jueves, noviembre 12, 2009

DÍAS Y DÍAS

Hay días que, aunque te pinches dos litros de café en vena, tus neuronas siguen repostando en las montañas idílicas de Heidi...
Hoy me subí al autobús igual que me podía haber montado en una moto de doscientas cilindradas; pura chiripa.
Me senté muy enjuta en mí y mis ojos chocan estrepitosamente con la cabeza que está delante. Un peinado emergía de un cráneo de tamaño medio, digno de foto en forma de letra: rapado en la nuca hasta que llegabas a la parte de donde deben estar acondicionados los sesos, ahí, justo ahí, una eclosión de pelos perfectamente alisados y tiesos mirando al cielo raso adornaban a mi vecino del asiento delantero; admirable, aunque los kilos de laca para sostener aquel matorral podían llevar a la ruina cualquier día a su dueño.
El pelos aterriza en su parada. Se gira y veo su cara; maravillosa. El típico rostro agraciado por una mirada pícara y una sonrisa traviesa que bien podía hacer las delicias de cualquier adolescente.
Llega la hora de bajarme del bus. Camino cuál zombi cuesta abajo cuando, de repente, mis ojos chocan con la silueta de una mujer; la envidio. Alta, delgada, cabellera frondosa y, ¡Madre mía, qué divina va vestida!
No la faltaba detalle: chaqueta de cuero negra de corte impecable, bailarinas de charol planas, último berrido en moda. Una falda de un único suspiro modelando las partes traseras con enorme elegancia. Sus piernas estaban empapeladas de una sutil malla floreada; ya digo, la envidia de cualquier mujer. Ella emanaba feminidad y cuidado físico.
Llegamos a un semáforo, paramos. Permanezco zombi obnubilado detrás de mi mujer ideal. Pasa un coche y sus ruedas chapotean graciosamente salpicando a mi chica divina. Ésta reacciona llamado elaborados exabruptos al conductor para terminar escupiendo al aire. Se vuelve, me ve y me dice “¿Y tú qué miras, gilipollas?”... Cómo os lo cuento.
Ah, se me olvidaba contar su rostro: era más fea que un dolor de muelas y tripas mezclados ambos con chispas de desagradables augurios de mujer insoportable.
Estrepitosamente desperté y me acordé del muchacho de la cresta. Sonreí para mi misma mientras entraba en el trabajo.

14 comentarios:

SoniCamalea dijo...

jajajaja eso nos recuerdas que nunca hay que fiarse de las apariencias. Sobretodo cuando estamos todavia medio en coma despues de haber dormido. Buena forma de empezar el dia guapa, me has hecho reir, un besazo

joselop44 dijo...

La descripción que has hecho de la "educada" mujer ha sido perfecta, me ha hecho mucha gracia. Muchas veces hay que ver algo más para descubrir a las persona. En muchísimas ocasiones me han dado ganas de decirle a alguna mujer de la que había pensado que podía enamorarme "¿porqué has tenido que abrir la boca?" Cuando están calladas, las imaginas elegantes, sofisticadas, educadas y simpáticas...
Un gran abrazo amiga.

guillermo elt dijo...

jajajaja...l para ver y oir cosas, hay questar vivicos... y despiertos, eh?... despiertos aunque se permite estar un poco zombi.

:))

Besicos.

TORO SALVAJE dijo...

Si todo lo que debe invertir en ropa lo invirtiera en educación quizás sería más atractiva.

Besos.

servicio al cliente dijo...

jajaja...muy buena descripcion.

MarianGardi dijo...

Mi querida Ángeles, ¡qué cosas te pasan! Pero tu con tu ojo cámara fotografica has sabido plasmarlo tan bien que lo he vivido contigo y me asusté al verle la cara a la mujer.
Muchos besitos

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Albino dijo...

Y no te habras encontrado con un transexual. Los dan que pasan perfectamente por mujer bomba, hasta que comienzan a hablar.
Besos

Estrella Altair dijo...

Está claro que las apariencias engañan... aunque quizas... no tanto y lo que pasaba es que ese día percibias de pena, o las dos cosas, ¿no?..

Besitos

Maria Coca dijo...

Jajajajajaaja. Si es que ya nos lo dicen desde la infancia: no hay que dejarse llevar por las apariencias. Pero nada, que no aprendemos nunca!

Muy bueno, amiga.

Feliz finde.

INÉS dijo...

No me extraña que entrases riéndote en el trabajo....
Sigo insistiendo en que me digas el autobús en el que te montas cada mañana....da un juego...

Nómada planetario dijo...

Bien podría titularse esta entrada el hábito no hace al monje. Gente perfectamente vestida que sueltan exabruptos varios he conocido más de la deseable.
Besos de fin de semana casero.

JL Martínez Hens dijo...

Buen finde. Creo que te gustará leer un relato breve de Quiñones algo sueltecillo...

Luis y Mª Jesús dijo...

Si ya lo decía yo: la verdadera elegancia es un reflejo del interior una cosa es "estar elegante" y otra "ser elegante".
¡Pobrecilla, una amargada!
Besos