viernes, diciembre 11, 2009

ME GUSTAS

Me gusta la dulzura aterciopelada de tus tímidas confesiones.
La ternura con la que manejas el ayer en tus ojos de miope.
Me gustas cuando sientes la cadencia de esa confesión a medio hacer y te trastornas en vulnerable al recontar tus defectos.
Cuando sonríes en tus palabras dulces, cuando descifras enigmas en una historia, cuando seduces con tu prosa y levitas con esa mar de poesía que asoma por tus dedos.
Me gusta cuando recuerdas tu niñez oxidada y desvelas tus añoranzas. Cuando narras soledades en un hotel perdido y el silencio te acongoja. Cuando arañas el dolor, cuando despliegas tus alas para mirar ese futuro que nadie sabe dónde terminará o que, quizá, tal vez, nunca comience.
Sí, me gustas porque rezumas sencillez, sabiduría acoplada a estos tiempos en que el aire no es aire sino todo lo contrario.
Sí, rematadamente me gustas porque hay bondad en tu mirada, amor en tus palabras, sinceridad en tus renglones torcidos.

10 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

WOW maravilloso lo has escrito..

Un placer pasar por tu espacio.

Un abrazo
Saludos fraternos..

Que tengas un feliz sin de semana..

Ana dijo...

Precioso..

Muchos besitos desde El Blog de Silpana.

Jesús Arroyo dijo...

Cantalapiedra:
Me escondo, como cada año, hasta el siete.
Que se cumplan TODOS tus deseos.
Besazos.

joselop44 dijo...

Me ha gustado muchísimo. Tu me gustas porque escribes como los ángeles y simepre me transmites buenas sensaciones.
Un abrazo

guillermo elt dijo...

Claro... tenían que gustarte todas esas cosas... (y sigo pensando)

Besicos.

TORO SALVAJE dijo...

Debe estar dando saltos de alegría...

Besos.

servicio al cliente dijo...

A mi tambien me gusto hermoso.
Feliz fin de semana.

servicio al cliente dijo...

A mi tambien me gusto hermoso.
Feliz fin de semana.

Antonio dijo...

Me ha empezado a gustar el destinatario... Bella confesión la tuya. Enhorabuena por tener alguien asi para gustarte.
Besos y feliz fin de semana

Luis y Mª Jesús dijo...

Me encantan los viejecitos que cuentan historias, que recapacitan sobre su vida y aportan experiencias para los demás al compartirlas. No soporto, me confieso de ello, los que miden toda la vida en función de su propia talla y tratan de darle el último mordisco antes de la despedida, los que consideran que todo debe girar en torno a ellos; tendré que aprender.
Besos