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martes, enero 17, 2017

LLANTO

Cuántas veces hemos llorado sin hallar consuelo y, cuando las lágrimas de nuestros ojos se agotaron, siguió la lluvia del alma calando cada pasaje de nuestra tristeza ¡Cuántas veces!
Llorar no sana penas, pero reconforta. Es como dar rienda suelta al nudo ahogado de un sentimiento asfixiado de tanto dolor.
A veces los sollozos son empáticos, se comparte con tu compañero de camino  esa sensación de dar cauce a un sentimiento.
Llorar, llorar convulsionándonos de risa hasta que en nuestros ojos aflora un aguacero alegre de estrellas en forma de agua pura.
Cuántas veces, de pronto, nos encontramos llorando sin saber el porqué de esas lágrimas solitarias que corren silenciosas por nuestro rostro ¡Cuántas veces!
Algunos dicen que llorar es mostrar debilidad. Otros sostienen que es enseñar nuestra sensibilidad… No sé, a mi me sienta bien. Cualquier faceta del llanto me alivia, y despeja cualquier nube que me impida ver o sentir con claridad.

No nos deberíamos avergonzar de nuestro llanto. Es una de las manifestaciones más honestas, sencillas e inocentes del ser humano.

1 comentario:

Ambar dijo...

Lo terrible es cuando llora el alma y las lágrimas son incapaces de brotar. Ese es el dolor más agudo porque, como tu dices, las lagrimas alivian.
Besos