sábado, abril 05, 2008

BOLAS DE BILLAR

Según íbamos llegando, nuestros pasos se ralentizaban; Intuíamos lo que nos esperaba. No había palabras, tampoco hacían falta; el entendimiento era mutuo de nuestros temores callados.
Pasamos por una perfumería y no pude por menos que correr al expositor de perfumes y colar unas gotas de tu colonia en mi piel. Me acerqué la mano a la nariz y aspiré tu olor como si estuviera esnifando cocaína, al fin de cuentas eres mi droga. Ya con la fuerza etérea de tenerte un poquito más cerca de mí, continuamos el peregrinaje.
Llegamos y nos sentamos a esperar. Permanecíamos con el mutismo habitual que nos invade de unos meses a esta parte cuando cada cierto tiempo hemos de acudir a este confesionario a que chequeen el cuerpo de Pepa. La sala estaba atestada con el paisaje desolador que da esta situación.
Entre silencios y murmullos, hubo una pequeña explosión de algarabía provocada por dos cabezas diminutas y pelonas, como bolas de billar, que se presentaron sin previo aviso delante de nosotras. Nos miraban con ojos abiertos, con la luz del sol y la nube puesta como ojera oscura debajo de ese mirar tan lleno de vida a pesar de todo. Sonreían esperando una pequeña muesca, aunque fuera para seguir su pequeña lucha inconsciente. La ignorancia de esos dos seres hacía de la tristeza el estado más bello nunca sentido por los que allí los observábamos. En mí desapareció la pena y llegó la ternura, toqué sus manitas para dar eso que me pedían y me pagaron con su moneda de agradecimiento: un beso con sabor a caramelo y decorado con babas pegajosas. Desaparecieron de mi vista y contemplé a mi compañera. Con el mismo gesto infantil que acababa de dar a las bolitas de billar, se lo di a Pepa. Sudaba como si estuviera debajo de una ducha y sus gestos eran tan cansados que apenas podía pasar el pañuelo por su faz. En un gesto inconsciente, levante del asiento, me puse delante de ella y con la máxima delicadeza de que fui capaz quite la tapadera que cubría su cabeza.Una inmensa bola de billar apareció sudorosa. Limpié cada gota que corría y, cuando estuvo fresca y seca, volví a mirar sus ojos. El silencio cargado de palabras lo dijo todo... Por un altavoz oímos nuestro nombre. Acerqué de nuevo la mano a la nariz, necesitaba sentirte antes de entrar. Entrelazamos nuestras manos para intercambiar energía, sonreímos y comenzamos una sesión más de quimioterapia... Es un cáncer que mata cada día este cuerpo que tenemos, pero no así nuestra esperanza de que un día podamos vencer.
PD.Dedicado a todas esa mujeres que llevan su bola de billar particular.

8 comentarios:

Té la mà Maria - Reus dijo...

CORRANDES D'EXILI

Una nit de lluna plena
tramuntàrem la carena,
lentament, sense dir re ...
Si la lluna feia el ple
també el féu la nostra pena.

L'estimada m'acompanya
de pell bruna i aire greu
(com una Mare de Déu
que han trobat a la muntanya.)

Perquè ens perdoni la guerra,
que l'ensagna, que l'esguerra,
abans de passar la ratlla,
m'ajec i beso la terra
i l'acarono amb l'espatlla.

A Catalunya deixí
el dia de ma partida
mitja vida condormida:
l'altra meitat vingué amb mi
per no deixar-me sens vida.

Avui en terres de França
i demà més lluny potser,
no em moriré d'anyorança
ans d'enyorança viuré.

En ma terra del Vallès
tres turons fan una serra,
quatre pins un bosc espès,
cinc quarteres massa terra.
"Com el Vallès no hi ha res".

Que els pins cenyeixin la cala,
l'ermita dalt del pujol;
i a la platja un tenderol
que batega com una ala.

Una esperança desfeta,
una recança infinita.
I una pàtria tan petita
que la somio completa.

carlota dijo...

Buf... hija, me erizas la piel con tus relatos. La esperanza que nunca se pierda... lo de las gotas :) creo que es inevitable hacerlo. Un beso.

Nómada planetario dijo...

Se merecen todo esas que tu llamas cariñosamente bolas de billar, porque algún día inventen algún medicamento que erradique el problema.
Un beso campeona.

Lola Bertrand dijo...

Una historia realmente triste , Angeles, aunque una pequeña luz de esperanza la ilumina en el final.
Siempre es un placer leerte
Abrazos de mar.
Lola

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

TÉ LA MÁ MARIA-REUS moltes grácies per la teva visita al meu blog. El poema és bellíssim.
Un salutació

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Carlota, mjuy buenas mañana de domingo tenga usted. Gracias por visitarme y sí el post de hoy era triste, pero hoy pondré uno más alegre.
Un besote

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Qué alegría verte carne de sapo, alias Nómada.
Y sí cada vez hay más cáncer, pero muchas mujeres lo van venciendo.
Un besote

Mª Ángeles Cantalapiedra dijo...

Mi brillante campeona del mes de marzo, dola Lola B. Gracias por tu visita y tus palabras.
Un besazo