viernes, marzo 20, 2009

CARAVANA DE MUJERES

Siete y diez de la mañana de un diecinueve de marzo. Huele a primavera y el amanecer promete un día excelente. El cielo sin un velo y rematado de frambuesa. Es festivo en media España por lo que las calles están desiertas a no ser los que se van de puente. “¡Qué envidia!”, pienso mientras espero el bus. “Sí, es fiesta, pero tú trabajas”, me lamento para mí.
…Ya llega; viene con las pilas cargadas y a toda máquina…, como no hay tráfico, la ciudad es sólo para él y se siente una gaviota en un mar de asfalto sin tempestad.
…Me subo con desidia soñando que me gustaría estar en otro lugar donde la brisa refrescara mi ánimo y espabilara las ganas de hacer cualquier cosa… menos las de encerrarme en una oficina a trabajar. Pero la realidad cuando se obstina es despiadada y al avanzar por el pasillo hacia “mi rincón”, me doy cuenta que no estoy sola y que hay más victimas cuyo destino este día es bregar al igual que yo para que otros gocen de su ocio; no me consuela.
Y lo más curioso es que todos los elegidos para la gloria del día de San José somos mujeres. En pocos metros condensamos varias nacionalidades y colores. Unas con cara de hastío, otras dormidas y el resto resignadas.
Mientras busco mi asiento no dejo de preguntarme, “¿dónde están los hombres?”. Sólo el conductor en su especie; sube la cuesta…, va hablando solo. Seguro que se siente el conductor de la caravana de mujeres distinguidas con la medalla del trabajo.
Al fin me siento, pero mi trasero no se acopla, algo le molesta; me levanto y encuentro un libro. Ni miro el título, sólo pienso en su dueño y que ha extraviado su entretenimiento. Ya reparo en el título “Laura y Julio” de Juan José Millás; lo ojeo y la sorpresa viene cuando en la segunda hoja está escrito “Ojo, no me tires. Léeme y luego déjame para que otros me lean. No me dejes guardado en un armario”
No he podido dejar de sonreír al libro, acababa de recibir un regalo y no me llamaba Mª José ni soy padre.
Me dispongo a enfrascarme en la lectura, pero una voz aguardentosa dice “¿La señora de Julián Camarillo no se baja?” ¡Ostras!, soy yo; esto es como estar en familia.
…Me he quedado parada viendo cómo marchaba la caravana de mujeres; juraría que el trasero del bus según avanzaba iba contoneándose simulando a una mujer.

18 comentarios:

Casa de Los Cuentos dijo...

Hola Ma Ángeles

"Caravana de Mujeres"...

Esta semana la estoy dedicando a leer escritoras contadoras de cuentos y me he encontrado cosas maravillosas que deseo compartir. Te invito para que pases por mi Casa, espero que lo que estoy leyendo te guste tanto como a mí.

Saludos desde Mérida-Venezuela.
Jabier.

Alodia dijo...

Hola querida amiga, las mujeres estamos ahí, cada día, levantando la vida rutinaria. Yo también hay días que desearía escaparme a un lugar muy muy lejos...Un besazo.

MarianGardi dijo...

Precioso, siempre me gusta asado o a la parrila, andando o en bus, en tren en avión, siempre me gusta la pluma de MariAngel
Cariños

MarianGardi dijo...
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Venus dijo...

Me gusta mucho tu estilo.
Un placer esta visita.
“Dios creó al hombre
Porque le encantan las historias.”
Elie Weisel (Premio Nóbel de la Paz 1986)
Te invito a visitar mis blog,

http://loscuentosdevenus.blogspot.com/
http://www.recuerdodevenus.blogspot.com/

Beso,

Maria

Adolfo Payés dijo...

Hermoso siempre me gusta asado o a la parrilla..

saludos fraternos
un abrazo

que tengas un bue fin de semana

Roberto Esmoris Lara dijo...

Yo no sé si cuadra pero...en fin, me animo: ¡Feliz Primavera, cielo!...
¿Por qué habiendo tanta arena encierran a las mujeres en las oficinas?...ah, por lo del salario y esas cosas...entiendo. Es que me resulta tan bello verlas correr por la playa!
Me encantan tus relatos, amiga, te quiere mucho este amigote, el REL.
Besos!

JL Martínez Hens dijo...

Vamos a echar unas sevillanitas:

"Llegaron por tí a Sevilla desde las tierras extrañas...dijeron que guapa eres...Ay río Guadalquivir en Córdoba hechicero por Sevilla de Triana... y por Cádiz marinero."

Que bien bailas. Por cierto, ¿estudias o trabajas?

angélica beatriz dijo...

Hola querida Ma. Ángeles.

Vengo del blog de Alodia. Me ha gusto mucho tu espacio, te felicito.

Un beso desde México.

Luis y Mª Jesús dijo...

¿Qué maravilla!, a mi me animaría un montón comenzar así el día.
Me imagino al conductor orgulloso con su maravilloso cargamento.
Un beso
María Jesús

Jesús Arroyo dijo...

Sois las mujeres alma para vida y vida para el hombre. Esta primavera, presiento, es vuestra. Ayer disfruté con un espectáculo dedicado a "la mujer" "Carmen" de Sara Baras y hoy me quito el sombrero con tus letras.
Un beso fuerte M.Ángeles.

josé javier dijo...

Sólo tú podrías sacarle punta a esa situación...
Quizás los hombres fueron en el autobús de antes... No sé.
Un abrazo. J.J.

PIZARR dijo...

Tienes toda la razón, a veces me pregunto donde están los hombres.

En la Universidad, en las clases a las que yo acudo, hay 25 o 30 mujeres por cada hombre. Incluso hay clases en las que no hay ni un solo hombre.

Por suerte no trabajé ese día.

Un beso

Alejandro Ramírez dijo...

Cuando leí el cuento me dije: qué sensibilidad tienen las mujeres para narración.

Un saludo,

http://cuentominicuento.blogspot.com/

Maria Coca dijo...

Vuelves a convertir un momento en el que muchos no repararían en algo mágico. Precioso.

Ese libro de Millás es una joya. Seguro que te gusta. A mí me encantó.

Besosss

guillermo elt dijo...

Fuiste victima del "terrorismo literario de la biblioteca urbana"... jajajaja.

Sí, hace tiempo que existe esa forma de "biblioteca"... no creía que aún perdurara... Es bonito.

Besicos.

eligelavida dijo...

¡Qué bien lo cuentas! Es como la historia eterna de la mujer. Durante siglos, antes de la conquista del trabajo, resulta que la mujer también trabajaba en vacaciones, manteniendo la lumbre del hogar, limpiando ropa y moquetas, madrugando para ir al mercado, aseando niños, y educando, educando y educando, al tiempo de “vacacionaba”.

eltramonta dijo...

Yo , Yoooo yooooooooooooooo, aquíiiiiiiiiiiiii en, es decir al otro dlado del Atlánticooooo, nada más que tomarse alguna de la carabelas de Don Cristóforo Colombo, o un Air Bus 300, o una patineta, o un sueñoooo, pero estoy aquíiiiiiiiiii, al pie del Aconcagua tratando de subirme a su cima para otear el horizonte y con sus casi 9.000 metros de altura decirles a ustedes, a tí a vos, soy un hombreeee, y aunque un autobús, que aquí le llamamos micro, u ómnibus, lleno de mujeres estaría más que de maravillas, me conformaría con un asientito, pasillo o ventanilla, al medio, al frente, al final y si bien no lleno de mujeres el autobús, o el ómnibus, o el trolebús, o el bus o el transporte público de pasajeros, que ni lleno de mujeres lo que fuese ese móvil, me conformaría con que estuviera Una sóla Mujer, ésa Mujer, Ésa Una Sóla Mujer, cuyas caderas femeninas anunciaran sin duda alguna que es femenina, y que me invitara o permitiera sentarme a su lado, no atrás, ni al frente, sino a su lado, en Ése lado, en ése único asiento, que es el del corazón
Abrazón de alma, querida amiga, que seguimos estando cerca