lunes, febrero 04, 2008

A CUESTAS CON LA MALETA


Faltan cinco días para irme a Buenos Aires y no tengo la maleta hecha. Soy muy cauta y suelo prepararlas con dos semanas para que nada falle aunque al final todo me falle… Pero en esta ocasión, no sé qué meter en ella además de la ilusión y el cepillo de dientes. Dicen que allí es verano y aquí estoy encogida de frío; pensar en ponerme un traje de baño, me reduce más aún y subirme al altillo en busca de un atuendo veraniego me da pereza.
Siempre me supone un quebradero elegir provisiones para un destino. Invariablemente me hago la pregunta de qué me llevaría a una isla desierta, a ver si así con esta pregunta soy capaz de reducir, pero termino con un baúl enorme lleno de chismes que más de la mitad no salen de la maleta ni a airearse en la habitación del hotel. Sin embargo saber que están ahí, me hace sentirme segura y mi hogar algo más cerca.

No puedo pasar sin la foto de mis hijos ni el recuerdo de los ojos de mi marido. No puedo irme sin mis potingues, esos cosméticos que engañan a las arrugas. Mi bloc de notas es otro imprescindible, es el primero que se cuela en el equipaje. En él voy anotando palabras desgajadas, sensaciones enlatadas, frases con ojos. Cuando vuelvo podrán bailar en la pantalla del ordenador, cocinarlas y servirlas en bandeja de plata a lectores que pasen por mi portal. O quizá, reposen un tiempo hasta que en un amanecer construya un traje a medida para ellas, quién sabe…
La lectura y la radio son las siguientes que se cuelan en algún rincón; no puedo cerrar los ojos o despertar sin ellas… Estoy llena de manías.
El capítulo de zapatos y ropa me extorsiona demasiado. Quiero estar guapa, adecuada, acorde a lo que voy a hacer. Entonces decido meter cosas tan absurdas como unos zapatos que me aprietan y sueño con andar descalza, un chubasquero cuando voy a la playa, aquel vestido que se me ven las piernas y juré no volvérmelo a poner, la camiseta que compré en una tarde de enajenación y que me queda como un corsé cortando el aire a mis pulmones… Vamos, que soy un desastre.
Luego, mientras recorro aeropuertos, maldigo a todos mis trastos que pesan más que un muerto, me insulto por ser tan descerebrada y no saber de verdad el significado de imprescindible y útil.
¿Tan difícil es hacer una dichosa maleta? ¿Alguna vez aprenderé?... Y me malicio que en esta ocasión va a ser la peor de todas porque tengo tanto trabajo que terminar antes de partir y llenar la despensa para mi gente que, en un despiste, puedo meter unas zanahorias y a mi jefe en vez de aquel vestido que me sentaba como dos tiros… No sé qué es peor. ¿Alguien me puede ayudar?

5 comentarios:

ANA dijo...

Querida MªAngeles, no sé muy bien qué aconsejarte, soy mujer tambien y me reconozco tanto en tu texto!
Me he reído muchísimo al leerlo, lo de la camiseta, lo de...todo!
no te lo voy a repetir, porque lo has escrito tu y ya lo sabes. Que sepas que yo hago una lista y meto al final lo que me da la gana.
Te echaré de menos en mis mañanas, y esperaré tu vuelta como agua de Mayo.
Pásalo bien y disfruta. A la vuelta, nos cuentas. Me iría contigo, en tu maleta, entre tus chismes inútiles, viajando en la bodega del avión,entre maletas.
Un beso grande, vuen viaje!
ana.

PEDRO JORGE HERNÁNDEZ GONZÁLEZ dijo...

Llego por accidente a tu Blog. regresaré por la noche para leerlo con calma. Soy de esas personas que nunca se preocupan por la maleta pues... nunca viajan.

Un mexicano te saluda desde Nueva York.

juan rafael dijo...

Espero que no te pase como a mi en el blog.
Besos.

carlota dijo...

ja...pues yo no, hija mía...todavía ando deshaciendo las maletas de mi misión...el último día, cuando nos volvíamos, mientras las hacía, maldecía mi puñetera manía de meter "por si acaso"...y resulta que llevas tantos porsiacasos, que luego no puedes cerrarlas...y encima, sin usar...ahora, seguro que hay un porsiacaso, y te pilla en "bragas" y nunca mejor dicho...oye, ni idea de que te ibas: ¿mucho tiempo? espero que no...pásatelo estupendo (envidia me das) saca fotos y nos cuentas. Un besote.

Maria Coca dijo...

Qué suerte la tuya ir a Buenos Aires!!! Sabes? Da igual lo que lleves. Preferentemente cosas que te hagan sentir agusto, pocas materiales y la certeza de que contigo viaja tu familia, tus amigos y tu mundo. Irás bien acompañada.

Qué suerte la tuya...