La mañana es fría, el aire gélido. El cielo es de un azul pendenciero y, bajo esa bóveda, el campo dormido, tierra yerma del color del trigo sin trigo y de albero en sus bordes. Salpimentada de pequeños olivos de tinte verde noche. Hermoso y tranquilo paisaje roto por esqueletos de hormigón plantados por el hombre y que… hubo de abandonar, ya se sabe lo que es esa maldita crisis que ahoga y ahoga; después mata. Y ahí quedaron sus huesos al aire, descarados, con memoria, desafiando al tiempo.
Mi Ave tiene ojos, tiene corazón y lo ve y lo siente aunque siga volando con sus alas de acero. Los árboles se difuminan con la velocidad. Sus ramas encendidas de vacío son fiel recuerdo de la época en la que estamos mientras que el vuelo de mi rapaz corta a toda prisa el perfil de Puertollano. La falda de su montaña se preña de casitas blancas, tan diminutas como un suspiro. Un poco más, y aparecen pequeños bosques de coníferas y el cielo reflejado en sus charcos. También encuentro riachuelos que son espejos donde el sol se viste de plata en tardes invernales.
Según avanzamos, la luz se va encendiendo, no es tan frágil aunque su dulzura se emborracha sobre el paisaje.
Llegamos a Córdoba y los caminos se bifurcan: uno para Málaga y otro para Sevilla. No hay tiempo, mi vuelo se alza de nuevo dejando atrás al gran califato y donde nacieron ilustres sabios como Séneca, Aberroes y Maimónides. A pocos kilómetros, la claridad se reinventa y es más azul aún, repleta de volantes y bata de cola. El paisaje lleva prendidos casas blancas y albero en sus pendientes. Hileras de azahar esperando la primavera mientras la luz, por un instante, me ofrece un fino que mi paladar saborea con premura. Mi ánimo se prende de Esperanza porque intuye que Triana está muy cerca.
Ya llegamos; un enorme cartel nos recibe “Bienvenidos a Sevilla”… y mi alma se fuga a los brazos de esta ciudad, patria chica de mi espíritu.
8 comentarios:
Que bonito, Mª Angeles. Escribes muy bien. Me encantan esas pinceladas de lirismo a tu descripción.
Enhorabuena.
Saludos,
Luis.
Bienvenida siempre!!!!
Qué manera más bella de describir el viaje y el encuentro... Muy emotivo...
Un abrazo siempre de bienvenida.
Estás henchida de colores, de luz, de nostalgias, de sutiles y embriagantes paisajes, y toda tú eres divinidad. No pierdas ese "toque" mágico.
Un beso.
J.
Tú sigue así y verás como te contrata la Renfe, Adif o quien rayos sea ahora, para que escribas un libro corto para su lectura en el Ave. Eso sí que es promocionar el viaje y las tonterías de la web oficial.
Besos niña mañanera del Ave.
Hola, María Ángeles
Leerte y sentir lo que ven tus ojos, es todo uno. Qué maravilla.
Le doy la razón a Nómada. Ojalá los de Renfe te lean :D.
Saludos.
Los Romanos no asolaron Andalucía porque los vascos, quienes también eran ciudadanos Romanos, les dijeron que eran amigos de siempre ('betiz'), o algo así. De ahí viene: "Aúpa (vasco) er beti (vasco) manque pierda".
Que bonita Sevilla.
Me encanta!!
Un abrazo querida amiga
Acabo de descubrir tu blog y me has pasmao, miarma. Desde ahora seré segidora para siempre.
¡Enhorabuena!
Saludos desde Gines.
Mari Carmen.
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