jueves, agosto 12, 2010

VIAJES DE VERANO

En ciertas fechas de verano no se pueden evitar los abusos, el mal servicio por la inexperiencia y los colapsos, y la mala educación.
A todo nos hacemos y mucho tragamos. Luego se nos va la fuerza por la boca, pero nuestra paciencia, en unos casos, el pasotismo, en otros, nos llevan a tolerar ciertas conductas que no deberían ser admisibles…
Una amiga, después de leer los comentarios que se hacían en la red de un hotel que había contratado para pasar unos días en la playa, decidió escribir a dicha empresa para aclarar sus dudas sobre el buen funcionamiento del hotel. Ella era consciente de que el establecimiento sólo tenía tres estrellas con lo cual los lujos estaban descartados, pero no así la limpieza y la educación y amabilidad de los empleados.
Al día siguiente encontró en su correo la respuesta del hotel. Estaba escrito todo él en mayúsculas (vamos, como si estuvieran chillándola) y con alguna falta de ortografía. Según leía, mi amiga era consciente no sólo de que al director o responsable les había caído mal el mail de mi amiga sino que, además, la invitaba (casi la exigían) a que anulara la reserva.
Mi amiga meditó la respuesta y al cabo de un rato contestó educadamente, insisto, diciéndoles que no sólo no anulaba la reserva sino, además, estaba encantada de que la hubieran aclarado sus dudas.
Cuando me lo contó me quedé pensando que mi amiga “tragaba demasiado”. Después empecé a dudar y me surgió la pregunta. ¿Tal vez con nuestra actitud cortés y educada, sin ponernos al nivel de los maleducados, les enseñamos buenas maneras?

4 comentarios:

bixen dijo...

Didáctico tu autocuestionamiento final. Más aleccionadora, que las cientos de historias de traza budista que pululan en internet. Bien escrito el relato, por cierto.

"Ser o no ser, he ahí la cuestión"
(Hamlet de Guillermo)

añil dijo...

Estoy segura de ello. Entrar en la rueda de las malas formas no es acertado, cada cual ha de ofrecer lo que tiene.

Un beso

Terly dijo...

Sin duda, Mª Ángeles, sin duda. Una respuesta educada es como un jarro de agua fría que le cae encima al maleducado y posíblemente le haga reaccionar... ¡Posiblemente!.
Un beso.

Adolfo Payés dijo...

Que alegría volver a encontrarme con tus letras mi estimada amiga..

Después de un tiempo muy largo de ausencia, regreso para disfrutar de tu blog...



Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos de siempre..

Que tengas un bello fin de semana...