miércoles, marzo 02, 2016

DIARIO DE UNA NOVATA XIX

Diario de una novata XIX
2 de marzo, 2016
La vida es una secuela de cadáveres que vamos dejando por el camino. Errores que ya no admiten remiendos por  ser pasado. Solo una vez que hayas clarificado dónde estuvo el traspié, podrás evitar una nueva caída al fango de los insumisos. Digo lo de insumisos porque suelo nadar a contracorriente. Primero actúo y luego pienso. Pero, además de generar nuevas corrientes positivas, te encuentras con nuevas  opciones llamadas vivencias y con ellas nuevos errores. Andando se hace el camino, sí, y costoso se hace el camino. Da igual la edad que tenga, se nace aprendiendo y se muere sin haber aprendido muchas cosas.
¿Por qué este rollo metafísico? Por el día de ayer que me dejó en el paladar ese regusto entre agrio y dulce, que  hace detenerte y analizar sensaciones, pasado y presente, todo al mismo tiempo. Sin ánimo de fustigar tu conciencia y mucho de recolocar tus ideas o como es mi caso, de ordenar el mundo de las percepciones y emociones que fluyen dentro de mí, y por las que guio mis pasos a veces tartamudos, otras más  seguros de lo que en realidad son. Me lanzo a las vivencias como un pez sediento de agua y cuando las encuentro, hay momentos que me quedo reflexionando sobre esas aguas si serán lo que aparentan o simplemente circunstancias de un momento.
Voces con peso me advierten que el mundo literario hay mucho de trampa y cartón, y que no me deje engañar por la meras apariencias pues pueden ser humo de un instante, fuego,  o quimera con grandes dosis de egos aderezados de puñaladas traperas. Intuyo de lo que me hablan, pero a mí eso me resbala. Yo lo que quiero es sentarme cada mañana o cada tarde y escribir, dibujar a un anciano, a un chaval en medio de la vorágine de la gran ciudad imbuido en su propia esfera, la abuela que tira de un nieto imposible, infinidad de destellos que me ofrece la vida en una bandeja maravillosa. Después, cuando he vomitado ese mundo interior que bulle, reencontrarme con mi gente, ofrecerles una sonrisa, una escucha, un rifirrafe de conversaciones, hacer una tortilla de patata…, cosas simples pero de gran calado para mi propio equilibrio existencial. Allí donde se encuentra la magia de mi vida, en las vivencias sencillas. No deseo egos altaneros, ni disputas encarnizadas, sólo deseo el disfrute de mis letras que recaigan en otras manos para su uso personal y de dama de compañía, nada más... El resto se lo dejo a los que no pueden pasar sin la gloria de ver el mundo a sus pies.
¿Dónde se encuentra la fórmula del éxito editorial, esa estrella fugaz? Dar con la clave es ardua tarea que no depende de ti solo, sino de los que te rodeen. ¿Qué pasó a Van Gogh? No vendió cuadros mientras sus ser pululaba por la tierra, pocos osaron a descifrar su valía.
Ayer estuve con un propio a entregarle mi manuscrito, Sevilla…Gymnopédies. Si dijera que no disfruté de esos momentos mentiría. Me divertí, fui yo misma, me reí frente a un extraño de sonrisa irónica que encerraba desencantamientos. Su mirada azul, a veces excesivamente esquiva, muchos miedos, más egos que humildades, había momentos que me miraba con sorpresa, otras rehuía mi mirada tan azul como expectante,  y mirándole, observándole, comprendí que emocionar, encandilar con tus letras, es un atributo de unos pocos. Aterricé de pronto en una tierra sin explorar en la que se reafirmaba  que puedo dar compañía y sosiego con mi hacer, sin embargo no dependía solo de mí misma sino de una promoción viral que puede ser fatua o no, pero que ayuda al despegue de tu trabajo. También comprendí que si Sevilla…Gymnopédies era relegada a un enjambre de estolideces, ciscada de críticas y vituperada, no por eso perdería el ángel que guarda mi novela. Rotundamente, no, aunque no triunfara en las librerías.
Mi trabajo es sosegado, de luces tenues y acogedoras, las suficientes para que un lector se  sumerja como si se tratara de su propia aventura.

El resto, el éxito  o el fracaso, no dependerá de mí.

4 comentarios:

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Tienes un magnífico Blog, Mariangeles ... con tu permiso me quedo ahí, en esa silla que queda a la derecha del escenario, en la sombra del primer flash.
Un abrazo y enhorabuena.

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Con permiso, hice el Reblog: https://etarragof.wordpress.com/2016/03/02/intimo-y-personal-por-ma-angeles-cantalapiedra-diario-de-una-novata-xix/

TORO SALVAJE dijo...

Lo enfocas muy bien.
Independientemente del resultado lo importante es que te gusta escribir y disfrutar de tu vida cotidiana.

Besos.

El collar de Hampstead dijo...

Veo que lo tienes muy claro.
El éxito de afuera no importa,el tuyo de haber escrito ese libro sí.
Sigue así.

Besos.