Vídeo promocional Mujeres descosidas

domingo, octubre 05, 2014

MI BARRIO

Hasta que llegué a Madrid, la palabra barrio carecía de sentido para mí. Sí, en Valladolid hay barrios, Los Pajarillos, Girón, la Rondilla…, pero como vivía en el centro, ese término me era totalmente ajeno. A la primera persona que se lo oí pronunciar fue a mi amiga Aurora y me sonó fatal, como carente de clase, una palabra fea, y el caso es que si vas a buscar sinónimos de barrio los hay deliciosos como alfoz, morería, ensanche, judería…, pero en Madrid vivo en un barrio.
…Y mi barrio es feo, mucho. Carece de personalidad, de calles estrechas y no siempre limpias. Hasta las tiendas son grises y los súper desmonguillados que incitan a darte la vuelta. Su fisonomía no guarda orden ni estética, igual hay un edificio medio nuevo y al lado otro que no se lavó la cara desde hace más de cuarenta años; en una calle puedes encontrarte farolas de distintos pelajes, a cual más fea. Los portales, que suelen ser la antesala de un edificio, de un hogar, son siniestros, cuando en Madrid se distingue por tener portales que son una auténtica belleza; no hay más que acercarse a la zona de Chamberí o Retiro, allí puedes encontrarte con auténticas bellezas arquitectónicas en cuanto a portales se refiere.
La gente que lo habita es anodina, una clase social difícil de ubicar. Abunda gente mayor, la de toda la vida que ha vivido aquí, sin embargo de un tiempo a esta parte se va viendo más gente joven, tal vez porque los alquileres al ser casas viejas son más baratos, o porque han vuelto a vivir con sus padres. También comienzan a vivir por estos lares extranjeros, sobretodo sudamericano, por el mismo motivo que los anteriores: las casas viejas son alquileres  relativamente baratos.
Pero el otro día, cuando llegué después de cinco meses de ausencia,  me recibió con sus mejores galas, incluso me enterneció. Todo seguía más o menos igual, sí,  había comercios que habían cerrado, no me extraña y no por la crisis solo, sino además por su inutilidad, sin identidad ni estilo. Sin embargo mi barrió me regaló como presente de bienvenida ese silencio tan suyo y que tanto agradecen tus oídos en la gran ciudad. La gente caminaba con parsimonia, como si la prisa se hubiera quedado dos calles más atrás. Había grupos de personas charlando en alguna esquina, otros tomándose un coñac en una terraza a la sombra de un airecillo suave y amable. Los árboles estaban frondosos y de un verde acariciado por las últimas y torrenciales lluvias. Sus ramas dejaban pasar ese sol otoñal que a una hora más o menos imprecisa es un membrillo en flor. Los barecillos de tres pelos menos uno habían colocado unas terrazas improvisadas haciendo de sus calles una estética grata y cómplice.
Sí, sentí de este barrio feo un abrazo cálido,  y ofreciéndome dentro de su fealdad su humilde belleza, esa que has de escarbar para encontrarla,  pero como todo en esta vida hay que buscar para hallar.
Este barrio antiestético además de ofrecerte un remanso de paz, te  sugiere buenos paseos para los amantes de footing por la carestía de tráfico y por poseer uno de los parques más frondosos, cuidados y bonitos de Madrid. Incluso pasearte en algunas tardes de primavera y escuchar un murmullo de un olé de lo más sentido mientras una corrida de toros discurre en los aledaños de este barrio.

Las casas normalmente son bajas, no más allá de cuatro, cinco pisos, sin embargo, la mía por estar en una especie de promontorio, además de tener siete alturas, es como si estirara el cuello de su cuerpo ofreciéndote escenas espectaculares. Por ejemplo, y al que le guste las escenas de tejados, desde la terraza de casa además de perder la vista en la lejanía más lejana, ves tejados de colores, de los de antaño y los de hogaño y, antes de partir el sol, en ese momento en que el astro convive con la luna, los edificios se visten de oro y la fisonomía del barrio desde la terraza de mi casa se convierte en un mágico lugar de radiantes y tostados perfiles de un barrio que siendo feo da a sus habitantes lo mejor que posee… La quietud de las horas doradas a una luz que no he visto en otro lugar.

1 comentario:

Noris Marcia dijo...

Me ha encantado tu texto lleno de armonia acerca de tu barrio. Gracias por compartirlo. Un saludo desde EU.