domingo, mayo 20, 2012

FLORES


El día dieciocho fue el día mundial de los amigos de las flores-un nuevo invento que no sé con qué fin, pero me pareció bien, bonito, y no quise pensar en los fines subterráneos de dicho propósito,  así que me quedé en la epidermis de la idea. Me gusto porque somos, la inmensa mayoría, hijos del agobio en un mundo  duro y cruel,  en el cual solo las altas esferas siguen impertérritas a las pobrezas y miserias del resto, vulnerables a cualquier viento. Por eso cualquier detalle agradable que anime aunque sea un instante es bueno y mayo, mes de las flores por antonomasia, nos regala escenas visuales maravillosas a las cuales te puedes acoger y dulcificar la sensibilidad que cada vez se nos fosiliza más y más.
El otro día en Roma me pescó mi marido haciendo fotos-fue gracioso porque al verme otros turistas se tiraron en plancha hacer lo mismo- a unas simples amapolas que crecían a los pies del teatro Marcelo; me dieron la sensación que crecían ajenas al bullicio, a la polución. Se adaptaban al medio como camaleones sumergiéndose en su propia y sencilla  belleza. Mi marido me preguntó el porqué de mi obstinación en hacer fotos a unas amapolas cuando el teatro Marcelo se erguía ceremonioso y bello ante nosotros. Tal vez no supe explicarle la sensación tan hermosa y grata que me producían aquellas amapolas creciendo a su libre albedrío, espigadas y coloristas, inocentes en cuanto a su futuro, a la vez que me recordaban tanto al ser humano actual… Y, si siempre hemos debido sujetarnos y valorar el instante presente, hoy, cuando el rugido del mundo me recuerda a los lobos en noches de luna llena, es imprescindible que aprendamos a valorar esos momentos que duran apenas unos segundos, pero que son un oxígeno para nuestro espíritu. Creo que la clave es estar abiertos a aquello que roza nuestra vida y que es tan fugaz como bueno y positivo.

3 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Esta noche iría a la Fontana di Trevi. Ojalá lloviera para que no hubiera nadie.
Y me quedaría oyendo el agua y viendo llover.
Será para apartarme del rugido del mundo.

Besos.

Estrella Altair dijo...

Hola mi dulce rubia... las flores.. no sé.. para mi casi lo mejor de la vida..

Un beso

bixen dijo...

Todos los miércoles, en mi empresa, renuevan las flores a la Virgen de Guadalupe. Yo ahora recojo las viejas y los recortes de las nuevas, para rellenar el hueco de tierra de la olvidada jardinera en la azotea. Desde entonces, han salido flores silvestres preciosas (pequeñitas) donde había ya tierra y mi rosal de casa, después de sobrevivir al desesperado trasplante, floreció pomposamente.

No quiero resaltar lo que hago, sino lo que hiciste.