sábado, febrero 11, 2017

DE MUJER A MUJER, retrato de Socorro

Sé que ella preferiría que la escribiera su loca Lola, la que provoca un montón de chascarrillos en medio minuto y se larga con faldas y a lo loco como si no hubiera roto un plato. Sin embargo soy yo quien viene a hablar de la mujer duende, de esa mujer mágica que una vez encontré en estos caminos tortuosos como livianos que nos toca transitar hasta que la parca nos llame a filas.
Quizá, convencida, que de Socorro ya se ha dicho todo pues su vida, además de densa, es muy vivida y siempre compartida, pero mis ojos son míos y como míos que son ven lo que les da la gana porque la edad es un grado y cuando se llega a una edad que solo lo marca tu intima y personal percepción, dejas las composturas, el qué dirán para otros, y tú te desnudas y comienzas a ser tú misma, eligiendo, deseando, rechazando, aquello que tu alma te pide en cada momento. Sí, sigues viviendo un poco para los demás, más si eres generoso y por tus venas fluye el caudal de dar y compartir. Sin embargo comienzas a quererte, a atreverte a mirar a ese espejo que apunta tus canas, que desdibuja tu juventud, que descose recuerdos para asegurar otros. Espejo que perfila con descaro tus ojos debilitados de ilusiones, marchitos de deseos carnales. Retrata tu cuerpo encorvado por tantas láminas de acero, parches apuntalados para no venirte abajo por tantos desfalcos y batallas que te entregó la vida y tú tuviste que hacer frente. Tus velos, tus duelos, ahí están pero de ti se ha marchado la prisa, ese temor a perder el tren, y estás sola contigo, mirándote de frente, fregando y maldiciendo tus pérfidos pensamientos y obsesiones, desvistiéndote y volviendo a dibujar un deseo, a coser una ilusión, a bruñir tus ojos de arco iris, a sofocar tus incendios con abrazos y otros menesteres, pues sabes que tu piel sigue sintiendo una caricia y que tirita si le falta. “Es tu hora” Te dices mientras rastreas a esa niña que siempre durmió dentro de ti a pesar de que su hora pasó. La sacas, la sientas a tu lado, la cantas una nana y la cuentas…cuánto te pesa la soledad. Ambas os juráis lealtad, os agarráis del corazón y volvéis a salir al mundo, ese mundo a veces tan inhóspito y cruel pero otras tal vital, tan dinámico y lleno de luz por conocer que, Doñita y Socorro no pueden resistir sus ansias de presentar batalla hasta que esa parca, siempre al acecho, venga a por ellas.
Yo me miro en tu espejo y me zurzo, me coso, me hilvano, y me remiendo si hace falta a tu corazón repleto de cabeza porque para mí eres esa voz de mi conciencia que de vez en cuando me susurra palabras honestas besando mis torpezas mientras te empecinas en enderezar mis locuras.
Hoy, un día cualquiera del calendario, la lluvia llueve melodías dulces mientras te retrato con mis torpes letras sin más que decir que una gran señora llena nuestras vidas, esos que rodeamos tus horas de risas y quejidos, de sueños y llantos y juntos escribimos una esperanza.

Socorro Mármol Bris, nuestra gran dama de la escena literaria.

4 comentarios:

Socorro Mármol Brís dijo...

¡Jesús! Cuando empiezan a verte como una "gran dama" es que va llegando la hora de tener devotos en lugar de retozar con amantes. Y eso...¡Uf! Gracias, Ángeles, porque esta madrugada has escrito desde el corazón.

Mª Jesús Muñoz dijo...


"Yo me miro en tu espejo y me zurzo, me coso, me hilvano, y me remiendo si hace falta a tu corazón repleto de cabeza porque para mí eres esa voz de mi conciencia que de vez en cuando me susurra palabras honestas besando mis torpezas mientras te empecinas en enderezar mis locuras."

Mi abrazo a las dos por esa amistad.

RECOMENZAR dijo...

Es temprano hoy y desde mi cafe con leche de la mañana te leo me adentro en tus letras
me gusta lo que leo

Macondo dijo...

No la conocía, pero tu descripción me ha invitado a visitar wikipedia. Se ve que es una gran mujer.