jueves, abril 23, 2009

SENSACIONES

…Bajé del tren y la estación del Norte respiraba sosiego. Semivacía de habitantes y, los pocos que había, caminaban a la sombra del hierro como cielo forjado; sentí de pronto esa paz que se me esfuma por cualquier callejón del alma cuando el tintinear de las horas ahoga. Respiré hondo para achicar las aguas revueltas y encaminé mis pisadas de humo hacia el hogar de mi infancia.

Mi ciudad en festivo es un remanso acompasado de trinos en silencio, tardes blandas y sombras fugaces al caer el día; sólo mis huellas resuenan en un asfalto seco por un sol que calienta de medio lado. A esa hora el sol amarillea los edificios, difumina las esencias de una ciudad que no muere.

He disfrutado de mi soledad aminorando el paso, no había prisa, ¡un lujo para un ánimo cansado!, y me he puesto a mirarla entre susurros cómplices, a palpar su savoir provinciano. Por un momento he cerrado los ojos para ver las cuatro esquinas de mi niñez, a sentir lo que nunca se evapora aunque la memoria flojee y, cuando he tocado el timbre y oído la voz de mi madre cómo rejuvenecía ante mi latido, he vuelto a recobrar mi corazón a medio escribir.

18 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Pues son las sensaciones que aveces me invaden en mi camino..
un gusto disfrutar de tus textos.

saludos fraternos
un abrazo inmenso con mucho cariño

un beso

Ulysses dijo...

que bien contadas las sensaciones de un viaje, es un agrado disfrutar de las cosas simples.

Saludos

cieloazzul dijo...

que belleza, el recorrido, la frescura con que lo compartes y sobre todo la tibieza de la emoción cuando se está en casa...
mil besos:)

Roberto Esmoris Lara dijo...

Como la parábola del árbol en tu banner. Bendita la gracia de poder elegir el más verde.
Abrazo, cielo.
Me hizo bien al alma.
Tu amigo REL

Nómada planetario dijo...

Un reencuentro casi de postal de Navidad, disfruta de ello.
Besos desde un tren en marcha hacia ninguna parte.

eligelavida dijo...

Te comprendo… Es como el olor de la fabada o el de la tierra mojada. Te traen a la mente los recuerdos más vivos de la infancia.

Jesús Arroyo dijo...

La próxima vez... sácame billete de acompañante.
Un beso M.Ángeles.

Estrella Altair dijo...

Pues chica que suerte tienes, por que la ciudad en la que vivo no es un remanso de paz, ni en festivo, ni en diario... para eso me tengo que ir a mi tierra o a la playa... aquí pierdo el norte.... y las prisas me invaden.. inevitablemente.

Besos

goyo dijo...

Muy lindo relato.
Un beso.

Maria Coca dijo...

Sensaciones que llenan de vida. Preciosas sensaciones de un corazón siempre palpitante.

Besos y buen finde, amiga.

Alodia dijo...

Precioso...Esas sensaciones nos hacen sentir la vida en su máxima plenitud y nos devuelven la alegría. Un beso grande.

guillermo elt dijo...

Y es que, hay recuerdos, sensaciones, incluso voces que aún nos golpean en nuestro interior.

Y esa "memoria"... nunca se borra. Perdura en nosotros por siempre.

Besicos.

MarianGardi dijo...

La foto me recuerda a tu alma.
Es preciosa.
Muchos besos

VIVIR dijo...

Que bonita entranada... llena de sentimientos y recuerdos bonitos... porque los recuerdos bonitos son los que hacen viajar por los sueños...

¡Que grande eres... y que guapa eres!!!

Que Dios te siga iluminando el alma...

JAVIER AKERMAN dijo...

Apreciada Mª Ángeles:
Que bien sabes describir esa mezcla de nostalgia y recuerdos que fluyen a la vez para trasladarnos del presente a la magia del pasado.
Esa experiencia que tan bien plasmas en esta entrada es pura meditación contemplativa.
Un beso querida amiga y gracias por deleitarnos.
Buen fin de semana.

Codorníu dijo...

Es que Valladolid es mucho... Mira, hace años, por estas fechas (me cachis se me olvidó contarlo en el blog) estuve con unos amigos disfrutando de tu ciudad. ¿A que no sabes de dónde veníamos?

Pues de Villalar, mujer. Que el día del Libro también es el día de Castilla León ¿A que sí?

Un beso, amiga.

PIZARR dijo...

Que emoción la vuelta al hogar de nuestra infancia, a nuestro entorno más cercano, al que dejó huellas en nuestro corazón.

Yo tuve que vender el que fué mi hogar hasta los 25 años al morir mi ama.

Fué el año pasado y la verdad es que me costó despedirme de aquellas paredes que en definitiva fueron las principales testigos de cuanto hoy soy.

Un abrazo

_ SILVIA ó N-a-s-a _ dijo...

lo que mas me ha gustado es que te abres por completo y que los trasmites... ya sabes que eso es lo mas importante y ya no digamos venido de alguien que escribe como tu y que valora tambien eso.

Gracias por trasladarnos allí.