viernes, enero 22, 2010

PELIGRO A ESTRIBOR

… Ayer me llamó por teléfono y me dijo “Te he visto conducir y te voy a multar. No respetas los semáforos, ni siquiera las señales de aviso y peligro inminente”… Frené. La verdad es que el corazón se me salía de su sitio y la respiración era entrecortada.
Me bajé del coche, el fresco me reanimó, pero me estallaban las sienes. Cuando me encontré mejor, volví a coger el volante, pero me di cuenta que no podía arrancar; el motor echaba humo… Me tuve que volver a casa andando.
Caminaba despacio, la mañana era fresca aunque soleada; preciosa. La miraba de frente con los ojos aún torturados del esfuerzo, y me dio por pensar no sólo lo que me estaba perdiendo por conducir como una suicida sino que, además, en cualquier esquina me podría encontrar por mis tropelías con la guadaña, y si me chocaba contra ella, ¿qué sería de mi vida, haberla malgastada de esa manera tan irracional? Dejaría un viudo, unos hijos sin madre, unos amigos sin amiga… Todo, por no hacer caso a las señales más sabias que nos podemos encontrar: los avisos de nuestro cuerpo.

… Cuando llegué a casa, llamé a mi conciencia, estaba que se subía por las paredes. La supliqué que no me multara, y me hizo prometerla que me cuidaría más de ahora en adelante, que no conduciría mi vida tan peligrosamente.

11 comentarios:

Hachero dijo...

Muy inteligente.
Saludos

Luis y Mª Jesús dijo...

Cuidado querida amiga, entre valentía e imprudencia hay una línea muy fina, traspasarla es un peligro. Desde luego yo no soy quien para aconsejar a nadie porque salto de un lado para otro imprudentemente, pero sé que es cierto. No puedes dejarnos, no te admitimos ni unos días en el hospital, solo en la playa.
Un beso

joselop44 dijo...

La conciencia es la que siempre pones las cosas en su sitio.
Un gran abrazo

Antonio dijo...

Buena decisión si le haces caso a tu conciencia. Los que vivís en Madrid os veis forzados a coger el coche en muchas ocasiones. En mi ciudad no suelo cogerlo para moverme por ella. Esa es la ventaja de vivir en una ciudad mediana y no en un inmenso conglomerado urbanístico.
Caminar por la mañana soleada es un placer que el coche no te deja gozar.
Un beso

Jesús Arroyo dijo...

Hola, Cantalapiedra:
Pues, si me lo permites, yo te digo lo mismo que ella. No te llamaré por teléfono, te lo digo aquí. No quiero quedarme sin amiga bloguera, asi que... ¡ya sabes!
Ah! perdóname, no te he dado tiempo para que me lo permitas, pero creo que dirías que si.
Besazos.

adolfo payés dijo...

Así se pone todo en orden.. con la conciencia..

Perdón por mi ausencia siempre es un gusto visitarte..

Un abrazo
Con mis
Saludos fraternos de siempre..

Que tengas un buen fin de semana...

TORO SALVAJE dijo...

Eso está bien.
Hay que ser prudente en todos los órdenes de la vida.

Besos.

Albino dijo...

Reconozco que hasta los 40 años, era el que mas corría de mi generacion (no había radares). Entre los 40 y los 60, fui un conductor normal por Inglaterra e Hispanoamerica. En Inglaterra me acostumbre a hacerlo como es alli normal, con el volante a la derecha y la carretera ( yo) al revés y en Sudamérica, la falta de vigilancia me llevó un poco a las tropelías de antaño.
A partir de los 60 me hice un conductor pruedente (radares-dixit).
Pero a lo que no me resigno es a dejar dee conducir. Creo que me faltarían las piernas.
Un beso

Juan Antonio dijo...

Cuidadin que nuestras tartas de cumpleaños se van pareciendo cada vez mas al paso de palio de nuestra Esperanza.(por la cantidad de velas...)Cuidate que te necesitamos fresca y lozana y los deditos finos para teclear.Besos

Nómada planetario dijo...

Al menos la coenciencia ha tenido el detalle de llamarte, en otros casos es como los radares camuflados, que es demasiado tarde cuando levantas el pie.
Besos de noche en punto muerto.

guillermo elt dijo...

--Toc-toc

--Quién es?

--Tu conciencia

--Jo!

--Pues sí

--Pues vaya

--Pues eso. Y la próxima vez entro sin llamar.

--No te atreverás.

--Ya procurarás.

Besicos a conciencia.