domingo, noviembre 28, 2010

LÍNEAS FRONTERIZAS

Hay caminos que cuánto más les interiorizas en tus retinas, más crees estar sumergida en un cuento mágico. Pero no son sueños sino tan sólo percepciones de tus sentidos tan desacostumbrados a palpar la vida que no se ve si es que no te dejas arrastrar por esa persona que permanece encarcelada dentro de nosotros y que apenas la dejamos libre por miedo a descarrilar nuestros precarios trenes a los cuales nos subimos incesantemente aunque una voz, la de tu verdad, te diga que no es el tren que te mereces…

De Valladolid a Segovia es un canto a la naturaleza virgen, trabajada por el hombre sin otro ánimo que lucrarse de la autenticidad de la tierra. Campos extensos que en esta época del año adormecen los anhelos que florecerán en primavera. La llanura es tan inmensa que no hay líneas fronterizas. Parecen tierras abandonadas, tristes y narcóticas cuyo colorido es monocromático.

Sin embargo, si abres con paciencia tus ojos, sentirás el latir del mar de pinares, los minúsculos pueblos que te hablan de nacimientos vivientes, espadañas sobrevoladas por cigüeñas fieles a sus nidos, el cántico casi espiritual de los sonajeros que no aturden a nuestros oídos sino llaman a la calma como sólo el sonido de una campana te hace sentir.

El humo de las chimeneas impregna tu olfato de recuerdos infantiles; más, de aquellos que tuvimos la suerte de retozar en los años chicos de nuestras personas. El frío helado pegándose al cuerpo para despertar finalmente a tu alma que adormece dolores insensatos.

El gris, rey de esta época castellana, cincela los perfiles del alcázar segoviano recorriendo tan inmenso colorido en gris, siempre gris, tanto jamás hubieras sospechado que un solo color fueran miles.

La niebla baja y sube como espumillón blanquecino enredando sus trenzas por la sierra que corta ya tu vista en susurros clandestinos. Sierra blanca, de picos albos que embellece la grandeza de estas tierras que dan paso a la vorágine lejana de la gran urbe; ésa que se traga sapos y princesas.

Pero hasta que llego a esa frontera, mis sentidos han renacido, han ejercitado su derecho a vivir, a sentir que la felicidad esta hecha de pequeños silencios que emergen humildemente de lo más sencillo: la naturaleza.

15 comentarios:

Jesús Arroyo dijo...

Son tan bellas las Castillas.
Besitos, Cantalapiedra.

Estrella Altair dijo...

Que bonito niña!!.. he paseado por esos lugares y he olido... esas chimenas... tambien mis sentidos han quedado satisfechos...

Juan Antonio ( Amaneceres mios) dijo...

Esa Castilla que constantemente vuelve a ti y sobre todo en otoño.Me alegro de leerte ,ya te echaba de menos ,espero que te encuentres estupendamente.Te necesitamos .Besos maestra

Antonio dijo...

Preciosa prosa poética que describe la otoñal Castilla. Por un momento he sentido el contacto de la brisa helada y la vista del horizonte perdido de la llanura castellana.
Besos

capriyunliuz dijo...

inspirador!... me facina tu post... me dan deseos de conocer esos caminos que describes....hasta la proxima

guillermo elt dijo...

Vamos tan deprisa por la vida, que necesitamos oxigenarnos de vez en cuando... Abrir de par en par los ojos y el alma para recordarnos a nosotros mismos que, a pesar de llenarnos los bolsillos de dinero, la cabeza de problemas, tb tenemos sentimientos hacia la belleza y hacia nosotros mismos.

Besicos.

Nómada planetario dijo...

Recorre ese paisaje mentalmente llevado de la mano de la guía más experta.
Besos desde un rincón húmedo que añora la chimenea.

Maria Coca dijo...

Imágenes castellanas que hablan de naturaleza, de vida, de sueños y de la importancia de las cosas pequeñas.

Precioso, amiga. Todo un viaje de sensaciones.

Besoss

bixen dijo...

Qué bonito lo tanto que cuentas; por ahora.

América dijo...

La belleza está más cerca de nosotros de lo que pensamos,solo hay que ver más allá de la simple mirada...Como siempre pura poesía.

Un abrazo.

MarianGardi dijo...

Bello contenido!!
Un abrazo y espero que estés bien

Maripaz Brugos dijo...

Con cuanta belleza has descrito la tierra castellana!
¡precioso!

goyo dijo...

ayyyyyy que me ha costado llegar nadando hasta tus ojos. Pero el esfuerzo vale.
Como siempre eres mi pluma dorada.
Fantastica descripción de la naturaleza.
Un beso amiga del alma.

Anónimo dijo...

Dont touch WIKILEAKS, faked DEMOCRACY!!!
Hih you hear me??

José Luis Martínez Hens dijo...

Tierras castellanas que poco conozco. Hoy me hice 500 kms de coche para estar 3 horas en La Cartuja de Sevilla. Naturaleza de la que a tí te gusta. Naranjos, abedules, el árbol que trajo Colón, azulejos, torres moras, enredaderas y jazmines, fuentes, y luego, por si fuera poco literatura con un maestro en un altar. Día que no olvidaré en mucho tiempo. Un elixir para acabar con el otoño melancólico y pensar que aunque quede el invierno después de Navidad pensaremos ya en el azahar.