jueves, mayo 27, 2010

LA JOVEN SARA

Sara es una muchacha bonita, delgada, de ojos azules, pero quizá lo que más brilla en ella es su sonrisa y la alegría con la que desempeña cada día su trabajo.

Cuando llego por la mañana está limpiando los cristales del portal o, como ella dice, “haciendo la peluquería a las plantas”.

Sólo hay una cosa que nubla su afable compostura: barre con primor las escaleras pero, según barre, alguien por detrás baja fumando y tirando las colillas a pesar de estar prohibido fumar dentro. Ayer la encontré con los ojos enrojecidos y sus manos asidas a la escoba en actitud de impotencia “Angelines, me han llamado guarra porque dicen que no limpio las escaleras, y esta mañana ya las había barrido tres veces. ¿Dónde está el respeto por el trabajo de los demás?”

Me quedé callada debatiéndome si ser “acusica” o hacer justicia. Al final, opté por una vía intermedia que no ha valido para nada por negarme a decir quiénes eran las personas que se dedicaban a ensuciar el trabajo de otros.

El desenlace de esta historia es que hemos pagado justos y pecadores.

Y yo… me he sentido fatal porque estas pequeñas cosas, no lo dudéis, envenenan la vida.

11 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Yo no me sentiría acusica.
Yo le apagaría el cigarrillo en el ojo a los sinvergüenzas que no hacen caso a las normas de convivencia y además son unos guarros.

Besos.

guillermo elt dijo...

Recuerdo una vez que paró el ascensor en mi piso, me subí y estaba un vecino fumando. Le pedí que apagara el cigarro y que, cuando me viera, procurara tirarlo si su intención era subir en él conmigo.

Lo que quiero decir es, que tal vez a ella, no, pero al responsable que tira las colillas o ensucia, sí... o a quien le ha echado el "puro"

No te quedes con ese resquemor por dentro, que no es bueno.

Besicos

Antonio dijo...

De nuevo por estos lares tras los días de ocupación excesiva.
No es más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia. A mí me duele mucho cuando se pisa el trabajo ajeno, siempre lo evité, debe ser un hábito de mi profesión hospitalaria. Me solidarizo contigo en ese sentimiento.
Besos

Maripaz Brugos dijo...

La falta de respeto es una de las cosas que peor llevo. Demuestra una falta de humanidad enorme y de interes por los demas seres humanos.

Juan Julio de Abajo dijo...

Los más débiles, son los más parcamente defendidos; los que se vanaglorian de sus privilegiados puestos, son los más cobardes y, sin embargo, los más defendidos. ¡Injusticas sociales desde tiempos lejanos!

Mi cariño siempre.

JULIO.

Luis y Mª Jesús dijo...

¡Que sorpresa encontrar a Justiniano por aquí!.
reconozco que a mí me sale lo mismo que a Justiniano aunque un poco mas suavizado, en vez de lesionar el ojo le compraría una escobita de bolsillo para que limpiara sus colillas al instante.
Un beso

paulina dijo...

Tenías que haber dicho quienes son los cerdos y maleducados e irrespetuosos. Hay que ponerse siempre del lado del más débil, sobre todo cuando llevan razón.

Saludos, Paulina

Codorníu dijo...

Bueno, ya sabemos que esta sociedad está enferma de muerte. Sobre todo para los que trabajamos. A "esos" ni agua. Como siempre tenemos la batalla perdida. Seremos pisoteados por nuestros iguales, porque la "cultura" dirigente ha calado hacia abajo. No hay salida.

Un beso.

Micaela dijo...

Cada día hay pequeñas injusticias que nos hacen perder los estribos. La gente anda todavía con muy poca conciencia. ¡Pobre Sara! Un beso fuerte y feliz fin de semana.

América dijo...

Pues querida esas cosas como bien interpreto minan la autoestima,la vida es la suma de detalles,este me conmueve.

Un abrazo

Maria Coca dijo...

Pues vaya situación. Es increíble lo fácil que es vivir en convivencia y lo difícil que resulta para la mayoría. ¿De verdad somos seres civilizados?

Me he puesto negra...