miércoles, diciembre 26, 2007

LENTISCO Y MADROÑO

Hoy me paré unos instantes en el ocaso de un año; apenas quedaban unas cuantas hojas colgadas en su calendario. Impávida miré su decrépito declinar y tuve que pellizcarme para sentir la verdad que se escapaba de aquel tronco desnudo. Me senté en su regazo para escuchar el tintinear de sus cuatro estaciones.
Cuando uno es joven no se percata del otoño, ni siquiera de la primavera. Se dedica a quemar hojas en su almanaque vital. La necesidad de vivir es tan grande, que engulles los meses como si fueran segundos en tus venas.
Luego, cuando la serenidad se hace dueña de tus horas, barruntas el tórrido verano en la sangre, percibes el sol membrillero, la bruma de tus costas al llegar el invierno y la vida renacida en el cigüeñal al despuntar la primavera temprana.
La vida es un árbol de meses caducos. Para unos es un frondoso bosque, para otros, sin embargo, apenas un arbusto perdido en una pradera.
Las hojas de sus días van cayendo a tus pies formando una bellísima alfombra del color que tú hayas pintado el paisaje de tu existencia. Y cada añada termina en… una navidad.
De lentisco y madroño me asesora que vista la mesa para despedirle. Si hay suerte y el destino lo aconseja conveniente, sin duda viviré otras navidades, pero cada una han sido y serán distintas. Me susurra que hay que alimentarlas como al cachorro que se guarece de las frías nieves. No caben los amores anoréxicos ni las sombras en tus actos. Me exhorta a no escuchar las voces que claman al olvido de mis costumbres.Me suplica que expanda la sonrisa que muere tanto o más que esa añada que se despide. Que sea fuerte ante la ventisca y calurosa en los afectos… Uno abrazo calienta más que la lumbre en un desierto.
Lentamente me voy alejando de un año más en mi historia personal. Voy cerrando un capítulo de una novela escrita con mis manos, ojalá que también esté hecha de pedazos de mi corazón.
Hoy les regalo el resplandor de una sonrisa adornada de lentisco y madroño.Para cada uno de los que han compartido este año conmigo, mil gracias por estar dando luz a mis doce meses.
¡feliz 2008!

4 comentarios:

carlota dijo...

Gracias a tí, guapísima, por compartir todo esto con nosotros. Un beso enorme, y sí, feliz 2008.

Nómada planetario dijo...

Encantado porque el árbol del 2008 haya dado como fruto el conocimento de blogeros/ as de quienes se aprende tanto a diario.

Felices fiestas

N-A-S-A dijo...

como se acelera todo cuando somos jovenes y de repente es un bosque...

me encantó lo de las hojas en el suelo!

un abrazo calienta mas que cualquier cosa!

gracias por los pedazos de tu corazón... FELIZ 2008

CATI COBAS dijo...

Está precioso, Ángeles. el texto y la tarjeta. Besos de Cati