lunes, octubre 04, 2010

CAMINANDO

La gran ciudad, nido de escombros y telarañas. De muertos con vida cuya prisa no deja resucitar los sentidos. Asfalto requemado, sirenas y policía a todo gas.

Jirafas sosteniendo el cielo, haciendo del ladrillo un mundo insostenible mientras las colmenas se iluminan de desafíos esperando un mañana mejor.

Árboles sin bosque, estanques de aguas turbias y hormigón vestido de césped.

Piso sus calles con el miedo cosido a mis mejillas, con la mente abotargada de no digerir el ritmo de esta gran ciudad.

Sin embargo, mis ojos buscan el aire en esa capota de un gris mancillado de polución cuando encuentran la mano del hombre recreando belleza en fachadas perdidas y, a mis pies, flores de otoño enhebrando humanidad para que la luz de mi cabeza comience a caminar y yo amanezca de nuevo.

9 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Te leo y me dan ganas de huir a la montaña.

La ciudad es dura.

Besos.

Terly dijo...

Cómo se te nota la nostágia de las vacaciones. ¿Estuviste en algún pueblecito asturiano? ¿Andalúz o tal vez extremeño?
Volver a la realidad de la gran ciudad es como cuando de niños escuchábamos el "colorín colorado"...
Gracias por tu visita, Mª Ángeles, aunque me produce mucha alegría recibirte, sé que vamos todos de cabeza.
Un gran y afectuoso beso.

Jesús Arroyo dijo...

Cantalapiedra:

Te pido disculpas por, ultimamente, entrar poco en tu blog (en el tuyo y en el de otros amigos) pero me faltan horas en el día.

"a mis pies, flores de otoño enhebrando humanidad para que la luz de mi cabeza comience a caminar y yo amanezca de nuevo" Esto es bueno.

Jesús Arroyo dijo...

Pero ¡¿cómo tengo tan poca vergüenza?! MIra que no despedirme con, al menos, un besazo...
Besazos.

Zambullida dijo...

Las ciudades a veces devoran. Por eso, yo vivo en el campo.

anabel dijo...

Vivo en una gran ciudad pero mi corazón suspira por aire limpio, árboles y espacios abiertos donde el tiempo transcurre a su ritmo natural.

Es un placer leerte.

Un abrazo.

Francisco Javier dijo...

Amanecí con los rayos de sol iluminando mi ventana y yo mirando el elixir que desprendía esta gran ciudad engalanada de encanto.

Besicos.

Maria Coca dijo...

Nunca me ha gustado la gran ciudad. Ni siquiera, las ciudades pequeñas. Prefiero el campo, el mar, el cielo...

Gran relato con muchos tintes realistas.

Besoss

bixen dijo...

www.youtube.com/watch?v=6VNe-7jrZ8I