escapado de su rostro infantil.
-¡Por favor, por favor, mamá, déjame hoy ir sólo al colegio! Por favor, mami.
Le he abrigado hasta casi cortarle la respiración, y con su manita enfundada en la cara de un Snoopy, me ha dicho adiós. Me he asomado a la ventana y he oído una voz que decía:
-¡Es genial! No veo nada.

Me he quedado allí parada, mientras los huesos se me encogían, contemplándote, deleitándome, escuchando tu silencio, perdida entre ti y el recuerdo de la gente que añoro. Me ha venido a la memoria la austeridad de los campos en los que crecí, sus hayedos dorados, los chopos desnudos y el olor a leña. Mis sentidos, un año más, han despertado a esta naturaleza muerta, aunque viva y latente en mi corazón. Meciéndome entre un sol de membrillos y tú, niebla juguetona, he dado gracias a ese Dios tantas veces reprochado, y otras olvidado.
PD. Queridos lectores, hoy me voy a mi casa nueva y no tengo teléfono ni Internet, claro. Así que estaré unos días ausente. No me olvidéis, ¿vale? Volveré muy pronto. Un abrazo y muchísimas gracias por leerme.

3 comentarios:

carlota dijo...

Cómo crees tú que nos vamos a olvidar de tí? Esperaremos anhelantes, jaja, a que escribas otro post...que tierno ha sido este, lleno de recuerdos por un lado (qué bien huelen los membrillos!!!)e imágenes...hasta la manita de Javier con cara de Snoopy...buenísimo, como siempre...siento repetirme, pero es que es así...y con esa música que me encanta. Besos, te esperamos...al menos yo.

PIER BIONNIVELLS dijo...

Que hermoso post..
Esta lleno de carizias que mezclan tus recuerdos con la espera del presente..

abrazos...

regresa pronto..

Nómada planetario dijo...

Te esperamos con más ansias que tú al otoño, para abrigarte como un edredón de plumón.

Te quedó regia la entrada, como si sonara la bisagra de un portón antiguo para franquearnos el paso a todos hacia tus sensaciones.

Saludos.