martes, abril 15, 2008

PERRO

A veces, las palabras son eso, palabras. Sin embargo, otras veces son el único vehículo para comunicar lo que hierve en un corazón.
Odio llorar y sin embargo me gusta la lluvia, me siento parte de ella cuando la siento tan honda y cerca de mí; es como sentir desdoblarme en gotas de agua.
Duele negarme debilidades y, sin embargo, no puedo pasar, de vez en cuando, sin ellas porque hacen sentirme un ser humano tan endeble como la simiente gestante, y tan fuerte como una raíz de tuya.
No soporto el sufrimiento y, sin embargo, es parte de mí misma, sin él, no sería capaz de ponerme en la piel del otro que sufre de veras. Me hace, así, entender que lo mío es ñoño, tontería de aires nostálgicos que, a veces, nos invaden a las personas.
Me da vergüenza reconocer mi amor oculto, que no oscuro, me sonrojo aunque sólo sea manifestarlo ante una cuartilla que no tiene ojos ni oído para escuchar mis susurros y, sin embargo, me hace bien desnudarme y contar cómo nació ese afecto, pasión, apego, cariño, ternura, que siento que va más allá de lo racional.
No me derrito casi por nada y, sin embargo es escuchar, leer una historia de él y mi corazón cae rendido.
Recuerdo a mi padre el día que me dijo que alguien especial entraría en mi vida y que, si bien, al principio le temería, después sería mi salvoconducto para perder el miedo. Y no se equivocó. Pasamos días mirándonos de reojo con la desconfianza y el temor propio de las circunstancias; ambos éramos intrusos el uno del otro. Pero todo cambió, el tiempo todo lo modifica, cierto.
Ha pasado tanto tiempo de aquel día y…, sin embargo, sigue vivo en mi memoria de cucaracha. Recordar es refrescar el aliento de nuestro ayer, sin recuerdos es como convertirnos en un una novela sin hojas, sin historia que enganche las anclas a tierra firme para que el barco no se escore ni se hunda.
Le quería tanto, tanto… Era mi perro, fiel peregrino de palabras mudas, de sensible condición y leal hasta en la distancia.
Hoy 15 de abril… entró en mi vida King; corría el año 1972, yo era muy niña, pero aprendí a través de un animal muchas cosas y todas fueron buenas. Él me enseñó la amistad, la intuición, a ser responsable, la fidelidad, los silencios, el mirar sin palabras diciendo más que con acentos manidos… De ahí mi amor por los perros.
Todos los niños deberían tener un perro.

15 comentarios:

ANA dijo...

Pues ellos nos ayudan a apreciar el carño, venga de donde venga, un perro, un libro, una mano desconocida...pero ellos nos lo enseñan desde la incondicional posición y cercanía. Un día contaré una historia, de las que todos tenemos con nuestro perro (la mía, mi perra, desgraciadamente tuvo un mal final, no buscado por ella ni por mi).Cuánto tenemos que aprender de ellos!
Que nunca te abandone la sensibilidad para apreciar las cosas cotidianas y pintarte el día con ellas.
Un beso MªAngeles.

carlota dijo...

Creo que desde que tengo memoria he tenido perro. Ahora mismo tengo... muchos. Y cada uno te da algo diferente, pero todos, te dan un cariño que no se paga con dinero. Hay gente que no nos ha entendido cuando se ha muerto uno de nuestros perros. No ha entendido nuestro sufrimiento. Y bueno... es comprensible. Hay que tener uno para entenderlo. No sólo los niños deberían tener perro. Todos deberíamos poner un perro al menos en nuestras vidas. Y cuidar de él, claro. Un beso, cariño.

José Manuel dijo...

Yo tuve un gato, y cuándo lo perdí, me arrancarón un trocito de alma, y ahora cuándo mi hijo me pide un perro, no me atrevo a buscarlo, en recuerdos de mi mala experiencia...
Pero creo que le voy a dar la oportunidad de disfrutar de los buenos momentos que serán muchos...
BESOS.

CHISPITA dijo...

Ay chiquitina!!! ¿Sabes a qué me ha recordado este escrito? a tiempos pasados... Recuerdas mi "metamorfosis"? sí, aquel ladrillo con el que tú me decías que debía de estar muy mal para escribir aquello. Cuidado!! no es que éste sea un ladrillo, sencillamente me ha recordado. Me he puesto a buscarlo pero no lo he encontrado, aunque por el camino me he topado con El Poe, uf! uf! aquello sí que eran ladrillos pero con cemento incluído. Y una cosa me ha llevado a la otra y he visto a Mr. Proper... jajajaja! ay no puedo seguir... luego vuelvo, voy a lavarme la cara...

Nómada planetario dijo...

Toda persona que haya tenido un perro podrá asimilar perfectamente tu comentario, conocer de primera mano las alegrías que proporciona y el hueco que deja su marcha.
Saludos.

Leo dijo...

Guau, guau, guau, gauauauauuuuuuuuuuuuuu, guau, guuauau, guau, guauuuuuu,

:)Duque

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Ana, buenos días.Lo que es tu otro yo... sin darte cuenta se escapa por tus dedos y escribe cosas así. En los cuentos que he escrito y que más me gustan, hay un perro.
Gracias por leerme

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Carlota, tienes razón: todo el mundo debería tener un perro, incluso los mayores. En mi casa, hubo un lio que no vieras porque prohibieron los perros en el jardín...
Gracias por leerme
Un besito

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

José Manuel, buenos días...cualquier animal te hace más sensible. Es poner un trocito de vida en tu vida y anímate y compra un perro a tu hijo. Me encantaba en la plaza de la paja el mercadillo de animales, una pena que lo quitara,
Gracias por leerme

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Chispita, no me extraña que no encontraras aquel ladrillo jamía, era muy tomate. Claro siempre te superó Poe. Él era ladrillo siempre. Cuando entro en ficti a buscar cosas, los apodos que te ponías eran todos buenísimos, he encontrado uno que te llamabas Madame lejía. Cuando lo vi, lloraba sin control... de risa, claro. ¡Dios! nunca pierdas esa chispa genuina.
Un beso gugante, te quiero mucho

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Mi Nómada sin planeta qué gusto verta. ¿Ya has visto el premio? Ponte gafas, anda, qué lástima.
Gracias por leerme

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Leo, de guau nada: Ole, ole y ole... y vamos a por la tercera, mi arma
Gracias por leerme
Un beso

Maria Coca dijo...

Pienso como tú, Mari Ángeles. Es cierto. Todos los niños deberían tener un perro porque sólo con ellos se aprenden muchos valores que las personas solemos olvidar.

Besosss

Anónimo dijo...

Merce dice, he entrado en tu blogs por vez primera, me a gustado mucho el relaro del perro, yo tambien tengo una perra, se llama Kira, y la verdad me hace mucha compañia.

por si quieres leerem

mercedescardona.blogspot.com

besos espero volver a tu blogs

PIER BIONNIVELLS dijo...

Siiiiii.. es fundamental que los peques tengan un animal de conpañia..
Recuerdo que en mi casa en margarita siempre teniamos perros.. y eran unos compañeros fenomenales. para jugar, pasear, acariciar.. son tan lindos y tiernos.. que nos hacen amarlos más de lo que deseamos.

te dejo abrazos.