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jueves, abril 09, 2015

LA PREYSLER Y DOÑA PURI

¡Hola, chicos!.. ¿Qué tal vuestra Semana Santa? La mía muy recogida, mucho vino y hala comida y venga comida y después más vino y vuelta a empezar ¡Ah! Y todo a golpe de corneta y tambor, los castellanos todos somos muy sobrios pa to… También en mis ratos de más recogimiento espiritual, entre vinillo y vinillo, he meditado. ¿En qué? Os vais a alegrar cuando os lo cuente… ¡La Esteban ya es pasado! ¿Qué, cómo se os queda el cuerpo? Me dije “Puri, evolucionar o morir” Y ya sabéis que yo antes muerta que cualquier cosa que no sea ser, por lo tanto he transmutado de lo friki a lo hípster, eso sí sin barbas y muy limpia, pero con mi jersey roto aderezado con un pañuelo de Carolina Herrera, mis gafas de pasta y pareciendo que llevo dinero en el monedero aunque, cuando lo abres, esté la de siempre, ¿quién? La nada, que no necesita ningún aderezo para ser ella mismamente, pero si esto no lo cuento, todo el mundo pensará al verme…, mejor no saber lo que piensan de una, es un calvario pensar qué están pensando de ti, y más tarde confirmar que la gente lo que la gusta de verdad es ventilar la lengua sobre sus pensamientos más oscuros de otros, no de ellos, y tú caer como Santa Teresita en una noche oscura del alma, y de eso nada que la vida es muy corta y yo tengo la agenda a tope, a tope, tope. Más desde esta mañana que descubrí mi nueva musa y ya estoy tardando en emularla. Cierto es que tenemos muchas cosas en común, pero aún hay cierto distanciamiento entre ambos egos que he de solventar rápidamente.
Sí, voy a acortar distancias entre la Preysler y yo. Ella es morena y yo rubia…, nimiedades. Pronto la mando el número de tinte de Mercadona que yo uso... Ella se junta con sus amigas a comer perritos calientes y hamburguesas…, muy americano. Rápido la envío los choricillos a la sidrina que hace mi amiga Pichu que, aderezado con unos buenos culines de sidrina, muchos culines, para terminar cantando Asturias patria querida o el Asereje, al gusto, y así hacer patria que estamos muy necesitados. Claro, también puedo enviar a la Preysler al bar donde trabaja mi amiga la Mari ¡Qué mollejas, madre mía, qué bocadillos de chipirones con alioli!... Luego ella baila en el baño; eso se ha acabado, todo el mundo a bailar a la cocina que, mientras bailo, me salen los menús más rabiosamente rabiosos dado el sobresueldo que gasto en guindillas… Ella usa mucho pastillamen con colágeno, magnesio, calcio, y omega 3 y 6. ¡Qué no, mujer! Zanahoria, limón y naranja. La farmacia cuanto más lejos mejor.
En cuanto a su cuerpo y el mío pues…, ella dice que es genética, lo mío son de los huevos fritos con patatas, y a ella la luce comer con cabeza y lo mío es descabezado desde que me despierto hasta que me desintegro al final del día, pero a mí me acompaña Dios, porque ya lo dijo Santa Teresita “Dios está en los pucheros” y yo no salgo de la cocina con tanto puchero, calzoncillo y calcetines que tengo que casar. A ella se lo hacen todo, pero a mí, alma de cántaro, me lo guiso y me lo como todo solita, así que no puedo mandar con lo que me gusta a mí eso de ordeno y mando.
Y… Su sonrisa, tan perfecta, coordinada y de radiante blanco nuclear… La mía, de esa manera, deseando la pobre que su yerno político la enderece y eche un poco de lejía para yo qué sé, hacer el milagro de San Sergio que además de soldado y mártir en su época, en el SXXI obrará el milagro de la Puri.
Y cómo viste, y qué joyerío… Así no se puede competir, voy en desventaja porque ella seguro que no sabe ni qué es una tienda de chinos y yo no salgo de ellas. Ella trabaja para Ansorena y joyería de postín y yo para los mercadillos…
¿Veis lo que pasa cuando uno se compara con otro? Desgraciado, paupérrimo y no sé cuántos adjetivos más,  a cual más nefasto y negativo se encuentra uno así mismo,  y eso no se puede consentir. No quiero caer en ese culebrón mental. Mi Preysler es muy guapa, más lista que mi coneja Viky, amable y simpática. Pero yo, ay cómo soy yo de gordita, monfletuda, que mi Pepe cuando me quiere agarrar no abarca… Y soy mu grasiosa, me lo dice mi madre cuando está dormida.
Bueno, ¿qué hago? ¿Me hago fan de esta mujer o sigo con mi aserejé y culines de sidrina?


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