jueves, agosto 26, 2010

AGUA FRESCA

Ayer hizo un día de calor sofocante; el aire no acusaba ni una brizna de zozobra sobre el campo y éste se le notaba con la asfixia del termómetro.
Al caer la tarde y dibujarse sobre el cielo el preludio de una luna llena y rechoncha, de un color, primero, anaranjado y, después, el de un limón a punto de exprimir el rocío de sus pepitas, abrí la manguera para refrescar a las flores que yacían lánguidas sobre sus propios pétalos. De pronto, empezaron a erguirse como queriendo alcanzar esa luna regordeta que acariciaba mis ojos. Presentí a la madre naturaleza agradecida por el chasquido del agüilla alegre que se derretía sobre la tierra. Mojé mis manos y lágrimas transparentes goteaban entre sus dedos hasta alcanzar el suelo. Sin embargo algo me avisó en mi cabeza que me decía “Ya es suficiente, no la malgastes”… Y cerré el chorro con la imagen de niños que no tienen agua, de animales famélicos, de tierra agrietada...
Me alegré de mi recuerdo triste porque tal vez él me ayudaría a valorar lo que me rodea y que casi siempre no aprecio por estar acostumbrada a abrir un grifo y rodearme de agua fresca.
…Volví a mirar a la luna glotona; sé que me sonrió.

3 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Si.
Deberíamos valorar más tener siempre a mano lo que necesitamos.
Sea agua, comida, hospitales, etc.

Y no lo hacemos.

Besos.

Adolfo Payés dijo...

En esos momentos se valora siempre lo mas apreciado de la vida.. Todo lo que nos alimenta....


Siempre es un inmenso placer leerte..



Un abrazo
Saludos fraternos...

Que tengas un bello día...

Que disfrutes de un hermoso fin de semana....

Maripaz Brugos dijo...

Despues de unos dias veraniegos un poco locos, vuelvo a tu rincón para empaparme de tus preciosas letras, igual que las flores de tu jardín.

Un beso