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viernes, octubre 28, 2016

BIEN PAGÁ

“Ná te pido, ná te debo, me voy de tu vera, que te den rasca. No maldigas, no te quiero, no me quieras, vete a tomá café. Bien pagá, pagá, mujé”….De esta canción hay tres versiones conocidas: la de Antonio Molina, la de la Pantoja y la mía. La pega de la versión pantojeríl es que  habla de un amor despeñado, y  yo no hablo de eso, que cada uno es libre de despeñarse como le pida el cuerpo. En cambio, la versión molinera es chulesca, es canalla y altanera, rabiosamente postinera. Y ahí es donde encaja mi espíritu plumero.
“Ná te pido, ná me llevo, ni tus calcetines. Entre tus paredes dejo sepultá polvo, grasa y guarrería” Porque cuando cojo el plumero es de trescientos sesenta y cinco días a trescientos sesenta y nueve, depende como se me den de sí las horas, y para animarme, para dar alegría a esta acción tan grata, pongo corazón y vida con voz, por supuesto, bien desgarrá.
“Por un puñao de parné, bien pagá, bien pagá, pagá, mujé” Llegados a esta estrofa más que cantar, chillo, el mal café se me sale por los ojos. Dado que me hace ilusión llenar la hucha que he comprado en el chino y que no he estrenado. Para animarme, pienso que según paso por la habitación de Peluche encontraré unas monedillas despistadas y las meteré en la hucha, luego cuando se llene, la abriré y me iré a Corte Inglés y me compraré un viaje, pero como serán caros, y no es por falta de dinero ¡Ojo al dato!, porque la hucha, insisto, estará llena, me volveré a casa, encenderé el ordenador y me compraré el viaje más barato que, con lo ahorrado invitaré a unas cañas a mi Pepe… Sí, llegados a este punto ya no soy la mujer plumero sino la versión versionada del cuento de la lechera pero sin leche, obviamente. Adjunto lo de sin leche porque en la habitación de Peluche, además de encontrar unos calcetines descasados en el suelo y¡ fijaros que agito el plumero!, solo encuentro seis céntimos. De allí me salgo gritando “Mal pagá, mal pagá, mujé pringá” mientras mis pies me llevan al dormitorio de Anticristo que es de la cofradía del puño cerrao “Ná de ná, y ná y náaaaa” Aquí no grito, bufo. Perro se quita del medio no vaya a ser que su ama le pretenda quitar el polvo de malas formas, pero en medio del pasillo queda su cama que, como ando a oscuras para no gastar, me tropiezo y termino rebotando en la habitación de mi Pepe, que es la mía, eso sí, cantando en arameo la Bien Pagá. En la parte que me toca, no busco, si no ha habido nunca, los milagros no existen ni aunque los versiones y actualices. Pero mi mente positiva nunca descansa, igual que el plumero y, mientras vapuleo mi voz con “No te engaño, yo te quiero. No te traiciono…”Veo de pronto el billetero de Pepe. Mi voz ha quedado en suspensión como el polvo. Mis dedos se alargan, ni mujer plumero ni ná, Eduardamanostijeras. Abro, mis ojos, dos lupas, no hay ná. Busco lupa de aumento, sigue siendo ná… ¡Perdón! Algo hay. Es una nota manuscrita que versa lo siguiente:
“Gordita, repón los diez euros de la semana pasada. Gracias”

¡Mal pagá, mal pagá, mujé, mujéeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee pringá!

2 comentarios:

Celia Segui dijo...

Sí que se pringá , sí. Jajajajaa.
Besos.

Ambar dijo...

Con un Pepe reclamando 10 euros y el polvo revoloteando a tu alrededor empeñado en volver a caer justo donde tu lo habías quitado si que eres...pringá si.
Besos